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La Logoterapia VIvenciada, Siempre es Escuela de Vida

Estamos más sanos de lo que pensamos y podemos más de los que creemos. Con esta verdad sentí mi vida impactada hace algo más de 50 años – hoy tengo 73 – cuando por vez primera leí “Psicoanálisis y Existencialismo”, que me gusta considerarlo como la biblia de la Logoterapia. En estos últimos años Eugenio Fizzotti me dijo que la lectura de este libro debía siempre ir acompañada de otra obra de Frankl que a mí me gusta decir que es la joya de la Logoterapia: El hombre en busca de Sentido. Con la lectura de ambas obras, el impacto vivencial es mucho mayor.

Experimenté en aquel momento lo que muchos años después escribiría Frankl prolongando el primer libro de Elizabeth Lukas cuando decía que la lectura de un libro de Logoterapia ya es Logoterapia.

Una simple experiencia personal. Cuando alguien me pide por teléfono que quiere hacer terapia conmigo, infaliblemente le digo que primero lea el libro “El hombre en busca de Sentido” y después nos veremos. Es muy frecuente que la gente me diga después de haberlo leído: “Dr. Ya no preciso verlo”. La lectura de un libro de Logoterapia ya es Logoterapia.

Así entro la Logoterapia en mi vida. 1953. Ese es el año. Estudiante de teología en la Universidad Gregoriana de Roma. Un bajón existencial que me desestabilizó bastante me hace acudir a uno de los profesores de la universidad, a quien siempre recordaré con respeto, cariño y veneración, el P. Hürt, austríaco como Frankl y, como él, también sobreviviente de Auschwitz. Es muy probable que se hayan conocido.

Apenas me oyó, no titubeó. Me alcanzó un libro. Todo lo que necesitas y estás buscando lo encontrarás aquí. El libro era “Psicoanálisis y Existencialismo”. Esas fueron sus palabras: “Léelo y medítalo, pero no lo analices, ni lo critiques. Simplemente léelo y vívelo.”

Un libro de Logoterapia ya es Logoterapia. Muchos años más tarde lo dirá Frankl. En aquel momento, sin saberlo, yo lo estaba experimentando.

Primero lo experimenté en mí En estos últimos 20 años lo vivo experimentando en muchas personas.

“Psicoanálisis y Existencialismo”, “El hombre en busca de Sentido”, dos libros como dice Fizzotti no se deben separar. El hombre común de la calle a quien yo me dedico fundamentalmente con la simple lectura de estos dos libros experimenta una auténtica revolución en su vida. La casuística sería enorme. Tres ejemplos nada más. “Cuanto me ha servido el ejemplo del Frankl prisionero”.- “Aquí tengo mucho tiempo a mi disposición.“puedo leer y pensar. Mi madre me trajo dos libros que recomiendan en los cursos de Logoterapia:”Psicoanálisis y Existencialismo” y “El hombre en busca de Sentido”.

Un ama de casa, Natalia. “Me fue imposible terminar el curso de un año de Logoterapia, pero lo que oí más la lectura de dos libros que ahí recomiendan mucho me han cambiado la vida. Ya la monotonía de mi vida diaria no me aplasta”.

Ramón es un padre de la escuela de vida con hijos fallecidos. “En la escuela oigo mucho hablar de Logoterapia y me hace mucho bien. Pero comprando los libros de Frankl, recomiendo su lectura a todo el que pueda. Su lectura me hace bien. Aunque reconozco que hay libros que me cuesta algo entenderlos.”

Como les dije, me podría pasar horas narrándoles testimonios como éstos.

Denominador común. Han hecho obvia la Logoteroapia en sus vidas. Y que es lo obvio de la Logoterapia? Que el hombre, esencialmente, es espíritu que tiene dos acompañantes de ruta: el cuerpo y la psiquis. A estos los vemos, los palpamos, los sentimos. Como se manifiesta la espiritualidad en el hombre?.

Por la libertad, la responsabilidad, la conciencia, el amor , el compromiso, la solidaridad. Son los elementos a través de los cuales nos vamos haciendo hombres. Nos vamos humanizando. El espíritu se va manifestando en el hombre a través de la concientización de esas manifestaciones. De ahí la necesidad del sentido para hacerse más humano en este proceso de espiritualización.

Quizá nadie lo ha expresada más hermosamente que Edith Stein, la mártir, la santa, cuando dijo: pretendiendo definir el espíritu, “El espíritu es aquello que tiene y busca sentido”,Que tiene y busca sentido. Fantástico. Frankl, en esa misma línea de profundidad, no se queda corto: “El hombre es el animal que busca sentido”. El hombre un buscador de sentido.

Edith Stein, Víctor Frankl. Dos testigos incuestionables de la fuerza indómita del espíritu. Edith Stein muere en las cámaras de gas. Frankl sobrevive, pero los dos son igualmente, dos mártires, dos santos, dos maestros, los maestros del sentido.

El tema del sentido constituye la revolución que Frankl introduce en el campo de la Filosofía y de la Psicoterapia. Pero yo sostengo que hay otra revolución que en la Logoterapia no se la tiene muy en cuenta y que es consecuencia de las otras dos: La Logoterapia hace del hombre su propio maestro.

Si el espíritu nunca enferma ni muere, y si el hombre esencialmente es espíritu está más sano y puede más de lo que, sistemáticamente, nuestra cultura le dice y le enseña.

Cuando el hombre vive logoterapéuticamente, se convierte en su propio maestro, porque él es único e irrepetible, porque el sentido es uno y único para cada hombre, porque él es el único responsable de su vida, porque en aquello que la vida espera de él nadie puede sustituirlo, porque nadie morirá por él, porque cada ahora como ocasión para algo que no aprovecha lo pierde para toda la eternidad.
La Logoterapia bien podría ser considerada como la nueva mística de vida para un tiempo marcado por la desesperación y el pesimismo. Es la única que puede decir Sí a la vida a pesar de todo, de una manera incondicional.

También esa incondicionalidad del Sí a la vida es otra de las características que distinguen a la Logoterapia de todas las demás psicoterapias.

Quizá sea ese Sí incondicional a la vida el que más contribuya a que el hombre se convierta en su propio maestro. Ante cualquier circunstancia de la vida, sea ésta la que sea, en lugar del rebelde “por que a mí”, elige el “para que a mí”.

La vida es una continuación de circunstancias que vividas logoterapeuticamente se convierten en una escuela de vida, pero, paradojalmente, esta escuela da a cada hombre la oportunidad de convertirse en su propio maestro.

La Logoterapia al acercarse a la vida siempre encuentra en ella la ocasión para la realización de algún aprendizaje. Pero yo solo soy el que realiza este aprendizaje.

De hecho todos los principios de la Logoterapia, como filosofía de vida apuntan a despertar en cada uno de nosotros el maestro que llevamos dentro.

Espíritu, sentido, maestro, libertad, responsabilidad, conciencia, interrelacionados entre sí hacen comprender porque la Logoterapia pone el acento sobre todo aquello que puedo y no en lo que no puedo, pone el acento en lo sano que hay en mí y no en lo patológico.

Demostrarme lo mucho que puedo hace que mi unicidad e irrepetibilidad se convierta en mi gran responsabilidad.

Para entender los principios de la Logoterapia es buena la ayuda de los otros, para vivirla sólo la libertad responsable de elegir aquello que me hace vivenciar que la vida se convierte en algo que vale la pena.

“Aprende de todos, pero sé tú mismo” ha dicho la sabiduría de todos los tiempos. Todo está dicho, lo importante es que pongas en práctica lo que se ha dicho.

En una conversación con Elizabeth Lukas, el mismo Frankl le recomendaba el ser ecléctico. Todos pueden ser enseñarnos algo, para despertar el maestro que todos llevamos dentro.

Pero hay una cuarta revolución que, aunque Frankl no la esplicite está implícita del espíritu que ni enferma ni puede morir.

De esta revolución poco y nada se habla entre nosotros. Se ha dicho con cierta insistencia que la Logoterapia será de las pocas psicoterapias o filosofías que pasarán al siglo 21 y en eso estamos todos de acuerdo.

Han pensado cual podría ser la razón de ser esta presencia de la Logoterapia en el siglo 21?. En el campo de la reflexión antropológica hay una gran laguna que sería de desear que la llenara la Logoterapia. Algunos autores se han dado cuenta que tenemos una Antropología arqueológica muy desarrollada, sabemos mucho, gracias a la Antropología cultural, como viven los pueblos agrafos.

Pero esas Antropologías nos ligan al pasado. Es una riqueza y una pobreza al mismo tiempo.

Nos falta una Antropología prospectiva. A dónde se dirige el hombre, pese a sus enormes desaciertos?. Que hay detrás de ese ciclo pero avance del progreso técnico, científico?. Los Prometeos terminaron?. No cabe la esperanza del prometeo del espíritu?.

Alguien ha dicho que el ser humano sin proyección de futuro no puede ser comprendido sino a medias, porque en gran parte su ser se encuentra aún inédito.

Sueño, vivo en la esperanza que antes, antes de mi partida alguan mente privilegiada conocedora de Teilhard de Chardin y de Frankl, escriba un libro con este título: “ Theilhard y Frankl los profetas de la prospectiva”.

La logoterapia tiene la tríada más adecuada para ello: Sentido, Valores y Auto trascendencia.

Los grupos ya no tienen que ser tanto de reflexión sino grupos vivenciadores. Cuanto más sean vivenciadores de la Logoterapia más serán los que han despertado el maestro dentro de ellos mismos.

Agradezco a Leticia que haya aceptado la sugerencia de Acevedo par poder estar entre Ustedes. Pero yo no he venido a este congreso a enseñarles nada. Entre vosotros tenéis eximios profesores. Les vine a contar mis experiencias de la Logoterapia puesta en acción.

También en esto se diferencia la Logoterapia de otras psicoterapias: cuando uno se convierte en vivenciador del espíritu, se convierte en su propio maestro porque ya no necesita seguir mirando el dedo del maestro que apunta a la luna, directamente mira a la luna.

En estos últimos años he sintetizado la Logoterapia en acción reduciéndola a cuatro “S”.

Primera “S”, el verbo salir, que yo considero el verbo logoterapeutico por excelencia. Salir de la inmanencia es primordial, se hace posible el despertar y el ver.

Buda decía: Ven y mira, ven y ve. No juzgues no reflexiones, no critiques. Me recordó al P. Hürt: Un consejo era Todo este libro, “Psicoanálisis y Existencialismo”. Lee y vive lo que lees nada más. Salir dejando a fuera todos nuestros narcisismos. Cuando esto ocurre queda clara la voluntad de sentido y el sentido de la vida.

La segunda “s”; servicio. Sentir la vida como una tarea dirigida a algo o a alguien. El misterio del amor se nos hace encuentro...

La tercera “S”, sentido. El vaciarnos de nosotros mismos y el hacer de nuestra vida una tarea, hace que se caigan las escamas de la miopía se nuestros ojos y así descubrir que la vida es sentido. Es así que se hacer comprensible lo que decía Nietschze: “el hombre es un animal valorador.

La cuarta “S”, es la sabiduría. Saborear la realidad que me circunda a cada instante. Sabiduría es saborear la Logoterapia convertida en sabiduría, hace de cada hombre que la vive un místico en un ser que auto trasciende, no es acaso la auto trascendencia lo que caracteriza al místico?

Descubrir el sentido circunstancial de cada situación en la que se ve involucrada mi vida, es el fundamento de toda auténtica sabiduría.

Podemos comunicar conocimientos, pero no podemos comunicar sabiduría. El sentido parte de cada aquí y ahora. Es exactamente lo que ocurre con la sabiduría, con al auto trascendencia.

Cuando la Logoterapia es trascendente en la acción toda ocasión es una invitación a la realización de algún valor. Aunque Heidegger no lo dijo así toda la realización de valor es una aproximación a lo que él llamó “experiencia del ser”. Por eso la sabiduría más que una aproximación es una praxis. Lo afirma muy bien Séller – el filósofo que más influyó en el pensamiento de Frankl – que sitúa al lado de apriorismo del pensamiento , el apriorismo del sentimiento, es decir, al lado del a priori intelectual, el a priori emotivo.

Mente y corazón siempre unidos , para evitar la ansiedad, es una de las instituciones más antiguas de todos aquellos hombres que vivieron en la contínua búsqueda de su esencia como fueron: Budak Epikteto, Sócrates, Meister Ekhart y tantísimos más para terminar con el principito.

Podría caber alguna duda que el conocimiento empírico es el mejor camino para captar las cosas del espíritu?

Qué es lo que veo en el medio en que me muevo? Que los alumnos que atren a otros alumnos no por la fuerza de sus argumentos sino por el ejemplo de sus vidas.

Ayudar a saborear la Logoterapia es convertirla en vida, es ayudar a vivir desde esa nueva sabiduría de vida.

Los hombres y la mujeres comunes de la calle, cuando viven logoterapéuticamente – es decir desde el sentido y el espíritu – dejan de ser comunes para convertirse en seres excepcionales, constituyendo así la prueba empírica de la espiritualidad en el hombre.

Yo sostengo que esos hombres y mujeres de la calle convertidos en seres excepcionales por la vivencia del espíritu y, por lo mismo, convertidos en sabios, deberían, en todo congreso de Logoterapia, deberían estar presentes en un panel para ser escuchados por todos..

Para ello habría que perder el miedo a que nuestros congresos perdieran seriedad científica.

En dos oportunidades le planteé al Dr. Oro, presidente de la Sociedad Logoterapeutica Argentina la posibilidad de incluir en dos congresos de Logoterapia , un panel del hombre común de la calle. Fueron muy bien vistos. En uno de ellos se celebraba el día de la tercera edad. Propuse un panel de personas de la tercera edad. El panel de la tercera edad habló de ellos mismos y de la importancia de la Logoterapia en sus vidas.

Me preguntan qué es un grupo para la auto trascendencia? Es un grupo vivenciador de la Antropología Frankliana. Vivenciar las 4 “S” de las que hablé, pero antes conocer lo que yo llamo las tres tríadas del pensamiento de Frankl que contienen toda su filosofía.

Primera Tríada: sentido, buscado, valores a realizar y la experiencia de la auto trascendencia.

Segunda Tríada: la libertad de la voluntad, la voluntad de sentido y el sentido de la vida.

Tercera Tríada: es la Tríada trágica: la muerte, el sufrimiento y la culpa..

Hasta aquí mis palabras podrían aparecer como una apología de la importancia de la vivencia sobre la teoría en Logoterapia. Donde se pone de manifiesto esa importancia? La espiritualidad y su fuerza indómita se hacen obvias, sin necesidad de argumentos racionales en los valores de actitud y en el enfrentar las situaciones límites.

Qué representa la experiencia de la muerte de un hijo? La prueba existencial más dura a que puede ser sometida una persona.

No deseo para ninguno de Ustedes que pase por semejante trance. Pero para los que estamos en Logoterapia no se imaginan en que manantial de inspiración, fuerza y auto trascendencia se convierte tal experiencia. La Logoterapia ilumina de tal manera esa experiencia que llega un momento que ya no se habla del espíritu. Este ha hecho que se tome conciencia que estamos más sanos y podemos más de lo que suponíamos.

Las cuatro “S” se han convertido en una manera de vivir.

Qué es una escuela de vida para padres con hijos fallecidos?. No es un grupo de llorones. No es un grupo de personas que se reúnen para compartir la depresión.

A partir de la Logoterapia es una lenta concientización que se puede descubrir un nuevo sentido a la vida y así vivir, seguir viviendo, pero de otra manera.

Propiamente cuando empieza la Escuela de Vida? Cuándo el sueño de la desesperación le sucede al despertar y la nueva manera de ver la realidad?. Al “por qué a mí “? , lleno de desesperación, de rencor, y una inmensa angustia, le sucede, la primera toma de conciencia: “por qué a mí no“?.

“Para qué a mí?” Aquí hace se aparición la Logoterapia. Aquí empieza el proceso de una auténtica metanoia. Desapareció la desesperación, y aparece la esperanza.

Con la esperanza aparece la primera misión y el sentido de la muerte de mí hijo. Mi hijo convertido en mi mejor maestro. Es sólo una metáfora.

Antes que la madre tierra cobije en su seno al hijo amado estas son sus últimas palabras: “mamá, papá, de ahora en más mírenme convertido en un termómetro, que siempre llevarán con Ustedes. Ante cualquier situación tomen la temperatura valorativa de cualquier cosa y de cualquier situación.

Antes de mi muerte , valoraban casi todo de la misma manera sin mucha distinción entre lo efímero y valioso, entre lo material y lo espiritual. Ahora se darán cuenta que hay muy pocas cosas por las cuales vale la pena seguir viviendo. Y de todo lo demás hay que ocuparse pero nunca más preocuparse.

Así es como la Escuela de Vida evita que la muerte de los hijos se convierta en un episodio inútil. La Logoterapia entra aquí de lleno evitando los tres tipos de sufrimiento más destructivos: la ausencia de sentido, la incapacidad de realizar valores y el empobrecimiento de una vida sin trascendencia.

Nuestros hijos partidos nos han liberado de los tres grandes miedos de todo hombre: la enfermedad, la vejez y la muerte, nuestra muerte.

SUFRIMIENTO, REALIZACIÓN DE VALORES DE ACTITUD, VIVENCIA DE UN NUEVO SENTIDO DE VIDA PARA LA AUTO TRASCENDENCIA.

Así en este orden. No se pudo evitar la muerte del hijo, por eso no me siento responsable. Pero puedo enfrentarlo, de ello sí me siento responsable. Cuando esto ocurre la recompensa es muy grande. Estas son las elocuentes palabras de una madre después de perder a su hijo: “Yo le dí la vida a mi hijo. Mi hijo me ha dado también la vida. Creo que viviré lo que me queda de vida con los ojos humedecidos, pero que viviré de otra manera”.

No en vano ha dicho Frankl que los valores de actitud son los valores supremos. Son los únicos que hacen tangibles la presencia vivencial de la fuerza indómita del espíritu.

En los valores de actitud todas las fuerzas que puedan venir de la energía psíquica desaparecen, por tanto las mismas fuerzas físicas también están ausentes.

Qué queda para afrontar una prueba existencial tan dura como la muerte de un hijo? El darse cuenta que estamos más sanos y podemos más de lo que imaginamos. Somos espíritu y éste hace su presencia cuando todo los finito y lo mortal, como son el cuerpo y la psiquis entran en un total abatimiento.

Si la fuerza indómita del espíritu es una constante presencia en la Escuela de Vida, Qué necesidad hay de creer en el espíritu? A este no se lo ve, pero se lo palpa, se lo experimenta.

Una muy amiga logoterapeuta docente en una de la Universidades de Buenos Aires, decía: la ventaja que tiene Paco es que no necesita como nosotros defender y querer demostrar en las aulas universitarias que el espíritu es una realidad.

De cualquier manera no deseo para ninguno de Ustedes el verse obligado a realizar valores de actitud por la pérdida de un hijo. Los precios que se pagan son muy altos.

Con todo permítanme que les diga a todos aquello que de alguna manera se dedican a la Logoterapia que, en cuanto menos, sería del todo muy necesario que vivieran cerca de alguien que tiene que enfrentar alguna situación límite y que al mismo tiempo practique los valores de actitud. Creo que es la mejor manera para no caer en una excesiva teorización de la Logoterapia.

Sólo la Logoterapia en acción demuestra su obviedad, y ésta se pone en evidencia de una manera muy particular en las situaciones límites al tener que realizar valores de actitud. Cabe la pregunta , Hay alguna situación más límite que la pérdida de un hijo? En ella se dan la mano toda la tríada trágica de la que habla Frankl: la muerte, el sufrimiento y la culpa.

La capacidad de enfrentamiento a esta tríada trágica viene vivenciada tanto en la Escuela de Vida, como en los cursos de Logoterapia por la misma frase:”Mi vida es un antes y un después de la Logoterapia”.

Esto hace entendible porque los padres de la Escuela de Vida con hijos fallecidos se convierten en referentes de vida, hoy que impera tanto desprecio por la vida.
Quiero terminar estas reflexiones evocando el recuerdo de José, 72 años, modelo d como vivenciar a la Logoterapia, a través de los grupos vivienciadores más que de reflexión. Encuentra a su hijo de 33 años y arquitecto ahorcado en su propia casa. Tanto él como su esposa encuentran en la Logoterapia el camino de ver la vida de otra manera. Al poco tiempo muere también su esposa.
Los compañeros de curso asistimos al velorio. Yo llego un poco tarde. Allí está José, a pesar de sus problemas de cadera, de pie, junto a la cabecera del féretro acariciando el rostro de su esposa.

Me acerco y, como hacemos siempre con todo recién llegado a la Escuela de Vida, le pongo mi brazo en torno a los hombros, sin palabras. “Dígale a los padres que seguirán viniendo a la Escuela de vida y a todos sus alumnos que la Logoterapia vale la pena vivirla, porque pase lo que pase, hay que seguir viviendo pero de pie”.