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Intervención en la crisis y más allá: utilizando la Logoterapia para trascender el trauma

Este artículo presenta un nuevo e innovador modelo de intervención en crisis. Este nuevo modelo trasciende al sus predecesores porque pone énfasis en la gran importancia de incluir la espiritualidad (la dimensión noética) como una parte integral del tratamiento. El objetivo es facultar a los pacientes para que logren obtener un mayor significado en sus vidas y un mayor contacto con el nivel noético del ser. De acuerdo en los credos fundamentales de la logoterapia, se establece un fundamento teórico con bases muy sólidas para este modelo; se presenta una exposición de las prácticas clínicas logoterapéuticas y varios escenarios clínicos para demostrar la eficacia de este nuevo modelo

Parte 1

Karen es una chica universitaria de 22 años que usted no conoce. Ella tiene una historia de episodios de depresión mayor desde que es adolescente, época en que las citas con chicos y la imagen corporal son tan importantes. Desde entonces y hasta la fecha, Karen siempre ha estado ligeramente pasada de peso; ella ha luchado durante años contra su pobre imagen corporal y los sentimientos de baja autoestima e inseguridad que esto implica. Ella y Steve han estado saliendo durante casi un año y la relación parecía progresar a niveles más profundos de intimidad y posiblemente hacia un compromiso formal. Repentinamente y sin la menor advertencia, Steve rompió la relación diciendo: “las cosas se han vuelto rutinarias y ya es hora de que sigamos cada uno por su lado”. Como es de suponer, Karen toma esto como un rechazo más; esta reacción confirma su falta de valor propio que a su vez es resultado de su problema de peso. Por lo tanto, ella cae en una depresión profunda al grado de llegar a contemplar el suicidio. Sus compañeras de dormitorio se dan cuenta de que está pasando por momentos muy difíciles pero no llegan a captar la gravedad de su desesperación. Poco tiempo después, una tarde ella ingiere pastillas y se intoxica al grado de vomitar una gran variedad de píldoras en la mesa; ella decidió hacer esto como una manera de “dar fin a su pena”.

Afortunadamente, su compañera de cuarto entra y grita. El jefe de área llama al centro de consejo universitario y usted es quien se encuentra dando servicio. . .

David es un exitoso analista en computación de 44 años que goza de una buena reputación. David disfruta su trabajo y frecuentemente se refiere a éste como “el arte de la computación”. El tienen 21 años felizmente casado con María. Ellos comparten la felicidad y el reto de educar a dos hijos, Stacey de dieciocho años y David Jr. de quince. David está realmente viviendo un “sueño americano”; sin embargo, su vida y su mundo completo, se desmoronan un día cuando se le cita en la oficina del director de proyectos. A pesar de su antigüedad y de su profesionalismo, se le informa que la compañía no tiene otra alternativa que darlo de baja debido a los altos costos del negocio. Desafortunadamente, David es uno de los cuarenta empleados que serán despedidos (con una liquidación justa por supuesto). Debido a que David se encuentra en un estado de shock él recuerda el camino vagamente a su casa; cuando llega, le informa tranquilamente a María lo que ha ocurrido pero después, el enfrentarse con la realidad, hace que David se desplome en el sofá llorando como un bebé. Durante las dos semanas siguientes la desesperanza de David se vuelve cada día más profunda. Una mañana María lo ve colocando algo en el vestidor mientras llora silenciosamente. Minutos más tarde David sale del vestidor, tornándose el pelo y mirando hacia arriba totalmente aturdido. María aprovecha la oportunidad de buscar en el vestidor y encuentra una pistola nueva y cargada. Ella inmediatamente lo llama a usted, que es un psicólogo que está atendiendo a una de sus amigas. . .

Stephanie es una mujer de treinta años. Ella lleva viviendo tres años con su compañero Mike en una cómoda casa en un suburbio. Stephanie ama a Mike profundamente. La mayoría de las personas consideran que ella lleva una vida muy gratificante y completa. Sin embargo, nada está más lejos de la realidad. Durante casi dos años el sueño de Stephanie de tener una familia y convertirse en mamá ha sido frustrado. En repetidas ocasiones, Mike evita las discusiones sobre casamiento o algún otro tipo de relación que represente un compromiso permanente; él ha afirmado de una manera definitiva que no desea niños y cuando se ha enfrentado con un ultimátum ha amenazado a Stephanie con abandonar la relación. Debido a este dilema, Stephanie ha experimentado crecientes sentimientos de soledad, falta de guía y vacío interior. A pesar de que existe una opción más racional como la de abandonar a Mike con la esperanza de encontrar al hombre ideal, ella sólo se da cuenta de que su reloj biológico avanza sin detenerse. Por lo tanto, su fuerza emocional está cediendo, dando así lugar a la desesperación y a la depresión. Un día mientras ella regresa manejando de su trabajo, Mike está haciendo la cama y encuentra una nota de suicidio debajo del colchón; esta nota aunque fue escrita con anterioridad, tiene la fecha de el día de hoy, la nota afirma en una parte que ella planea terminar con todo esa noche después de que Mike se haya dormido. En estado de shock y desesperado, Mike inmediatamente busca la Sección Amarilla y lo elige a usted para que la ayude. . .

Estos tres pacientes son seres humanos cuyos casos han sido tomados de mi archivo. Ellos fueron mis pacientes desde diciembre de 1994 a octubre de 1995. Aunque las circunstancias que rodean a cada paciente varían, el común denominador que todos comparten es los niveles poco saludables de tensión y estrés. Viktor Frankl describe que una tensión saludable es buena o positiva ya que nos conduce a elevar el significado o el sentido de la vida (opuesto a una homeostasis emocional). En contraste, una tensión excesiva frecuentemente conduce a cierto nivel de aflicción emocional y por lo tanto disminuye el sentido o significado de la vida. Habiendo aclarado lo anterior, podemos decir que existen varios hilos en común que unen a cada uno de estos pacientes.

En primer lugar, cada una de estas personas está experimentando una severa pérdida que no esta manejando exitosamente. La evidencia de esto se encuentra en la agitación interna antes mencionada, así como en los patrones de pensamiento negativo y su comportamiento correspondiente. En segundo lugar, cada una de las personas no ha comenzado verdaderamente el proceso de duelo que es esencial para la recuperación. Como Elizabeth Kubler-Ross lo describe tan perfectamente, este proceso consiste en negación-enojo-ajuste-depresión-aceptación; y es evidente que cada uno de estos pacientes albergan un cierto grado de coraje sublimado y están aparentemente estancados en la etapa de la depresión .En tercer lugar, cada persona está sufriendo lo que Frankl llama vacío existencial. En otras palabras, cada paciente está experimentando un vacío interno o vacuidad por lo cual no puede encontrar una solución positiva independiente. En cuarto y último lugar, cada persona ha desarrollado un caso de lo que yo llamo miopía espiritual y emocional. Esto quiere decir que cada uno de estos individuos ha desarrollado un caso grave de visión de túnel que conduce a un solo final y a un desenlace negativo, el suicidio.

De la misma manera en que Frankl escuchaba a sus pacientes y aprendía de ellos, yo he escuchado profundamente y con una actitud de apertura a estos pacientes y a muchos otros, y he aprendido de ellos las intervenciones clínicas y logoterapéuticas más amplias que son sumamente valiosas y tienen un gran poder. En consecuencia, he desarrollado una teoría y práctica de la intervención logoterapéutica en la crisis, y el lógico progreso de la terapia que sigue al manejo exitoso de la crisis. La intervención y el progreso lógico del tratamiento es un modelo que yo he llamado Intervención Logoterapéutica y Trascendental en la Crisis.

Parte II

En la segunda parte daré a conocer al lector las siete etapas de la Intervención Logoterapéutica y Trascendental en la Crisis, la sintomatología del paciente durante cada etapa y una idea general de las diferentes estrategias clínicas que han probado ser las más efectivas. Además, en esta parte estableceré un fundamento teórico para mi modelo y las respectivas prácticas que son resultado del fundamento teórico. Por otro lado, la tercera parte consistirá en una descripción sinóptica y exposición de varias técnicas logoterapéuticas congruentes con este modelo. Por lo tanto, las intervenciones clínicas que se expondrán en la tercera parte tendrán una base tan sólida como la roca y no como la arena.

Muchos médicos apoyan la filosofía de que una intervención positiva en la crisis y su subsecuente psicoterapia, pueden considerarse como exitosas si el paciente es capaz de regresar al nivel anterior de funcionamiento. En contraste, la logoterapia, tanto en teoría como en la práctica, y aunado al modelo de Intervención Logoterapéutica y Trascendental en la Crisis le da al paciente la facultad de lograr un nivel más alto de funcionamiento del que tenía antes del trauma. En especial, con el hábil manejo de las técnicas logoterapéuticas (por ejemplo, derreflexión, intención paradójica, el método socrático y la modificación de actitudes), el terapeuta puede aprovechar la oportunidad de guiar al paciente hacia un nivel de existencia más fuerte y flexible, basado en la espiritualidad. Frecuentemente, pacientes y terapeutas equiparan o igualan la crisis con el peligro. Si uno hace un alto en este nivel de análisis, llegamos a la conclusión de que este pensamiento y la terapia son reduccionistas. En cambio, si luchamos por actualizar la dimensión noética (espiritual) del paciente, lo estamos tratando con respeto hacia su capacidad humana y su unicidad. Un ejemplo muy ilustrativo de este contenido, es la traducción japonesa del significado de la palabra crisis; peligro más oportunidad. Hablando de una manera más específica, al paciente se le faculta para aprender y crecer, y no sólo eso sino a trascender su predicamento, ¡transformando una tragedia en un triunfo!. Ahora permítanme continuar y enumerar cuidadosamente los detalles de este modelo de intervención trascendental y logoterapéutica en la crisis. Este modelo está representado en un diagrama en la figura que se muestra a continuación.

El primer nivel es representativo del nivel normal de funcionamiento de la persona. Como usted puede observar, la línea es algo irregular, de tal manera que ilustra las altas y bajas de lo que se puede llamar una vida normal. Es importante tener en mente que la frase nivel de funcionamiento normal es relativa a la idiosincrasia.

Intervención logoterapéutica y Trascendental en la Crisis

Figura 1. Intervención logoterapéutica y Trascendental en la Crisis

Cada persona es única y tiene diferentes sentidos en su vida, en sus metas y en su entorno. Esto no implica que una persona sea mejor que otra, sino que más bien, cada persona es diferente de otra. Lo que tu encuentras muy importante y tiene sentido en la vida para ti, y probablemente es diferente de lo que yo encuentro que tiene sentido (hablando en términos de creatividad, de experiencia y de actitud). De hecho puede existir cierto grado de uniformidad pero, sin embargo, los sentidos en la vida son inexorablemente únicos.

Por favor no malinterpreten el significado y la esencia de lo que yo estoy postulando; al afirmar que la línea es irregular, quiero decir que actualmente la gran mayoría de la gente no utilizan al máximo su dimensión noética (espiritual). Hablando en una forma más específica, en la sociedad actual de tanta actividad y agobio, pocos son los individuos que se toman el tiempo necesario para bajar su ritmo de vida (aunque sea sólo mentalmente), y así el poder desafiante del espíritu permanece por mucho tiempo en estado latente. Después de hacer esta aclaración, la conclusión lógica es que una gran mayoría de gente vive sin descubrir sus sentidos del momento y sus sentidos universales (valores o creencias morales). Una excelente analogía para este tipo de razonamiento, es el ejemplo de Frankl concerniente a la esencia (contra la existencia) de un avión. Mientras el avión corre en la pista, el vehículo es, no obstante, un avión. Sin embargo, sólo cuando las llantas se separan del suelo el avión logra alcanzar su verdadera esencia. De una manera similar, sólo cuando uno actualiza la espiritualidad inherente (noos) se actualiza la esencia de ser humano.

Ahora refiriéndonos una vez más a la Figura 1, la persona experimenta la etapa número dos; la etapa en la que se establece la crisis y las consecuencias inmediatas mientras que la desesperación inicia su fuerza destructiva. Como se dibuja en la gráfica, la persona sufre un descenso rápido en algunos casos una precipitación de la energía psicológica y espiritual. Lo que es muy importante en esta etapa, es la notoria falta de uso de su dimensión noética; es decir que no están utilizando lo que Frankl llama el poder desafiante del espíritu humano. Por lo tanto, el descenso a la desesperación se acelera rápidamente. En consecuencia, la persona muestra la clásica sintomatología de una depresión mayor tal como el pensamiento nihilista, el aumentar el aislamiento (que puede ser aislamiento emocional más que físico), perturbaciones en el sueño, el deterioro de la higiene personal, cambio en los hábitos alimenticios, abuso de sustancias (para adormecer al paciente), etc. Es en este punto cuando comienzan un profundo sentido de carencia de valor y la idea del suicidio frecuentemente (o es exacerbada si están preexistiendo); surge entonces un círculo vicioso, en donde un sentido de desesperanza lleva al miedo que conduce una vez más a la desesperanza que, a su vez, se convierte en una depresión clínica.

El marco de tiempo para que se lleve a cabo este deterioro, es variable. Para algunos, la crisis (o las crisis) avanzan muy rápido hacia los últimos niveles de la desesperación, mientras que otros pueden experimentar el deterioro de una manera más lenta. Sin embargo, como se mencionó en el párrafo anterior, el camino más frecuente es el descenso general hacia una depresión clínica severa. Una vez más vemos que el punto básico para determinar el movimiento hacia una salud mental disfuncional, es el nivel general de funcionamiento del paciente.

Esto nos lleva al nivel tres en donde el individuo continúa en la espiral descendente hasta el punto en donde cualquier pequeña luz en el fondo del túnel se oculta y finalmente parece no existir. Es un momento fundamental y es cuando la idea del suicidio se transforma en establecer un plan para la muerte de él mismo (es decir, la idea se fortalece mientras se convierte en una acción planificada). Es justo en este momento crítico que la intervención profesional sustituye y prácticamente borra cualquier pensamiento sobre desear haber recibido ayuda profesional con anterioridad, tener al alcance a los seres queridos, explorar otras posibilidades etc. Es precisamente en este momento, cuando cada uno de las tres etapas clínicas antes mencionadas, termina. En realidad, el mejor momento para recibir ayuda profesional era antes, pero ahora ¡se vuelve indispensable! Sin embargo, de manera muy frecuente, la persona está atorada en lo que yo llamo miopía emocional y espiritual. Metafóricamente hablando, ¡ellos no pueden ver el bosque por ver los árboles! . Por causa de este auto-enredo que les bloquea la vista de algo o alguien más allá de sí mismos, ni siquiera puede surgir la más remota posibilidad de algo positivo. Desafortunadamente, y trágicamente también, mucha gente hace su elección en contra del sentido y llevan a cabo sus planes suicidas. A excepción de los seres queridos que les sobreviven, la mayoría de las víctimas de tales pérdidas innecesarias llegan a formar parte de otra estadística social.

Es verdad que algunas de estas muertes son evidentes, tales como un disparo en la cabeza, una dosis intencional de drogas letales, o encontrar a la persona desplomada en el volante de su automóvil estacionado en el garaje con el motor encendido y la puerta cerrada. Sin embargo, muchas veces estos suicidios son escondidos o cuestionables, por ejemplo un accidente de un coche que se resbala en un acantilado o que se cae de un puente, y se descubre que los conductores han tomado una sobredosis de droga que aparentemente no fue intencional. Aquéllos que han tenido éxito al cometer suicidio, frecuentemente dejan atrás una familia confundida y llena de pena o un amigo que se siente culpable por auto-incriminación de lo que debería de haber hecho para evitarlo, etc.

Es verdad que la prevención (o el reducir el impacto negativo) de un problema antes de que se le escape a uno de las manos, es la mejor forma de actuar. Sin embargo, como todos sabemos en el mundo real la gente generalmente espera hasta que están en el final de la cuerda, por decirlo de alguna manera, para buscar ayuda profesional. Entonces debido a esta cruda realidad, no puedo hacer un énfasis suficiente en decir que el momento óptimo para recibir intervención profesional es inmediatamente después de la crisis. Mientras la mayor parte de los modelos de intervención en la crisis (y las respectivas prácticas que se basan en ellos) son exitosas, simplemente no van más allá lo suficiente. En fuerte contraste, la logoterapia (a diferencia de las intervenciones reduccionistas tales como el psicoanálisis freudiano o la terapia conductual basada en estímulo-respuesta) tiene como meta, facultar el “noos” del paciente para aumentar la autoestima, desarrollar estrategias efectivas adecuadas y hacer consciente al paciente de los sentidos de su vida (tanto los sentidos del momento como los sentidos universales). Por lo tanto, la intervención logoterapéutica y trascendental en la crisis es en extremo efectiva, al detener o reducir la fuerza destructiva de una crisis y mejorar el pronóstico de una terapia subsecuente.

Mientras existen miles de razones para establecer este postulado, permítanme que describa sólo unas cuantas. Primero, a pesar de lo grande del trauma, el buscar e involucrarse en una psicoterapia orientada hacia el sentido en este momento crítico, capacita al paciente a tener la suficiente energía fisiológica, psicológica y noética para trabajar en una terapia con el objeto de llevar a cabo las intervenciones clínicas. En segundo lugar, es en este punto cuando muchos pacientes reconocen su falta de capacidad de funcionar independientemente y son más receptivos a seguir el curso de la acción logoterapéutica que se les sugiere. En tercer lugar, en este momento de la intervención, un logoterapeuta habilitado puede ayudar al paciente a hacerlo consciente del poder desafiante del espíritu humano. Como Frankl afirma, todos los seres humanos tienen libertad de elección y más específicamente, la libertad de elegir la actitud en cualquier tipo de circunstancias. De acuerdo a Frankl, la libertad de elección y el utilizar la dimensión noética (espiritual) es la última de las libertades humanas. De esta manera, ayudando al paciente a estar más consciente de este enorme poder latente que tiene dentro de él, podemos ayudar a cada uno a desafiar sus obstáculos y verlos como retos.

Esto nos trae a la etapa cuatro, la etapa de tratar de salir después de tocar fondo es en este momento cuando la persona está en el umbral, está rendida y virtualmente impotente como para tomar cualquier elección productiva hacia un sentido. Esto, por no decir que ya ni siquiera tienen la capacidad de elegir sino que ha perdido el contacto con el poder desafiante del espíritu humano, el paciente no ve ninguna opción para salir del sufrimiento más que el suicidio. Basta decir que este es el punto crucial en donde el hecho de no recibir ninguna intervención lleva al paciente a una elección contra el sentido y la intervención logoterapéutica en la crisis ofrece, por lo menos, la oportunidad de tomar una elección con sentido. La intervención logoterapéutica y trascendental en la crisis no proporciona garantías, pero al menos, si se utiliza, el pronóstico es mucho mejor que con otras alternativas. La tarea inmediata antes de que el terapeuta entre en acción, es capacitar al paciente a decir “sí” a la vida. Un excelente ejemplo de esta meta es la siguiente cita de Richard Bach (autor de Jonathan Livingston Seagull): “He aquí una prueba para descubrir si tu misión en la tierra está terminada. Si tu estás vivo, no lo está”!

La frase “tratar de salir después de tocar fondo” está hecha para indicar que el paciente aparentemente ha perdido toda la energía para salir de la crisis y para tomar cualquier acción productiva, independiente y positiva y aparentemente no existen otras opciones excepto el suicidio. Por eso es que elijo usar la palabra umbral en el párrafo anterior: principalmente si el paciente no busca, ni obtiene ayuda profesional (ellos pudieran sentir que es un último esfuerzo de salir de la zanja en que se encuentran), o en caso de que la ayuda profesional no ocurra porque alguien más se involucre para dar ayuda inmediata, entonces el paciente verdaderamente alcanza un umbral en donde su unión con la vida es mínima. Mientras que la frase elegida de tratar de salir después de tocar fondo indica que el paciente se siente como si estuviera en un remolino emocional o en una fosa sin salida. Muchos terapeutas apoyan la idea de que para que una intervención sea considerada como exitosa, la o las crisis necesitan ser resueltas. En contraste, y por mucho, la meta logoterapéutica en este momento crucial es doble: el engendrar esperanza y ayudar al paciente a decir sí a al vida. Una vez que estos dos criterios se unen (por medio de la utilización de la antes mencionada intervención logoterapéutica y trascendental en la crisis) la terapia puede ponerse en marcha; avanzando en todas direcciones hacia la resolución de la crisis, aumentando la conciencia del propósito en la vida y de la autotrascendencia. En otras palabras, es poco realista y poco esperanzador el esperar que la primera intervención “arregle todo”. Cuando el paciente regresa, significa que, el logoterapeuta ha engendrado esperanza y ha capacitado al paciente a decir sí a la vida. En realidad, el resultado exitoso de la sesión número 1 es la sesión número dos.

Ahora supongamos que la crisis inmediata ha sido desviada exitosamente, y se ha podido ayudar al paciente a desistir de sus planes o se ha frenado la impulsividad que podía haberlo llevado a cometer suicidio. En este momento crucial podemos avanzar a la etapa cinco del modelo de intervención logoterapéutica y trascendental en la crisis. En especial, la etapa cinco es supuestamente equiparable con las cualidades o características de las fases del principio y con las fases de la mitad de cualquier relación psicoterapéutica o de apoyo. Al referirnos a estas cualidades o características esenciales, nos referimos a ellas como las “no específicas” de la psicoterapia y están claramente delineadas por Jerome Frank en su libro Persuasión y Curación. Algunos ejemplos representativos muestran que se está estableciendo realmente una relación, construyendo un vínculo de confianza y demostrando evidentemente que el paciente cree que su terapeuta es una persona competente, desarrollando de esta manera un clima de honestidad, seguridad y confort (frecuentemente el paciente considerará sus sesiones y el consultorio como un santuario); el paciente llevará a cabo las pautas sugeridas y habrá apertura y flexibilidad, tanto del paciente como del terapeuta como para modificar el plan del tratamiento en caso de que fuese necesario, etc.

Habiendo expuesto con anterioridad lo más sobresaliente, el logoterapeuta puede ayudar al paciente a avanzar mediante la exploración y también el “descubrimiento” de su sentido su vida. Esto formará la piedra angular de la curación del paciente tanto en el proceso terapéutico como después de éste. Además se vuelve sumamente importante el hecho de que el logoterapeuta prepare al paciente para utilizar el poder desafiante del espíritu (en la mayoría de los casos, estas frases técnicas no necesitan ser usadas durante el curso de la terapia). El logoterapeuta que tiene una buena preparación encuentra al paciente justo en donde él “está” y utiliza este hecho como un trampolín para poder “hacer surgir” su dimensión noética y encauzarla hacia la autotrascendencia. En este punto no puedo hacer énfasis de una manera rotunda en la importancia de una incorporación inmediata de la espiritualidad en el proceso terapéutico. Como fue expuesto con anterioridad, los seres humanos son seres de tres dimensiones: tenemos el soma (dimensión física), la psique (dimensión psicológica) y la dimensión noética (espiritual). Esto se representa en el diagrama que esta a continuación y muestra la ontología tridimensional de Frankl. Además, como Frankl ha afirmado de manera muy elocuente. A menos que tratemos a nuestros pacientes como seres tridimensionales que no solamente tienen la dimensión física y psíquica sino también la dimensión espiritual, la única cosa que nos separaría de los veterinarios sería la clientela.

Ontología Dimensional de Frankl

Es muy importante recordar que el lapso de tiempo que le tomará a cada paciente el recobrar la suficiente energía fisiológica, psicológica y espiritual para trabajar intensamente (tanto en la terapia como afuera) y lograr un verdadero éxito, es sumamente variable. Es en este momento cuando el paciente puede avanzar a la etapa seis de este modelo. La etapa seis es la representativa (Figura 1) del regreso al nivel previo de funcionamiento. En realidad ha tenido lugar una gran mejoría, sobretodo en comparación a cuando la terapia comenzó. Como ya se mencionó con anterioridad, muchas personas consideran que el volver a esta etapa es equivalente al éxito de la terapia (esto es igual al psicoanálisis freudiano tradicional en donde una vez que se lograba la introspección, entonces el análisis era considerado como un éxito).

Sin embargo, si nosotros como logoterapeutas nos detenemos aquí, entonces hemos ofrecido un mal servicio a nuestros pacientes. De la misma manera en que el objetivo de la logoterapia de Frankl es la autotrascendencia, el objetivo principal de la práctica logoterapéutica debe ser la terapia trascendental.

Hablando de una manera más específica, el término terapia trascendental implica el llevar la intervención del terapeuta mucho más allá del nivel previo de funcionamiento del paciente. La terapia trascendental connota el facultar al paciente a lograr “metas de altura”, tales como: un entendimiento más rico y más profundo de lo que lo llevó al deterioro emocional; a desarrollar mejores y más amplias estrategias para aumentar al máximo su independencia para enfrentar las inevitables tensiones de la vida futura; el tener un fundamento más estable para lograr una mejor calidad de vida; desarrollar un mejor entendimiento de los signos de advertencia o señales de que una crisis puede ocurrir en caso de que no se tomen medidas preventivas; y el estar consciente de desarrollar al máximo su potencial y utilizar el poder desafiante del espíritu humano. En consecuencia, en este punto del proceso terapéutico, el paciente puede avanzar a la etapa siete del modelo de intervención logoterapéutica y trascendental en la crisis, la etapa de ”trascender el trauma”.

Refiriéndonos una vez más a la figura número 1 el modelo de intervención logoterapéutica y trascendental en la crisis, gráficamente ilustra esta fase de la terapia como una representación de que el paciente se eleva por encima del nivel previo de funcionamiento para lograr un estar en el mundo, basado en la parte espiritual. Es importante notar que la palabra escogida (e imperativa) es “estar”. Esto implica y significa que nuestra búsqueda de sentido es un proceso en desarrollo que dura toda la vida. Como Frankl ha escrito tan correctamente, debe de existir una “tensión saludable” (opuesta a un estado homeostático) que nos motiva a luchar por los diferentes y cambiantes sentidos de nuestra vida. Esto es bastante fácil de entender, sin ir más lejos, viendo el título del libro más leído de Frankl El Hombre en Busca de Sentido. Por favor note que en el título, la palabra busca se utiliza como si el sentido de la vida fuera considerado como una meta que, aunque lograda, permaneciera constante para siempre; de otra manera, el título hubiera sido ¡El Logro del Sentido del Hombre!. La logoterapia hace énfasis en la importancia de la búsqueda de sentido en la vida, como un proceso no como una meta definida. De hecho, en su libro El Doctor y el Alma, Frankl describe muy sabiamente que si los santos hubieran estado considerando el sentido de la vida como una meta directa no hubiesen alcanzado la santidad.

 

Incluida en esta descripción y en la etapa siete de este modelo, la terapia se enfoca mucho más a descubrir y ayudar a fortalecer la dimensión espiritual o noética del paciente. En realidad, en este momento, el poder desafiante del espíritu humano es lo más importante en el proceso terapéutico. Durante esta última fase de la intervención, el paciente frecuentemente ha llegado a ser bastante independiente y preparado; esto da como resultado no sólo un mejor manejo de su vida diaria, sino también el vivir con un estilo de vida más autotrascendente y cualitativa de estar-en-el-mundo. Conjuntamente sus relaciones generalmente mejoran (platónicas, profesionales y personales), su actitud cambia enormemente para bien, su comportamiento refleja vida y optimismo, todos los aspectos de su energía se elevan rápidamente (físico, mental y espiritual) y frecuentemente manifiestan su nivel de ser autotrascendente entregándose a otros o a ciertas causas etc. Es en esta etapa, que por medio de la autotrascendencia, el paciente verdaderamente puede alcanzar su esencia de ser humano (similar a la analogía del avión en el momento exacto en que las llantas del avión se levantan del suelo y logra contactar su esencia). Justo en este momento crucial las sesiones logoterapéuticas de apoyo pueden espaciarse más y más, encaminándose hacia el cierre de la relación.

Parte III

Durante las siete etapas del modelo de Intervención Logoterapéutica y Trascendental en la Crisis se utilizan varias técnicas clínicas (y por lo tanto combinaciones) desarrolladas por la logoterapia. Estas incluyen, pero no están limitadas a, lo que es: método socrático, intención paradójica, derreflexión, y modificación de actitudes. Cada una de estas prácticas clínicas son particularmente importantes durante varias etapas de este modelo de intervención. Podríamos hacer un libro para delinear completamente su eficacia y exponer ampliamente su intervención oportuna, así como proporcionar muchos ejemplos clínicos de cada técnica en cualquier punto de las siete etapas de este modelo. Por lo tanto, procederé con un discurso sinóptico de estas técnicas en particular. También es muy importante tener en mente que este modelo y las lógicas intervenciones logoterapéuticas que resultan de él, se basan en la premisa fundamental de que la mayoría de pacientes que experimentan una crisis sufren de lo que se diagnosticaría en el DSM-IV como una depresión mayor (incluyendo la unipolar y la bipolar.)

Como podemos recordar, la etapa uno se refiere al “nivel normal de funcionamiento”. Basta con decir que en esta etapa no se ha introducido ninguna técnica logoterapéutica porque el paciente no ha comenzado ninguna intervención profesional. Sin embargo, es totalmente cierto que algunas personas pueden aferrarse a su poder desafiante del espíritu de forma intuitiva y de esta manera reducir la fuerza destructiva de los inevitables reveses de la vida. Estos individuos tienen una excelente salud mental y pueden enfrentar, de una manera muy eficaz diferentes crisis en la vida; estas personas que viven predominantemente en un nivel autotrascendente (teniendo un alto sentido o propósito de vida) superan las crisis y, las que experimentan generalmente, se resuelven de una manera deliberada e intencional. Esto no quiere decir que estas personas porque sean sanas no se sientan abrumadas o exasperadas cuando una crisis ocurre; más bien, quiere decir que, estas personas poseen gran flexibilidad y capacidad y por lo tanto, pueden fortalecerse rápidamente para resolver y superar la crisis antes de que surta efecto su poder destructivo. En contraste, esta exposición y el modelo que he desarrollado, han explicado en la Parte II acerca de la gran cantidad de personas que no tienen la capacidad de actualizar tales potenciales y sucumben a los devastadores efectos que una crisis tiene en su salud fisiológica, psicológica y espiritual. En otras palabras, nuestra exposición es acerca de personas que le encuentran poco sentido a la vida y carecen de una dirección en sus propósitos. Desafortunadamente, en la sociedad actual, esto incluye a la mayoría de las personas que, hablando de una manera más específica, están experimentando un caso severo de lo que Frankl llama “vacío existencial”. Este vacío interno que posee una fuerza arrolladora deja a las personas con un sentimiento que muchos de los pacientes que he tenido y que tengo han descrito como una sensación de estar “atrapados en una concha”.

Avanzando a la etapa número dos de este modelo (la etapa en la que se establece la crisis) el futuro paciente rápidamente se ve sumergido en un mar de desesperanza, estos pacientes muestran un comportamiento representativo del estado mental de estar en lo que llamamos miopía espiritual y emocional. Algunos ejemplos de este tipo de comportamiento son: el mezclar todos sus problemas normales con la crisis actual (exacerbando tremendamente el impacto negativo), aislamiento emocional o físico de otros, pensamiento nihilista (que virtualmente elimina cualquier posibilidad de una resolución independiente y exitosa), la “visión de túnel” que sólo conduce a un mayor grado de desesperación, abuso de sustancias e inicio de pensamientos de suicidio como una forma viable de evitar su pena.

En este momento, la intervención logoterapéutica y trascendental en la crisis se enfoca literalmente en salvar la vida del paciente. Una estrategia logoterapéutica sumamente efectiva durante esta etapa es el entremeter en la terapia el dialogo socrático y la modificación de actitudes. Primero dirijámonos a la eficacia del método socrático; oyendo cuidadosamente al paciente y realmente escuchando la descripción de su estado, un logoterapeuta calificado puede introducir sutilmente preguntas dirigidas a descubrir ese sentido de la vida que es único para el paciente; por ejemplo un niño que lo necesita, un cónyuge solidario y que realmente le importa, algún miembro de la familia que es dependiente, un proyecto especial o causa que no está terminada, algún trabajo que permanece inconcluso, una meta personal que lograr etc. Estos ejemplos demuestran claramente sentido(s) de creación, sentido(s) de experiencia y sentido(s) de actitud; es obvio que existen varias razones para responder al por qué una de las intervenciones logoterapéuticas preferidas en este momento crítico es el método socrático.

En primer lugar, esta técnica no es amenazadora ni particularmente agresiva, por lo que permite obtener una cantidad masiva de información que después puede ser utilizada durante el curso de la terapia. En segundo lugar, es imperativo para el terapeuta recordar que la primera meta de cualquier intervención inicial es engendrar algún sentido de esperanza. Esto significa que la tarea inicial de uno no consiste en resolver repentinamente los problemas del paciente, sino más bien en ayudarlos a ponerse por encima (aunque sea ligeramente) de su abismo de desesperación. Si el logoterapeuta es capaz de lograr que el paciente vea algo de luz y que vea una parte de su vida como positiva y significativa (mientras que antes no podía encontrar nada), entonces se ha cruzado una valla sensacional, la valla del suicidio como única opción. En tercer lugar, una vez que se ha cruzado, aunque en ocasiones se vuelve a caer en ella, el proceso de curación realmente comienza mientras el paciente es guiado suavemente a decir sí a la vida. En cuarto lugar, es en este momento, clínicamente imperativo el entretejer la modificación de actitudes en el proceso terapéutico. Mediante la unión de estas dos intervenciones, el logoterapeuta no sólo ayuda al paciente a descubrir su sentido(s) de vida, sino también a destapar su dimensión noética que antes permanecía latente y de esta manera, activa su poder desafiante del espíritu humano. En quinto y último lugar, estas dos técnicas logoterapéuticas ayudan a fortalecer su débil unión con la vida de una manera muy suave y no directamente. Entonces su sentido de obtener algún grado de control en sus vidas, refuerza un sentimiento de identidad más sólido y de propósito en la vida. Vale la pena notar en este punto que las otras dos técnicas fundamentales de la logoterapia (derreflexión e intención paradójica) comprobarán ser altamente efectivas en momentos posteriores de este proceso, pero las técnicas orientadas a resolver los problemas pueden abrumar al paciente cuando éste se encuentra en un estado emocional muy frágil.

Esto nos conduce a la etapa número tres del modelo de Intervención Logoterapéutica y Trascendental en la Crisis, la etapa durante la cual el paciente continua en una espiral descendente hacia mayores niveles de desesperación y de depresión. Así como en la etapa número dos, el método socrático y la modificación de actitudes siguen siendo las intervenciones logoterapéuticas cruciales, ya que sirven no sólo para las capacidades antes mencionadas sino que en general, como una terapia de apoyo que tiene el propósito de desacelerar el deterioro emocional del paciente; resulta muy interesante ver en este momento de la intervención, la técnica logoterapéutica de derreflexión prueba ser sumamente efectiva en calmar la pena inmediata del paciente y sutilmente ofrecer algunas otras opciones más positivas que cometer suicidio. Esto se lleva a cabo desviando su energía mental de los caminos estrechos y cegadores de su condición. Al paciente se le proporciona una oportunidad para enfocarse de mejor manera (aunque sea temporalmente en este punto) en asuntos más optimistas. Hablando en términos logoterapéuticos, el paciente está empezando el proceso de autotrascendencia aún sin darse cuenta. Sin embargo, por favor no malinterpreten lo que acabo de mencionar como dando por hecho que el paciente ya superó la depresión por así decirlo, y está comenzando una curva de ascenso permanente. De hecho, quiero explicar que un fenómeno diferente está ocurriendo: mientras que el paciente se está beneficiando de la terapia, todavía está en el espiral descendiente. Mientras a primera vista esto pueda parecer paradójico o contradictorio, los análisis posteriores muestran la razón fundamental de lo que significa esta exposición. En otras palabras, esto no significa que la intervención durante la etapa tres no sea productiva. Al contrario, es para enfatizar que la terapia en este momento, tiene un impacto muy positivo porque “estabiliza” o “detiene” al paciente con la misma fuerza de la crisis que lo envuelve. Esto, de alguna manera, contrarresta el grado de desesperación y desesperanza que probablemente ocurriría si no hubiera tenido lugar la intervención (lo que frecuentemente resulta en suicidio o intento de suicidio). Mientras el paciente está luchando contra la crisis y aprendiendo acerca de su etiología, todavía no ha llegado a la etapa número cuatro la etapa de “tratar de salir después de tocar fondo”.

Etapa cuatro, la etapa de “tratar de salir después de tocar fondo”, ocurre cuando el paciente verdaderamente experimenta los efectos emocionalmente devastadores de la crisis. La razón por la que “el tratar de salir después de tocar fondo” ocurre aquí (en lugar de al principio de la crisis) es doble: primero porque el paciente ha logrado una introspección y entendimiento de las ramificaciones de la crisis, y frecuentemente experimenta un sentimiento arrollador de predestinación a la muerte, y segundo, el paciente ha desarrollado un conocimiento completo de sus problemas internos, lo que a su vez, es de suma importancia. Basta con decir que durante esta etapa y el principio de la crisis son las etapas cuando las distintas posibilidades de mortalidad son mayores. La razón para esto es relativamente simple, sin embargo, frecuentemente pasa inadvertida. Hablando de una manera más específica, cuando profundizan en la introspección de sus deficiencias, ellos consideran que cualquier acción correctiva es imposible de lograr. Mientras que esta introspección es el fundamento para un futuro progreso tiene un efecto de doble filo porque básicamente el paciente experimenta los sentimientos opuestos de esperanza y desesperanza.

Después de que esta etapa crítica ha pasado, la terapia puede continuar a la etapa cinco, la etapa en que se trabaja activamente en la psicoterapia con el objeto de incrementar los niveles de buena salud mental. Es entonces cuando una vez más, el método socrático, la modificación de actitudes y la derreflexión constituyen la modalidad de tratamiento tripartita más benéfico. Después de que esta segunda crisis (tratar de salir después de tocar fondo) fue manejada exitosamente, el logoterapeuta puede utilizar la introspección del paciente de una manera productiva, ayudándolo a empezar a aplicar ese conocimiento de sí mismo para mejorar y ampliar de calidad su vida en general. Meros ejemplos de algunas de estas metas y logros que tienen lugar durante esta etapa son: establecer un sentido de identidad mucho más firme, desarrollar una mejor habilidad para colocar los deberes de acuerdo a la prioridad correcta, la interacción con los otros que dará como resultado relaciones más positivas, el formarse un sentido más fuerte de propósito y de dirección, el adquirir una mayor amplitud de habilidades que manejar, el experimentar cada vez más sentido en la vida y tener una conciencia clara del uso de su poder desafiante del espíritu.

También durante la etapa cinco, la utilización apropiada y oportuna de la intención paradójica (de acuerdo, por supuesto, a las necesidades únicas del paciente) que frecuentemente demuestra ser una intervención clínica muy poderosa. En aquellos casos en que se logra llevar a cabo una técnica apropiada de intervención, la intención paradójica es muy útil debido a su comprobada eficacia terapéutica; también debido a que el paciente está ahora más sano y más fuerte que antes, la naturaleza directa de esta técnica no la percibe como amenazante o invasora (mientras que el paciente antes estaba en una condición mucho más frágil y la pudo haber percibido así). Sin embargo, debemos permanecer en constante vigilancia y recordar que estamos ahí para servir al paciente y no al revés. De esta manera, hay más tolerancia y apertura para modificar el plan del tratamiento y esto está entre los intereses principales del paciente. Llegando al fin de la etapa cinco, el paciente está claramente sano, es mucho más funcional que antes y está lleno de esperanza en donde antes sólo hubo desesperación. Es ahora cuando el paciente puede avanzar a la etapa seis del Modelo de Intervención Logoterapéutica y Trascendental en la Crisis, la etapa de regresar al nivel previo de funcionamiento.

Como se mencionó con anterioridad, muchos terapeutas apoyan la filosofía (y la práctica) que tal regreso a la etapa de nivel previo de funcionamiento constituye el éxito, aquí la terapia se dosifica y se da por terminada. Es sin duda correcto afirmar que el paciente ha hecho una mejoría fenomenal en comparación al punto inicial de la intervención, también es justo suponer que ya para este momento la mayor parte de la vida del paciente está otra vez en orden, el paciente tiene ya un mejor sentido de autoestima y su visión de la vida es infinitamente más positiva que antes. Sin embargo, como se mencionó anteriormente, para la logoterapia el detenerse en este punto (como hacen la mayoría de las psicoterapias) sería negligencia; el aceptarlo como correcto, equivaldría a ser reduccionista (y sabemos que la logoterapia no lo es). La razón para fundamentar lo antes mencionado es la siguiente: en esta etapa de la terapia, no hemos facultado al paciente a alcanzar el nivel de autotrascendencia. De esta manera, en este punto crucial nuestra práctica logoterapéutica se ha quedado corta ante el principio filosófico y logoterapéutico de la autotrascendencia. Por lo tanto, el apoyo logoterapéutico debe continuar, haciendo todo lo posible para ayudar al paciente a llegar a la etapa siete, la etapa de “trascender el trauma”.

Esta etapa está gráficamente representada en la Figura 1 como un ascenso del paciente hacia el nivel noético (espiritual) de funcionamiento. Mientras que antes el paciente se movía en la vida de una manera normal (por favor vea la etapa uno en la Figura 1), la meta logoterapéutica durante la etapa siete de este modelo es poder facultar al paciente todavía más, con el objeto de lograr lo que se puede llamar un “nivel de existencia basado en la dimensión noética”. Las cuatro técnicas logoterapéuticas antes discutidas son muy útiles, pero la forma más poderosa de intervención en este punto es la técnica de modificación de actitudes. La razón de esto es muy clara – El modificar la actitud de uno es una intervención basada en la dimensión noética. En este punto se debe hacer énfasis de una manera muy importante en que el tratamiento de cada paciente consiste en una combinación única de cualquier número de estas cuatro técnicas. De la misma manera en que cada ser humano y su(s) respectivo(s) sentido(s) de vida son únicos, de esa misma forma debe ser el tratamiento. En consecuencia, dependiendo de cada paciente y de los problemas que presente, una o más de las técnicas logoterapéuticas puede no ser utilizadas.

Vale la pena enfatizar en este momento que el proceso terapéutico puede empezar a dosificarse. Esto se lleva a cabo al principio de la etapa siete; sería clínicamente prudente el espaciar las sesiones de consulta del paciente cada vez más, teniendo como objetivo finalizar la intervención formal. Haciendo esto, se pueden lograr muchas metas, algunas de éstas incluyen, pero no están limitadas a los siguientes ejemplos: primero, aumentar el lapso de tiempo entre las sesiones, cualquier suceso de transferencia puede ser manejado con habilidad y remediarlo. Segundo, los lapsos de tiempo cada vez mayores pueden servir como un “campo de prueba” para determinar la eficacia terapéutica en la habilidad del paciente a extrapolar la mejoría fuera de las sesiones formales de consulta. Tercero y último, mediante la utilización de este proceso de dosificación de las sesiones, el paciente generalmente obtiene un mayor sentido de autocontrol e independencia. Por lo tanto, cuando las consultas terminan la probabilidad de recaer en crisis, que puede ser tan devastadora como la primera vez, disminuye enormemente.

Por último, llega el momento de terminar la intervención formal y separarse del paciente. En contraste con el estatus del paciente al final de la etapa seis (el regreso al nivel previo de funcionamiento), las características del paciente después de que la etapa siete ha terminado han mejorado ampliamente. Algunas de estas características o cualidades incluyen un sentido de la identidad más fortalecido, un grado muy alto de orientación hacia el sentido de la vida, un fuerte e interno sentido de propósito y dirección en la vida, habilidades desarrolladas de una manera mucho más amplia y, lo más importante, un nivel de existencia autotrascendente. Aceptando el reto de tomar terapia durante ese “paso trascendental” extra, el logoterapeuta ayuda al paciente a llegar a un nivel que se hubiera pensado que era virtualmente imposible de alcanzar sólo unos cuantos meses antes. Es en este momento cuando el paciente, como el avión que levanta sus ruedas de la pista, ha actualizado su esencia.

Conclusión

Irónicamente, el cumplido más grande que puede recibir un logoterapeuta es que el paciente ya no requiera de sus servicios Sin embargo, como todos los logoterapeutas sabemos demasiado bien, existen un sinnúmero de personas que esperan ansiosamente recibir tratamiento logoterapéutico. Este es en realidad un comentario triste en el estatus de la sociedad actual ya que mucha gente se encuentra en palabras de Frankl “llorando por encontrar un sentido”. En contraste, y sin embargo es un signo muy positivo el que la gente está tratando de alcanzar algo, ya que el sentido y la responsabilidad social deben empezar con el sentido y la responsabilidad individual.

En esta época actual la gente está acosada por miles de tensiones –acontecimientos (y los sentimientos asociados), y la mayoría de las personas no tienen la habilidad para manejarlos, ni el nivel noético de existencia para resolver independientemente las diferentes crisis de su vida. Se ha investigado y comprobado que aproximadamente el 64% de la población americana tienen un nivel muy bajo de propósito en la vida (de acuerdo a los inventarios de Propósito en la Vida hechos por Crumbaugh). Esto es muy impresionante, ya que cuantitativamente equivale a que dos de cada tres personas están desilusionadas, les falta un sentido de dirección en su vida y consideran su existencia como poco valiosa. Si damos un paso adelante, y visto desde una perspectiva clínicamente pura, dos de cada tres personas están experimentando alguna forma, tipo o grado de depresión que necesita tratamiento. No es de sorprender que los teléfonos de los terapeutas siempre estén sonando.

En conclusión, el modelo propuesto en este escrito tiene un fundamento teórico firme, también tiene un fundamento empírico ya que es el modelo que surgió mientras yo trataba a los tres pacientes con cuyos casos clínicos empece este artículo y muchos otros pacientes que presentaban problemas similares. Muy rápidamente, empecé a ver como surgía un patrón que resulto en el desarrollo del Modelo de Intervención Logoterapéutica y Trascendental en la Crisis. Entonces lo que comencé a practicar de una manera intuitiva se convirtió en una serie de etapas en el proceso de intervención que, a su vez, ahora se ha transformado en un modelo de estructura flexible. El hecho de estar “escuchando a mis pacientes y aprendiendo de ellos”, ha dado como resultado un modelo de intervención clínica que de una manera hipotética, puede servir para ayudar a un sinnúmero de pacientes debido a que otros terapeutas pueden haber aprendido esta herramienta clínica tan útil. En su libro El Doctor y el Alma, Frankl se refiere a la logoterapia como “el ministerio médico”. De igual manera, la intervención logoterapéutica y trascendental en la crisis no es diferente. Básicamente, haciendo la espiritualidad la parte integral de la intervención, ésta permanece en alguna parte entre la ciencia y la religión; pero como Frankl dijo de una manera tan elocuente: “Tal cual, es una tierra que no pertenece al hombre, pero oh que tierra de promesas!”.

Jerry L. Long, Jr.:

A los 17 años sufrió un accidente en una alberca fracturándose el cuello y quedando con todo su cuerpo paralizado, él con su poder desafiante de espíritu siguió estudiando psicología hasta lograr doctorarse en Psicología Clínica, al mismo tiempo que leía y estudiaba logoterapia. Recibió muchos reconocimientos y honores. Se convirtió en un amigo y colega de Viktor Frankl. El Dr. Frankl siempre lo puso como un testimonio vivo de la logoterapia.

El Dr. Jerry Long es un activo participante de encuentros nacionales e internacionales de logoterapia. Es un coferencista comprometido, pues acude a los lugares que lo invitan no importando las distancias.

En la actualidad el Dr. Long vive en Dallas/Ford Worth y se dedica a impartir clases a universitarios y trabaja clínicamente en Intervención en crisis con enfoque logoterapéutico.

Jerry L. Jr. Hizo contacto con el Dr. Frankl en 1978, con su primer intercambio de cartas. Se conocieron personalmente en 1983 en ocasión del Tercer Congreso de Logoterapia. El coraje que Jerry mostró para luchar contra las consecuencias de un severo accidente ha sido citado frecuentemente como un ejemplo “viviente logoterapéutico”.

Traducción: Dulce María Campo R.

Un Tributo Logoterapéutico a Viktor Frankl

Introducción

Una carta. Una simple misiva de agradecimiento escrita desde el pequeño colegio de enseñanza superior en el estado de Texas a un gran hombre y psicoterapeuta en Viena. Corría el año de 1978 y me encontraba cursando “Introducción a la Psicología” y leí el libro “El hombre en Busca de Sentido”. En ese entonces me encontraba recuperándome de un accidente sufrido mientras buceaba, hacia nueve meses quedé paralizado del pecho hacia mis extremidades inferiores. Ese libro ejerció en mí una influencia inmediata y profunda. Y mientras leía sobre las experiencias del Dr. Frankl en los campos de exterminio, y sus respuestas emocionales a varias circunstancias, yo superaba una y otra vez con asombrosas similitudes las mismas emociones durante mi rehabilitación inicial.

Escribí la carta al Dr. Frankl sin esperar una respuesta de este ocupado y gran hombre. Sin embargo a las 48 hrs. recibí una llamada telefónica de su parte. Agradeció mi carta y pidió mi permiso para usar mi “ejemplo” en sus conferencias y escritos. “Esto es un gran honor, Señor “, fué mi respuesta. No solamente tuve sentimientos de inmensa gratitud por la prontitud de su respuesta, sino la sensación de una abrumadora admiración. ¿Quién era yo para recibir un trato tan especial de este gran hombre? A partir de este momento se inició una gran amistad que se incrementó con el paso de los años, como la relación maestro-alumno, un profundo lazo colegial, incrementado frecuentemente a través del diálogo, de muchos encuentros personales y privados.

El profesor Frankl era un hombre de gran modestia. No obstante su amplia fama y prestigio, se mantenía firmemente arraigado en la esencia de vida de aquello que le era significativo. No obstante los homenajes, premios, menciones honoríficas, incontables entrevistas y conferencias que le ocupaban a nivel internacional, además de la múltiple correspondencia que recibía diariamente, nunca perdió el toque de lo que podríamos llamar “la sabiduría del hombre común y corriente”. Tenía la habilidad para charlar lo mismo con reyes y taxistas y en ambos casos con la misma facilidad. Por lo tanto quien fué bendecido no solamente por llegar a formar parte de su vida, sino también como amigo cercano, siento que es mi responsabilidad compartir con ustedes a manera de crónica lo que fue nuestra amistad y algunas experiencias íntimas del alma de este gran hombre.

El inicio

Posteriormente a esa primera llamada telefónica, casi a las 48 hrs. Llegó por correo su primera carta. “Gracias” decía “por tu carta y tu ejemplo”. Tu experiencia valida mi teoría porque tú “intuitivamente” utilizaste principios logoterapéuticos, aún sin saber gran cosa de mí o sobre la logoterapia. Lo que más concentró mi atención por ser la esencia de tu ejemplo es tu credo de vida – “Se rompió mi cuello, pero esto no me rompió a mí.” Por encima de la lectura de estas palabras del profesor Frankl, decir que fui sacudido por el asombro, me quedaría corto. Al instante una voz de lo más profundo de mi alma habló –“Has descubierto tu misión en la vida”. A partir de ese momento y hasta el día de hoy, el compromiso en mi corazón y de mis acciones en dedicar mi vida a difundir el mensaje de la logoterapia alrededor del mundo, no ha disminuido. Muy poco sabía en ese entonces lo que el futuro me deparaba, sin embargo muy pronto lo averiguaría. El mensaje de esa sutil voz, pronto se convertiría en realidad. Específicamente, desde ese día, el enseñar y hablar de logoterapia alrededor del mundo han sido un gran honor y aprendizaje de humildad.

En el curso de los siguientes años, el Dr. Frankl y yo establecimos una creciente correspondencia. Adicionalmente hubo conversaciones telefónicas ocasionales, que también se incrementaron en frecuencia e intimidad. Rápidamente nos convertimos en amigos y en ocasiones recibía material para ser compartido con mis colegas de estudio. Gracias a nuestra relación he crecido confortablemente. Nunca terminaré de asombrarme que este gran hombre se haya tomado tiempo dentro de su cargada agenda de actividades y ser mi mentor. Para decirlo en palabras siento un enorme respeto, tanto por su persona como por su trabajo, además del grato y maravilloso aprecio por haberme tomado bajo sus alas. Me esforzaré por vivir hacia lo que es honrar y tomar el reto. Es decir, este gran hombre y a la vez sencillo, se sintió a gusto de intercambias conmigo temas profundos, además de enviarme material para su reflexión. A partir de entonces este pequeño tejano que represento, tendría que esforzarse para actualizar sus potenciales. Sólo piensen que el testamento de humildad del Dr. Frankl fue a pesar de su fama, encontrar apropiado no solo retarme, sino dar respuesta a mis cartas acerca de mis impresiones y evaluaciones de lo que enviaba.

En 1983 fui invitado al Tercer Congreso de Logoterapia en Regensburg, Alemania a presentar una sesión plenaria. Esta presentación consistió de tres partes:

 

  1. Exhibir un documental filmado que se produjo acerca de mi vida durante el verano de 1982
  2. Dar una pequeña conferencia después de la exhibición del documental.
  3. Sesión de preguntas y respuestas.

Arribé al aeropuerto de Munich en Alemania, donde fui recibido por la Dra. Elisabeth Lukas y su esposo Gerhard. Viajamos hacia Regensburg y nos preparamos para la gran recepción en el hermoso edificio del Ayuntamiento. En un alemán entrecortado solicité cuatro voluntarios que le subieran con todo y la silla de ruedas al salón de recepción. Me instalé lejos de la puerta y ansiosamente esperé la llegada de mi héroe.

Repentinamente, él y su esposa Elly traspasaron la puerta. Después de muchos saludos de mano, me localizó sentado al otro lado del salón. Ambos se dirigieron en dirección a la que me encontraba para saludarme y abrazarme diciendo: “Jerry, que bueno es verte” y en un rudo alemán contesté: “Ich freu mich sehr, Sie kennen zu lemen” (Estoy muy satisfecho de conocerlos). El se asombró y en seguida me preguntó si hablaba alemán, le contesté que un poco. Sonrió compartiendo el gozo de conocernos y partió. Entonces Elly me abrazó y dijo, “Eres como un hijo para nosotros y me siento como tu segunda madre”, contesté “Yo soy y tú eres”.

Después de la recepción caminamos hacia un restorán genuino alemán para cenar. Una vez más y para mi admiración, cuando entré el Profesor Frankl se incorporó y me condujo a la mesa donde él estaba con Elly. Sostuvimos una conversación maravillosa y después de la cena Frankl hizo algo extraordinario. En la parte de atrás de dos menús realizó algunos trazos, nuestras caricaturas. No era de mi conocimiento esa práctica de dibujar tan común para él. Me mostró primero la suya con la inscripción de “El Profesor”. La segunda era una caricatura de mi cara con la inscripción en latín “¡Mens sanissima in corpore...! – De Viktor para Jerry”. Mi conocimiento del latín no es mucho, así que su traducción corrió por cuenta del profesor “¡Una mente brillante y excepcional en lo que puede ser un cuerpo decente!”

A la siguiente mañana brumosa nos sentamos el Profesor Frankl y yo en una mesa fuera de los edificios de la Universidad de Regennsburg. Esa fué la mañana en la cual ambos intervendríamos más tarde. Yo lo haría antes de la comida y el Profesor inmediatamente después. Ambos somos bebedores ávidos de café y conversamos privadamente entre tasa y tasa. Mientras así lo hacíamos una simple pregunta venía a mi cabeza, por más que traté de alejarla, persistentemente regresaba a mí. Diciéndome “Jerry aquí te encuentras en Alemania, has venido desde Texas para mostrar la película acerca de tu vida; al término de la misma impartirás tu plática y posteriormente estarás dando respuestas a las preguntas que surjan, todo esto frente a un grupo de distinguidos asistentes de todo el mundo. Eres conocido como un experto en logoterapia, entonces como es que semejante pregunta viene a ti. Bueno, me dije, aquí tienes al experto que expondrá después de ti, así que aprovecha el momento e interrógalo: La pregunta era simple y a la vez profunda- ¿Qué es logoterapia?”

A mi pregunta el Profesor Frankl sonrió levemente, tomó un sorbo de café y amablemente mirándome ojo a ojo, respondió: “Hubo una vez un viajero en tierras extranjeras. Se encontró con un tres cortadores de piedra. Se aproximó al primero y le preguntó “¿Qué estás haciendo?” a lo que el cortador de piedra replicó con aspereza: “Corto piedras; sino que se supone que estoy haciendo”. Hizo la misma pregunta al segundo cortador quien respondió con rapidez: “Estoy dando forma a una esquina de la piedra” Sin embargo el tercer cortador de piedra dejó suavemente su mazo y cincel, miró al extranjero y le dijo, “Estoy construyendo una catedral”. “Eso, Jerry; es logoterapia”.

En el mismo Congreso después de mi presentación, el Profesor Frankl se paró de la primera fila de asientos, se aproximó al podium donde me encontraba sentado. Esperaba quizá algunos comentarios concluyentes y para mi sorpresa sucedió lo siguiente. “Tengo un anuncio que hacer” proclamó “Tengo el honor de presentar a Jerry Long como miembro honorario de la Sociedad Austríaca de Medicina de Psicoterapia, él es la tercera persona en recibir este nombramiento, los otros dos son familiares de Freud y de Adler. Y continuó “A Jerry Long, Jr, quien es un testimonio vivo de logoterapia y más específicamente del poder desafiante del espíritu humano. El ha ayudado a personas a encontrar el sentido en sus vidas, y continuará haciéndolo como maestro y terapeuta”. Con un nudo en mi estómago acepté el marco dorado que contenía la proclamación y mientras los aplausos se hicieron estridentes, el Profesor y yo estrechamos nuestras manos sonriendo. Me recuerdo claramente decirme internamente; “solo soy un estudiante universitario. ¿Qué hice para merecer dicho honor? Bien, en eso escuché a mi corazón decirme: “Esto tiene que ser tu reto para seguir pugnando por alcanzar las estrellas”.

Relato la historia por las siguientes razones. Además de todas las responsabilidades y compromisos del Profesor Frankl anteriores al congreso mundial (tales como la preparación de conferencias, entrevistas en periódicos y televisión, etc.) Aún así, se hizo de tiempo para traer consigo esta distinción. ¡Qué hermoso ejemplo de su autotrascendencia y de encarnación “logoterapéutica viva” era el mismísimo Profesor Frankl.

Intermedio

Los siguientes dos años el Profesor Frankl y yo no sólo continuamos sino incrementamos la frecuencia de cartas y las conversaciones telefónicas. En 1985 a escasos 22 meses del Congreso Mundial de Logoterapia en Alemania vino a Texas a dictar una conferencia, como respuesta a la invitación que le extendiera la Dra. Patricia Starck (Directora en la Universidad de Texas del Centro de Salud y Ciencias en la Escuela de Enfermeras de Houston además de una respetada logoterapeuta) el Profesor Frankl habló ante un grupo de más de 1000 personas el viernes al por la tarde. A la mañana del siguiente se exhibió un video sobre la entrevista.

Me encontraba viviendo e iniciando mis estudios en psicología clínica en esa institución. Tomé mi lugar en la primera fila del auditorio a esperar su arribo, él y Elly fueron conducidos al salón, el prof. Frankl escoltado al presidiun, Elly quedaba sentada entre la audiencia. Al localizarme, cruzó el auditorio con paso enérgico para darme un fuerte abrazo frente a una nutrida asistencia. Qué hermoso fue este gesto espontáneo, lo que ilustra lo autotrascendente de la propia Elly. Poco después y para mi sorpresa La Directora Starck me presenta como uno de los invitados entre la audiencia. Inmediatamente el profesor Frankl se incorporó de pie, hizo un ademán para contrarestar el efecto de las luces brillantes, me localizó, saludó y al igual que Elly, frente a una casa abarrotada.

Al terminar la conferencia volvimos a encontrarnos en una recepción (este fue nuestro primer encuentro de persona a persona desde Alemania dos años atrás). Sin ningún problema nos abrazamos e intercambiamos unas cuantas palabras prometiéndonos darnos un tiempo para profundizar nuestras discusiones al termino de las formalidades. Después de dedicarse por 45 minutos a una hora aproximadamente autografiando libros, el Dr. Frankl seleccionó un grupo de 12 a 15 personas y fuimos conducidos a un comedor privado. Nos agasajó contándonos historia tras historia, acerca de su encuentro con Sigmund Freud y muchas otras celebridades. Con gran humorismo además de ilustrativo comentó un incidente que experimentó en San Diego, California, años atrás. Nos contó que encontrándose con Elly cenando en un restorán, de pronto una mesera lo reconoce y procede a expresarle los elogios usuales, a renglón seguido le increpa: “Cómo es posible que usted, Profesor Frankl continúe escribiendo en Alemán, la lengua de Hitler”. En su estilo calmado y agudo tan característico y a la vez comparativo, solicita a la susodicha que lo conduzca a la cocina donde se preparaban los alimentos. A pesar que la solicitud le pareció algo extraña a la mesera, lo condujo y comenzó mostrándole las cacerolas, los moldes, el área de preparación de la comida, etc. Ante el asombro de la mesera, el Profesor Frankl le pide delicadamente que le muestre los utensilios cortantes como son los cuchillos, cuando salta a la vista uno de gran tamaño y filo, el profesor Frankl le pregunta cómo es posible que estén en uso dichos instrumentos que también se han usado para matar miles de gentes. Al instante ella comprendió el punto de vista del profesor ante el peligro que conlleva discriminar condenatoriamente.

A la mañana siguiente tanto el profesor Frankl como un servidor seríamos entrevistados por la Directora Starck, entrevista que resultó tan prolongada con el profesor que fue necesario realizar una pausa. Hora y media después me tocó tomar mi sitio en el panel al lado de la directora Starck y el profesor Frankl. Al final de la entrevista y las conclusiones, ella me dirige la siguiente pregunta; “Jerry, nosotros como enfermeras y profesionales de la medicina, ¿Cómo podemos servir más eficientemente a personas como tú que padecen parálisis? Contesté de inmediato “Antes que nada no sientan la necesidad de estar ahí para auxiliarnos en todo momento. Permítanos la oportunidad de sentirnos independientes e incorporarnos, así como expresarnos de vez en cuando, sin embargo, lo más importante es que nos brinden un trato como seres humanos completos”. Así que parafraseando al Dr. Frankl, proseguí “Si sólo tratamos lo físico y mental, e ignoramos la espiritualidad humana, entonces lo único que separa a las enfermeras y médicos de los veterinarios, es la clientela”. De inmediato el profesor Frankl saltó de su asiento y exclamó “¡Sus palabras deberían estar cinceladas en piedra!”. Pueden imaginar mi sorpresa –este gran hombre dejó grabadas en video para siempre las palabras de un simple estudiante. Hablé desde mi corazón y aún hasta estos días me encuentro perplejo ante lo memorable frase. Sin embargo, ya que el profesor Frankl le otorga un mérito a esas pocas palabras, de mi parte no se habrá objeción alguna.

Incidente que sirve para ilustrar exactamente, la profunda humildad del profesor Frankl. Fácilmente muy bien pudo eximirse de invitarme a ver la grabación de su entrevista y más aún no hacerme partícipe del mismo. Una vez más esto es un testimonio de la apertura de sí mismo, basada en su declaración acerca de que el aprendizaje nunca finaliza, que es un proceso de vida –aún para él.

A través de los años el resultado de tantas cartas y llamadas por teléfono han sido tan numerosas que sería imposible de llevar la cuenta (Y ¿Porqué? – la calidad es el mensaje de la logoterapia, no la cantidad). Todos estos encuentros son memorables y estimados. Permítanme brincar hasta el octavo Congreso Mundial de Logoterapia que tomó lugar en San José, California en el año de 1991. Puede resumirse en numerosas pláticas privadas que iban desde tópicos como la existencia humana, hasta qué aguado estaba el café que ofrecía el hotel. Nos revelábamos uno al otro como dos grandes amigos, compartiendo no sólo la plática, sino nuestras vidas. En una de estas ocasiones el profesor Frankl espontáneamente tomó un pedazo de papel y esbozó otra caricatura. Yo había logrado mi doctorado el año anterior y él bosquejó un nueva caricatura de mi cara acotando, esta se llama ' El Doctor '.

En el tercer día del Congreso dicté una conferencia y después de varias horas de diálogo con amables personas que se me acercaron, decidí dar un paseo por fresco aire californiano. A la mitad del camino, calle abajo a quien me encuentro, sino al ¡Dr. Frankl y a Elly! Que espontáneamente habían decidido caminar un poco alejados de la fama y sus inconvenientes. Nos paramos y con amabilidad autografió una copia del libro “El Hombre en Busca de Sentido” para un querido amigo mío y nos sumergimos en una “breve” conversación de hora y media. Una vez más él discutió sobre temas que iban en rango desde profundidades filosóficas a simples tópicos mundanos.

Y la Historia Continúa

Avanzando en el tiempo llegó el Décimo Congreso Mundial de Logoterapia en Dallas, Texas en Julio de 1995. Al profesor Frankl le fue imposible asistir por problemas de salud, sin embargo hablando de su carácter desafiante, envió a los participantes un mensaje grabado en video: Ésta fue “Su participación a la distancia” . Como era usual el congreso resultó ser un éxito. Y como era lo acostumbrado, en la recepción inaugural me encontré saludando (a personas conocidas y desconocidas) tal y como iban llegando, cuando de momento se me acercó una pareja de jóvenes que me dijeron “¿Tú eres Jerry Long?”, “Sí”, contesté extendiendo mi mano a manera de saludo “Somos los nietos del profesor Frankl, Katja y Alex. “¡Crecimos contigo! y finalmente te conocemos”. Sonreímos, nos abrazamos y conversamos dentro y fuera de los eventos del congreso. Compartimos jocosamente y con afecto el anticipado conocimiento durante los días subsecuentes. Como comentario al canto fue bastante halagador cuando hablaron sobre sus expectativas de encontrar a alguien viejo y con muchas canas, “y por el contrario”, remarcaron con cierto asombro “Eres joven!”, ambos jóvenes son inteligentes, amigables y conversadores ¡Al igual que el abuelo! desde luego.

A pesar que el profesor Frankl y yo nos manteníamos regularmente en comunicación, inmediatamente después de ese congreso salió del fondo de mi corazón el siguiente reto –Haré el esfuerzo de escribir una carta a mi amigo al menos una vez al mes. Este compromiso lo llevé a cabo plenamente incluyendo el último mes de su vida. El me escribía regularmente y comenzó a telefonear con frecuencia durante el último año, sin embargo me estoy adelantando a la historia.

A partir de la primavera de 1997 establecimos una comunicación frecuente, particularmente por vía telefónica. Como de costumbre nuestra conversación se mantenía llena de significado, compartiendo puntos de vista en tópicos que iban desde lo humorístico hasta lo profundo filosófico y sin excepción concluía con la mutua reiteración de afecto y respeto. En este tiempo, específicamente en junio de 1997, fui honrado con la solicitud de participar en la sesión plenaria en el Décimo primer Congreso Internacional de Logoterapia sobre el tópico de intervención en crisis. Hice lo mejor que pude, y la gente me expresó su reconocimiento con aplausos y palabras halagadoras. De por sí, el sólo impartir la conferencia ya significaba una distinción hacia mí, sin embargo una más llegó muy de mañana al día siguiente mientras me preparaba para asistir a los eventos del congreso. Sonó el teléfono y era la voz del profesor Frankl, diciéndome lo siguiente: “agradezco el maravilloso trabajo que realizaste y te pido que lleves el trabajo de toda mi vida hacia el próximo siglo”. Agradecí sus palabras e hicimos remembranzas como lo suelen hacer los viejos amigos. Aparte de sentir cierto grado de desconcierto, nuestra relación fue firme y a la vez fácil, ya que las palabras brotaban con facilidad y naturalidad. Verán, él enfatizaba una y otra vez que el no era un “guru” (maestro espiritual) y que la logoterapia no debería verse como un “guruísmo” (enseñanza de guru).

La frecuencia de nuestras conversaciones telefónicas se incrementaron. Nos comunicábamos al menos dos veces al mes y mi percepción era la de sentir al profesor Frankl literalmente tan profundamente cercano como nunca antes, en verdadera “comunión”, recuerdo con toda claridad la siguiente conversación hacia finales de Julio “Hemos caminado un largo trecho juntos” “Sí, así es” respondí y él prosiguió “Debo solicitarte una gran carga – tu no has sido solamente una vivencia logoterapéutica encarnada, sino una de sus voces, ¿Quisieras trasladar el trabajo de mi vida hacia el próximo milenio? Desde luego que sí, profesor Frankl fue mi respuesta “Para mi será un gran honor, especialmente viniendo la propuesta de usted” Me es imposible describir más allá de sus palabras, del lenguaje trascendental – una palabra puede ser mucho más que muchas.

Conforme los días de activos del profesor Frankl se acercaban a su fin en agosto, su hija Gabriele, me mantuvo informado acerca de su salud. Tuve conocimiento de su muerte tan sólo unas cuantas horas después. El día siguiente de su deceso regrese temprano a casa del trabajo ya que mi pesar era profundo. Al recoger el correo había un pequeño paquete de Viena que contenía las recolecciones autobiográficas del profesor. Después de abrir el sobre tuve que contener el aliento al leer la siguiente inscripción Para Jerry, el hombre que ha sentado el ejemplo de lo que se podría llamar “Logoterapia viva”, Viktor Frankl, Viena, Agosto de 1997.

Las palabras no pueden describir la alegría que me invadió al leerlo. Sin embargo la historia no termina ahí, como si esto no hubiera sido suficiente unas dos horas más tarde hable con el Dr. Franz Vesely, yerno del Dr. Frankl quien es mi amigo, consolándonos uno al otro y reflexionando sobre este gran hombre, de repente Franz me pregunta si ya tenía en mi mano el libro, a lo que dije “si mi amigo”, lo recibí hace solo dos horas a renglón seguido me pidió enfáticamente que leyera la nota muy despacio, palabra por palabra, después de hacerlo volvió a preguntarme “Jerry, realmente dice agosto” “Si Franz así es” fue mi respuesta y él comentó “Déjame decirte la historia de estas palabras”

Parafraseándolas me dijo lo siguiente: “el Dr. Frankl las escribió 36 horas antes de entrar a cirugía y continuó Jerry, esas palabras y su firma fue lo último que escribió antes de morir”. Me siento orgulloso de decir que mis lágrimas asomaron y corrían por mis mejillas, lágrimas de tristeza y a la vez de humildad y honor. Mi gran amigo y “padre” lo hizo en su unicidad heroica como un acto de despedida.

Durante los días siguientes he pasado, mucho tiempo al teléfono con mi familia de extensión; Franz, Gabriele, Alexander, y muy particularmente con mi “segunda madre” Elly. Hablamos largamente, consolándonos mutuamente y por mi parte tratando de darle lo que sería “un gran abrazo telefónico”. Nos hemos dicho “Ich liebe Dich (Te amo) por lo menos una veintena o treintena de veces, palabras con las que finalizamos cada conversación. Un momento muy especial y emotivo fue cuando Alexander (nieto de Frankl) y yo conversabamos y Alex me sorprendió al decir “ya que somos familia, ¿puedo llamarte tío Jerry?.” Mi corazón sonreía mientras le contestaba “desde luego, sobrino.”

Permanecemos todos en contacto, particularmente entre Elly y un servidor. En nuestros corazones sabemos y cabalgamos tan frecuente y profundamente como siempre.

Epílogo

Quizá ahora tengan un mejor conocimiento de “El hombre”, Viktor Frankl, así como del “Profesor” , un regalo para ¿??? Vivimos el luto por su ausencia , pero también recordamos tanto en su grandeza como en su templanza. Nos hace un legado a los vivos así como también nos deja un reto, para trascender la obra de su vida hacia el siglo venidero. Así como nos sonreía, es para nosotros los que aun vivos debamos trascender la pena y regresarle la sonrisa, mostrándole nuestro amor y una logoterapia viva.

El profesor Frankl con frecuencia hablaba sobre la urgente necesidad de la rehumanización en la psicoterapia. Conociéndole tan a fondo como lo hice, además de ser uno de sus alumnos este punto de vista quizá deba extrapolarse. No solamente es urgente rehumanizar la psicoterapia sino también la rehumanización de la psicología, la filosofía y nuestras acciones y quizá la más importante necesidad es la de rehumanizar a la humanidad.

Una vez después de hablar ante una numerosa audiencia se me preguntó que si no me entristecía el que no pudiera caminar y mi respuesta fue “El profesor Frankl apenas podía ver, yo no puedo caminar y muchos de ustedes no pueden salir adelante en sus vidas. Lo importante en la vida no es que necesitemos los ojos, o las piernas o nuestras mentes. Todo lo que necesitamos son las alas de nuestras almas y junto con ellas podemos volar”. Es cierto, el profesor Frankl ha muerto, pero ha muerto solo en el plano material; pero no en el plano espiritual; el profesor vivirá eternamente.

Jerry L. Long, Psicólogo Clínico, Profesor Universitario, Conferencista Nacional e Internacional y un presentador frecuente en los Congresos de Logoterapia Mundiales. Vivió en Dallas/Fort Worth Metroplex en donde impartió clases universitarias e Intervención en Crisis.

Fue un alumno predilecto y amigo de Viktor Frankl.

Colega, amigo y colaborador cercano de Leticia Ascencio de García.