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1945-1947. Una nueva vida para reconvertirse en hombre

Después de la liberación 

"No podíamos creer que fuera verdad. ¡Cuántas veces, en los pasados años, nos habían engañado los sueños! Habíamos soñado con que llegaba el día de la liberación (...). Y entonces un silbato traspasaba nuestros oídos -la señal de levantarnos- y todos nuestros sueños se venían abajo. Y ahora el sueño se había hecho realidad. ¿Pero podíamos creer de verdad en él?” (PG. 90). 

"Un día, poco después de nuestra liberación, yo paseaba por la campiña florida, camino del pueblo más próximo. Las alondras se elevaban hasta el cielo y yo podía oír sus gozosos cantos; no había nada más que la tierra y el cielo y el júbilo de las alondras, y la libertad del espacio. Me detuve, miré en derredor, después al cielo, y finalmente caí de rodillas. En aquel momento yo sabia muy poco de mí o del mundo, sólo tenía en la cabeza una frase, siempre la misma: 'Desde mi estrecha prisión llamé a mi Señor y él me contestó desde el espacio en libertad'. 

No recuerdo cuanto tiempo permanecí allí, de rodillas, repitiendo una y otra vez mi jaculatoria. Pero yo sé que aquel día, en aquel momento, mi vida empezó otra vez. Fui avanzando, paso a paso, hasta volverme de nuevo un ser humano." (PG. 91). ( M.A. Noblejas. 1994 ".Tesis Doctoral. Educación. Univ. Complutense de Madrid.)

La madre de Víktor murió en la cámara de gas de Auschwitz, el hermano en una mina de carbón del mismo campo, mientras que el padre había muerto tiempo atrás en el campo de Therezin. Su esposa embarazada, es enviada a abortar por los nazis que no permitían en el campo, mujeres embarazadas.

Frankl asegura que para vivir, el hombre necesita algo que merezca la pena ser vivido, y ese significado tiene el valor de la supervivencia en el mundo; como sobreviviente de cuatro campos de concentración en donde perdió a su familia, padres, esposa e hijo no nacido, nos da su testimonio: “Dios sabe que no me encontraba en el mejor estado de ánimo para dar explicaciones psicológicas ni para tener una sesión psicoterapéutica, ni tampoco para cura médica espiritual. Tenía frío y hambre, me sentía débil y nervioso, pero debía esforzarme y aprovechar aquella excepcional oportunidad.... Hablé del pasado, de las alegrías y de las luces que aún emanaban de él y la oscuridad de nuestros días. Cité al poeta que dice que lo que has vivido ningún poder del mundo puede quitártelo. Lo que hayamos realizado en la plenitud de nuestra vida pasada, con toda la riqueza de la experiencia, nadie puede quitártelo. Pero, no sólo lo que hayamos vivido sino también lo que hayamos hecho, pasado y sufrido.... Todo lo hemos salvado haciéndolo real de una vez y para siempre. Y precisamente por ser pasado, se encuentra a salvo para la eternidad. Porque ser pasado es una manera de ser, quizás la más segura. Les dije que hay muchas posibilidades de dar significado a la vida; en el trabajo, en el amor, en el dolor. Hasta en el sacrificio la vida adquiere un significado y valor incalculables... Con gran esfuerzo traté de infundir en mis compañeros un hilo de esperanza y fe en una vida significativa. Pronto supe que mi esfuerzo había logrado el fin deseado: casi al mismo tiempo se encendió la luz y vi las míseras figuras de mis compañeros que se me acercaban tropezando con los ojos llenos de lágrimas, para darme las gracias...” 

Se prometió a sí mismo que no se quitaría la vida como muchos de sus compañeros.

Se propuso aprender algo de aquél terrible lugar para después ponerlo al servicio de la humanidad.

Una nueva vida para reconvertirse en hombre6

Los últimos meses de permanencia en el Lager, le ofrecieron a Frankl la posibilidad de ejercer con medios rudimentarios e improvisados la actividad de médico. Y fue precisamente en calidad de médico que fue testigo de uno de los episodios finales de la guerra. En el campo de Türkeim ya había llegado la delegación de la Cruz Roja Internacional que tomó bajo su protección a los prisioneros. Pero, durante la noche, llegaron camiones de la SS que ordenaron el desalojo inmediato del campo. Los médicos cargaron sobre los camiones a los prisioneros que debían ser llevados a Suiza y liberados a cambio de prisioneros de guerra. Entonces, ¡había llegado verdaderamente el día de la libertad! No tenía caso ya pensar en la fuga como durante los últimos días había planeado con un colega. "Buscamos con mucho empeño acomodar en los carros a los enfermos más graves y a los más débiles. Mi colega y yo estamos listos, ya ni siquiera nos preocupa esconder nuestros sacos. En el penúltimo camión hay lugar para 13 pasajeros. El médico en jefe debe repartirlos, somos 15, y él con toda tranquilidad nos ignora a los dos. Los 13 son acompañados al auto, nosotros nos quedamos azorados, desilusionados, inmóviles, y mientras el último camión se va, le reclamamos al médico en jefe. [...] Tan solo unas semanas después, nos damos cuenta de que hasta en esas últimas horas el "destino" había una vez más jugado con nosotros. . [...] Mis pacientes fueron encerrados en unas barracas a las que los SS prendieron fuego". 7

¡27 de Abril de 1945! Encontrarse libre fue una sensación extraña. "Las alondras se elevaban hasta el cielo y lanzaban al aire sus alegres cantos; no había nada más que el cielo y la tierra, y el júbilo de las alondras, y la libertad del espacio. Me detuve, miré a mi alrededor, después fijé la mirada en el cielo, y finalmente caí de rodillas. Casi sin percibir la consciencia de mí mismo y del mundo, una frase, una única frase, retumbaba en mi cabeza: 'Llamé al Señor desde mi estrecha prisión y Él me contestó desde el espacio en libertad' (Ps 118, 5). 

No recuerdo cuánto tiempo permanecí allí, así, de rodillas repitiendo una y otra vez mi jaculatoria. Pero estoy seguro de que aquel día, en aquel instante, mi vida comenzó de nuevo. Fui avanzando paso a paso, hasta convertirme otra vez en un ser humano".8

A su regreso a Viena, Frankl retomó la actividad médica, asumiendo el cargo de Jefe del departamento de neurología del Policlínico. Elaborando los apuntes taquigráficos de la barraca del Lager, entregó a la imprenta su primer libro: Ärztliche Seelsorge. El éxito fue enorme. En tres días se agotó la primera edición, y en el lapso de tres meses también la segunda. El mensaje de buena voluntad, de esperanza en el ser humano y de confianza en lo trascendente estaba unido a un tono de sencillez y de cálida humanidad que no disminuía en nada la seriedad del tratamiento del tema y por lo tanto contribuyó a la rápida difusión de la obra.

Pocos meses después apareció el libro: ... Trotzdem Ja zum Leben Sagen, fruto de algunas conferencias dictadas en marzo y abril de 1946 en la escuela superior de Wien-Ottakring. Inmediatamente después fue publicada la joya de la producción frankliana: Ein Psycholog erlebt das Konzentrationslager, en el que describió con fina sensibilidad las impresiones y las experiencias de los tres años pasados en los campos. Lo que lo decidió a escribir esas páginas fue la noticia de la muerte del padre, del hermano y de la esposa. Sin embargo lo que lo golpeó más profundamente fue la muerte de la última. No había podido gozar la presencia de Tilly por mucho tiempo. La ferocidad humana había destruido su vida en común desde el inicio. Y fue así que, en diciembre de 1945, dictando entre sollozos las páginas más bellas y penetrantes de su vida literaria, transcurrió nueve largos días: nueve días de lágrimas, de dolor, de continuo trabajo interior, pero también de purificación, de ascensión del terreno contingente a la esfera espiritual.

En estas páginas, unas de las más significativas de la literatura psicológica de todos los tiempos, se refleja todo Frankl. "Se le ve crecer, madurar, engrandecerse, entre anotaciones de enojo e irónicas, entre elevaciones líricas conmovedoras y observaciones clínicas objetivas, entre acciones burlescas y desplantes generosos de una generosidad sin oropel" . Es el hombre que revela su verdadera personalidad, capaz de superar las condiciones precarias de la cotidianidad para alzarse a la consideración de lo bello, de lo bueno, de lo humano.

En 1947 dio a la imprenta Die Psychotherapie in der Praxis, introducción a la psicoterapia para médicos, basada en abundante casuística; después Zeit und Verantwortung, conferencia llevada a cabo en Innsbruck el 19 de Febrero de 1947, y Die Existenzanalyse und die Probleme der Zeit, conferencia dada el 28 de diciembre de 1946 en la escuela franco-austriaca de St. Christoph am Arlberg.

6Fizzotti E.. DE FREUD A FRANKL: El nacimiento de la logoterapia Ediciones Lag, México 2005

7 Ibidem 
8 Ibidem, 
9 G. TORELLÒ, L'uomo Viktor Frankl, in: V.E. FRANKL, Uno psicologo nei lager, p. 18.