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Educar en Valores: Misión del Logoterapeuta

“La educación no es una fórmula de escuela, sino una obra de vida.

El buen maestro es el que enseña con gran facilidad,

sin hacer nudos para que su proceder parezca más fácil”

(Los Dichos de Mateo, 1930)

Hoy vivimos una crisis cultural, lo cual significa una crisis en el marco de los valores y sentidos que antiguamente daban respuesta a los individuos. Vivimos desde creencias y valores que han perdido vigencia y que se enraizaban en un sentido de la vida que parecía claro y con una dirección más o menos definida.

En nuestra sociedad contemporánea el ser humano se encuentra materialmente bombardeado por diversos estímulos y distintos “modelos” que lo influyen y lo confunden al vivir distintos valores. Los diferentes patrones conductuales, estilos de vida disímbolos, códigos de comunicación y códigos morales muy variados (padres, sociedad, iglesia, televisión, cine, publicaciones…) confunden y angustian al individuo que no está capacitado para distinguir un modelo valioso, que le ofrezca alternativas de calidad de vida social, familiar y comunitaria; de los modelos falsos, moralizadores y mercantilistas que pretenden inculcar valores instalando al sujeto en la indefinición y en el vacío existencial, dejándolo a merced de criterios y pautas ajenas.

Es imperioso que quienes estamos en la relación de ayuda, sepamos acompañar al Homo Patients, a ese hombre doliente que vive en la desesperanza, en la angustia y en el sin sentido, sabiendo que no podremos hacer desaparecer el dolor; sin embargo, ofrecer la propia presencia puede ser un camino reparador para ese ser que vive la frustración encontrándose en lo oscuro de su momento existencial, esas tinieblas no le permiten distinguir para optar por lo más conveniente y definir los valores que le clarifiquen en dónde está y el sentido que lo interpela.

La enseñanza de la ética lleva una responsabilidad especial en el trabajo de un logoterapeuta, éste deberá partir de la antropología filosófica del Análisis Existencial y la Logoterapia que presenta una síntesis vital donde se hace una totalidad la orientación científica y filosófica.

Es por esto que el concepto de hombre del logoterapeuta tendrá la visión tridimensional del ser humano que abarca su corporeidad, su mente y su espíritu (“nous”), lo que le permitirá observar en el paciente la importancia de su dimensión noética y la necesidad que tiene de responder a la pregunta del sentido de la vida.

En contraste con otros métodos, la logoterapia no enfatizará la retrospección, sino que se orientará hacia la autoactualización de los valores del paciente con una disposición hacia las tareas significativas que tiene en su futuro. Le ayudará al paciente a visualizar su pasado como un tesoro de experiencias que lo han traído hasta el presente, de las cuales puede sacar gran provecho descartando las que oscurecieron sus áreas de sentido y apreciando y utilizando aquellas que le han abierto paso en su experiencia vital.

Con una actitud activa y abierta el logoterapeuta podrá educarlo para que asuma la responsabilidad de sus elecciones, a través de cuatro postulados fundamentales de la logoterapia de Frankl: libertad, responsabilidad, espiritualidad y autotrascendencia.

La Filosofía, Psicología y técnicas de logoterapia necesitan ser parte de las herramientas de enseñanza. Tener una sólida formación tanto de conocimientos como de valores y cultivar una amplia sensibilidad, son exigencias para quienes quieren, a través de esta escuela, ayudar a promover los valores humanos en pacientes o en grupos.

EDUCACIÓN, VALORES, ACTITUDES Y NORMAS

A) Educación

La educación entendida como un proceso de desarrollo integral (biopsicosocial espiritual) y no como una simple transmisión de datos y conocimientos, juega un papel de gran importancia en el desarrollo de la conciencia y, por ende, en la formulación de una escala valoral.

Facilitar el proceso de aprendizaje significativo y con éste el desarrollo integral, abarcando todas las dimensiones humanas, así como promover la afirmación de la vida en todas sus formas, ha de pretenderse como meta central de la educación. Para ello, es indispensable una sana transmisión de valores que fomente y promueva la clarificación de los mismos.

En el informe de la UNESCO de la Comisión Internacional sobre Educación para el Siglo XXI (Delors, 1996), se proponen cuatro pilares de la educación:

  • Aprender a conocer
  • Aprender a hacer
  • Aprender a convivir
  • Aprender a ser

En el aprender a conocer, se buscará ofrecer una cultura general lo suficientemente amplia con la posibilidad de profundizar los conocimientos en ciertas áreas de interés particular.

Aprender a hacer va más allá del objetivo pragmático de desarrollar una calificación, habilidad o competencia profesional o técnica. Se pretende más bien una competencia que capacite al individuo para hacer frente a un gran número de situaciones y a trabajar en equipo.

La educación para aprender a convivir juntos, o aprender a convivir, integra la comprensión del otro y la percepción de las diversas formas de interdependencia; las habilidades para aprender a manejar el conflicto y las habilidades de comunicación, así como la tolerancia y el respeto por el pluralismo, se convierten en valores centrales desde esta perspectiva.

El autoconocimiento, la responsabilidad personal y desarrollar la capacidad de juicio y autonomía, constituyen los medios para aprender a ser y lograr un desarrollo pleno de la personalidad particular de cada educando.

La persona es educable a lo largo de su existencia. Y por supuesto que el desarrollo perfectivo es un elemento común a todas las acepciones y definiciones sobre educación.

Cuando se plantea un proyecto relacionado con la educación, se parte necesariamente de un concepto de ser humano explícito o implícito, consciente e inconsciente.

Conviene hacer consciente y explícito este concepto para que los valores, proyectos, metas y acciones que deriven de él, se estructuren de manera clara y coherente.

Propongo como finalidades de la educación, entre otras:

  • El crecimiento integral de la persona en sus dimensiones, espiritual, moral, psíquica, social, física e intelectual.
  • El conocimiento propio como un ser con posibilidades, carencias y limitaciones, para descubrirse, comprenderse, aceptarse y tener una imagen positiva de sí mismo.
  • Despertar en la persona la responsabilidad sobre sí misma, como un ser que construye, que se hace a sí mismo y que es capaz de elevar su propio crecimiento y desarrollo.
  • El sentido de identidad y pertenencia para que la persona sea capaz de encontrar satisfacciones en su propia vida, en su trabajo y en sus compromisos ante la sociedad.
  • Ayudar a la persona a que construya un sistema de valores que le permita gobernar y dar sentido a su vida.

“La educación es todo aprendizaje valioso e intencional; es decir, que si no se produce una modificación en los conocimientos, hábitos, actitudes y normas del sujeto, en el proceso de perfeccionamiento de su ser, no se puede hablar de proceso educativo.

Educar es ofrecer, acompañar, estar presente, saber pausar, impulsar, sugerir, guiar, dar alternativas. Implica necesariamente un encuentro vivencial del educando y los valores.”

Cuando educamos, necesariamente tenemos que hacerlo en el contexto de valores. La vida de los seres humanos implica acción y la acción del ser humano, por ser libre y responsable, lleva en sí compromiso, movimiento y cambio permanente; es decir que en la acción se plasmarán los contenidos valorales y actitudinales que el individuo adopte para su convivencia consigo mismo y con los demás.

Si no es a partir de los valores; no hay proceso educativo en las escuelas, ni en el hogar, ni en la sociedad.

“Acercarse al hombre, conocerlo, entenderlo, significa interpretar el mundo de significados o valores a través de los cuales todo hombre se expresa, siente y vive; y el sistema de actitudes ante la vida que le dan sentido y coherencia. Significa contemplar al hombre en su historia, en su propio habitat fuera del cual sería del todo irreconocible. Por ello los valores son contenidos explícitos o implícitos, inevitables en la educación”.

B) Valores

 

El término valor está asociado con ideas como aprecio, cualidad, estima, interés y preferencia, entre otras y promueven la formación integral de la persona.
Podríamos definir un valor como: “todo aquello a lo cual se aspira por considerarlo deseable, es aquello que quiebra nuestra indiferencia y es estimado por su dignidad y conveniencia con el ser.” Los valores constituyen una referencia que ayuda a encontrar y dar sentido a la vida. Atraen al hombre, no lo determinan -como lo hacen los instintos-, se proponen, no se imponen.

Son simultáneamente motivos y criterios de conducta. Para juzgar los valores o -antivalores- que propone y promueve un determinado medio, es necesario un marco de referencia con el cual se comparen.

Su punto de referencia es la misma “naturaleza humana”, de aquí que los valores se ordenen por su “capacidad para perfeccionar al hombre”. De acuerdo con lo anterior, un valor será más importante si ocupa una categoría más elevada, es decir, si perfecciona al hombre en un estrato cada vez más íntimamente humano. Se considerarán positivos y formativos si ayudan a promover la idea de ser humano que se sustenta, o negativos y destructivos si van en contra de ella.

Jerarquización del valor

Aunque existe una enorme cantidad de valores, pueden ser ordenados dentro de una jerarquía que muestre su menor o mayor “calidad”, comparados entre sí.

La escala de valores de cada persona será la que determine sus pensamientos, sentimientos y conducta.

Cada quien establece su jerarquía de valores en orden a una opción fundamental que tiene en su vida. Es una decisión básica de la persona orientar su vida en torno a valores determinados. Vivir de acuerdo a ellos, con una jerarquía de valores libremente elegidos, le da un significado a la existencia del individuo.

La determinación de la jerarquía de un valor depende de:

  1. Las reacciones del sujeto. Sus necesidades, intereses, aspiraciones y demás condiciones fisiológicas, psicológicas y socioculturales.
  2. Las cualidades del objeto. Lo que le confiere valor al objeto no es subjetivo; son los hechos, las razones en que se apoya y que lo convierten en “preferible”.
  3. La situación. Si varían las relaciones entre sujeto y objeto, cambia lo preferible, es decir, la jerarquía del valor.

Los tres factores que propone la axiología son inestables. El sujeto es el que menor estabilidad tiene; la corriente vivencial está en permanente cambio, varían sus necesidades y la intensidad de sus motivaciones. El objeto, aunque con variaciones, es el más estable. Por su parte, la situación es el resultado de un conjunto de factores cambiantes de orden físico y humano.

De acuerdo con lo expuesto será necesario actualizar la escala valoral personal, ya que está siempre abierta a la rectificación y al perfeccionamiento

No existe una tabla de valores universal, ya que su conformación depende de la influencia socioeconómica y política que priva e interactúa con el hombre y su medio particular; esta tabla no es estable, debido a que el mundo y su ritmo son igualmente cambiantes.

Método para orientar a los individuos en educación en valores.

El educar en valores oscila entre permitir y reprimir. En una forma muy general, podríamos afirmar que entre los métodos que durante la historia se han utilizado para hacer que los individuos adopten los valores que “deberían regir su vida”, se encuentran los siguientes:

  1. La imposición de valores. Por medio de una autoridad que utiliza el liderazgo autocrático que impone, obliga, sanciona y dirige.
  2. La moralización. A través de consejos y sermones, a fin de que el individuo viva de acuerdo con los valores que se predican, mismos que en muchos casos no vive el predicador o el moralizador.
  3. El “dejar hacer.” Que no implica compromiso. Con este método se pretende que el individuo elabore su escala valorativa como pueda o se le ocurra.
  4. Modelar con la propia vida. Ofrecer los valores, compartir experiencias, escuchar y respetar al otro y, lo más importante, vivir en congruencia con los valores que se sustentan.

La intención que precede a cada uno de estos métodos es seguramente la misma, aunque no todos llevan consigo una acción educativa. Cuando los valores se imponen, llega el momento en que son rechazados reactivamente, es decir, sin la reflexión consciente de si pueden llegar a cobrar significado propio que convierta a esos valores introyectados en valores elegidos.

En el caso de los valores no respaldados por una congruencia de vida, como ocurre con la moralización, el doble mensaje que esto lleva consigo provoca confusión y conflictos de valor. En el método del dejar hacer, el individuo se siente perdido y recibe el mensaje de total indiferencia, de falta de compromiso e interés. Los valores no se dan en el aire; es necesaria la interacción humana y la relación interpersonal responsable y comprometida para que el proceso valorativo se desarrolle.

El cuarto modelo es el más efectivo, pues la ejemplaridad permite ver que la vivencia del valor es posible. Ofrece una acción educativa que a través del respeto, la congruencia, de la confrontación y retroalimentación positivas, permita la clarificación de los valores personales. Todo esto, inmerso en una relación interpersonal cálida y aceptante que favorezca el proceso evaluativo, indispensable en la elaboración de una jerarquía individual valoral.

Dimensiones que llevan al proceso valorativo

Sintiendo

  1. Estar abierto a la experiencia

a) consciente de la propia existencia
b) aceptar la propia existencia

Los sentimientos pueden ayudar o ser un obstáculo al proceso del pensamiento y por ello hacer más difícil la toma de decisiones. Sin embargo, Carl Rogers dice que la madurez de una persona puede medirse y depende en gran parte de la conciencia de sus sentimientos. Cuando las personas son conscientes de sus sentimientos, los aceptan y expresan abiertamente, tienen la posibilidad de lograr con mucha mayor presteza y éxito sus metas personales. En esta forma el individuo es libre y capaz de resolver los problemas que se le presentan. Cuando el ser humano niega o no es consciente de sus sentimientos, éstos interfieren en sus metas, impiden el autoanálisis, la autoevaluación y, consecuentemente, obstaculizan el proceso valorativo.

Pensando

  1. Pensando a través de siete niveles

a) memoria
b) traducción
c) aplicación
d) interpretación
e) análisis
f) síntesis
g) evaluación

  2.  Pensamiento crítico

a) distinguir hechos de opiniones
b) distinguir argumentos con fundamento y sin fundamento
c) capacidad de análisis de estereotipos, propaganda, etc

  3.  Pensamiento lógico

  4.  Pensamiento creativo

  5.  Herramientas cognitivas fundamentales

a) uso del lenguaje
b) habilidad matemática
c) habilidad de investigación

La utilización de la razón de manera eficaz es una forma muy útil de tomar decisiones y, por lo tanto, desarrollar una escala valorativa.

Comunicando. Puede ser verbal o no verbal

  1. Enviar mensajes claros
  2. Escuchar con empatía
  3. Ayudar a manifestarse
  4. Hacer preguntas aclaración
  5. Dar y recibir retroalimentación
  6. Habilidad para solucionar conflictos

Dimensión indispensable en el proceso valorativo para que éste surja de un proceso de interacción social, ya que los valores no salen del vacío.

Eligiendo

  1. Generar y considerar alternativas
  2. Pensar las consecuencias de la acción (pros/contras)
  3. Estrategias en la elección

a) fijar metas
b) obtener datos o información
c) resolver problemas
d) planear

  4.  Escoger libremente

La libre elección entre varias alternativas, mediante la distinción de las presiones y consecuencias que las elecciones implican, y su respectiva evaluación, llevan directamente al proceso de valoración.

Actuando

  1. Repetidamente
  2. Como parte de un patrón de vida
  3. Actuarlo con destreza y competentemente.

Actuar en forma consciente y congruente con los valores y metas fijadas incrementa la posibilidad de que la vida se rija por valores positivos elegidos. Vivir de acuerdo con una jerarquía de valores libremente elegida, da un significado a la existencia del individuo.

Clarificación de valores, un modelo de reflexión

Louis Raths, Harmin y Simon , apoyados en el pensamiento de John Dewey sugieren trabajar en el proceso de valoración, más orientado a la reflexión de valores que a la inculcación o trasmisión de los mismos.

La idea que se persigue es que los participantes logren descubrirse a sí mismos a través de la identificación de sus principales intereses y preferencias; ya que éstos son claros indicadores de valores. Este modelo se basa en tres procesos esenciales: autoconocimiento, clarificación y construcción del yo.

Los procesos se centran en tres palabras claves que se asocian con valores.

ELEGIR, EVALUAR Y ACTUAR.

Es una herramienta que ayuda a decidir libremente entre alternativas y opciones distintas mediante un aprendizaje significativo, es decir, que se interna e integra a la propia existencia.

Siete criterios en la clarificación de valores

  1. Elegir libremente las normas pasadas, en lugar de aceptarlas ciegamente.
  2. Elegir entre alternativas, lo que necesita el adulto activo. Sin alternativas no hay elección.
  3. Elegir después de considerar las consecuencias esperadas.
  4. Estimación de los valores que adoptamos, lo que significa el chequeo de nuestros sentimientos. Esto nos dirá qué tan importantes son nuestros valores.
  5. Compartir nuestras elecciones, lo que ayuda a una posterior aclaración de nuestros valores.
  6. Acción. Haciendo un compromiso que nos involucre a nosotros mismos para poner a trabajar nuestro sistema de valores con cierta consistencia. Una acción no hace un valor. Hay que vivirlo.
  7. Interioriza y lleva a la práctica el valor en forma constante y generalizada, aplicándolo en todas las situaciones semejantes
  8. Expandir el crecimiento de la persona como un TODO (señala la amplitud hasta donde un valor se ha formado y desarrollado, provee de dirección y sentido de vida)

Cuando el hombre ha clarificado sus valores, de acuerdo a los 8 criterios anteriores; podrá vivenciar plenamente el valor Autotrascendencia que le lleva a ser una persona orientada hacia algo o alguien, cumpliendo con su condición de ser existente. Responderá así a su esencia humana-existencial-espiritual. Dejará de lado como única meta su autodescubrimiento y autorrealización y responderá a su condición humana de ser-en-el-mundo, siendo-con-los-demás.

La aportación de Kirschenbaum respecto a lo que significa clarificar valores desde un “proceso”, se refiere a la dinámica del procedimiento a través de la cual se desarrollan los valores, mientras que Simon y Raths se orientan más a la clarificación de los valores a través de “criterios”.

Así, podemos definir que el término “criterio” implica que un aspecto particular en el “proceso”, ha sido actualizado y asimilado.

La definición funcional de un valor debe ser integrado en el entendido de la manera total en que vive el individuo. Es por esto que el énfasis en este modelo específico está en elegir y pensar, apreciar y sentir, actuar y vivir, comprometido hacia la expansión y crecimiento del ser humano total. La persona ha sido confrontada y se ha comprometido hacia su crecimiento.

Por esto creo que la Clarificación de Valores, integrando el modelo de Kirschenbaum que habla de proceso y el de Simon y Raths apoyados en criterios de evaluación, promueven la dinámica del desarrollo humano en todos sus aspectos: intelectual, volitivo, emocional y espiritual-existencial.

Este proceso se hermana con la teoría de la logoterapia que invita al cumplimiento de valores que faciliten el camino hacia el sentido. Sin embargo, Frankl no se queda en el autodescubrimiento y actualización de los valores humanos sino que exige la voluntad del hombre hacia la autotrascendencia; es decir, aquella capacidad del hombre de salir de sí mismo en búsquedas de alguien a quien amar y causas por qué luchar.

Los valores en la logoterapia:

“Los valores son universales abstractos
del reino de los sentidos.”…
V. Frankl.

Frankl expresó: …“aunque el sentido está ligado a una situación única e irrepetible, hay además universales en el mundo del sentido y esas amplias posibilidades de sentido es lo que llamamos valores”.

“…la desaparición de las tradiciones no afecta al sentido, sino a los valores. El sentido permanece intacto en el derrumbe de las tradiciones, ya que es único y peculiar, algo que siempre cabe descubrir; los valores en cambio, son ciertas categorías universales sobre el sentido, no inherentes a situaciones únicas y peculiares, sino típicas, recurrentes y que caracterizan la condición humana. La vida conservaría su sentido aunque desaparecieran todas las tradiciones de la humanidad y no subsistiera ningún valor general.”

Cuando una persona no encuentra sentido en su existencia, se siente frustrada y vacía. El sentido de la vida se des-cubre, no se crea, está ahí, hay que de-velarlo, quitarle el velo que impide ver con claridad.

El sentido de la vida, señala Frankl, puede ser descubierto al realizar valores en tres dimensiones:

Valores de creación
Valores de experiencia
Valores de actitud

Valores de creación, o lo que un ser humano le da al mundo en forma de trabajo, creación, transformación; es un movimiento de mí hacia afuera, es dar.

Valores de experiencia, o lo que un ser humano recibe gratuitamente del mundo en forma de vivencia estética, contemplación de la Naturaleza, el encuentro amoroso; es un movimiento de afuera hacia mí. Es recibir.

Valores de actitud, o la postura que el ser humano toma ante aquellas situaciones tipificadas por su irreparabilidad y fatalidad, la dignidad frente a la ruina y el fracaso. Actitud ante la “Tríada trágica”: culpa, sufrimiento - dolor, muerte.

Frankl comenta: “...acerca de la prioridad de los valores creativos con respecto a primacía de los valores actitudinales, deseando expresar con esto lo siguiente: En una situación difícil, o de sufrimiento, le corresponde la prioridad al precepto de transformar la situación (en forma creativa); recién cuando éste se ha hecho imposible, comienza el derecho de los valores actitudinales, mas entonces estos valores son los superiores, quiere decir (para repetir hasta el cansancio mi frase preferida), que el logro del sufrimiento adecuado y valiente es, visto humanamente, un logro superior (la primacía) que la sola transformación de una situación, que en el mejor de los casos haya sido posible.

Antes comenta …“¿sabía usted, que la antigua diferenciación cristiana puede aplicarse a mis tres categorías de valores?: la vita activa (como valores creativos), la vita contemplativa (como valores de experiencia) y el martyrium (como valores actitudinales).

Valores piramidales y paralelos

El logoterapeuta checo Stanislav Kratochvil, describe dos orientaciones extremas de los valores: una es piramidal, la otra paralela. En la estructura piramidal, un valor está en la cima y es dominante, mientras que otros son menos importantes. El hombre que vive sólo para su carrera, la mujer que vive sólo para su familia, tienen una orientación piramidal de sus valores.

El individuo con una orientación horizontal de valores, tiene varias áreas de ellos que coexisten de manera paralela unos con otros —carrera, familia, amistades, pasatiempos, actividades creativas, intereses especiales, fe—. Si un valor se pierde, muchos permanecen. El hombre cuya carrera termina, la mujer cuyos lazos familiares se colapsan en una crisis de edad adulta, pueden encontrar sentido en actividades que representan otros valores de importancia similar. Los valores horizontales son un seguro contra una vida vacía.

Vivir los valores de manera horizontal o paralela, lo ayudará para percibir posibilidades más amplias de sentido, y lo pondrá en guardia para evitar el desarrollo de barreras espirituales.

C) Actitudes

Las actitudes son las formas concretas de comportamiento ante la realidad, motivadas y fundamentadas por unos valores que a su vez, hacen posible que éstos se expliciten. La actitud es una predisposición interior del ser humano, fruto de sus creencias o experiencias ante situaciones concretas. No son innatas, se adquieren, aprenden, modifican y maduran; son educables. Se fundamentan en valores.

Una actitud es un hábito de pensamiento que se manifiesta en un comportamiento. Las actitudes se insertan dentro de un proceso social: familia, escuela, trabajo, iglesia, amigos…, y resultan tanto del proceso educativo formal como del no-formal. Podemos afirmar que las actitudes no son otra cosa que las disposiciones favorables o desfavorables hacia determinados valores.

En la modificación de actitudes, el énfasis está en el potencial de cada situación, descrito en estas guías o principios:

  • Las alternativas son posibles.
  • Los patrones de conducta se pueden cambiar.
  • Tú puedes encontrar sentido en cualquier situación.
  • La vida tiene sentido en cualquier situación.
  • Algo positivo puede encontrarse en todas las situaciones.
  • Las oportunidades pueden hallarse aun en los errores, fracaso, enfermedad y en pérdidas inevitables.

La aportación de la logoterapia ante los valores de actitud

Son aquellos en los que el ser humano pone a prueba la fuerza de oposición del espíritu humano ante la tríada trágica (culpa, sufrimiento y muerte) desafiando el destino inalterable; el hombre sabiendo que no puede hacer nada por cambiar la situación, toma libremente la determinación de sobrepasarla con su actitud, tornando la derrota en victoria.

E. Lukas propone 4 pasos en la Modificación de Actitudes:

  1. Poniendo distancia entre el paciente y sus síntomas.
  2. Modificando actitudes.
  3. Reduciendo los síntomas.
  4. Orientando a la persona hacia el Sentido.

La distancia respecto a los síntomas

La primera tarea del logoterapeuta es ayudar a su paciente a darse cuenta de que él no es lo mismo que sus síntomas. Cuando los recursos de su espíritu se abren, y su poder de confrontación se despierta, puede ver que sus miedos, obsesiones, depresiones, sentimientos de inferioridad y explosiones emocionales, no son una parte integrante de lo que él es, sino características que él tiene; que puede modificar, y posiblemente vencer.

Para lograr lo anterior, cuatro métodos desarrollados por Frankl: la intención paradójica, la derreflexión, el diálogo socrático, y lo que él en una ocasión llamó “la técnica de apelación”.

Estas cuatro aproximaciones ayudan al paciente a distanciarse de sus síntomas. La intención paradójica les enseña a reírse de sus síntomas. La derreflexión los ayuda a disminuir, hasta detener, la excesiva concentración en ellos mismos; el diálogo socrático permite que el paciente obtenga una nueva comprensión (insight) de lo que ocurre, haciéndolo menos dependiente de sus síntomas; y la técnica de la apelación refuerza la voluntad del paciente para que pueda utilizar el poder de desafío de su espíritu.

Modificación de actitudes

El segundo paso en logoterapia es ayudar a los pacientes a obtener nuevas perspectivas de ellos mismos y de la situación de sus vidas, para modificar sus actitudes. El terapeuta no “proporciona” las perspectivas, solamente sirve como medio para que el paciente descubra lo que ya tiene en sí mismo.

El “nacimiento”, sin embargo, puede implicar dolores de parto. El terapeuta educa a sus pacientes en el sentido literal de la palabra latina “e-ducare”; es decir, saca lo que existe en el paciente, cuidando siempre sobre todo el bienestar y la autoestima del mismo.

El principal objetivo de esta búsqueda es encontrar la perspectiva que le pueda servir al paciente a encarar su particular situación, reforzándolo en su lucha por la existencia y ayudándolo a trascender su sentido de dependencia.

Reducción de síntomas

Después de que se ha producido un cambio satisfactorio de las actitudes del paciente, el tercer paso en el tratamiento logoterapéutico generalmente se da de manera automática: los síntomas desaparecen, o por lo menos se vuelven manejables. En los casos en que la depresión es muy grande y está fuera del control de la persona, las nuevas actitudes ayudan al paciente a enfrentarse con su destino fatal, para que pueda soportarlo. El logoterapeuta no puede recuperar una pierna amputada, pero sí ayudar al paciente a vivir con una sola pierna sin sucumbir a la apatía o a la desesperación; y sin revelarse con frustración contra su destino.

Orientación hacia el Sentido

Después de que los síntomas se han reducido, la profilaxis se puede iniciar: deben tomarse los pasos para asegurar la futura salud mental del paciente, guiándolo hacia el Sentido. Todas las potencialidades significativas de su vida y su situación particular, son profundamente discutidas, enriquecidas y ampliadas. El terapeuta busca ayudar al paciente a clarificar sus valores de tal manera que se pueda proteger de futuras frustraciones existenciales. Al mismo tiempo, la terapia persigue educarlo para que sea capaz de asumir su responsabilidad en la vida, pues el paciente que se siente responsable de su vida, está mentalmente sano.

El Diálogo Socrático

En los casos leves de neurosis noógenas, una simple modificación de actitudes es, con frecuencia suficiente. Para ello, la relación más útil entre paciente y terapeuta es el método del auto-descubrimiento o del Diálogo Socrático.

El terapeuta presenta sus preguntas en forma tal, que el paciente descubre por sí mismo las nuevas actitudes que se acomodan a su situación.

Para el logoterapeuta es inaceptable la posición del paciente que afirma ser un peón manejado por el destino, aun cuando los hechos parezcan confirmar la queja. En vez de eso, el logoterapeuta insiste en que el paciente siempre tiene una alternativa de decisión, aun cuando ésta sea solamente a través de un cambio de actitudes.

D) Normas

Las normas son pautas de conducta sobre cómo debe hacerse o cuál es el comportamiento que debe seguirse. La norma es un patrón de conducta individual o colectivo que generado por la experiencia personal o social, orienta las conductas en las circunstancias previstas.

Hay normas externas, sociales generadas por el grupo social

Las hay internas que la persona se impone a sí misma como de conducta fundamentada en los valores y actitudes por ella asumidos.

La vida como responsabilidad significa siempre y en cualquier condición un deber, y con ello se demuestra que nuestra existencia siempre tiene un sentido que descubrir y una misión que cumplir.

Ética y logoterapia, binomio inseparable.

Sólo a través del mundo podremos encontrarnos a nosotros mismos.

Hans Trüb

Mencionamos en el apartado anterior la importancia que tiene un fundamento ético en la vida personal y profesional de los involucrados en la enseñanza de valores, especialmente en quienes aplicamos el modelo logoterapéutico.

Una educación en valores exige el conocimiento y responsabilidad de todos los individuos, maestros y trabajadores sociales en el campo de la salud. Una actualización constante es fundamental para poder llevar al paciente hacia las áreas de sentido y valores que a él le sean especialmente significativas.

Sabemos que el hombre experimenta a lo largo de su vida conflictos de tipo espiritual-existencial; esta crisis espiritual no lo convierte en un neurótico y suicida, sino en un ser que ha perdido sus metas o el potencial de aporte a la sociedad. En este caso, la acción humanizante del trabajo social, específicamente a través de la logoterapia, puede influir de manera importante en la actitud del individuo hacia la vida y la recuperación de metas y de fe.

Es conveniente que la labor se oriente a clarificar la actitud del individuo respecto a sus decisiones y actuación dentro del ámbito en el que se desarrolla. El logro de sus metas personales, la definición de un claro sentido de la vida y el camino hacia la búsqueda de la felicidad; es decir, llegar a ser un hombre íntegro, maduro y ético, constituye el mayor reto de la vida .

Los logoterapeutas subrayamos la importancia de la comunicación cercana, natural, sincera, de aceptación y abierta para lograr una intervención efectiva. Sólo cuando se ha logrado establecer confianza, cuando el paciente está seguro de que es entendido y cuando la relación de trabajo entre el profesional y él se asienta sobre una base sólida, se podrán examinar los problemas con detalle.

La logoterapia se debe experimentar, si no, no se puede curar, y experimentarla significa ofrecer parte de uno mismo, para despertar una parte del otro a una vida con sentido. Por lo tanto, la atención al otro, su bienestar, su paz mental y su tranquilidad es lo que hace que los valores de actitud sean fundamentales para el tratamiento logoterapéutico, tanto en el ámbito educativo como en el trabajo social y comunitario.

Crear una sociedad donde la dignidad, la libertad, la autodeterminación humana y el respeto por los otros sean intensamente embebidos dentro del quehacer cultural, es la misión de la logoterapia, ya que siempre ayudará al paciente a elevarse por encima de las condiciones en que se encuentra y trascenderlas.

A Frankl le agradaba una frase de Schlomo Bardin... quien llama a los hombres ‘depositarios de vida’” . Y esa vida contiene situaciones en serie, que momento a momento, instante a instante, entrañan sentidos específicos los cuales cada persona, como ser libre y responsable, debe resolver. Lo que importa en la logoterapia es “que comprenda que es libre para actualizar los sentidos de vida, que está obligado a hacerlo y que nadie puede reemplazarlo en esa tarea” .

Sobre el trabajo del logoterapeuta

La afirmación frankliana de que al hombre se le debe concebir como un ser autotrascendente, dotado de libertad y responsabilidad, que como tal encuentra el sentido de su vida en el mundo, hacia afuera y no dentro de su propia psique. Esa trascendencia es la esencia de la existencia humana: “Solamente en la medida en que nos damos, nos donamos, nos ponemos a disposición del mundo, de las tareas... en la medida en que lo que cuenta para nosotros es el mundo exterior y sus objetos, y no nosotros mismos o nuestras propias necesidades... solamente en esa medida nos satisfaremos y nos realizaremos a nosotros mismos”.

“Se es educador en la medida en que se es uno mismo”; dice Ana Ma. González, de aquí la importancia que tiene la formación del individuo que desea dedicarse profesionalmente al servicio a través de la logoterapia. Nadie puede llevar al otro más allá de donde él mismo se encuentra, de modo que un proceso personal hacia la madurez es indispensable en todo aquel que desea convertirse en logoterapeuta.

Según Kaiser, el terapeuta cura simplemente por estar con el paciente. Este terapeuta debe tener cuatro características de personalidad:

  1. un interés por la gente
  2. un enfoque teórico que ayude al paciente a comunicarse libremente
  3. la ausencia de patrones neuróticos que obstaculicen el encuentro con el paciente
  4. receptividad.

Éste tendrá la tarea de clarificar sus valores, conquistar su libertad responsable para que de manera autotrascendente pueda ofrecer “al otro” alternativas para resolver sus formas de estar-en-el-mundo y superar las situaciones de crisis en las que se encuentra. En palabras de Frankl a Lukas : …“deseo decirle que autoeducación también significa una autoformación en sentido de valores de actitud. Si una situación sin salida no puede superarse exteriormente, sólo queda la huida hacia arriba, hacia la autoformación en el crecimiento interno por una situación sin esperanza, de la que uno ha sido víctima desvalida. Acostumbro hacer recordar que los árboles en un bosque, ubicados demasiado cerca uno del otro, ¡crecen tanto más hacia arriba!”

La forma en que educamos en valores en SMAEL

Nuestra forma preferida de educar en valores es a través de Seminario. Se requiere de un aprendizaje en valores no teorético sino totalizador que pueda abarcar al ser humano en lo que es y en lo que puede llegar a ser.

Intento sugerir algunas formas de aplicar la logoterapia y sus principios en un curso de clarificación de valores y logoterapia impartido a personas interesadas en el servicio social, la educación y formación como padres de familia.

El propósito de impartir un curso de veinte sesiones, es la oportunidad para que los participantes puedan formular sus propias bases éticas tanto en la teoría como en la práctica y aprender a través de discusiones estimulantes en vivo, la filosofía flankleana y clarificar sus valores.

La aplicación y práctica del programa durante más de veinte años en el instituto a mi cargo, nos ha permitido comprobar resultados positivos en quienes han vivido esta experiencia; clarifican sus valores, aumentan la autoestima, inician un proyecto de vida con sentido y mejoran su relación interpersonal. Esta metodología, les ofrece de forma dinámica un acercamiento al crecimiento total, como mencioné antes, en el aspecto intelectual, emocional, volitivo y espiritual.

Parte de los temas a explorar es descubrir y aprender a clarificar valores a través de tres estrategias que se antojan interesantes, la primera Estrategia de cambio de hábitos, la segunda de Cambio de actitudes y la tercera Clarificación de valores. Hacemos énfasis en la capacidad de elegir, evaluar y actuar en el terreno de la libertad responsable para lograr un nivel de autotrascendencia que sea capaz de sembrar en los demás la inquietud de autodescubrimiento y crecimiento personal.

Estas actitudes no se transplantan, menos se imponen; cada persona debe elaborarlas y acceder a ellas bajo sus propias convicciones. En este proceso, el “arte de la mayéutica socrática” resulta muy apropiado. El alumno va caminando a través de un “Grupo compartido” clarificando valores, intentamos que sustituya las actitudes erróneas por otras correctas y que aprenda a compartir sus experiencias significativas en un ambiente de confianza, cordialidad y respeto.

Elaboramos un Manual de Clarificación de Valores y logoterapia, que será modificado de acuerdo a las necesidades que el grupo presenta, ya que los ejercicios, tópicos y metas, implican apertura y creatividad por parte del facilitador. (Adjunto cuadro)

Se discute la naturaleza humana multidimensional, haciendo énfasis en la dimensión espiritual. Durante el proceso se estimula a los estudiantes para que presenten ejemplos de los efectos del espíritu y alguna experiencia de valores de actitud, de creación y de vivencia.

Podríamos afirmar que la logoterapia de Frankl, integrada a una educación en valores de forma muy concreta, es un recurso que los logoterapeutas harían bien en estudiar, comprender y considerar para su posible aplicación dentro del contexto particular de su tarea como personas que apoyan y guían ante situaciones de conflicto.

“…Como un acercamiento terapéutico que provea significado y orientación de valores, acompañamiento en todos los sentidos de la vida, la logoterapia no sólo se aplica al síndrome de ansiedad, problemas afectivos, adicciones, aberraciones sexuales y problemas de comportamiento de la personalidad. También puede brindar apoyo a jóvenes en la búsqueda de sí mismos, así como al esfuerzo por alcanzar madurez, o como aliciente a los ancianos para mirar en retrospectiva sus vidas y preparar su partida. Puede ser una guía para quienes se aman, y miembros de familias en conflicto: ayudar a quienes trabajan y a los que carecen de empleo y dirimir sus demandas, ya sean pequeñas o grandes. Puede ayudar también a quienes se encuentran vencidos, a eliminar sus problemas, resentimientos, y conducir a quienes han perdido su propio apoyo espiritual hacia resolver sus raíces ideales. ( E. Lukas, 99)

Viktor Frankl expresa “…el poder desafiante del espíritu humano” es un recurso muy poderoso en la lucha por la supervivencia. Asimismo, explica que la responsabilidad en un sentido logoterapéutico es un sinónimo de amor, compromiso y autosacrificio y enfatiza la importancia del concepto de libertad, que cuando se utiliza sin responsabilidad interior, es una condición que conduce a la ansiedad, al “vacío existencial” y a la neurosis.

La existencia, en resumen, nos presenta, unida a la alegría, la tristeza; junto con la vida, la muerte; con el triunfo, la derrota; junto con el gozo, el sufrimiento. Frankl cita una frase de Rilke, el escritor y filósofo checo, a la condesa Sizzo: “El que no acepta de una vez con resolución, incluso con alegría, la dimensión terrible de la vida, nunca disfrutará de los poderes inefables de nuestra existencia, quedará marginado y a la hora de la verdad no estará vivo ni muerto”(Fabry, 2000)

Siempre que trabajamos especialmente con aquellos que sufren emocionalmente, es importante escuchar esas “señales”, la palabra clave que abre la cámara donde se resguardan y esconden esos significados.

Cuando la llave abre la puerta, los valores se abrillantan y la voz de la conciencia se hace audible. Esto permite al terapeuta adaptar argumentos para ayudar al paciente a corregir su comportamiento y actitudes que están en línea con sus propias convicciones.

El logoterapeuta tiene que escuchar señales que provengan del más “profundo” o “elevado” nivel del cliente y dejar que se revele la voz de la persona espiritual. La logoterapia será reconocida como el avance más importante realizado en este Siglo, en el antiguo arte de tratar y curar el alma humana.

Hebbel dice:

“La vida no es algo, sino una ocasión para algo”, los logoterapeutas tenemos como misión, ayudar al otro a encontrar sus sentidos más significativos en cada situación única y concreta, de esta manera autotrascendente, encontraremos sentido en nuestra acción social, no solamente para los demás sino como un “bumerán”, para nosotros mismos.

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