De entre varios ejemplos reportados
en la rica casuística de Frankl,
se concluye que en general, los
pacientes manifiestan una atención
particular a la relación sexual,
a las propias reacciones orgánicas.
Así, casos de eyaculación precoz,
pueden ser relacionados con una
concepción de la sexualidad totalmente
indiferente al compañero. Los casos
de masturbación, al contrario, manifiestan
indiferencia no solo a la persona,
sino a la intencionalidad entera
del amor. Aquí hace falta cualquier
'objeto' hacia el cual dirigirse
con la consiguiente sorda humillación
de la que se lamentan en general
los pacientes. Como se nota, el
objetivo principal no es la donación
a otro ser humano, sino la satisfacción
de las propias exigencias, y el
placer, aunque sea por unos instantes
breves. Hay entonces, una intención
excesiva, una hiperintensión, a
la que se agrega la hiper-atención,
una observación sobre sí mismo con
el fin de demostrar hasta qué punto
se es capaz de ser potente, o en
el caso de las mujeres, de alcanzar
el orgasmo.
5) Técnica
de la intención paradójica
Para Frankl los tipos de reacciones
de ansiedad, compulsivas o sexuales,
tienen como común denominador una
espera de la ansiedad, una acentuada
preocupación por que suceda algo.
En el caso de las reacciones ansiosas,
el paciente teme desmayarse, ser
afectado por un colapso o un infarto
y busca huir de su propia ansiedad
no moviendose de casa. En el caso
de las reacciones obsesivas, teme
que las molestias puedan degenerar
y le hagan cometer acciones reprobables,
por lo que emprende una lucha a
muerte con la obsesión bucando hacer
desaparecer las ideas compulsivas.
En el caso, por último, de las neurosis
sexuales lucha por el placer, pero
se olvida que este debe ser solo
un efecto y no la intención primaria
de un acto sexual.
En las primeras dos reacciones se
tiene miedo frente a algo anormal,
terrible. En las neurosis sexuales
aparece el deseo, humano por cierto,
de algo normal. La tarea del terapeuta
en este caso, es la de invertir
los terminos de la cuestión. De
hecho, se pregunta qué sucedería
si lograse dirigir el deseo del
paciente hacia algo anormal, de
manera de bloquear el curso normal
de la neurosis. "¿Qué sucedería
si impulsáramos y guíasemos al paciente
fóbico a esforzarse por desear
precisamente aquello que teme
(aunque fuese por unos instantes)?
Si de hecho yo -en cuanto a paciente
de disturbios en la potencia viril-
'quiero absolutamente' efectuar
el coito, es decir tengo la intención
forzada, y por esto mismo se vuelve
imposible, ¿qué sucedería entonces
si yo -como agorafóbico- con la
misma fuerza desease 'absolutamente'
desmayarme? Entonces cuando nuestros
pacientes logran, paradójicamente,
proponerse lo que temen, la influencia
resulta de una eficacia extraordinaria.
Apenas el paciente aprende a combatir
el miedo con la intención paradójica,
inmediatamente le quita el alimento
a las propias aprehensiones" 6.
El paciente fóbico necesita aprender
a mirar de frente a la ansiedad,
aún más, a reírse de ella. Para
esto se requiere un ánimo dispuesto
al humorismo que, al tener el poder
de eficacia terapéutica, constituye
para Frankl un 'existencial'. Con
el humorismo el paciente se distancia
de sí mismo, pone en actividad el
antagonismo psiconoético, es decir
la fuerza de reacción del espíritu,
mediante la cual se distancia de
la neurosis considerada como afección
del organismo psicofísico.
Si el intento de intención paradójica
es el de querer lograr un distanciamiento
entre el paciente y el síntoma neurótico,
en el sentido de que al miedo se
le sustituye con el deseo de aquello
que se teme, queda claro que tal
deseo no es en serio: lo que importa
es que el paciente tenga tal deseo
por un instante, porque, al menos
en aquel instante, se reirá de sí
mismo y podrá vencer. Augurando
que una vez entendido aquello de
lo que se tiene miedo, se pone en
actividad un paradójico recibimiento
que permite mirar de frente a la
ansiedad y reírse.
6)
Técnica de la derreflexión
La derreflexión encuentra su campo
de aplicación en el caso del insomnio.
Es comprensible que si se está preso
de la angustia de una noche insomne,
quiera dormirse; pero es precisamente
este querer el sueño el que impide
dormirse, ya que la premisa indispensable
para dormir es la de relajarse.
"Con razón el sueño se compara a
una paloma que se posa espontáneamente
sobre la mano y se queda si se la
deja tranquila, mientras que emprende
el vuelo apenas se intenta atraparla"
7. Además de en el insomnio
se puede aplicar en el caso de escrupulosidad
y pedantería. De hecho, una hiperconciencia
y una hiperconcientización llevan
a una hiperreflexión que se manifiesta
particularmente en las neurosis
sexuales en las cuales a la intención
forzada del placer sexual se acompaña
una reflexión forzada del acto sexual
por lo que la intención provoca
alteraciones funcionales. Queda
claro entonces, que tanto la intención
como la atención forzadas son por
su misma naturaleza obstáculos en
el curso normal de las funciones.
De esto se desprende el que la psicoterapia
considere más urgente quitar la
atención que está concentrada en
el síntoma que el síntoma mismo.
La desreflexión busca precisamente
evitar la autobservación compulsiva,
haciendo que el paciente se ignore
a sí mismo.
Continúa...
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6 Ibidem, p. 165.
7 V.E. FRANKL, Homo patiens, p.
39. |