El PASADO
forma parte del destino del hombre,
ya que es inalterable. Sin embargo,
el futuro NO tiene que estar necesariamente
determinado por el pasado. Los
errores del pasado pueden servirnos
de lección para el futuro.
Los factores constitucionales
de una persona, su dotación
biológica, es parte de
su destino, así como su
situación o ambiente externo,
o incluso su actitud psíquica,
en la medida en que no es del
todo libre. La constante lucha
del hombre entre su aceptación
y rechazo del destino, por un
lado, y su libertad por el otro,
caracteriza profundamente la vida
humana.
Al hablar
del sufrimiento, Frankl se refiere
a aquel que no puede ser evitado,
ya que no se trataría de
un masoquismo, ya que esto sería
patología. Afortunada o
desafortunadamente el sufrimiento
es algo intrínseco a la
vida humana. Todos en algún
momento lo hemos vivido. Somos
conscientes de él y tenemos
que enfrentarlo con una actitud
digna y responsable. En realidad
no sabemos en momento en que llega.
Simplemente reconocemos su presencia.
Además del dolor que pudiera
existir, se da un sufrimiento
psicológico más
fuerte. Nos enfrentamos con nuestra
debilidad y vulnerabilidad. Cuando
lo vivimos sin sentido, se torna
estéril, sordo y destructivo.
Sin embargo, cuando se le encuentra
un sentido, trasciende a la persona
y se convierte en una ocasión
para crecer.
Posibles actitudes frente al sufrimiento
1.- Escapismo:
es lo mismo que el aturdimiento,
la evitación del contacto
con aquello que nos pasa.
2.- Apatía:
Frankl la define como “el
sufrimiento de no poder sentir
el sufrimiento”. Cuando
estamos apáticos, nos encontramos
insensibles a lo que ocurre. Lo
único que percibimos es
el desinterés.
3.- La autocompasión:
es vivir el sufrimiento como algo
injusto que nos está ocurriendo;
como si fuera dirigido específicamente
contra nosotros. Puede conducir
a la depresión, entendida
como un gran enojo contra la persona
misma, porque no ha podido descargarlo
hacia afuera de ella.
4.- Contacto
con el dolor: es asumir lo que
nos está ocurriendo, dejándonos
sentir el dolor que, inevitablemente,
está aquí, en nosotros.
Desde allí se tienen que
buscar las respuestas del espíritu.
Frankl dice,
respecto a asumir abiertamente
el sufrimiento:
“Cuando
un hombre descubre que su destino
es sufrir, ha de aceptar dicho
sufrimiento, pues esa es su sola
y única tarea. Ha de reconocer
el hecho de que de que él
está sólo en el
universo (que) nadie puede redimirle...
ni sufrir en su lugar (y que)
su única oportunidad reside
en la actitud que adopte al soportar
su carga. La actitud más
enriquecedora -no necesariamente
la más fácil- es
descubrirle un sentido al sufrimiento”.
¿ Qué
significa descubrir un “sentido”
al sufrimiento ?
Para descubrir
un sentido al sufrimiento inevitable,
pasamos por un proceso similar
al del duelo por pérdida,
esto es, las cinco etapas señaladas
por K. Ross: no aceptación,
coraje y protesta iniciales, depresión,
encuentro de un sentido, y aceptación
del mismo.
Este proceso
se puede ver a través de
tres preguntas:
1a: ¿
por qué ? Por qué
esto, por qué a mí
(dimensión del ego).
2a: ¿ para qué ?
Qué sentido tiene esto
para mí (dimensión
del alma).
3a: ¿ Qué hago ?
Qué hago con esto en mí,
en mi vida, cómo lo encarno.
SOBRE LA CULPA (formas de expresión)
La culpa como
respuesta a no asumir la responsabilidad
de mis sentimientos
Inconscientemente
es preferible seguir sintiendo
culpa y recibir un castigo que
asumir la responsabilidad por
lo que verdaderamente siento.
La culpa es la forma que tiene
mi espíritu de decirme
“te sigues traicionando.
No asumes tu responsabilidad por
lo que verdaderamente sientes
y quieres. No te escuchas a ti,
sino sólo oyes las voz
de tus introyectos”.
La culpa como
traición a mí mismo
La culpa y
la traición a mí
mismo están relacionadas.
Cuando traiciono lo que soy -sea
o no consciente de ello- me alejo
de mí mismo y siento culpa.
Sin embargo, surge la pregunta,
¿ por qué me traiciono
a mí mismo ? La respuesta
puede ser que generalmente no
me doy cuenta de ello y lo hago
automática e inconscientemente,
para protegerme de alguna amenaza
que no percibo.
La culpa puede
llegar a generar en el ser humano
la autoseparación y la
autodestrucción al confinarle
a un aislamiento, porque en el
fondo lleva una verdad no confesada
de la que posiblemente no se da
cuenta.
Continúa...