EL
SIGNIFICADO DEL AMOR:
La comunidad íntima de
uno mismo con otra persona, es
el área en la que los valores
experienciales son especialmente
realizables. Sería interesante
profundizar un poco acerca del
AMOR:
1) Es experimentar a otra persona
en toda su unicidad y singularidad.
2) EL amor
hace que comprendamos a la otra
persona en toda su esencia, como
el ser único y distinto
que es. En la otra persona vemos
al tú tal y como es incorporado
al yo. Como ser humano, la persona
amada se hace indispensable e
irremplazable, aunque no haya
ninguna razón lógica
para ello.
3) El amor
no es algo que uno deba merecer,
es inmerecido: es simplemente
una gracia... es también
un "hechizo" que se
refleja sobre el mundo y sobre
los valores del hombre.
4) El amor
es más amor cuando incluye
todo lo que somos, ya que todo
es parte de lo humano. El amor
se relaciona con todas las dimensiones
humanas: gozo, frustración
coraje, desaliento, amargura,
y así, con toda la humanidad,
el ser humano responde dentro
de sí, a la vida en otros
y a Dios.
5) El amor,
como concreción de los
valores, es un valor de "Experiencia
o vivencia", ya que permite
a la persona acercarse a un tú
en todo lo que tiene de peculiar
y singular, o en lo que tiene
de único, irrepetible,
libre, responsable y finito.
6) El amor,
como relación personal
de mi yo con un tú, tiene
la posibilidad de experimentar
el desarrollo de valores de creación
por amor al tú. Sin embargo,
al mismo tiempo, esta relación
amorosa puede ofrecer el amplísimo
mundo de los "valores e experiencia
o de dar". Estos valores
se pueden experimentar cuando
se abre todo el espacio interior
propio, para captar lo único
e irrepetible, así como
lo libre del ser a quien se ama.
El amor que el Yo siente por el
Tú, tiene una fuerza y
energía capaces de sensibilizar
a la persona para captar profundamente
la riqueza del cosmos y de los
valores; sobretodo, el amor humano
que se convierte en un nosotros.
La antropología Frankliana
afirma la unidad-en-la-totalidad
del ser humano, que implica una
unidad antropológica, a
pesar de la diversidad de dimensiones
ontológicas, como son la
somática, psíquica
y espiritual o noética.
EL hombre,
como amante, puede reaccionar
de distinta manera en las tres
capas de su persona: la física,
la psíquica y la espiritual:
1) La actitud
más primitiva es la sexual.
Esta se circunscribe a la capa
física. Moviliza al ser
humano para que responda corporalmente
al tú, en función
del atractivo sexual. Hay que
distinguir lo sexual de lo genital.
Somos seres sexuados, masculino
y femenino, y en este sentido
ser y quehacer son sexuales. La
plenitud del amor pide una plenitud
del desarrollo de la propia sexualidad.
Asimismo, la plenitud de la sexualidad
pide una plenitud amorosa.
2) La actitud
erótica (llamada comúnmente
pasión), se asienta en
la capa psíquica. Lo erótico
permite al ser humano la captación
e integración de la tendencia
sexual. Se trata de integrar la
corporalidad para encontrar el
fondo anímico del tú.
En otras palabras, la corporalidad
del tú más sus cualidades
anímicas, permiten que
el ser humano se enamore. Los
rasgos del tú permiten
y movilizan vivencias psíquicas
específicas.
3) La tercera
actitud es el amor de ágape
(el amor que da sin esperar nada).
Esta se localiza en la capa espiritual
y está dirigida hacia esa
misma capa en el ser amado. Esta
capa contiene la unicidad y la
singularidad de la persona amada
y, a diferencia de la parte física
y psicológica, es irremplazable
y permanente. Es el amor que llega
a ser verdadera y genuinamente
humano. El tú objeto se
convierte en el tú sujeto.
Ahora bien, éste no sólo
se da en la tercera etapa, sino
que se extiende a toda la dimensión
humana y en cada momento de su
existencia. Lo que valoriza a
la sexualidad es la conciencia
que se tiene de ella y sus diversos
grados.
Frankl considera
que en la experiencia del amor
humano el yo se acerca a lo más
propio del tú. No es su
sola corporalidad aislada lo que
le atrae y orienta, ni algún
rasgo de carácter o una
cualidad anímica. En otras
palabras:
1) El yo no
ama algo que el tú tiene,
sino lo que ES como incomparable
e insustituible para él.
2) El acercamiento
al amor sólo puede darse
amorosamente.
3) El amor,
para darse en plenitud, supone
un largo proceso de integración,
de maduración y desarrollo
de la sexualidad humana (en el
sentido arriba explicado), y es
genuino para mí, en la
medida en que lo vivo en mí,
en el tú, y no afuera.
Se trata de un tú insustituible
e irremplazable. Más aún,
puede sobrevivir y mantenerse
con una fuerza mayor que la fuerza
del tiempo y de la muerte.
Continúa...