Gordon
Allport escribió el prefacio
del libro de Frankl "El hombre
en busca de sentido" (1946);
y comenta que el autor solía
preguntar a sus pacientes aquejados
de múltiples padecimientos
más o menos importantes, la
siguiente pregunta: ¿ Por qué
no se suicida usted ? Y muchas veces,
de las respuestas que se le daban
extraía una orientación
para ser aplicada en la psicoterapia.
Así, encontró que:
a) A una persona lo ataba a la vida
sus hijos.
b) A otro un talento, una habilidad
sin explotar;
c) Un tercero, algunos recuerdos que
merece la pena rescatar del olvido...
La idea de
Frankl era tejer estas tenues
hebras de vida rotas en una urdimbre
firme, coherente, significativa
y responsable, que es el objeto
con que se enfrenta la logoterapia,
que es la versión original
de Frankl acerca del moderno análisis
existencial.
Como ya se
vio en los párrafos anteriores,
la experiencia de Frankl en el
campo de concentración
lo llevó al descubrimiento
de la logoterapia. Sintió
en su propio ser lo que significaba
una existencia desnuda. La vida
de Frankl en los campos de concentración
fue terrible. Padeció hambre,
frío, brutalidades... en
muchas ocasiones pensó
que era el fin de su existencia.
Sin embargo, a pesar de todo,
él pensó que la
vida era digna de vivirla. Esos
tres años que pasó
en los campos los dedicó,
en la medida de sus posibilidades,
a ayudar a sus hermanos de dolor,
a curar sus padecimientos como
médico, y no sólo
eso, sino que a curó a
sus propios verdugos.
FUNDAMENTOS
FILOSOFICOS Y CONCEPTOS BASICOS
Uno de
los mayores problemas del ser
humano de fines del siglo XX es
encontrarse carente de significado.
Es un momento en que la tecnología
se ha desarrollado enormemente,
como nunca en la historia del
hombre y que lo empequeñece;
pero al mismo tiempo es una época
de angustia o de aburrimiento.
Algunos autores han hablado de
esta época como la era
de oro y de la angustia. Se vive
una fuerte "crisis de identidad
o pérdida del sentido de
significación". Algunas
personas han estado hablando de
que, aun cuando supieran quiénes
eran, no importaría como
individuo.
Estamos viviendo
un período de transición
en el que los antiguos valores
están vacíos para
muchas personas y las costumbres
tradicionales han perdido viabilidad.
Es un momento en el que la persona
encuentra una enorme dificultad
para encontrarse a sí misma
en su mundo, que resulta difícil
de superar.
Cuando el
individuo pierde su significación,
aparece una sensación de
apatía como expresión
de su estado de aminoramiento
de la conciencia. Obviamente existe
un fuerte peligro de que el individuo
se desplace en dirección
al hombre que espera que las drogas
lo hagan sentirse más cómodo
y que las máquinas no sólo
satisfagan todas sus necesidades,
sino que bajo la forma de mecanismos
psicoanalíticos lo hagan
feliz y capaz de amar.
El empleo
autodestructivo de la tecnología
consiste en utilizarla para llenar
el vacío de nuestra propia
conciencia disminuida. Por otro
lado, el desafío que enfrenta
el hombre moderno, es la posibilidad
de ampliar y profundizar su propia
conciencia para llenar el vacío
creado por el fantástico
crecimiento de su poder tecnológico.
Existe una
nueva neurosis propia de la segunda
mitad del siglo XX, a la que Frankl
llama "noogénica".
Esta puede formularse de diferentes
maneras. Algunas de ellas son:
¿ Cuál es el significado
de mi vida ? ¿ Qué
sentido tiene mi vida ? ¿
Por qué vivimos ? ¿
Por qué nos ponen en este
mundo ? ¿ Para qué
vivimos ? ¿ De acuerdo
con qué principios tenemos
que vivir ? Si tenemos que morir
y nada es perdurable, ¿
qué sentido tiene vivir
?
Frankl (1988),
en su obra "La voluntad de
sentido,” 5
comentó que el 20% de las
neurosis que encontró en
su práctica clínica
tenían un origen noogénico,
esto quiere decir que se derivaban
de que carecían de un sentido
vital. Agrega el autor que las
crisis de falta de sentido vital
que aún no han configurado
una neurosis, son todavía
más comunes y que abarcan
a la mitad de sus pacientes en
un hospital de Viena. Más
aún, dice Frankl, la falta
de sentido vital es la tensión
existencial fundamental. Para
él, la neurosis existencial
es equivalente a la crisis de
falta de sentido vital.
Continúa...
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