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Cuaderno de investigación V

Cuaderno de investigación V, SMAEL
Número: 
5
Autor: 

Como ayudar a nuestros hijos a superar las pérdidas cercanas de un ser querido.
(Fragmento)

Ana Isabel De Ajuria R.*

El ritmo de nuestra vida es tan acelerado que lo último en que se nos ocurre pensar es en la muerte. La mayor parte de nuestro tiempo y de nuestra energía la utilizamos para conservar nuestra seguridad, rodeándonos de bienes, comodidades y demás cosas. Hasta que se produce algún cambio buscamos el remedio más rápido, alguna solución provisional y así a la deriva va pasando la vida hasta que una enfermedad grave o la muerte de nuestros seres queridos tocan a nuestra puerta.

Me llama la atención que en la sociedad actual evitamos el tema de la muerte. A pesar del progreso tecnológico, carecemos de una comprensión de la muerte, hoy en día se nos enseña a negarla, significa aniquilación y pérdida, nos da terror, el simple hecho de hablar sobre la muerte se considera morboso.

Las grandes tradiciones espirituales del mundo nos transmiten que la muerte infunde un sentido sagrado a la vida. Si la muerte es un hecho de la vida, ¿Porqué desde que somos pequeños se nos prepara en todos los temas excepto aquel que encierra la clave del sentido total de la vida?.

Nadie en esta tierra, ni siquiera nuestros hijos, pueden estar protegidos de las pérdidas. Sin embargo, en nuestra cultura, desgraciadamente, se evita enseñar a sobrellevar la pérdida o a considerarla como una oportunidad para ir madurando.

En el Fedón (64 a) Platón nos asegura que el amor y el conocimiento son magníficas preparaciones para la muerte. Las experiencias de pérdida forman parte, inevitablemente, de todo acto de amor y son un auténtico reflejo del desarrollo del vínculo de un niño hacia sus padres.

Con esta investigación pretendo reunir el suficiente material para que los padres de familia obtengan la información necesaria y así logren una preparación para ayudar y acompañar a sus hijos pequeños en su duelo y a sobrellevar aquellos sentimientos que se experimentan por la pérdida de sus seres queridos.

Las bases teóricas de la Tanatología, la experiencia que ha tenido la Dra. Elizabeth Kubler-Ross en su trabajo con niños, el trabajo a través del arte como medio de comunicación, así como la narración de cuentos dentro de un marco logoterapéutico son las que me sirven como punto de apoyo para elaborar esta investigación teórica.

Planteamiento del problema y su delimitación.

Por desgracia hablamos del tema de la muerte hasta que ésta llega a nuestra vida a través de alguno de nuestros seres queridos y es entonces cuando nos damos cuenta de las dificultades que se nos presentan. En primer lugar, el manejo de nuestros sentimientos en esos momentos de dolor nos impide acercarnos de una manera objetiva hacia nuestros hijos y ahí es donde comienzan los problemas, por que ignoramos la manera de darles la noticia, desconocemos qué decirles y qué evitar decirles. Sucede que, como padres en nuestro afán de protegerlos del sufrimiento, los alejamos de éste enviándolos con alguna persona de nuestra confianza, mientras nos dedicamos a manejar la situación.

Por otra parte, nuestros hijos, ignoran lo que está pasando, perciben que las cosas funcionan de manera anormal, se sienten solos, aislados y finalmente en algún momento se llegan a enterar de la situación por terceras personas, cuando el tiempo tan valioso ya ha pasado y se ha perdido.

¿De qué manera podemos ayudar a nuestros hijos a superar las pérdidas cercanas de sus seres queridos?

La mejor manera de hacerlo es preparándonos. Lo ideal es abarcar este tema cuando el que muere es un amigo cercano a la familia, cuando se da alguna noticia, ya sea por radio, televisión o cuando muere alguna de nuestras mascotas, ya que en estas situaciones podemos manejar mejor nuestros sentimientos; es decir estamos menos inmersos en nuestro dolor, como el caso de alguna persona de la familia y, de esta manera, se convierte en una gran oportunidad que nos permite tomar alguna distancia y desde ahí manejar este tema. Darnos cuenta de que como padres de familia somos idóneos para tratar esta situación, es aquí donde la vida y su potencial; la muerte libraran una batalla, que como padres estamos llamados a enfrentar con amor, serenidad, conocimiento, prudencia, paciencia e inteligencia, individualizando y personalizando a cada uno de nuestros hijos y, por último, serenidad y consuelo necesarios para la elaboración del duelo.

Es muy importante estar conscientes que ante el sufrimiento inevitable tenemos un camino y podemos transformarlo en un sentido y esto es conociendo qué es lo que nos sucede, de qué manera actuamos, desde donde lo hacemos; en cuanto comencemos a aceptar la muerte como una parte muy importante de la vida, a hermanarnos con ella, tomando en cuenta que la base de todo esto es el gran amor que nos une a nuestros hijos, podemos hablarles de este tema acercarnos a ellos en su duelo y conocer algunos elementos para cumplir con este objetivo a través del juego, el arte o la narración de cuentos o historias.

Esta investigación se llevará a cabo de una manera teórica, basándome en la revisión bibliográfica de autores tales como la Dra. Elizabeth Kubler-Ross y el Dr. Víctor E. Frankl, así como en los conceptos aprendidos en el seminario avanzado de consejería Tanatológica, impartidos por el Dr. Fernando Gómez y El Psic. Víctor Ortiz.

La modalidad de este trabajo es teórica con una propuesta para elaborar un pequeño manual dirigido a los padres de familia en donde puedan encontrar dentro de un lenguaje accesible algunos conceptos que les permitan comprender qué es lo que sabe y siente un niño desde que es pequeño hasta que cumple 18 años, cuando afronta la pérdida de un ser querido, así como también consejos sobre cómo y de qué manera acercarse a ellos y acompañarlos en la elaboración de su duelo.

1.-Comprender la muerte.

Perder es desagradable, es digamos un mal trago, las pérdidas tienden a ser problemáticas; también nos brindan una gran oportunidad, la de convertirnos en seres humanos plenamente desarrollados. ¿Cómo afrontamos las pérdidas?, Cada uno las afronta de distinta manera según nuestra vida, las circunstancias, la educación y cultura recibida. Somos incapaces de ofrecer a nuestros seres queridos o a nosotros mismos la protección necesaria contra el peligro y el dolor, la vejez o la muerte...

Sin embargo, muchos de nosotros, como padres de familia, hemos intentado proteger a nuestros hijos, evitando que conozcan la muerte, pero sucede que la mayoría de los niños ya la conocen y están expuestos diariamente a ella. Algunos expertos han comprobado que cuando un joven cumple los 18 años de edad ya ha presenciado más o menos unas 18,000 muertes, todas ellas presentes en dibujos animados, películas, libros, programas de televisión, en las noticias, además de las personales.

Los niños, en algún momento de su vida, ven a un pajarito o a un gato muerto en la calle, ahí están presenciando la realidad de la muerte. Intentar protegerlos de ella es inútil. Los niños aprenden sobre la muerte de las observaciones que hacen en la vida diaria y como padres tenemos una gran oportunidad para enseñarles los conceptos básicos acerca de la muerte y el profundo dolor que ésta causa. Una gran oportunidad es cuando los niños experimentan la muerte de una mascota, ya que ahí podemos compartir con ellos nuestro punto de vista acerca de la vida y la muerte e invitarlos a que expresen lo que están sintiendo y lo que piensan. Si los niños aprenden sobre la muerte y el dolor que ésta provoca de una manera natural, se les facilita afrontar las crisis del futuro.

Darnos cuenta de que antes de hablarles de la muerte a nuestros hijos hay que examinar nuestras experiencias en torno a ésta; sobre todo las que se dieron en nuestra infancia, por que si en algún momento nuestra familia intentó ocultarnos o “protegernos” del dolor que causa ésta, es muy probable que utilicemos un enfoque parecido con nuestros hijos y entonces se pierde nuestro objetivo principal, que es el de brindarles ayuda emocional y prepararlos para la experiencia de la muerte.

A continuación se presenta un cuestionario que sirve para examinar cómo conocimos la existencia de la muerte.

  1. Cuando eras niño ¿Murió alguna de tus mascotas?, de ser así ¿De qué manera te explicaron su muerte?
  2. ¿Experimentaste una pérdida dolorosa?
  3. ¿A qué edad recuerdas haber asistido a una ceremonia luctuosa para algún miembro de tu familia?
  4. ¿Recuerdas si alguien te habló del tema de la muerte y qué es lo que te contaron que le ocurre a alguien cuando muere?.
  5. ¿Se manejó algún secreto familiar relacionado con alguna muerte?
  6. Si tu respuesta ha sido afirmativa en una o más de las preguntas ¿De qué manera lo viviste?

Con estas respuestas podemos descubrir cuál es la percepción que los niños tiene de la muerte en la actualidad. Como padres muchos de nosotros al desear proteger a nuestros hijos evitamos abordar el tema de la muerte y les transmitimos la propia negación de la muerte. En casos extremos, esta negación puede distanciarnos emocionalmente de ellos.

Al hablar con ellos del tema, la manera más indicada es hacerlo con verdad y franqueza. Compartir nuestros sentimientos de enojo, de dolor, de tristeza y confusión, es un proceso que les muestra que es normal que cualquier persona experimente fuertes emociones y las exprese. Al ser sinceros y honestos, les estamos demostrando ese importante aspecto de amor por parte de nosotros para ayudarlos a desarrollar la facultad, la capacidad de funcionar mejor en todas las situaciones de la vida y de adaptarse a los cambios.

Aceptar la muerte como parte de la vida disminuye las ideas negativas que se han venido dando a lo largo de la historia en nuestra cultura, y también nos permite afrontarla de una manera más sana...

* Pintora con exposiciones en centros culturales en el D.F. y en el interior de la República. Tanatóloga y logoterapeuta egresada de la especialidad de Análisis Existencial y Logoterapia en SMAEL; actualmente se dedica a dar terapia individual.
Correo electrónico: anadeaju@yahoo.com.mx

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