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La biblioterapia, la escriptoterapia en el caso de Carlos

Desde la antigüedad, hubo médicos, filósofos y escritores que relataron experiencias y reflexionaron sobre el texto literario como terapia y apoyo; como un instrumento de la psicoterapia y la medicina, importante para la prevención, rehabilitación y curación; como diagnóstico para mejorar la relación con el médico, los parientes y amigos; finalmente, como forma de ayudar a toda persona a desenvolverse mejor en la enfermedad y las crisis, en el sufrimiento y la muerte.
La biblioterapia es la utilización terapéutica de toda letra escrita como: poesía, canciones, aforismos, reflexiones y frases célebres.
Un texto podrá significar distracción, orientación; servir de modelo o escarmiento; relacionarse con nuestras vidas o enfermedades, o alejarnos de tales situaciones; estar supeditado a metas prácticas o tener un sentido metafísico. Sea como fuere siempre será al decir de Kafka: “El hacha que resquebraja el mar congelado de nuestro interior”
Los lectores asiduos tienden a ser personas más felices que los demás. De seguro no lo serán por haber recibido menos golpes del destino, sino mas bien porque la lectura continuada les ha enseñado a entretejer los contratiempos en su vida dándoles un sentido, y, porque han logrado madurar en su constante encuentro con el mundo de los pensamientos e imágenes de los libros.
Desde esta óptica, la cultura de la lectura puede definirse como terapia cotidiana sin terapeuta.[1]
En mi práctica con pacientes con frecuencia utilizo la lectura de textos, frases, poemas etc., como apoyo a la terapia; en los que relatan o descubro con que tienen habilidades para escribir, igualmente la escriptoterapia resulta ser un magnífico camino de autodescubrimiento.
Algunos pacientes me han confesado que el libro “El hombre en busca de sentido” los trajo con el anhelo de poder superar su “vacío existencial” o su falta de deseo de vivir. La “Carta al Padre” de Kafka, en algunas ocasiones ha sido inspiración para desarrollar la autonomía frente al padre, en hombres y mujeres de mediana edad.
El logoterapeuta podrá siempre echar mano de textos literarios para propiciar la reflexión e introspección. Esto produce una especie de “aprendizaje directo” donde el paciente ha sido sorprendido en sus defensas y resistencias.
Deberá crear un clima donde a partir de su inflexión de voz, ritmo de lectura, contenido de el relato, etc.. pongan al paciente en un estado de meditación en el cual ciertas vivencias anteriores y percepciones nuevas adquieran mayor intensidad.
Cuando el logoterapeuta descubre que el paciente ha asimilado el impacto del cuento o relato, y esto se podrá observar en sus expresiones gestuales y verbales es conveniente remarcar el logro mediante algunas frases como: es lo que parece bueno, o, tal vez eso dice este cuento, o, me interesaba que vieras lo que tienen en común tu y ese autor….o, tú y ese texto, de esta manera afirmamos la dirección de la meditación y ponemos un acento sobre el mensaje a retener.
La biblioterapia nos ofrece los siguientes beneficios:[2]
•  NO CONSTITUYE UN RIESGO, ya que los relatos son aceptados habitualmente como una intervención no intrusiva y nos permiten llegar al interior del otro con mayor facilidad.
• REDUCE EL NIVEL DE RESISTENCIA por parte de los pacientes a nuestras intervenciones y se agiliza el proceso de cambio.
• IDENTIFICA LA IDEA Y DIRECCIÓN DEL CAMBIO con una imagen que permanece en el individuo, estableciéndose en un nuevo recurso para él.
• OFRECE NUEVOS MODELOS DE FLEXIBILIDAD señalando otros esquemas de respuesta posibles ante situaciones similares a las propias.
• FOMENTA LA INDEPENDENCIA DEL PACIENTE y asegura su valiosa participación en el proceso terapéutico (“yo me sano”) al tener que inferir o, mejor aún, descubrir, el mensaje del relato llegando a sus propias conclusiones y no siguiendo interpretaciones del logoterapeuta.
La mayoría de los relatos y textos religiosos, mitos y cuentos, contienen una enseñanza y una promesa, dice Lukas:…La enseñanza no es más que una lección en la forma de vivir. En lo que se refiere a la promesa, por un lado se vincula a un polo positivo de la enseñanza, es decir, que todo saldrá bien si hacemos hincapié en los aspectos positivos de la vida. La promesa va más allá de la enseñanza y se transforma en auténtica portadora de esperanza.(Lukas 2000)
En la conferencia inaugural de la Semana del Libro, en Viena, en 1975, Frankl disertó acerca de “El libro como tratamiento terapéutico”. Ésta técnica no constituye una de las grandes propuestas de la logoterapia. “Teniendo en cuenta que la psicoterapia se basa en una colaboración entre el médico y el enfermo, no hay que pensar que el libro puede sustituir al médico y la biblioterapia a la psicoterapia”[3].
Sin embargo, dice Frankl: “Un libro adecuado leído en un momento oportuno ha salvado a muchas personas del suicidio, y esto lo sabemos los psiquiatras por experiencia. En este sentido, el libro presta una auténtica ayuda en la vida... y en la muerte …He visto cartas escritas en el lecho de muerte o en la cárcel, en las que una sola frase puede aportar en tales situaciones aislamiento exterior y franqueza interior. [4]”
Además, comenta:..Hace décadas en el campo de concentración de Auschwitz se comprobó que había sido asaltada la biblioteca. Cada uno de los condenados había metido en su mochila obras de su poeta preferido y algún libro científico. Eran las provisiones para el viaje hacia lo (por suerte aún) desconocido. Que venga ahora alguien y me diga: Primero la comida, luego la moral”. (Frankl, 80)
No es difícil para el lector comprender la nobleza que tiene este recurso, como también el hecho de que los del logoterapeuta se puedan apoyar en las cualidades que nuestro paciente tiene. Más de una vez, he recurrido a invitar al paciente que pinta, para que me traiga la expresión de sus sentimientos a través de algún dibujo o lienzo en el que las texturas, el tema o color, puedan ofrecernos recursos escondidos en su corazón, que hasta este momento había sumergido en el inconsciente .
Dejar escrito o plasmado en cualquier espacio lo que somos y lo que llevamos muy dentro, es enormemente revelador tanto para el paciente como para el terapeuta, que tiene la oportunidad de acompañar a un artista en su proceso personal hacia la madurez y el reencuentro con el sentido.
El efecto terapéutico de la escritura
Para un paciente razonablemente literato o no, una de las mejores herramientas para la ventilación emocional es escribir.
Algunos usan como catarsis de sus sentimientos escribir acerca de sus vivencias emocionales más profundas. Funciona de la misma manera que la catarsis en una sesión de terapia, excepto que a muchos se les debe asegurar que su material escrito es estrictamente de su propiedad, que pueden destruirlo sin enseñárselo a nadie y que en cualquier situación sólo el terapeuta lo verá; no se hará ninguna copia y se devolverá al autor cuando finalice la sesión de terapia.
Un gran número de pacientes y otro de personas que no están en terapia, tienen ambiciones secretas de contar sus historias en forma literaria, pero no ven prácticamente ninguna manera de obtener su material publicado. A menudo encuentran un mejor sentido de vida con esta forma de expresión personal y esto puede convertirse para ellos en el método de decidir llenar una meta logoterapéutica.
La sensibilidad que manifiestan recursos creativos como éstos, puede ser verdaderamente iluminadora. Tan es así que quiero compartir con nuestros lectores a través de este texto, la riqueza que encierra el camino de los valores de creación y experiencia de los que Frankl habla.
En el caso que presentaré, el mismo paciente me pidió que lo publicara y que no cambiara inclusive su nombre, que sentía orgullo de su trabajo.
Carlos es un paciente a quien el recurso de la lectura y la escritura le dio alternativas para observarse de cerca y trascender los problemas; pudo iniciar el proceso de duelo al escribir una carta a su pequeña hija fallecida hace unos cuantos meses y acercarse a su esposa con quién tenía dificultad de expresar sus sentimientos, a través de una afectuosa misiva. El conflicto que tenía y no podía enfrentar con su padre hacía 38 años, inició su solución después de mi sugerencia: “Lee la Carta al Padre” de Kafka; y si puedes “ La carta al padre de Carlos”, tráela a sesión y la trabajamos.
La respuesta fue positiva, a pesar de considerar que Kafka no era especialmente aceptable de acuerdo a cierta antigua moral que él había aprendido; lo primero que hizo fue enfrentarse a la decisión de querer leerlo sin prejuicios, posteriormente escribir la propia, y enseguida traerla a consulta con una gran satisfacción y más grande sonrisa diciendo: “Kafka se queda chico frente a mí…, Él tenía menos conflicto con su padre…”
Leímos y trabajamos su carta, “no tuve que corregir casi nada en el escrito original…. “Mira….,” Me dijo orgulloso, refiriéndose a su capacidad de hacer las cosas con eficacia, con seguridad y también a que el problema ya estaba aflorando en su consciente.
Después de un tiempo, cuando le dije todo lo que su cartas podría enseñar a alguien que necesitaba clarificar sus relaciones, me la ofreció para publicarla, orgulloso de su trabajo y con el deseo profundo de colaborar en dar luz a otra persona a través de su texto. Su carta dice:
QUERIDO PAPÁ:
Escribo estas líneas como parte de un programa de análisis que estoy realizando con el fin de entender:
¿En qué me he equivocado? ¿Qué he hecho mal? ¿Por qué no logro mis objetivos?
Antes de empezar a analizar las premisas que han regido mi vida, debo de agradecerte el entusiasmo, amor y dedicación que tuviste siempre en una de tus múltiples empresas, en especial, en la “educación de Carlitos”, que como he de suponer era de las menos importantes, pero ¿por qué no decirlo? ¡SÍ, UN GRAN RETO!
Por lo mismo, le doy gracias a Dios, que para ti los retos son muy importantes, ya que por ello siempre hubo, hay, y habrá una gran interacción entre nosotros dos. No así, con algunos de mis hermanos con quienes, no pasa de ser más que eso, ¡UNA SIMPLE INTERACCIÓN! Ya que ellos permiten y acatan tu santa voluntad, dejándote ser el amo y señor de la situación, y ni siquiera se percataron de que siempre fuiste un padre que permitió que sus hijos salieran por sí solos, amén de las pequeñas intervenciones que tuviste en nuestras vidas, proporcionándonos alguno que otro consejo.
Ya que hablamos de retos, la vida es uno de ellos y como atinadamente dices, hay que enfrentarlos y superarlos, porque nos hacen crecer en todos los aspectos de la vida.
Otra de nuestras máximas (digo nuestras, porque todas las máximas propuestas por ti, son parte de esos consejos que das, y que deben ser ejecutadas a rajatabla) es la bondad, siempre te he oído decir, que “ en esta vida hay que ser buenos”, y que mi madre siempre lo decía y lo llevaba a cabo, ¡ QUE HABÍA QUE SABER PERDONAR!
O, la de “aguántate y échale ganas, ya que las cosas no son siempre como las que uno quiere”.
O, cuando hacía alguna vez algo bien, que esperando palabras de aprobación o de aplauso, oía algo muy común en ti, “así debería de ser siempre”, aludiendo a que nunca hay que esperar reconocimientos y que las cosas se hacen porque se tienen que hacer.
Bueno, sé que me faltan algunas, pero como ves, por algo fui el gran reto ¿NO?
Razonándolas en general, hoy deduzco que son excelentes como columna vertebral en la educación de un padre a un hijo, si tomas en cuenta el ámbito en el que se desarrollan los dos y es por eso que al principio de estas líneas te agradezco el entusiasmo, amor y dedicación que en este caso le dedicaste a tu pequeña empresa.
Para llegar a esta conclusión, primero analicé el entorno en el que me desenvolví. Trataré de hacer una síntesis muy profesional del mismo, procurando que no se me olvide nada, ya que para este análisis, esto es crucial:
1. Huérfano de madre, a partir de los dos años y medio de edad.
2. Huérfano temporal de padre, durante cinco años (de los dos y medio a los siete y fracción).
3. Viví en un departamento con mis hermanos cuidados por una institutriz a la no muy despreciable distancia de 10,000 kilómetros de ti.
4. Vi a mi padre durante ese tiempo dos o tres veces al año, que si consideramos la distancia entre nosotros, se podría decir que te veía muchas veces.
5. Nos conseguiste una nueva madre, sin tomarnos en cuenta y tuvimos que aceptarla y llamarla así, casi a fuerza.
6. Y al regresarnos otra vez a México, dejamos a todas aquellas personas que a lo mejor por compasión, tanto nos quisieron.
7. Ya en México, otra vez soportar vejaciones, desprecios y muchas diferencias con los nuevos elementos que nacieron de esa relación.
8. Un padre tan inmerso en su trabajo, que delegó la educación de sus hijos a esa persona llamada mamá.
Papá, creo que tus máximas fueron excelentes como motivación para sacar adelante una vida que se abría camino en cada uno de nosotros, como un GRAN RETO, pues cada uno de nosotros tuvimos que luchar como pudimos contra el abandono de su padre, ya que mantener diez hijos no es una empresa fácil y tú, al cabo de los años, podemos decir que lo lograste. Nunca nos faltó ni ropa ni comida y aunque no todos comíamos y vestíamos igual, al final todos vestimos y comimos.
Tengo que decir que vivir con una institutriz o con una MAMADRASTRA es lo mismo, sólo que tuvimos la suerte de que con la segunda te podíamos ver todos los días aunque fuera algunos minutos, ya que siempre estabas trabajando y no tenías tiempo para nosotros.
En mi caso particular, te agradezco las máximas de “aguántate y échale ganas” y la de “sé bueno y perdona”, ya que sin ellas la pude haber matado cuando hacía tantas diferencias entre los tuyos y los de ella, y me sirvieron tanto, que todavía las sigo implementando en lugar de hacer corajes cuando haces diferencias con los nietos; quiero y apoyo más a los míos.
Ahora me viene a la mente otra máxima que se me había escapado, “hay que ser justo y honrado en la vida, aunque te cueste serlo”. Ésta ha sido, yo creo, la más importante para mí y es a la que mayor énfasis le he puesto, honradez y justicia, sobre todo justicia.
Es muy difícil escribir esto, porque me saltan a la mente muchas cosas relacionadas entre sí, y ponerlas por escrito me cuesta mucho.
¿SOY UN FRACASADO? Me pregunto.
SÍ, me contesto.
¿POR QUÉ?
Si tomamos en cuenta mi infancia, que en esa época sólo había dos cosas muy esenciales para mí, mi padre y en mayor grado mi madre, y como esta última murió y nos dejó, pues solo me quede con la segunda más importante, que para entonces, se convertiría en la más importante de todas, TÚ.
Fue muy triste que en ese momento también tú te fueras pero, ¿qué podía hacer un niño de tres años que no entendía nada sino idolatrar a su padre, cuando se acordaba de los escasos momentos que compartía con el cuándo nos visitaba? ¡OH, GRAN PECADO QUERER A SU PADRE!
Claro, yo a los tres años tenía que entender que mi padre era una persona con fuertes problemas afectivos que con la muerte de su esposa ¡ SE DESQUICIÓ! y que en esos momentos la pérdida de una esposa pesaba más que siete hijos (de los nueve años a los seis días de edad) abandonados. ¡OH, ESTÚPIDO DE MÍ!
Si para un niño las imágenes paternas son muy importantes, creo que para mí la tuya era mucho más tomando en cuenta mi situación, que ahora con gran ironía dices que copié lo malo tuyo y que soy un digno ejemplo de todo lo malo que tienes. Si por esto me haces un fracasado ¡SI, SOY UN FRACASADO!
Si tomamos en cuenta que a mis treinta y nueve años de edad, no tengo la posición económica suficiente para vivir holgadamente y que lo poco que tengo ha sido a base de créditos que actualmente sigo pagando. Si por esto me haces un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si nada más trabajé dos años en un sitio, en donde me hacían la vida de cuadritos o imposible, tratando de lograr una meta específica por mi mujer y mis hijos y que después de lograrla, abandoné por salud física y mental ese encargo, debiendo haber aguantado mucho más tiempo para demostrarme a mí mismo que puedo, ya que eso es muy formativo. Si por esto me haces un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque soy fiel a mis principios y tengo los hijos que Dios me mande y esto hoy es una irresponsabilidad, me haces un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque no he podido superar rápidamente la pérdida de Mariana mi hija, y por el contrario te pido un poco de apoyo, me haces un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si no poder llevar una buena relación contigo porque nunca entiendo lo que me tratas de decir, o no comulgo exactamente con tus ideas, o tomo caminos para lograr algo que quiero, y no son los mismos que tú usarías, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si haber tomado tus máximas como la columna vertebral de mi formación y los objetivos a seguir, hicieron de mí una persona insegura, traumada en muchas facetas de mi vida sin auto estima, me convierte en un fracasado, ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si yo no comparto estas mismas máximas que me inculcaste, y las que yo seguí a rajatabla, hoy no son las mismas que tú observas porque las has modificado o matizado a tu conveniencia eso me convierte en un fracasado, SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si permitir y aguantar que te expreses de mí con la gente como se te da la gana, siempre minimizándome y ofendiéndome, sólo porque te quiero mucho, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque creo todos tus chantajes morales, en cuanto a las ganas y esfuerzo que le has puesto a la educación de tus hijo, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque he hecho hasta lo imposible por ganarte y porque quiero que estés orgulloso de mí, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque te he querido más que a nada en esta tierra y he permitido que hicieras de mí lo que soy, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque he permitido que te metas en todo por miedo a perderte, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Ahora, papá, tengo que reconocer que existe un gran Dios al que le debo todo, mayormente ese gran defecto que es mi REBELDÍA, sin ella el destrozo que me hiciste hubiera sido mucho mayor y ahora que me doy cuenta de tantas cosas, todavía puedo rectificar el rumbo y el esfuerzo por componer mi vida, aunque difícil, sí muy salvable.
Me da pena pensar en aquellos para quienes el destrozo es irreparable, como el de mis dos hermanas, que porque tú no estabas de acuerdo con sus matrimonios, te encargaste de tronarlos para luego poder decir ¿YA VEN’, ¡TENÍA RAZON!
¿Qué habría sido de mí, si no me doy cuenta a tiempo de que con tu sinceridad y honestidad te estabas cepillando mi matrimonio?
Muchas veces decir “tu verdad” puede herir y dañar desmedidamente. Si mi mujer no se había percatado de todos mis errores y carencias, ¿ Porqué tú tienes que sacarlas a relucir? ¿Quién te da ese privilegio?.
¿No será que en tu amargura no soportas ver a los demás tratando de hacer una vida más normal y con menos pendejadas que con la tuya? Una vida llena de tabúes, mentiras y apariencia que no te llevaron a nada. ¿No será que vives una soledad tal, que te lleva a pensar siempre en el pasado cuando tenías a mi madre y a tu padre y que destrozas a los demás porque tu lo estás?
¿No será que te duele reconocer que no estuviste con nosotros cuando más te necesitábamos y todavía hoy no luchas por nosotros, por esa unión familiar que tanto quieres y que tu mujer no te deja?
¡AY, pá!, Si supieras lo mucho que te quiero, y lo mucho que te necesito, lo mucho del padre que me hace falta. ¡EL EJEMPLO QUE RECIBO ES EL QUE DARÉ!
Ahora que soy padre, comprendo y entiendo cosas que antes no. Sé por qué dices que la vida sigue adelante y es cierto, tengo una gran mujer y cinco hijos por quienes ver. Es justo ahora cuando más me necesitan y cuando más voy a estar.¡YA NO QUIERO SER UN FRACASADO!
Me he dado cuenta que el ejemplo a seguir no era el indicado y desde hoy, el mío saldrá de la conjunción de ideales comunes con mi mujer, tratando de ser la persona que siempre debí ser.
Me es muy difícil cambiar el rumbo, sobre todo cuando durante tanto tiempo idealicé a una persona. Ya no me da miedo perderte, al contrario, esto me motiva a luchar y superar todo por el bien mío y el de mi familia. ¿NO CREES QUE ESTE ES UN GRAN RETO?
Para finalizar, papá, creo que este análisis sólo me da como resultado, que desde tu punto de vista ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!, Porque generalmente un padre se ve proyectado en su hijo y creo que este también es el caso.
Pero desde mi personal punto de vista, soy un GRAN TRIUNFADOR, ya que aunque los caminos que he elegido en esta vida han sido muy diferentes a los tuyos, son míos y me han dado muchas satisfacciones. Aunque tú no lo reconozcas, hay mucha gente que lo reconoce, y como tú dices, que cada quien es lo que la gente dice de él, en este caso el balance es muy favorable para mí.
Tengo la suerte de que todavía mi familia es muy joven y aún hay tiempo para enmendar, algo que para ti, ya es un poco más difícil.
Hay muchísimos detalles en mi vida que alegran mi vida y mis hijos aportan muchísimos de esos detalles y me hacen disfrutarlos
Por si fuera poco, mi mujer es muy superior a la tuya, y si yo la logré conquistarla, eso me hace un GRAN TRIUNFADOR.
Te quiere mucho
CARLITOS.
Antecedentes:

Carlos había estado en terapia de pareja hacía tres años conmigo. Su relacíón se encontraba lastimada: consideraba que ella era caprichosa e irresponsable entre otras cosas y ella refería que él imponía sus decisiones a rajatabla y todos debían hacer lo que dijera.
Habían vivido una experiencia de separación breve, al tiempo de tener su tercer hijo y después del proceso terapéutico rehicieron su matrimonio con un hermoso regalo, el nacimiento de su hija Mariana.
Su llamada para ser atendido de nuevo, se expresó en una voz quebrada con tono de urgencia; hacía unas semanas su hija Mariana había fallecido.
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Carlos ha realizado 8 sesiones de terapia en las que ha trabajado sus sentimientos de dolor por el fallecimiento de su bebé; la pérdida del empleo, la venta de su casa que no se pudo realizar “por la situación económica que vive el país; ” no poder terminar de construir la casa nueva a donde se cambiará y la decisión de vivir fuera de la gran Ciudad de México.
Al llegar, pidió apoyo específicamente para salir de la crisis que estaba viviendo: la relación con el padre, que se manifiesta como un punto central al descubrir que necesita mucho de su aprobación en cada una de las decisiones que toma. Sin embargo reporta gusto por no haberle participado su última resolución que era renunciar y salirse del trabajo que venía realizando hacía dos años.
Refiere que le tiene miedo a sus comentarios porque siempre han sido devaluatorios, sarcásticos y de enemistad. Cuando habla de él con su mujer y cuando se expresa acerca de su modo de ser con otras personaso frente a sus hermanos y familiares, se siempre ofensivo.
Piensa que su papá cree que es un incompetente y quisiera reconocer que es capaz de enfrentar con más entereza y mejor las situaciones que se viven respecto a la pareja y la vida.
Carlos ha sido sincero, valiente y con una enorme capacidad de “darse cuenta” ahora, reconociendo la influencia que su padre ha tenido sobre él en la forma de educar a sus hijos, ha iniciado un proceso de autoactualización y clarificación de valores; tanto de sí mismo como de su trato hacia sus propios hijos, ya que inconscientemente seguía el modelo autocrático y del padre.
Revisamos los mensajes parentales de valores y reconoció la incongruencia del padre que: “habla pero no los vive”.
Aprende del diagrama de “padres buenos” y “padres responsables” (Apéndice A) y reconoce que el suyo era “padre bueno”, de los que se imponen según la tabla de valores y que él venía repitiendo el modelo. Ahora quiere aprender a ser un “padre responsable” con sus hijos, y educarlos en el respeto, libertad y responsabilidad.
Creo que un elemento básico en el trabajo de Carlos fue la dolorosa introspección y reflexión acerca de los valores introyectados del padre, no puestos en tela de juicio y el adoptar sus propios valores compartiéndolos con su esposa e hijos con los que hoy vive tranquilo y feliz. Seguramente se decidirá por el mejor trabajo que podrá realizar para sostener a su familia, ya que se ha mostrado excesivamente responsable en los catorce años que tiene de casado.
Aunque había trabajado inicialmente la pérdida de su bebé escribiendo una hermosa oración que su esposa publicó en la misa del duelo, ha continuado reflexionando en la bondad de la vida, al tener “ un ángel en el cielo que le indicará por dónde caminar para unirse luego con ella”.
En ocasiones se muestra preocupado de que en cuatro meses haya podido superar la muerte de su hijita y se pregunta si no será demasiado frío o duro porque no considera que esto sea “muy normal”.
Ha recobrado la autoconfianza. Aunque con altas y bajas ha buscado trabajo y enviado su currícula a algunas instituciones bancarias que puedan apreciar sus conocimientos y experiencia, con la duda continua de si quiere trabajar otra vez para alguien o prefiere independizarse.
El trabajo terapéutico de Carlos cierra ante la capacidad de responsabilizarse de sí mismo sin culpar o responsabilizar al padre de lo que es ahora. Procesando el dolor de la pérdida de su hija Mariana, y escribiendo una carta a su mujer diciéndole lo mucho que la ama y agradece el apoyo que hasta ahora le ha brindado.
Mi querida Meche :
Hace ya tanto tiempo que no te escribo, que hasta creo que nunca lo he hecho, es de mas decir lo mucho que te quiero y lo mucho que te necesito.
Quiero ahora pedirte perdón por todo el daño que te he hecho y agradecerte lo mucho que has aguantado de mi, que con mis desplantes reconozco lo mal que me he portado contigo.
Que habría sido de mi, sin esos consejos y ese apoyo total que he recibido de ti ?.
Que habría sido de mi, sin todo ese cariño y esa paciencia que me has demostrado ?.
Que habría sido de mi, sin todo esa ayuda que me has dado para resolver todos aquellos problemas en los que te he metido ?.
Ay Meche !, Que habría sido de mi , sin ti ?.
Mechita, tengo que contarte una preocupación que me aqueja mucho en estos momentos, la cual me asusta y me acongoja.
Quizás, te escribo estas líneas por la simple razón de que espero de ti, lo mucho que siempre me has dado en momentos como este, luz y confianza !.
Me es difícil expresar este sentimiento, ya que no se de que se trata, no se si es de miedo, de escape, de indiferencia o de evasión.
Digo de miedo, porque en estos momentos me asusta pensar con que sobriedad y enterismo acate la perdida de María Pía, que por todo lo que he oído de padres que han pasado por lo mismo y como han reaccionado, me siento una persona anormal, pues mis reacciones no han sido normales.
Digo de escape, porque ante una situación como esta que no podemos controlar, le he echado la culpa a Dios nuestro Señor, por ser El quien decide todos los sucesos de esta vida y que si El se la quiso llevar, por algo será.
Digo de indiferencia, porque a lo mejor no quiero darle la importancia que merece este evento, para mostrarme una persona dura y con sentimientos bien controlados.
O finalmente, digo de evasión, porque haciendo uso de esos excelentes mecanismos de autodefensa, quiero olvidarme de algo tan fuerte y tan duro que nos sucedió, pues si lo borro de mi mente, ya no me dañara.
Gorda, muy probablemente estoy experimentando los 4 sentimientos anteriormente expuestos, y todo porque como no se como reaccionar ante semejantes sucesos y al mismo tiempo, al tratar de querer entender lo inentendible, me hago muchos líos en la cabeza.
Meche, la extraño, la quiero y la necesito, pero no tanto como a ti, y es por eso que te pido que me entiendas, me aguantes y me quieras como hasta ahora.
Te adoro, Carlos.
Puedo confirmar que un trabajo terapéutico en el que seguimos con empatía el ritmo, tiempo, necesidades y sentimientos de nuestros pacientes en un ámbito de aceptación incondicional utilizando los ingredientes que posee como recursos únicos (sean artísticos o de cualquier otra índole), nos llevarán a buen puerto, siempre y cuando respetemos su marco valoral y se realice un verdadero encuentro.

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[1] .- Lukas Elisabeth ,Psicología Espiritual, Ed. San pablo, Argentina 2000
[2] García Pintos Claudio. La logoterapia en cuentos. San Pablo, Argentina 1996, pág 23
[3] Frankl, E. Victor. La psicoterapia al alcance de todos. Herder, Barcelona 1980, p. 180.
[4] Ïbid pág, 183