Una
nueva vida para reconvertirse en hombre
6
Los últimos meses de permanencia en
el Lager, le ofrecieron a Frankl la
posibilidad de ejercer con medios
rudimentarios e improvisados la actividad
de médico. Y fue precisamente en calidad
de médico que fue testigo de uno de
los episodios finales de la guerra.
En el campo de Türkeim ya había llegado
la delegación de la Cruz Roja Internacional
que tomó bajo su protección a los
prisioneros. Pero, durante la noche,
llegaron camiones de la SS que ordenaron
el desalojo inmediato del campo. Los
médicos cargaron sobre los camiones
a los prisioneros que debían ser llevados
a Suiza y liberados a cambio de prisioneros
de guerra. Entonces, ¡había llegado
verdaderamente el día de la libertad!
No tenía caso ya pensar en la fuga
como durante los últimos días había
planeado con un colega. "Buscamos
con mucho empeño acomodar en los carros
a los enfermos más graves y a los
más débiles. Mi colega y yo estamos
listos, ya ni siquiera nos preocupa
esconder nuestros sacos. En el penúltimo
camión hay lugar para 13 pasajeros.
El médico en jefe debe repartirlos,
somos 15, y él con toda tranquilidad
nos ignora a los dos. Los 13 son acompañados
al auto, nosotros nos quedamos azorados,
desilusionados, inmóviles, y mientras
el último camión se va, le reclamamos
al médico en jefe. [...] Tan solo
unas semanas después, nos damos cuenta
de que hasta en esas últimas horas
el "destino" había una vez más jugado
con nosotros. . [...] Mis pacientes
fueron encerrados en unas barracas
a las que los SS prendieron fuego".
7
¡27 de Abril de 1945! Encontrarse
libre fue una sensación extraña. "Las
alondras se elevaban hasta el cielo
y lanzaban al aire sus alegres cantos;
no había nada más que el cielo y la
tierra, y el júbilo de las alondras,
y la libertad del espacio. Me detuve,
miré a mi alrededor, después fijé
la mirada en el cielo, y finalmente
caí de rodillas. Casi sin percibir
la consciencia de mí mismo y del mundo,
una frase, una única frase, retumbaba
en mi cabeza: 'Llamé al Señor desde
mi estrecha prisión y El me contestó
desde el espacio en libertad' (Ps
118, 5).
No recuerdo cuánto tiempo permanecí
allí, así, de rodillas repitiendo
una y otra vez mi jaculatoria. Pero
estoy seguro de que aquel día, en
aquel instante, mi vida comenzó de
nuevo. Fui avanzando paso a paso,
hasta convertirme otra vez en un ser
humano". 8
A su regreso a Viena, Frankl retomó
la actividad médica, asumiendo el
cargo de Jefe del departamento de
neurología del Policlínico. Elaborando
los apuntes taquigráficos de la barraca
del Lager, entregó a la imprenta su
primer libro: Ärztliche Seelsorge.
El éxito fue enorme. En tres días
se agotó la primera edición, y en
el lapso de tres meses también la
segunda. El mensaje de buena voluntad,
de esperanza en el ser humano y de
confianza en lo trascendente estaba
unido a un tono de sencillez y de
cálida humanidad que no disminuía
en nada la seriedad del tratamiento
del tema y por lo tanto contribuyó
a la rápida difusión de la obra.
Pocos meses después apareció el libro:
... trotzdem Ja zum Leben sagen, fruto
de algunas conferencias dictadas en
marzo y abril de 1946 en la escuela
superior de Wien-Ottakring. Inmediatamente
después fue publicada la joya de la
producción frankliana: Ein Psycholog
erlebt das Konzentrationslager, en
el que describió con fina sensibilidad
las impresiones y las experiencias
de los tres años pasados en los campos.
Lo que lo decidió a escribir esas
páginas fue la noticia de la muerte
del padre, del hermano y de la esposa.
Sin embargo lo que lo golpeó más profundamente
fue la muerte de la última. No había
podido gozar la presencia de Tilly
por mucho tiempo. La ferocidad humana
había destruido su vida en común desde
el inicio. Y fue así que, en diciembre
de 1945, dictando entre sollozos las
páginas más bellas y penetrantes de
su vida literaria, transcurrió nueve
largos días: nueve días de lágrimas,
de dolor, de continuo trabajo interior,
pero también de purificación, de ascensión
del terreno contingente a la esfera
espiritual.
En estas páginas, unas de las más
significativas de la literatura psicológica
de todos los tiempos, se refleja todo
Frankl. "Se le ve crecer, madurar,
engrandecerse, entre anotaciones de
enojo e irónicas, entre elevaciones
líricas conmovedoras y observaciones
clínicas objetivas, entre acciones
burlescas y desplantes generosos de
una generosidad sin oropel" . Es el
hombre que revela su verdadera personalidad,
capaz de superar las condiciones precarias
de la cotidianidad para alzarse a
la consideración de lo bello, de lo
bueno, de lo humano.
En 1947 dio a la imprenta Die Psychotherapie
in der Praxis, introducción a la psicoterapia
para médicos, basada en abundante
casuística; después Zeit und Verantwortung,
conferencia llevada a cabo en Innsbruck
el 19 de Febrero de 1947, y Die Existenzanalyse
und die Probleme der Zeit, conferencia
dada el 28 de diciembre de 1946 en
la escuela franco-austriaca de St.
Christoph am Arlberg.
Continúa...
__________________________________
5 ( M.A. Noblejas. 1994 ".Tesis Doctoral. Educación. Univ. Complutense de Madrid.) ." (PG. 91).
6 Fizzotti E.. DE FREUD A FRANKL:
El nacimiento de la logoterapia Ediciones
Lag, México 2005
7 Ibidem
8 Ibidem,
9 G. TORELLÒ, L'uomo Viktor Frankl, in: V.E. FRANKL, Uno psicologo nei lager, p. 18.
|