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Técnicas y Herramientas de la Logoterapia (cont..)
3) Reacciones compulsivas

Mientras las neurosis de ansiedad tienen una causa somática de la ansiedad primaria (por lo general un hipertiroidismo al que se agrega una ansiedad anticipatoria de caracter reactivo), las reacciones compulsivas parten de la esfera psíquica. "También una predisposición psicopática, además de neuropática, puede aparecer entre los 'factores constitucionales': y es precisamente sobre la psicopatía anancástica que se instala segun sea el caso una u otra caracterización particular de la ansiedad frente a sí misma. Se llega así a ideas que se imponen al sujeto como una coacción; la reacción del paciente consiste en el temor de terminar convirtiendo en realidad esas ideas obsesivas que de manera tan absurda le vienen a la mente: tiene miedo de convertir los pensamientos en acciones" 3.
Cuando se encuentra frente a ideas obsesivas, no busca huir de casa como haría en el caso de la ansiedad, sino que busca luchar contra sí mismo, combatirlas, superarlas a toda costa y temiendo afrontarlas cara a cara, cae en un círculo vicioso. De hecho, "la presión interna (a la cual está sometido el paciente), a través de la presión contraria (que el paciente ejerce) se potencia en una presión interna todavía mayor"4 . Y está claro que al enfrentar la idea obsesiva queda cada vez más vuelto a sí mismo, potenciando el fenómeno de auto-observación. Frente a tales actitudes no sorprende encontrar en el neurótico obsesivo-compulsivo una extraña actitud de caracter ideológico: aspira en un modo característico a la perfección absoluta, animado por un impulso faustiano que lo impulsa a la lucha por conquistar un conocimiento cierto. En tales casos, que pueden manifestarse como acciones (la típica manía de lavarse las manos, hacer cuentas...), como pensamientos (en particular los escrúpulos, preferentemente de fondo religioso) y como impulsos (a mentir, a hacer daño a los seres queridos), lo que importa desde el punto de vista terapéutico es construir un puente al neurótico, de manera que pueda ser superado de manera definitiva el racionalismo exasperado. Y como regla Frankl usa una palabra de orden: "Lo más razonable es no querer ser demasiado razonables".

4) Reacciones sexuales

En las neurosis de caracter sexual se encuentra la ansiedad ya sea como ansiedad de expectativa (como en las neurosis de ansiedad) o como angustia frente a sí mismo (neurosis compulsivas). Estas se presentan en pacientes de sexo masculino como insuficiencia sexual y en aquellos de sexo femenino como frigidez.
Para distinguir los motivos que han provocado la ansiedad de expectativa en general, capaz de fijar un fenómeno de impotencia, hace falta regresar a la particular ansiedad de expectativa de aquel que sufre alteraciones en su potencia viril. Él, después de un episodio aislado de insuficiencia sexual, que es considerado como normal casi en cualquier hombre sano, queda invadido por una enorme sensación de inseguridad acerca de la posibilidad de poder actuar de una manera eficaz. En consecuencia, teme que se repita de nuevo el suceso, es decir la impotencia. Obviamente, esta sensación de inseguridad está aunada a la típica ansiedad consistente en el hecho de que el paciente "espera que se espere algo de él; que se exija algo de el. Tiene miedo que se pretenda de él un determinado desempeño -el coito-, y precisamente este caracter de obligación, la que favorece el que se den efectos patógenos" 5.

Tres fenómenos parecen estar involucrados, en general, a la aparición del fenómeno de impotencia: 1.- Cuando el paciente se encuentra con una compañera exuberante, sexualmente exigente y tiene miedo de no estar a la altura de las demandas. Este puede ser el caso de una compañera más joven, con exigencias que él considera excesivas respecto a su personal capacidad de desempeño. Si, en cambio, se encuentra con una compañera más grande, considera que ella tenga tal experiencia en el campo, que pueda comparar el desempeño de otros con el suyo.

2.- Son incómodas para el neurótico sexual las situaciones que implican una obligatoriedad, como en el caso en el que personalmente debe ocuparse de conseguir el lugar de encuentro o el cuarto por horas, y también cuando está limitado a aceptar una cita que suponga la obligación de una prestación sexual.

3.- El tercer factor es la intención que el manifiesta en el encuentro: querer gozar lo más posible, querer disfrutar al máximo lo que paga, obtener lo que se merece por el precio invertido. En lugar del carpe diem él buscaría el carpe horam. Y bien, precisamente en este caso, entre más busque desesesperadamente el placer, buscando lograrlo de manera casi matemática, tanto menos lo alcanza.

Continúa...

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2 Ibidem, p. 111.
3 Ibidem, p. 114.
4 Ibidem.

5 Ibidem, p. 119.
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