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María Fernanda Riveroll Mieres

Síntesis del Congreso Logoterapia 2011. II Congreso Iberoamericano de Logoterapia

“CONSTRUIR LA ESPERANZA, HOY”

INTRODUCCIÓN:
LETICIA ASCENCIO DE GARCÍA (MÉXICO) DIRECTORA DE LA SOCIEDAD MEXICANA DE ANÁLISIS EXISTENCIAL Y LOGOTERAPIA
(Jueves 16 – Junio – 2011)
Creo que la Logoterapia nos enfrenta a situaciones que no quisiéramos que nos sucedieran, he ahí el problema, y sin embargo la respuesta que la Logoterapia ofrece ante el imperativo, ante el universo, ante la situación existencial, de lo cual, nosotros no quisiéramos que sucediera.
Mensaje que mandó el presidente de la Sociedad Japonesa de Logoterapia: “Felicidades por el Congreso Mexicano e Iberoamericano de Logoterapia. Los japoneses hemos tenido desastres con terremotos, tsunamis y plantas nucleares, pero podemos estar de pie en estos desastres y reconstruir nuestro nuevo país. La enseñanza del profesor Viktor Frankl es grande para ayudar a los japoneses, nunca ser derrotado por esas tensiones. Espero que el Congreso sea fructífero y exitoso, es mi mayor deseo”.
En nuestros días la esperanza es un bien escaso, si miramos alrededor, tal vez no encontremos demasiados motivos para sentirnos esperanzados. Viktor Frankl es un testimonio y un profeta de la esperanza: “Decir sí a la vida a pesar de todo”, es poner a prueba la angustia, el dolor, el desánimo, la frustración, la soledad y el miedo. Es también, tener la valentía de enfrentar lo que no deseamos y asumirlo con humildad y con humanidad.
Una manera de no sucumbir a la desesperanza es a través de tres operativos: El primero es la voluntad de entrega, Frankl la llama “auto-trascendencia”.
El segundo es tener un proyecto, qué importante es que cada uno tengamos un proyecto. Cuando vemos a las personas que las jubilan antes de tiempo, se van para abajo porque se les terminó su proyecto.
El tercero es la disposición al sacrificio, cosa que hasta donde yo estoy viendo, cada vez también es más escasa.

La cuestión es ¿cómo lograr que las frustraciones no nos hundan en la desesperanza? Algunos lo resuelven enfrentando, otros paralizándose y otros huyendo. Lo triste es que los que huyen, cada día son más, refugiándose en adicciones y suicidios.
El no hacer contacto con nosotros mismos y no aceptarnos en la realidad que nos toca vivir, es otra manera de evadirnos de la existencia para evitar enfrentarnos a la desesperanza.

La diferencia entre magia y milagro:

Magia, es pedirle a Dios que se haga lo que yo quiero o lo deseado y que se cumpla. Sin embargo, cuando hablamos de milagro, estamos hablando de que a pesar de que lo que suceda no es lo que yo quiero o lo deseado, me logro mantener entera, reconstruida.
Los hombres entonces, somos hacedores de milagros mediante la actitud. Bien dice el título del libro de Ricardo Peter, “El Milagro es Aceptarnos”.
Pero lo cierto es que cada uno de nosotros lleva adentro semillas que permitirán un cambio positivo en nuestras vidas, y cultivarlas es un trabajo interior.
El mito de la Caja de Pandora, viene mucho al caso cuando se trata de hablar de esperanza. Pandora fue la primera mujer que existió creada a imagen de las diosas: Afrodita le dio la belleza, Hermes le dio persuasión y Zeus le dio una caja y le advirtió lo que pasaría si la abría.
Pandora no fue capaz de superar la curiosidad a pesar de las advertencias de Zeus. La caja contenía todos los males que harían sufrir al hombre, y junto con ellos estaba guardada la esperanza.
Cuando Pandora abrió la caja, dejó escapar todos los males pero logró capturar la esperanza, dejándola como único consuelo para el hombre. Pandora corrió hacia los hombres y trató de consolarlos hablándoles de la esperanza, explicándoles que siempre podrían acudir a ella.
La vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza y todos los males del mundo, se habían extendido por la Tierra, y sólo la esperanza quedó oculta en el fondo de la caja, porque la esperanza reside en el corazón de todos.
Queremos aprender a dar la bienvenida a los hermanos de la esperanza como son: la fe, el pensamiento positivo, la aceptación y el amor. Si queremos un mundo lleno de esperanza y un mundo inclinado hacia el amor, necesitamos nutrir y cultivar esas cualidades dentro de nosotros mismos para luego encontrarnos con el otro con lo mejor de lo que somos.
Los logoterapeutas en la intervención y los logoeducadores en la prevención, estaremos dispuestos a sembrar esperanza, y una vez sembrada, darle libertad para que crezca a su aire, a su tiempo y a su ritmo.

 

Quiero agradecer la alegría con la que participan 32 ponentes, llegados de varios rincones del mundo con deseos de compartir lo mejor de sí mismos, y de tantos asistentes que tenemos entusiasmados por la logoterapia de Frankl, que se han acercado hoy a integrar esta gran familia. Agradezco los auspicios de centros universidades de varias partes del mundo y centros de logoterapia que están interesados en los resultados de este encuentro. A todos les doy, la bienvenida.
Este 5º Congreso Mexicano y 2º Iberoamericano de Logoterapia, rinde hoy un tributo a Elly Frankl, esposa ejemplar de Viktor, el motor de lo que hoy nos une.

 

Alex Vesely transmite el mensaje de Gerónimo Acevedo y de Alejandro de Barbieri:
El martes 15 de Marzo, le manifesté a Elly Frankl el agradecimiento de la comunidad hispano por su contribución en la logoterapia, haciéndole entrega de una bandeja de plata y un diploma. Ese fue un momento maravilloso que lo disfruté acompañado de Isabel y Alex, era un acto de justicia el homenajear a la compañera de Viktor Frankl.
En esta oportunidad teníamos pensado Alejandro y yo, rendirle homenaje a estas dos trabajadoras en la difusión de la logoterapia en el idioma castellano.
Las cenizas nos impidieron hacerlo personalmente, pero nuestro querido amigo Alex nos representará y de esta manera se unirá a nuestro festejo.
Motiva esta celebración en el gran aporte y difusión al desarrollo que la logoterapia ha tenido en México, España y Latinoamérica. Difusión que está directamente relacionada con vuestro trabajo constante en el tiempo.
Alejandro y Gerónimo estamos presentes espiritualmente con ustedes amigos. Nosotros nos hemos sentido siempre comprendidos por ustedes y nos sentimos amigos vuestros. Como dice el poeta “de ningún viaje se vuelve porque la vida siempre es un viaje de ida”.
Les deseamos un excelente congreso y les enviamos un gran abrazo.

 

 

MENSAJE de Eugenio Fizzoti:
Presidente de la Asociación de Logoterapia y Análisis Existencial de Viena

DANIELE BRUZZONE (ITALIA)
Eugenio me mandó una carta bastante larga así es que yo se las voy a resumir y después la pasamos a Leticia por si la quieren poner en la revista.
Como presidente de la Asociación Italiana de Logoterapia y Análisis Existencial Frankleano, les trae su saludo y su agradecimiento, de manera particular a Leticia por su competencia y su creatividad, y para todos sus colaboradores por organizar este Congreso Mexicano e Iberoamericano.
Eugenio dice que al conocer todas las iniciativas culturales, científicas que se mueven en el mundo en el ámbito de la Logoterapia, quiere decir que el mundo está bien informado de lo que está pasando en México y que México está dando una contribución muy grande y muy importante en este sentido a la difusión de la Logoterapia y a la formación en Logoterapia, etcétera.
Lamenta no haber podido aceptar la invitación porque está muy ocupado en estos meses con una parroquia muy al sur de Italia. Pero les comparte también la noticia que recién le han publicado que probablemente regresará a Roma en Septiembre u Octubre y entonces podrá retomar la enseñanza universitaria y quizá participar en todos los congresos internacionales.
Claro, dice que el Congreso Mexicano que se está celebrando tiene un lugar de primer plano en las iniciativas que se van celebrando en el mundo sobre Logoterapia y Análisis Existencial.
Además, el tema de la esperanza, es un tema muy urgente, muy central, y no solamente a nivel clínico, psicológico, sino a nivel educativo, social, político…
Esperanza quiere decir en cada situación de la vida encontrar nuevas direcciones de sentido para el futuro. Este sentido es una señal de esperanza muy fuerte, dice Eugenio, para todos los que trabajan en Logoterapia, porque siempre en los años no ha quedado de preguntarse cuáles nuevos caminos se podrían abrir para llevar a cabo la difusión de la Logoterapia y lo está haciendo de manera excelente y con un compromiso extraordinario. Entonces, muchas felicitaciones y buen congreso para todos. Gracias.

Ahora va a hablar ALEXANDER VESELY FRANKL (Austria) que trae un mensaje:
Hola buenos días, primero que nada quiero decir gracias a Leticia por invitarme una vez más a tu maravilloso país y a esta gran conferencia, que siempre me deja asombrado como han logrado que las personas se interesen por la Logoterapia aquí en México, y la razón es por todo el esfuerzo que han hecho en todos estos años.
Otro mensaje, éste es por parte de mi abuela y dice: “Querida Leticia, queridos amigos: Tengo muy buenos recuerdos de mis distintas visitas a México, pero a mi edad, ya no tengo permitido viajar tan lejos. Quiero que sepan que con Alex, mi nieto, yo estoy presente en espíritu en todas las conferencias.
Como deben saber, no hay otra parte en el mundo en la que Viktor fuera mejor entendido que en Latinoamérica.
Tú, Leticia, estás haciendo un trabajo extraordinario difundiendo la Logoterapia en este siglo 21. Esto significa trabajo duro, y créanme, yo sé de lo que se trata. Gracias por todo lo que haces.
A todos ustedes que atienden estas conferencias, les deseo muchas nuevas perspectivas en los próximos días, pero recuerden que el conocimiento más importante, que ya no tienen que aprender nada más porque ya lo saben, es el conocimiento y la sabiduría que se encuentra en su corazón.
Todo lo mejor desde Viena, Elly Frankl.”

Video desde Argentina:
GERÓNIMO ACEVEDO
Tengo la esperanza de compartir este momento. La ilusión se vio frustrada, la esperanza no. Estoy con ustedes espiritualmente y espero poder compartir otros momentos en otra oportunidad. Como ustedes saben, hay cosas que dependen de nosotros y cosas que no dependen de nosotros. Las cenizas de un volcán impidieron que viaje, pero no impidieron que yo me sienta con ustedes y que ustedes experimenten mi afecto, mi cariño y mi ser que está acompañándolos en este momento.
Quiero agradecerte, Leticia, todo lo que hiciste durante este tiempo, pero no solo lo que hiciste con respecto a este congreso, sino lo que hiciste por el desarrollo de este pensamiento tan esperanzador. Tal vez lo que pensaba decirles lo pueda decir el año que viene, Alejandro y yo estamos dispuestos a compartir con ustedes este mensaje, pero quería decirles algunas palabras respecto al tema central del congreso que es cómo construir la esperanza.
Las condiciones de posibilidad de la esperanza, coinciden con las de la desesperación. Es únicamente, la libertad, la que puede triunfar sobre la tentación de la desesperación. La desesperación consistiría ante todo, en desesperar de la realidad, se trata de una especie de fatalismo pesimista. Sus raíces profundas se encontrarían en la reducción de la realidad pro-edificable, a lo inevitable, a lo problemático, esto es, lo que puede ser objeto de pérdida.
Esperar, en cambio, sería dar crédito a la realidad, confiar en ella, afirmar que hay en ella recursos para triunfar sobre el peligro. Esta confianza solo es posible si se reconoce que el ser va más allá de lo problemático, de lo que puede ser objeto de pérdida.
La desesperación, es la conciencia del tiempo cerrado, el tiempo como prisión, como si el porvenir no hubiera de ser más que el lugar de la repetición, la eternización de la situación en la desesperación en que me hayan cogido.
La esperanza, en cambio, supone la concepción abierta del tiempo, que implica una vinculación supra-lógica entre el retorno y la novedad pura. Toda esperanza es esperanza de salvación, de restauración de la integridad de cierto orden, y la salvación se encuentra sin duda, el más allá de la oposición entre el placer y el sufrimiento.
El ser humano, es el hombre, es hijo de su pasado y padre de su porvenir. A pesar de todo, sí a la vida, es el mensaje de la esperanza. Muchas gracias.

VIDEO desde Uruguay:
ALEJANDRO DE BARBIERI
Hola queridos amigos del Congreso Mexicano de Logoterapia, les hablo desde Montevideo. Hemos hecho lo posible para tratar de estar ahí, hace dos noches que nos estamos yendo en la madrugada para ver si sale o no el avión. Ustedes habrán sabido por noticias que hay un volcán chileno en erupción que ha complicado todas las trayectorias de los vuelos tanto en Buenos Aires como en Montevideo, realmente con mucha lástima por no poder acompañarlos porque estábamos muy entusiasmados con este viaje y con este congreso, pero bueno, no faltará oportunidad ya estamos haciendo algunos ajustes con Leticia para poder ir junto a Jerónimo en otra oportunidad y poder de alguna manera compensar a todos los que nos esperaban para hacer nuestro aporte con otro seminario o con otras actividades.

Así que primero que nada celebramos como centro de Logoterapia en Uruguay y como Asociación Iberoamericana de Logoterapia celebramos que se realice un 5º Congreso Mexicano de Logoterapia, he tenido la suerte de participar en todos los congresos anteriores, estamos muy contentos y mandamos un saludo para todos los grandes expositores y amigos, conferencistas y asistentes y a todos aquellos que se acercan por primera vez a ver de qué se trata esto de la logoterapia.
Realmente creo que va a ser un encuentro maravilloso sobre todo centrado en este tema de la esperanza. Nosotros teníamos para compartir con ustedes 2 talleres. En el pre-congreso, “Crecer es Aprender a Perder” y después en el congreso, “Cuidando a los que Cuidan”.
Respecto al primero, bueno simplemente recordarles que el tema de las pérdidas está muy ligado al tema del sentido de la vida y que poder resolver positivamente las pérdidas nos lleva a poder seguir creciendo como persona.
Respecto al segundo, “Cuidando a los que Cuidan”, sin duda que en el próximo encuentro que estemos por allá, vamos a poder acercarles este material, pero cada vez más los logoterapeutas debemos cuidarnos a nosotros mismos.
Tenemos la tarea de cuidar a los demás y a su vez, debemos ser capaces de permitir la esperanza, el entusiasmo que implica que la vida tiene sentido. La logoterapia no solo se transmite teóricamente sino que también se transmite vivencialmente, en el encuentro con el otro, en los vínculos que construyamos y en las ganas, en la inyección de vida que transmitimos a los demás, la alegría que transmitimos al celebrar el presente que es un regalo y el futuro con esperanza. Así que realmente estamos tristes por no poder acompañarlos ahí, pero contentísimos de que seguro el congreso va a salir como debe salir, porque la vida incluye también estas pérdidas, estos pequeños detalles que nos nublan el panorama pero que no nos impiden seguir adelante y celebrar un 5º Congreso de Logoterapia con el aporte que es seguir sumando logoeducadores y logoterapeutas para el futuro.
Así que yo simplemente quería transmitirles estas palabras, agradecerle a Leticia muy especialmente que hemos estado en contacto con ella en todos estos días para los ajustes de los vuelos que no salían, pero lo que sí sale de nuestro corazón son las ganas de estar ahí a través de este videíto presente, de agradecerle a Leticia todo el trabajo que llevó adelante para la Asociación Mexicana de Logoterapia, y recordarles estas palabras porque de fondo lo que se juega hoy en día, es nuestra responsabilidad, o sea cómo le respondemos a la vida. Así que quiero dejarles este texto del gran escritor húngaro, Sandor Marai, en su libro “El Último Encuentro”, para que ustedes lo puedan compartir ahí entre ustedes, el texto dice así:
“Uno siempre responde con su vida entera a las preguntas más importantes, no importa lo que diga, ni con qué palabras o qué argumentos. Al final, al final de todo, uno responde a todas las preguntas con los hechos de su vida, a las preguntas que el mundo le ha hecho una y otra vez, y las preguntas son estas: ¿Quién eres? ¿Qué has querido de verdad? ¿Qué has sabido de verdad? ¿A qué has sido fiel o infiel? ¿Con qué y con quién te has comportado con valentía o con cobardía? Estas son las preguntas y uno responde como puede, diciendo la verdad o mintiendo, eso no importa, lo que sí importa es que uno al final responde con su vida entera.
Así que queridos amigos de México, que con tanto cariño los recuerdo, este es nuestro desafío, responder con nuestra vida entera a las preguntas que nos hace la vida y sobre todo, construir un mundo desde el hoy y con esperanza. Un gracias enorme y esperemos encontrarnos en meses próximos encontrarnos en algunas semana de logoterapia por ahí por México, un abrazo desde Uruguay.

Presentación de Daniele Bruzzone:
Es doctor en Filosofía y Pedagogía; Profesor en Pedagogía General y Social de la Universidad Católica de Milán; miembro del directorio de la Asociación de Logoterapia y Análisis Existencial Frankleano; Co-director de la Revista de Logoterapia; miembro del Instituto de Fenomenología y Ciencias de la Persona en Milán; formador para el desarrollo de competencias existenciales de los profesionales en el ámbito educativo, clínico, social y empresarial; autor de varios libros y numerosos artículos, que muchos de ellos los hemos leído en clase.
Quisiera presentarlo desde otro lugar, Frankl sostenía que la tarea de la educación no es transmitir conocimientos y nociones, sino más bien, afinar la conciencia de manera tal que el hombre pueda satisfacer las exigencias encerradas en cada situación única, por lo que se propone una educación puesta al servicio del discernimiento de decisión y de autoconfiguración, que constituye la vida espiritual de la persona, es decir, la búsqueda incesante del sentido.
También Bruzzone, a lo largo de sus escritos, nos muestra un claro ejemplo de una conciencia inquieta y creativa, en búsqueda constante de las respuestas originales ante el significado de la vida.
Frankl diría que Daniele, es un auténtico educador, ya que da testimonio de su humanidad a través de su presencia y ejemplo, acompañándonos en el reclamo constante de un universo de tareas y significados a realizar.

AFINAR LA CONCIENCIA PARA RECONSTRUIR LA ESPERANZA: JÓVENES Y LOGOEDUCACIÓN.
CONFERENCIA MAGISTRAL
Daniele Bruzzone (ITALIA):
Gracias por esa presentación y que emoción hablar después de tanta historia, y me quedé pensando que si la esperanza debe tener raíces profundas, bueno en México la tenéis. Tuvimos la misma idea dedicando este año a Elly, esposa de Viktor Frankl. En mi último libro que saldrá en Argentina el próximo mes de Agosto, ya que no pudimos terminarlo para ahora, pero se llamará “Afinar la Conciencia” y he decidido dedicarlo precisamente a Elly.
Escribí que nadie como Elly ha conservado a lo largo del tiempo el calor de esa luz que fue Viktor Frankl para todos nosotros. Así que bueno, Elly no está con nosotros pero seguramente se acuerda de que estamos aquí hablando también de ella.
El tema del congreso, muchas gracias Leticia por invitarme, y con esta responsabilidad de abrir el trabajo de estos dos días. El tema de la esperanza me parece muy actual y muy importante, porque nos permite subrayar la actualidad de la logoterapia no solamente en el campo terapéutico, sino más bien, en el sentido más amplio, antropológico, educativo, cultural, social y hasta incluso político como decía Fizzoti en su carta esta mañana.
Hemos visto en la Plaza del Sol, los jóvenes como se movieron para reivindicar el derecho a la esperanza, que día a día se les está quitando el futuro y eso es un problema muy fuerte en Europa y lo vamos a comentar.
En el Diario del Cura Rural, Georges Bernanos dice: “La forma más alta de la esperanza es la desesperación superada” y Frankl ha sido con toda su vida un testimonio excepcional de esta fuerza de oposición del espíritu que nos permite confrontarnos con las situaciones límites de la existencia, sin perder la esperanza, y nos permite decir sí a la vida a pesar de todo.
Aún más, Frankl ha testimoniado que el valor de sobrevivir encierra la esperanza, y es precisamente la esperanza la que es factor mayor de resiliencia frente a la fatiga de vivir las situaciones límites. Lo cual quiere decir que, si la esperanza vacila, si prevalece la desesperación, entonces una persona no puede existir ni puede re-existir.
En un pasaje de “El Hombre en Busca del Sentido”, se cuenta de un episodio de un compañero de Frankl en el campo en los últimos años, tuvo un sueño una noche, en el que la guerra habría terminado y que la liberación había llegado el día 30 de Marzo de 1945. Frankl le dice que estaba muy entusiasmado con ese sueño, y que el 29 de Marzo como las noticias no eran para nada buenas, este compañero suyo tuvo una fiebre altísima y el 30 de Marzo perdió conciencia y el día 31 ya estaba muerto. Y Frankl comenta como médico, que murió de fiebre, pero como logoterapeuta y como prisionero, dijo que murió de desesperación, ya que había perdido una ilusión y un sueño, y junto con él, la esperanza.
Ahora me acuerdo entonces de las palabras de Pascal, que decía: “No es que vivimos, sino que esperamos vivir”, es decir, si dejamos de esperar ya no podemos vivir. Si siempre vivimos gracias a la esperanza, qué pasa si esta esperanza se pierde, cómo podemos seguir viviendo entonces.
Frankl habla de la pérdida de la experiencia del futuro. En nuestros días, yo creo que especialmente hablando de jóvenes, que es el tema del que quiero hablar esta mañana, esto es un argumento fundamental y muy dramático. Qué pasa si a los jóvenes se les pierde la experiencia del futuro como algo posible. Los jóvenes de hoy son hijos de una generación que ha cambiado bastante, que ha convertido el principio de la esperanza en el principio de responsabilidad. En el fondo de principio de responsabilidad, no se encuentra la confianza en el porvenir, sino el miedo al futuro, y esto es algo que está afectando mucho a los jóvenes de hoy.
Me acuerdo también, de Danilo Dolci, un gran educador, que decía: “Cada uno crece sólo si es soñando”, creo que Frankl diría: “Cada uno crece si tiene un sueño”.
Estuvimos comentando este asunto con un amigo muy querido que escribió una novela de mucho éxito el año pasado en Italia, que habla y cuenta en primera persona de un adolescente y de lo que pasa en su vida y en su existencia durante un año de escuela. Y hay un fragmento que me gusta mucho.
El protagonista, este adolescente, se llama Leo y tiene un profesor, que los muchachos le llaman “el soñador”, porque no se cansa de decirles que tienen que soñar algo para vivir. Un día, el profe les asigna una composición de historia y les pregunta por qué Roma, Bizancio, Alejandría, fueron saqueadas por los vándalos árabes, turcos, y todos quemaron sus antiguas bibliotecas, por qué.
Leo piensa que el soñador es loco, cree que nosotros somos capaces de hacer estos pensamientos, tenemos cosas más simples y concretas que resolver, cosas inmediatas y útiles, como copiar la traducción del griego, salir con esa chica que me gusta tanto, conseguir el dinero para cambiar el móvil, y cosas así.
Sin embargo, en el corazón de la noche, Leo se encuentra frente a la página blanca y empieza a reflexionar: Trato de ponerme en el lugar de esos saqueadores y me pregunto qué quiero obtener prendiendo fuego a todos esos libros, me libero de todos estos sueños de papel y los convierto en ceniza, aquí está la respuesta, incinerar los sueños. Quemar los sueños es el secreto para derribar definitivamente a los enemigos, de manera que no encuentren nunca más la fuerza de levantarse y recomenzar. Si no permites a las personas soñar, las vuelves esclavas. Esta es la destrucción más cruel, robar a la gente sus sueños.
Y en efecto, es lo que hicieron los nazis por ejemplo, en 1933 frente a la Universidad de Berlín, quemando los libros, que es un acto simbólico, incinerar los sueños de la gente para litigarla.
La fenomenológica, tiene páginas extraordinarias sobre la conexión entre la esperanza y la experiencia psicopatológica, por ejemplo la esquizofrénica. Este señor describe de qué manera, de la angustia de la espera que termina en la desesperación puede surgir el delirio psicótico, una espera que no llega nunca.
La melancolía depresiva tiene la misma estructura de la temporalidad sin esperanza, como en un caso clínico muy complicado de anorexia que se rescata del sin sentido y de la angustia de la vida en el momento en el que paradójicamente decide morir.
A pesar de estos extremos psicopatológicos, donde la esperanza de deseca, la esperanza tiene un sentido existencial mucho más amplio. El cuento de Frankl, de su compañero, nos recuerda simplemente que sin sueños no podemos sobrevivir. Pero un sueño, si no se traduce en proyecto, queda como una ilusión. Este es otro problema con que los jóvenes tienen que ver hoy, que no es que no tengan sueños sino que los sueños que tienen son más bien ilusiones y no llegan a ser proyectos concretos.
Ahora el problema para los muchachos de hoy no es de tener un sueño, sino de creer que pueda realizarse, o sea, que pueda convertirse en un proyecto de vida.
Esto es debido a la relación que tenemos hoy con el futuro, que ha cambiado mucho en las últimas décadas, se podría decir con un chiste: “Mamá, tengo miedo al futuro”, “pero cómo hija, ¿ya sabes que no existe?”.
Es esto, el miedo a lo que pueda acontecer en el futuro, nos está llevando a olvidarnos de él, a vivir como si no existiera, a concentrarnos en un presente sin esperas y sin esperanzas, sin proyectos. Mejor no esperar nada porque de nada hay certeza.
Eso es el punto, vivimos en una sociedad de la incertidumbre, dicen los sociólogos, en donde las incertidumbres individuales se están juntando con las incertidumbres colectivas, y por lo tanto, resultan insuperables.
El problema no es de tener alguna crisis a nivel personal, una crisis además fisiológica como la crisis existencial, o una crisis ligada a acontecimientos excepcionales de la vida de una persona. El problema hoy no es de tener una crisis que es algo muy común, sino de no poder encontrar la esperanza de salir de la crisis.
Es como que estamos en una sociedad de la crisis, con lo cual también viene una crisis evolutiva normal como en la crisis de adolescentes, que corre peligro de convertirse en una crisis crónica.
Un psiquiatra argentino, Miguel Benasayag, que escribió un libro que tuvo mucho éxito en los últimos años, se llama “Las Pasiones Tristes” y habla del sufrimiento psíquico en crisis social y describe como el hecho de vivir con un sentimiento casi permanente de precariedad y de crisis, produce conflictos y sufrimientos psicológicos. Pero esto no quiere decir que el origen del problema sea psicológico, esto Frankl lo había intuido muy bien hace mucho tiempo hablando de neurosis sociógenas. La persona que sufre, está en una situación similar a la de un barco que abandonado el puerto, se encuentra en medio de una tempestad. El terapeuta entonces tiene que ayudar a ese barco a regresar al puerto seguro. Hoy la mayoría de las personas creen que superada la tempestad, el puerto ya no existe.
Esto quiere decir que nos encontramos en una situación en la que nuestra ayuda no puede acompañar a las personas en crisis hasta un puerto seguro, sino que tenemos que estabilizarlas en la crisis. Es una afirmación muy fuerte.
Entonces, la crisis de los jóvenes hoy se inscribe en una crisis más amplia de la sociedad y de la cultura. Hoy se habla mucho, por lo menos en Italia, de emergencia educativa. A mí, no me gusta mucho el tono apocalíptico con que un gran número de pensadores contemporáneos, de filósofos, de pedagogos, profetizan decadencia, degeneración, tragedia, desastre, fin, etcétera.
Se me ocurre lo que Frankl dijo en 1975: “Si bien estamos en una temporada de vacío existencial, no hay por qué inocular en la conciencia de la gente a través de una literatura pesimista y catastrófica”, igualmente en los discursos que tienen que ver con educación, no hay por qué inocular pesimismo.
La perspectiva pesimista ha sido una perspectiva cultural muy fuerte, por lo menos en Europa en las últimas décadas. La perspectiva catastrófica, que ha sido una verdadera moda en la ciencia, pensemos en todo lo que se comenta con el tema de las variaciones climáticas, del futuro del planeta, de la política y el terrorismo mediático de cada día, que nos convence que estamos todos más en peligro respecto al pasado, y no es cierto.
Seguramente todo eso es una reacción, a otra perspectiva que me gustaría llamar la retórica del futuro que ha sido algo muy fuerte en las décadas anteriores.
El progreso que prioriza el bienestar para todos, la tecnología como nueva naturaleza, el totalitarismo como encarnación de la ideología del súper hombre, o el socialismo como la encarnación de la utopía del paraíso terrestre.
La desesperación es una reacción a toda esta retórica, y es una tremenda desilusión histórica. Sin embargo, tenemos que acordarnos de que quien está desesperado, aterrorizado, inseguro, aislado, desilusionado, es también más controlable.
En cambio, quien recupera su fe en el porvenir, su capacidad de soñar a pesar de todo, de proyectarse en el futuro, su confianza en sí mismo y en la comunidad, se hace más libre y más autónomo, menos esclavo de esas formas de inautenticidad que Frankl le llamaba conformismo y totalitarismo.
Esta es la razón por la que el análisis existencial y la logoterapia representan, según lo que veo, una poderosa fuerza política también, por no decir la logoeducación, que es precisamente una fuerza política.
La esperanza, dice Frankl, es un elemento intrínseco de la estructura de la vida y de la dinámica del espíritu humano. Sin embargo, esperar no quiere decir prever el futuro, sino ver el presente de una forma muy concreta como posibilidad, como una gestación de algo más. No es entonces esperar de una forma totalmente pasiva o fatalística, como cuando se espera algo que no depende de nosotros. Al contrario, es comprometerse para que este algo se realice, confiando en esta posibilidad.
Esto es precisamente lo que ha entrado en crisis, me parece. El futuro ya no nos parece como una promesa, sino como una amenaza.
Una investigación realizada demuestra que los jóvenes europeos han perdido el sentido de la esperanza y la confianza en el futuro mucho más que los jóvenes asiáticos por ejemplo o americanos.
Por ejemplo, los jóvenes de Estados Unidos, a pesar del 11 de Septiembre, más del 60% responde que tiene confianza en el futuro y en la posibilidad de encontrar un buen trabajo, en su capacidad de mejorar y cambiar. Los europeos no llegan al 30%. Los que tienen una expectativa futura más optimista, son los chinos. Convencidos de que en el futuro les espera éxito y riqueza.
Los países en los que se ha debilitado más profundamente el sentido del futuro y de la esperanza son también los países en que se advierte mayormente las consecuencias del malestar juvenil, apatía, aburrimiento, dispersión escolar, bullying, criminalidad, abusos, depresión, suicido. Sin embargo, el problema no se puede inculcar únicamente a las condiciones económicas, familiares, sociales, sino al malestar de carácter existencial.
Umberto Galimberti, un filósofo, ha escrito el libro titulado “El Huésped Inquietante”, donde dice que el peor enemigo de los jóvenes es la descertificación del sentido. Esto es un problema que ya no tiene nada que ver con los jóvenes mismos, sino con un síndrome muy común que es la pérdida del sentido de valores en la sociedad. Por eso dice que el malestar juvenil del que tanto se habla, no se puede reconducir a un problema puramente psicológico o sociológico, sino cultural y educativo. Ahora, si el problema es cultural, la respuesta no puede ser simplemente clínica, sino que debe ser preventiva.
Hay de cierta manera, que despatologizar la idea que tenemos del malestar juvenil y desclinicalizar la respuesta, la intervención.
Primero, el malestar juvenil no es necesariamente patógeno o patológico. Segundo, en su interpretación no hay que ser reduccionista y ver solo las causas psíquicas o sociales, sino también detectar los recursos, las posibilidades espirituales con que pueden enfrentar a las crisis los jóvenes.
Frankl había entendido este asunto desde el comienzo de su actividad, en uno de sus libros relata de un paciente de 25 años, angustiado por la falta de sentido de su vida y le dice que no tiene que interpretar su problema como un síntoma, sino como un aspecto esencial de tu condición humana. Es decir, no es una cuestión de patología, sino de salud espiritual, que un joven dude del sentido de existencia. En realidad el peligro hoy, no es por lo que veo, que los jóvenes tengan esta duda, sino que haya jóvenes que nunca se ponen esta pregunta de sentido, que si la vida tiene sentido o no.
En un artículo de 1927, que Frankl había publicado con un pseudónimo, se encuentran los escritos juveniles. Frankl le responde a un señor sobre la hipótesis de que el malestar juvenil sea de origen social y económico y que la enfrentase mejorando las condiciones externas. Y Frankl escribe: “El malestar no depende simplemente de las circunstancias reales, sino también de la actitud que se escoge frente a ellas. Entonces, no podemos refugiarnos ni el extremo psicológico, ni en el extremo sociológico.”
Aquí precisamente Frankl nos indica una tarea específicamente educativa de la logoterapia, que no es de prevenir o de remover las causas internas o externas, sino desarrollar recursos para enfrentarlas. Y esto es precisamente la esencia del trabajo pedagógico en el tema del malestar juvenil.
Volvemos un momento a los adolescentes, las palabras que se utilizan más frecuentemente para describirlos contienen siempre una negación: son inciertos, son indefinidos, inseguros, inquietos, indomables. Estamos constantemente centrados sobre lo que ya no son o que todavía no son. Esto es un problema, somos más hábiles a detectar lo que le falta a los muchachos que lo que tienen. Sus defectos, sus carencias, sus problemas, sus sufrimientos, y menos sus recursos, sus posibilidades, su creatividad, sus sueños.
Además, la adolescencia es una creación cultural, no es simplemente un hecho biológico. Sería suficiente retomar en las manos este libro escrito en los años 30 sobre la adolescencia en Samoa. Hay culturas en que la adolescencia no es un tiempo largo e importante de la vida como en nuestra cultura occidental.

En nuestra sociedad, la adolescencia es una edad de transición, entre infancia y adultez. Pero precisamente estas 2 han entrado en crisis, porque la infancia y la adultez son entre las edades de la vida las más idealizadas. La infancia como la edad de la pureza, de la imaginación, del sentimiento, de la creatividad, de la inocencia. Y la adultez, como la edad de la seguridad, de la responsabilidad, de la racionalidad, del equilibrio.
Si el término de comparación es algo estable, la inquietud de los adolescentes nos resultará siempre patógena o transitoria.
Las ciencias humanas han ligado la adolescencia a un conjunto somático, psicosexual de transformaciones, la pubertad. Determinando la idea de la adolescencia como trastorno evolutivo. De esta manera, hemos interiorizado una imagen un poco crisiológica de los adolescentes, como personas necesariamente en crisis, atormentadas, rebeldes, hasta incluso peligrosas a veces.
La adolescencia es como una fea aventura que no se puede evitar, pero bueno, que se pasa rápido.
Yo creo que la adolescencia no es primariamente un fenómeno de carácter biológico, la logoterapia me parece nos ofrece otra clave de lectura. Lo que explota en la adolescencia no es el cuerpo, sino el espíritu, el alma.
La exigencia espiritual es la que viene en primer plano en la adolescencia, y esta experiencia espiritual se traduce en cada sujeto en la búsqueda de su propio lugar en el mundo, de una razón para que vivir de un sentido existencial.
Otro problema consiste en el hecho de que la adultez no es el tiempo de la seguridad y estabilidad, el mito de la madurez como equilibrio se está desvaneciendo. Por un lado, la vida de todos se hace cada vez más difícil, más flexible, más impredecible. Y por otro lado, los adultos ya no son los grandes que han logrado una forma definitiva y segura, sino más bien, los que tratan de permanecer lo más posible jóvenes, seductivos, exploradores, como los muchachos. O sea, se ha reducido el gap entre las generaciones, la asimetría entre jóvenes y adultos, y como consecuencia, el pasaje de una a otra condición, de la infancia a la adultez, se ha vuelto menos necesaria. Los grandes pueden jugar a ser jóvenes sin sentirse inmaduros o irresueltos; y los jóvenes, pueden jugar a ser adultos sin por eso sentirse inadecuados.
Esta reducción de la distancia, es algo que influye profundamente sobre las vivencias de los adolescentes y sus relaciones con los adultos.
Hasta incluso los psicoanalistas tuvieron que revisar las categorías con que han tradicionalmente enfrentado el problema de la adolescencia.

El psiquiatra Gustavo Pietropolli Charmet, por ejemplo, tiene una larga experiencia de trabajo clínico con adolescentes. Yo he trabajado con él en Milán, donde él ha fundado un instituto en Minotauro y ha sido responsable científico de un equipo en una asociación que se ocupa de adolescentes a riesgo de suicidio.
En sus escritos, Gustavo tuvo que tomar ciertas distancias del paradigma psicoanalítico clásico y de cierta manera se acerca a una visión más logoterapéutica.
Primero, los problemas de los chicos hoy no se pueden siempre referir a una deprivación porque le ha faltado algo material o afectivamente, porque muchas veces los problemas de los jóvenes provienen de exceso de donación, porque se le ha dado mucho y quizá demasiado. La deprivación frustra las necesidades, pero el exceso de donación frustra el deseo e impide la formación de la capacidad de desear y de proyectar concretamente el futuro.
Segundo, contrariamente a la teoría tradicional, los problemas de los muchachos hoy tienen que ver más con el futuro que con el pasado. El factor perturbante está por delante de ellos, tiene que ver con el porvenir y no con el pasado, no está por detrás.
Tercero, los trastornos de los adolescentes ya no se pueden comprender a la luz del paradigma edípico, sino como defecto de un síndrome que Gustavo llama “narcisista”, o sea que los adolescentes ya no son edípicos, sino que son narcisos, en qué sentido, esta mutación se debe al pasaje de la familia que podemos llamar edípica, a la familia afectiva.
Quiere decir de una familia que interpreta su tarea principal con transmitir normas, límites, valores sociales, a una familia que interpreta su tarea principal con proporcionar afecto, seguridad, cuidado, etcétera.
Algunos acontecimientos históricos han confirmado esta mutación, como la liberación sexual, la liberación femenina, la lucha al autoritarismo. Todo esto ha determinado una educación más liberal, más empática, lo cual no es necesariamente negativo, pero han causado un deslizamiento del código afectivo paterno que tiene que ver con la autoridad, al código afectivo materno que tiene que ver con el cuidado, la pertenencia, etcétera.
Muchos jóvenes han ofrecidos como objeto de inversión narcisista, tienen padres muy ansiosos, muy hiperprotectivos que viven los límites de los muchachos como si fueran propios y no lo aceptan.
Las familias han perdido el sentido de la comunidad y de la responsabilidad social. La familia hoy se percibe como un sujeto de derechos y ya no como sujeto de deberes sociales.
La preocupación de los padres no es que los hijos encuentren un lugar en el mundo, sino que el mundo les haga lugar. Todo esto inculca en los chicos la idea que no haya en el mundo nada más importante que ellos mismos. Su valor, su hermosura, su éxito, su felicidad, su realización, y este desplazamiento del interés por el mundo al interés por el sí, produce una atrofia de la capacidad de la autotrascendencia. Entonces, los muchachos de hoy tienen un yo ideal muy fuerte.
Yo creo que la nueva estancia psíquicamente no es el súper yo, el yo ideal, lo que quizá les gustaría llegar a ser pero no pueden. Por consecuencia, hoy los chicos no aparecen tan rebeldes, tan agresivos, tan contestadores como las generaciones antecedentes. No tienen normalmente una relación de oposición con el mundo adulto, simplemente tienen otra cosa en la cabeza y otras cosas de qué ocuparse en la vida sin darle tanta importancia a las autoridades, a las instituciones, al contrario, su actitud frente a ellas es de indiferencia.
Los adolescentes edípicos tenían que matar simbólicamente a la autoridad, tenían que salir del nido para llegar a ser sí mismos. En cambio, los adolescentes narcisos no tienen por qué, pueden ocuparse de sí mismos quedando cómodamente en la casa de sus padres y posiblemente hasta los 30 años. Esta situación psicológicamente y como yo la veo, es causa de gran fragilidad por 2 razones:
Primero, como no tienen otro fin afuera de sí mismos, a estos jóvenes les cuesta mucho aceptar el límite, les cuesta mucho tolerar la frustración y dependen radicalmente del reconocimiento de los demás y tienen una consistencia muy débil.
Segundo, el sentimiento de culpa ha dejado paso al sentimiento de vergüenza. A nosotros nos decían siéntete en culpa. Ahora no, la vergüenza es el temor debido a la posibilidad del fracaso o de la propia inadecuación, con la diferencia de que mientras el sentimiento de culpa se podía preparar, el sentimiento de vergüenza es una idea narcisista que puede no curarse nunca. De esta manera, estos muchachos crecidos para ser perfectamente realizados, perfectamente felices, corren el riesgo de ser sumamente felices, crónicamente irrealizados. Aquí entra la logoterapia, como terapia y como educación, con 5 direcciones de sentido muy específicas:
1- Lograr una mayor aceptación del límite
2- Ampliar el campo experiencial, es desarrollar la capacidad de ver el mundo más allá de sí mismos
3- Restablecer la autotrascendencia natural del espíritu hacia tareas concretas, proyectos reales, valores efectivos.
4- Recobrar el sentido de la comunidad para contrastar el individualismo
5- Afinar la conciencia más allá del simple transmitir conocimiento
Me quedo sobre la última, esta tarea indicada por el mismo Frankl es muy importante. Estamos en una época post-autoritaria, en donde se han debilitado las instituciones y los sistemas como la familia, la escuela, etcétera, que trataban de controlar y guiar el destino individual orientando la búsqueda de sentido y valores de las personas. Hoy la gente, objetivamente puede elegir con mayor libertad entre un rango más amplio de posibilidades, pero al mismo tiempo la gente se encuentra más sola y más angustiada frente a la responsabilidad de tomar decisiones, precisamente porque falta el sostén de estos sistemas.
Esto quiere decir que se han desvanecido los dispositivos externos y esto se puede contrastar solamente si se trabaja con el dispositivo interno, que es precisamente la conciencia personal como órgano de sentido. Yo creo que esto es un desafío que la educación debe tomar en serio, aunque todavía no sabe bien cómo hacerlo porque tenemos una tradición educativa y pedagógica muy centrada en el dispositivo externo y muy poco centrada en el interno.
Esto es el verdadero desafío pedagógico de de la logoterapia y de la logoeducación.
El nuevo rostro de la neurosis colectiva se encuentra en el miedo a la libertad y en la huida de la responsabilidad. Si esta es la situación, es evidente que Frankl tenía razón al indicar la logoterapia como terapia de nuestra época.
La logoterapia es más que una terapia, es educación. Y hoy me atrevo a decir que la logoterapia quizá es mucho más que una simple educación, es una verdadera política, una política de la esperanza.

 

Mensaje de la Primera Generación Graduada en Especialidad de Logoeducación:
Testimonio de Márgara Hernández
La esperanza del mundo está en la educación. Está en nuestras manos colaborar con una educación desde lo humano, que no se estudia en ninguna escuela y a veces tampoco en el hogar.
Fue un día como éste, que me tocó escuchar a Daniele Bruzzone, y me dejó con una inquietud muy grande acerca de la educación en el mundo, en mi país, en mi comunidad, en mi familia y más aún en mí misma, me llené de dudas. Aprender por aprender, y luego, ¿que se quede en el olvido? O aprender en la obligación, igual, ¿que se quede en el olvido? ¿Cómo hacerle para que lo que aprenda se vuelva mío, parte de mí y le de mi propio estilo? Y así, surgieron muchas preguntas, hasta que llegó la más importante, ¿cómo le puedo dar un sentido a cada cosa que voy aprendiendo por el camino? ¿Cómo puedo transmitirlo a los demás con armonía y darle un efecto perdurable?
Seguramente como muchos de ustedes, pensé: qué he hecho con todos mis conocimientos, todas las oportunidades de aprendizaje que he tenido, todo ese memorizar. Tantas y tantas horas en aulas, ¿a dónde se han ido? ¿En qué las he aplicado para mi desarrollo, bienestar, metas, trascendencia? Y después, ¿cómo puedo lograr que los educadores transmitan sus conocimientos y eduquen en lo humano, en virtudes, en valores, en el sentido?
Leticia y su equipo, decidieron darle una oportunidad a la educación y a la educación con sentido y crearon la especialidad en logoeducación.
Logoeducación es darle un sentido a la educación. Es un complemento de la logoterapia porque constantemente estamos aprendiendo y diseñamos estilos personales de llegar al encuentro de los pacientes, de los educandos y de nosotros mismos.El sentido no se puede dar, solo se puede mostrar y hay que despertar el deseo ético del educando para que pueda tomar decisiones con responsabilidad y encuentre el sentido que es personal en cada uno y que vayamos todos amoldándolo al ritmo de nuestras vidas.
Algo que nos da la logoeducación, es la prevención. A diferencia de la logoterapia que nos apoya en la intervención. Evitemos a callejones sin salida que crean falta de sentido y esperanza en nuestro mundo.
La logoeducación es una esperanza, es un sí a la vida.
“SER FELIZ NO ES CUESTIÓN DE SENTIDO, ES CUESTIÓN DE ELECCIÓN”

Introducción a Miguel Jarquín:
Tiene una licenciatura, maestría y doctorado en Filosofía, Educación, Psicoterapias y Psicología Clínica. Es director del Centro de Estrategia para el Desarrollo en Guadalajara, Jalisco. Es titular del diplomado en Psicoterapia Existencial. Asesor científico. Ha publicado 8 libros de forma individual y participado en la coedición de 13 libros en conjunto y escribe para diferentes revistas.

Miguel Jarquín (México)
Me da mucho gusto estar aquí. De verdad que para mí ser partícipe de este congreso es altamente gratificante.
El tema que voy a abordar se llama “Hoy, Un Tiempo Para la Esperanza”.
Empiezo con una anécdota que tiene que ver con que a los 10 años nosotros vivíamos en la Ciudad de México y nos cambiamos de casa cerca del 12 de Diciembre. Unas noches antes a este día, estábamos cenando entre las cajas y nos dio sueño muy temprano, nos fuimos a dormir, la habitación era compartida entre mis padres, mi hermano, mi hermana y yo.
Al día siguiente se levanta mi madre, baja y al estar en la planta de abajo se da cuenta que nos habían robado, se habían llevado todo. Sube corriendo gritando, una vez que estaba arriba volteó a vernos y dijo: “Pero a los niños no les pasó nada, que bueno que estábamos dormidos y que no sentimos nada”.
Yo creo que el problema en nuestro país, que hoy está tan enojado, es que hemos permanecido dormidos muchos años. El abuso de nuestros pueblos no empezó con estos últimos acontecimientos con los que hoy nos sentimos altamente indignados.
Yo vengo a esta plática muy enojado, porque pensamos muy poco en la verdadera esperanza. Porque es muy fácil hablar y tener una charla cursi sobre la esperanza.
El primer dato que quiero dar es que la esperanza, la rebelión, creemos que empieza por la injusticia, pero es falso, ya que la rebelión comienza por la esperanza.
El enojo no cambia la vida, es una buena catarsis. Pero el único cambio posible en la vida viene a partir de la vivencia de la esperanza.
Lo primero que nos tenemos que plantear es la frase “yo espero”, ¿qué significa esto?
Normalmente entendemos por “yo espero” irme a sentar al tren y esperar que pase por la estación. Pero el “yo espero” está ligado con una frase más, “yo creo”.
Yo no puedo esperar si yo no creo, si yo no confío, si yo no apuesto, no puedo esperar. Porque entonces estaría cerrado.
Los hombres de hoy necesitamos apostar y la única apuesta que vale la pena es la que no se sabe. La apuesta es no poder controlar el futuro, es no tener en las manos lo que viene, porque lo que viene es inédito.
Para llegar al “yo creo” se debe de anhelar.
Y dice Gabriel Marcel: “No sabemos el bien que le hace al niño alimentar sus ensueños. Ensueño y esperanza caminan de la mano”.
Los maestros no tienen derecho a matar la esperanza en los niños y jóvenes, si en algo podemos educar es en la vida de la esperanza. Un maestro es solo en la medida en la que es testimonio de la vida y en la medida en la que con su presencia enseña a los alumnos que hoy, todavía vale la pena la vida.
La respuesta del ser se da con todo lo que somos, y por eso el verdadero maestro educa como persona, no como un enseñante o transmisor.
Para poder responder, el ser tiene que sentirse cautivo.
La esperanza solo puede aparecer en los momentos de cautiverio, cuando el hombre se siente en total oscuridad. La esperanza es el resorte de la existencia que nos vuelve a llamar a la vida y no podría aparecer si no somos cautivos por algo o por alguien.
La cautividad es la imposibilidad de acceder a una plenitud. Los seres humanos tendemos a la plenitud, ya que tenemos una voluntad de salir de nosotros mismos hacia nosotros mismos y hacia ese otro que somos no siéndolo todavía. Nosotros amamos al que tenemos delante. El cautiverio lo que hace, es ponernos en el límite de esta posibilidad.
La cautividad participa de la alienación. Cuando yo me siento cautivo, siento que una parte de mí está rota, que no me pertenece.
Necesitamos este desastre para que la esperanza aparezca. No sabemos quien hará la prueba con nosotros ni los recursos que tendremos en ese momento.
La prueba nos conmueve interiormente, no es un cambio de mentalidad, la prueba cambia nuestro corazón por dentro. La esperanza ve la prueba como parte integrante de nosotros mismos. Esto quiere decir que los eventos externos también suceden internamente.

Esta prueba está destinada a transformarse en un proceso creador. Si nosotros nos atrevemos a entrar a la prueba, solo así nos convertiremos en creadores de una vida nueva, de una nueva relación, de un nuevo estilo.
Si a veces no entendemos a los adolescentes es porque a veces no nos dejamos enseñar por ellos.
La esperanza solo es posible cuando está presente el acto del desesperado.
Si hoy le tenemos miedo al futuro, le tenemos miedo porque no lo podemos controlar. Es un tiempo que no está en nuestras manos, y el futuro solo vale la pena como porvenir. La única forma de hacerlo es irlo construyendo.
Desesperar es capitular ante un fáctum del juicio. Desesperamos cuando pensamos que no hay salida. Desesperar es diluir la sustancia de la vida en nosotros. La persona se consume por dentro ante la desesperanza.
Desesperar se puede definir como autofagia espiritual. Si creemos en los recursos del espíritu, hay que alimentarlo.
Somos una sociedad centrada en el pensamiento, y el pensamiento define al hombre de manera negativa. La habilidad más importante del hombre, está en el corazón y es la habilidad de amar.
En el campo de la educación necesitamos recuperar la vida de la acción. Solamente haciendo significativamente, se aprende.
Capitular significa abandonarse a la destrucción.
Aceptar es promover la integridad.
Como maestro se debe de tener muy claro qué es lo que se va a fomentar, la cultura de capitular, o la de aceptar.
Vivir en la esperanza es obtener en sí mismo el ser fiel en las horas de oscuridad. Es muy fácil ser fiel cuando todo va bien, pero cuando nos volvemos vulnerables, en ese momento ser fiel se vuelve más complicado.
El tiempo es una ruptura de sí mismo.
La esperanza casi siempre la pensamos como hacia atrás. Mi propuesta es una esperanza como memoria de virtud.
La esperanza vale la pena si me comprometo en lo que estoy construyendo, no en lo que va a venir. Es un proceso por el que la creación se lleva a cabo. Solo podemos crear si tenemos esperanza, el verdadero creador hace de su mundo, un mundo diferente.
La esperanza es capaz de subsistir a una destrucción casi total del organismo.
Amar es esperar del ser amado algo indefinible, impredecible y proporcionarle los medios. ¿De verdad amas de tal manera que te dejes sorprender por el otro?
La condición humana se caracteriza por exponerse a los riesgos de la vida.
Creer en la nueva generación significa creer que ellos serán capaces de dar respuesta a la nueva vida. Den un poco de confianza a la nueva generación, ellos sabrán responder.
Necesitamos exponerlos y enfrentar los enemigos de hoy que son:
1- El individualismo.
2- El determinismo, las formas con las que enseñamos a los demás a no pensar un mundo diferente.
Se pueden atacar generando una memoria del futuro. Como dice Hegel, la historia se construye hacia adelante.
Se deben atacar sabiendo que el mundo no inició ni terminará con uno.
Debemos enfrentar la soberbia.
Los puntos para retomar la memoria histórica:
- Leer en profundidad el pasado sin perder la perspectiva de los empobrecidos.
- Retomar la otra memoria de la humanidad, la de la solidaridad.
- Mostrar a las nuevas generaciones el valor históricos de las personas testimonio.
- Aprovechar la dimensión histórica de la familia humana como el humus donde se nutren las nuevas generaciones.
- Nuestra historia no concluye.
- Nuestra historia no claudica.

Criterios para forjar una memoria del futuro:
1- La autocontemplación, el otro es primero.
2- La entrega como marcha hacia lo absoluto, la totalidad de cada uno de los seres con los que contactamos.
3- Comprensión del principio del doble progreso contrario, capacidad de hacer bien y hacer mal.
4- Valoración del principio de la conquista de la conciencia.
5- Ver el mundo como revelación, todo lo que hay en el mundo nos revela el amor que hay entre nosotros.

La esperanza es la disponibilidad de un alma comprometida en una experiencia común. La esperanza no es individual.

Introducción a Norma Alonso:
Especialidad en Sociología, cursó la maestría de Orientación en Desarrollo Humano, especialidad en psicoterapia gestal, certificada internacionalmente en coaching, cursó el programa avanzado en coaching empresarial, avalada como trainer, coordinadora en el diplomado en educación familiar.
Actualmente es socia fundadora y directora de orientación emocional, socia y fundadora de consultores de desarrollo donde imparte conferencias y cursos. Se desempeña como coach ejecutivo para altos empresarios.

Mtra. Norma Alonso (México)
“Valores y Virtudes”
Algo sucede en mi vida que me pasan experiencias para abordar el tema alrededor de la experiencia. Yo hace 20 años quedé paralizada durante 1 año de mi vida, 1 año en silla de ruedas y 1 año en muletas. Afortunadamente la vivencia de la esperanza me llevó a encontrar un tratamiento que me ha mantenido mucho mejor.
Los valores son las fuerzas silenciosas de nuestras vidas. Un valor es todo lo que perfecciona al hombre.
Los valores son el pilar de mis decisiones, de mis creencias, de mi comportamiento, de mis actitudes, es decir, estamos sostenidos por los valores.
No hay crisis de valores, hay crisis del hombre que valora. Yo, ser humano, estoy en crisis porque no fui yo educado ni orientado a tomar los valores del bien, porque el valor absoluto es el bien y todos los demás valores están encaminados hacia el bien.
El órgano de los valores es la conciencia y desde ahí puedo decidir y actuar.
La definición de valor, para mí, es lo que perfecciona al hombre. Estamos llamados a conseguir nuestra mejor versión, y la única forma en que lo vamos a conquistar a través de la espiritualidad.
La esperanza constituye un elemento fundamental de nuestro diario vivir. Lo que nos queda por hacer consiste en profundizar y ampliar el ejercicio de la esperanza. Si la practicamos con mayor profundidad, se puede convertir en un modo de ser.
La esperanza necesita acción y ejercicio constante para que se convierta en un modo de ser que te caracterice.

El ejercicio de la esperanza supone 4 pasos principales que son:
- soñar
- confiar
- gozar
- actuar

La esperanza es hacer que las cosas sucedan. Qué actos concretos hay que hacer para que sucedan las cosas. Consiste en un estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. Ella implica el funcionamiento humano de nuestra estructura personal.
La esperanza como motor, ella mueva a los hombres hacia el cambio y el progreso, por consiguiente, es el motor de la historia. Se asemeja a las semillas ya que contiene en sí misma la semilla que nos hace confiar.
Las virtudes de la esperanza son:
- Fe entendida como la convicción y la certeza
- Intuición es el saber sin razón
- Entusiasmo es una fuerza que te mueve hacia lo más positivo y potencial de la vida, es la explosión de esperanza
- Gratitud es estar abierto a la abundancia en todas su manifestaciones
- Paciencia que puede ser pasivo, es el de esperar algo; mientras que la activa es el esfuerzo constante con que procuras la realización de tus metas y tus sueños
- Creatividad es el orden natural de la vida, somos cocreadores con Dios, creer es crear
Gracias a la esperanza, el hombre anticipa el futuro, que es el horizonte de las posibilidades.

MESA DE DIÁLOGO
Caminos de la Esperanza:
Este congreso es en sí mismo un camino de la esperanza.
- Mtro. Kitimbwa Lukangakye (Congo)
- Dra. María de los Ángeles Noblejas (España)
- Dr. Ricardo Peter (Nicaragua)
- Alejandro Unikel (México)

1. ¿Qué significa tener esperanza sobre todo en estos momentos que nos toca vivir?

- Dra. María de los Ángeles Noblejas:
Tener esperanza es tener objetos de esperanza, algo bueno a conseguir, ya que un mal no lo esperamos, sino que lo tememos. Las crisis son momentos de incertidumbre, pero también de esperanza, se buscar una situación mejor, de querer soñar y de trabajar por eso que consideramos nuestro bien y el bien de los otros. Tener esperanza sería sentir esa llamada de un bien que está por venir a nuestra vida, un bien futuro, necesario y posible de conseguir, que nos llevará a una vida más plena. El inconformismo nos mueve a la esperanza. Esperamos de forma paciente pero activa. La esperanza es proactiva y lleva a los sueños a su despertar.
A mí me ha sugerido un tema Alejandro ahora, son respecto a la soledad. Yo entendiendo que somos cada uno quienes transitamos la vida, somos seres con los demás. Aunque si existe esa soledad de ser arrojado al mundo, el mundo es compartido, entonces si la esperanza es el llamado para ser mejor, también el llamado puede ser común y se puede construir una esperanza compartida. Estar uno en sí mismo pero también con los otros, de manera que la esperanza sea compartida.
-Dr. Ricardo Peter:
Todos los valores son humanos y se cimientan en una base antropológica. Es importante ir cambiando de perspectiva, porque somos muy racionales en vez de ser poetas. El recurso hoy en día es sentir más la vida. El contenido básico de la esperanza no tiene que ver con la felicidad, ni fama ni riqueza, es del orden del ser y no del tener. La esperanza tiene 2 dimensiones, la existencial y la ontológica. El sentido lo construimos acá mediante los valores.
Todo ha fracasado menos el hombre y debido a eso, la esperanza, que con trabajos pero sigue siendo esperada. En realidad nos afectan 2 angustias, una que la vida sea un estar viviendo en el precipicio, o sea sin sentido, y el otro error es el de la muerte, que va a la par con la vida. La vida entra de golpe y se va retirando instante a instante. Ahora, frente a estos 2 terrores hay que cambiar de perspectiva. Entonces, el terapeuta debe cambiar de perspectiva con respecto al sin sentido.
Kiwi:
No es cierto que la vida es siempre bonita, lo bonito de la vida es una parte de la vida. Presentar la vida solo como bonita es un engaño porque la vida también es difícil. Cuando crece el ser, también crece el no ser; más vivo, más muero. La esperanza es, qué hago con la parte difícil de la vida. La esperanza es decirse a sí mismo que con lo que pase puedo hacer algo siempre. Esperar es no siempre esperar lo bonito, es con todo lo que pase, tengo el poder de hacer algo. Sacar abonos de la parte oscura de la vida. La esperanza es una rebelión, cuando la vida me quiere llevar abajo, yo puedo ir arriba y adelante a pesar de todo.

Alejandro Unikel:
Yo creo que la esperanza es un deseo de que algo se cumpla. El hecho de poder tener algo que no tengo, de que suceda algo que no ha sucedido, de satisfacer algo que no he podido satisfacer. Yo creo que desde el principio de los tiempos estamos condenados a vivir en la incertidumbre, donde nada es seguro. Hemos sido dotados de la esperanza, me parece que la esperanza es esencial y es el regalo que nos dieron para poder sobrevivir, superarnos y salvarnos de las carencias, de las angustias, de las imperfecciones, de la soledad, de la incomprensión, de la injusticia, de la inseguridad. Creo que hablando más de lo que sucede hoy, es evidente que los grandes discursos que nos ofrecieron sentido y felicidad, han fracasado, como la religión, la tradición, la familia, la escuela, la política, y todos los grandes discursos que nos ofrecían, aún no han pasado. El punto de partida es aceptar que estamos solos, y así, alimentar nuestra propia esperanza, alimentar el hecho de que contamos con nosotros mismos y que somos capaces de enfrentar esta soledad.

2. ¿Qué nos pasa cuando perdemos la esperanza, podemos vivir sin ella?
Alejandro Unikel:
Yo creo que esperanza es esperar y creo que hay 2 maneras de esperar. Una que es confiando y otra no confiando. Confiar o no confiar que lo que deseo se va a cumplir o no se va a cumplir. Creo que todos esperamos, pero creo que hay muchos que esperan pero no confían en sí mismos, en los otros, en el mundo, en la trascendencia, etcétera.
Creo que la esperanza no se pierde como tal, pero lo que si se pierde es la confianza. Dependiendo el grado de confianza espero de una manera o de otra.
Muchas veces la frustración lleva a la desesperanza.
Kiwi:
Yo creo que el primero que te da esperanza es la vida. La historia nos cuenta que la vida se fue abriendo camino para no desaparecer. La esperanza es como una fuerza que impulsa, significa ser capaz de ir adelante a pesar de todo. Es una lucha. Yo creo que no se puede vivir sin esperanza, porque sin esperanza sería ir en contra de la vida. Pero la vida es una danza entre esperanza y desesperaciones. Creo que vivir es vivir con esperanza.
Dra. María de los Ángeles Noblejas:
Yo lo que diría es que se puede vivir mientras hay vida, y mientras hay vida, hay esperanza. Podemos vivir desesperanzados. La desesperación sería el origen de un sufrimiento existencial intenso. Cuando el ser humano pierde totalmente la esperanza, se va dejando morir.
Yo creo que hoy, ese dejarse morir, también se puede hacer de diferentes formas, algunas veces directamente con el suicido y otras tantas con la triada neurótica o bien, por las neurosis colectivas. Es una muerte existencial. Si se pierde la esperanza surge el vacío existencial. Si se pierde la esperanza, lo que hemos de recuperar es el llamado para afinar la conciencia y que descubra los sentidos.
Dr. Ricardo Peter:
No es tanto la falta de sentido, sino la desvalorización lo que realmente nos afecta. Este es el milenio de la desvalorización. El principio de la desesperanza, es la sombra. El no vidente tiene constantemente la sensación de no ver, pero el vidente, olvidamos la sensación de estar viendo. Lo mismo sucede, estamos enajenados de nuestro ser, olvidamos que estamos siendo, y esa es la base para poder esperar. Mata la desafección al propio ser.

3. ¿Son sinónimos esperanza y confianza, o en dado caso, en qué se distinguen?
Kiwi:
Yo creo que hay una esperanza como de la propia energía del vivir. La vida espera, expande y puede ir dando golpes. Hay otra esperanza, que es guiada por la confianza. Porque yo digo sí y de esta manera voy expandiéndome. Creo que la confianza es otro recurso del espíritu que da rumbo a la esperanza. Van juntos pero no son sinónimos, no logro separarlos pero solo distinguirlos.
Alejandro Unikel:
Yo creo que la confianza y la esperanza están estrechamente vinculados pero no son lo mismo. La esperanza es el deseo de que algo se cumpla, y la confianza es la sensación que puedo tener que se va o no a cumplir. La esperanza se nutre de la confianza. Creo que hay gente que puede esperar con confianza porque aprendieron a tener confianza. La gente que espera con confianza espera en mucho mejores condiciones que una persona que tiene que esperar sin confianza. La persona que espera con confianza puede depositar la confianza en quien todo lo puede, Dios. También la puede depositar en un médico, en un abogado, etcétera. Esa espera es más consoladora pero menos difícil.
Quien espera sin confianza sufre mucho.
Creo que la confianza es aprendida y la esperanza es innata al ser humano.
Dra. María de los Ángeles Noblejas:
Yo diría que a pesar de nuestras inseguridades, confiamos en que del presente surgirá una mejor realidad. La confianza eleva la esperanza. Cuando creo que es posible lo que espero, esa creencia es mi confianza. La confianza del esperanzado exige estar en proceso. La confianza se explica después, pero hay que ejercerla antes para poderla comprender más tarde.
Dr. Ricardo Peter:
La confianza, la esperanza, la fidelidad y las creencias que son las grandes creaciones del ser humano, tienen raíces equivalentes. Para poder tener esperanza se debe de amar y de ser fiel a eso que se espera, pero hay que creer también en eso.

4. ¿Hay relación entre esperanza y sentido de vida?
Alejandro Unikel:
Yo creo que hay mucha relación. Mi vida tiene sentido cuando siento implícita o explícitamente que yo, vengo al caso, que puedo, que soy capaz, que tengo un rol único e irrepetible, que de alguna manera tengo una misión, que merezco estar bien, que merezco luchar por mi bien. Cuando he podido crear un mundo que me da identidad y cuando puedo dar y recibir. Me parece que todo este conjunto de sensaciones de sentir, mi vida tiene sentido, aunque se estén moviendo constantemente dependiendo las circunstancias. Cuando estas sensaciones de sentido están más fortalecidas, mi esperanza está más cargada a la confianza y podré esperar mejor y más activamente. Creo que en la balanza el aspecto de la fe tiene mucho que ver.
Dra. María de los Ángeles Noblejas:
Veo una relación muy estrecha. Porque tenemos esperanza cuando tenemos esos contenidos de sentido en nuestra vida. Cuando no tenemos sentido, nos llegamos a desesperar. Yo creo que la vida es fuente de esperanza porque encierra posibilidades de sentido. Todas las personas tienen muchos ámbitos de luz aún en el dolor. La esperanza nace en el seno del dolor, del deseo de algo mejor, más humanizado. Solo a causa de los sin esperanza, nos es dada la esperanza a los demás, es la energía que nos saca adelante. Cuando la sociedad pierde la esperanza, pierde su futuro. En nuestras vidas debemos descubrir la relación entre sentido y esperanza.
Kiwi:
Creo que sí hay relación. La esperanza es una actitud del espíritu, que es el que le indica el camino. La esperanza es lo que nos hace caminar, y el sentido es lo que marca la dirección. El sentido no es descubrir un sentido, es rumbo, dirección. Siento que la esperanza es periférica. Creo y siento que hay una relación muy estrecha, como que una sin la otra, no se entendería.
Dr. Ricardo Peter:
No entiendo cómo pueden encontrar una relación entre sentido y esperanza. Una vida llena de sentido te deprime, como una vida feliz te causa mucho sufrimiento. Yo encuentro una relación entre el sin sentido que nos hace buscar a través de la esperanza, un sentido. No es lo mismo el sentido que la orientación.
Deseo y esperanza no tienen nada que ver, porque el deseo es un apetito de mente, de posesionarnos de algo. Y la esperanza nos mantiene en tensión, en camino. Gracias al sin sentido planteados por la problemática del límite, puede presentarse la necesidad existencial que es el sentido.
5. ¿Qué relación hay entre la libertad con la esperanza desde la oscuridad?
Kiwi:
La vida no es solo bella, la vida también es oscura y difícil.
Yo creo que la vida nace de la gran noche. Creo que hay mucha relación, no se hablaría de la luz sin hablar de la oscuridad. La esperanza es lo que nos hace capaces de volar en la libertad. La oscuridad está hecha como una tentación, la que nos dice qué fortalezas tenemos. La vida se empuja de la esperanza. Yo creo que el sufrimiento, la oscuridad, siempre ha intentado apagar a la vida, y la vida siempre ha estado dispuesta a seguir empujando. Venga la oscuridad, venga la luz, y con la fuerza de la esperanza, tengo el poder siempre de hacer algo.

CONFERENCIA:
ORIENTANDO A LA INFANCIA HACIA EL SENTIDO: PROPUESTA DE INTERVENCIÓN CLÍNICA. Psic. Clara Martínez Sánchez (Colombia)
Psicoterapia Con Niños:
Patologizar a los niños cuando realmente hay una restricción suficientemente fuerte que necesite una intervención centrada en el diagnóstico, al resto, se les trata conforme a las problemáticas que presenten.
No solo la herencia y el medio hacen al hombre, el hombre también puede hacer algo de sí mismo. Y al hablar de hombre se habla de la persona, que puede tener cualquier edad.
El modelo que yo propongo:
Primero la etapa de encuentros iniciales, tiene una visión concreta de cómo abordar al niño y el motivo de consulta. Hago una propuesta que remplaza el diagnóstico y se llama “Semáforos de Vida”, que es cómo manejar los faros de sentid, desarrollando los objetivos con técnicas y métodos específicos. Propongo las tareas existenciales, la terapia de juego centrada en el sentido y de juego socrático.
Yo le quito la palabra terapia, ya que el juego es una acción humana lúdica y a partir de ahí desarrollo la teoría.
Es importante tener en cuenta:
1- Los encuentros con el niño y el vínculo que se haga con él que genera un lazo de confianza es fundamental. No es una amistad, es un acompañamiento de otro ser que lo acompaña a descubrir su ser en sí mismo.
2- El espacio que se comparte con el niño es muy importante, debe ser agradable, cercano y un lugar diferenciado, de tal manera que el niño también se sienta acogido.
3- Es importante que haya juguetes y toda la posibilidad de expresión verbal y no verbal para el niño.
4- El terapeuta tiene que lograr conectar con el niño, no es que se convierta en niño, sino que a través de la infancia que tenga adentro, conectarse con la infancia real del niño.
Hay 2 tipos de objetivos:
* Transversales: Son la base de intervención
- Facilitar el proceso de autoconciencia en el niño (acompañar el saber sobre sí mismo, un saber desde lo personal y espiritual)
- Hacer consciente el inconsciente espiritual (lo espiritual no solo sabe, sino que al mismo tiempo sabe que sabe)
- Reevaluar a la persona (sustenta y fundamenta los anteriores, ya que se basa en que la persona que interviene con el niño, debe de cambiar de visión dependiendo de las características del niño y del concepto de niño que uno tiene).
* Específicos: Son diferentes para cada niño y se van construyendo
El semáforo consiste en identificar cada color:
- VERDE: Lo que yo siento, lo que me puedo seguir comportando
- AMARILLO: Alerta, para no retroceder
- ROJO: Lo que tengo que cambiar
Recurso terapéutico para orientar en el sentido. Surge en una consulta porque un niño se siente desorientado. Así que cuando un niño pide ayuda a un adulto, el adulto funge como un faro.
El faro es una estructura sólida, fuerte y rígida que no lo tumba nada. Si está ahí es porque no lo tira nada. La idea es que los niños se imaginen su faro, para que tengan algo que oriente, algo que esté fijo.
El principio que guía a la acción es que el niño es responsable con el momento y tiene que hacer algo con lo que le ocurre. La idea es que el niño pinte su propio faro y en este proceso el niño presenta autotrascendencia y autodistanciamiento.
Atrás del faro el niño escribe lo que quiere trabajar, y ahí estarán los objetivos propios de cada uno de ellos, desde su vivencia particular.
Mientras el niño pinta él está sintiendo qué quiere trabajar, por lo que él sabrá para qué está en el consultorio.
Mientras tanto, él intenta resumir en una palabra todo lo que él quiere trabajar, la cual es “orientadora” y esa palabra se pone en la luz del faro, ese es el objetivo general.
El faro es una presentación gráfica de la percepción de sentido del niño, que representa la perspectiva de su faro personal. El faro se convierte en el principio meta que guiará la acción en el transcurso del proceso terapéutico.
Él se coloca una meta y ahí lo orientamos hacia el sentido de sí mismo, y de esa manera se le crea una estructura hacia la cual debe de comprometerse.
El faro es un referente intencional de la conciencia, en donde se convierte en un valor intencional que propicia la acción, que moviliza a ser algo. El faro es un símbolo.
La luz que sobresale, que moviliza y guía la acción, lo que hace es movilizar el inconsciente espiritual, esperando que lo psicofísico esté desprevenido para poder expresarse, y en los niños eso está a flor de piel.
El proceso de autoconciencia es clave porque muchos no saben identificarse y con ellos se construyen las herramientas de intervención conforme va avanzando el proceso.
Los valores más buscados en los niños son: fortaleza, tranquilidad y felicidad.
Al final del proceso, lo principal es que descubran la esencia profunda del ser humano, es decir, encontrar sentido al emprender una tarea, y qué más tarea que la tarea en sí mismo. Sobre lo que ha sido y lo que puede llegar a ser. Vivenciar su ser espiritual desde sí mismo, para sí mismo y para los demás.

Preguntas Para Daniele Bruzzone:
1. ¿Cómo la logoterapia puede ayudar a recobrar caminos de esperanza y sentido en la ciencia de hoy?
La mayor preocupación de Frankl, al ser médico, ha sido que la ciencia no fuera determinista como había sido la ciencia positivista.
La contribución del análisis existencial está en evaluar la complejidad y la totalidad de la persona en un dominio científico definido. Me parece que la cuestión del sentido sigue siendo marginal, obligada en la ciencia. Yo creo que Freud, a quien Frankl le ha siempre reconocido su aporte fundamental, había entendido muy bien que la cuestión de la psicología tenía que ser la cuestión del sentido.
El psicoanálisis es la primera forma de buscar el sentido de los síntomas de la vivencia subjetiva. A mí me parece que a la psicología, le ha costado mucho salir del reduccionismo y del determinismo, ahora en los últimos años hay una resurrección del determinismo a través de todas las neurociencias, ya que cuenta con más recursos que la ciencia tradicional.
La neurociencia, a pesar de que puede contribuir mucho a la comprensión de los fenómenos psicológicos, también amenaza perder de vista la orientación de sentido.
La neurociencia hoy esencialmente está descubriendo correlaciones, correlatos neurofisiológicas del fenómeno mental. La correlación neurológica no es el fenómeno mental, un correlato cerebral no es el fenómeno, esto no es nada nuevo.
Lo que no se encuentra en el plan del somático es precisamente la dimensión del sentido, ya que la dimensión del sentido no está en el cerebro, está en la conciencia.
El descubrimiento de las neuronas espejo, en donde hay convención de circuitos neuronales que se encienden cuando un sujeto toma un objeto y los mismos circuitos neuronales se encienden cuando ese mismo sujeto ve a otra persona tomar un objeto.
Esto es un descubrimiento excepcional porque explica las cuestiones fisiológicas de por qué somos capaces de leer el estado mental de otro, las intenciones, sentimiento y acciones de otros, es así como podemos ser empáticos.
La ciencia necesita, hoy más que nunca, alguien que defienda la dimensión del sentido, que no se encuentra con instrumentos de investigación naturalista.

2. ¿Cuáles perspectivas de investigación hay para el futuro?
El tema de investigación siempre tiene que ver con un objeto específico y un método. Cuando tenemos un método proporcionado al objeto que queremos investigar. Entra en la psicología y especialmente en el análisis existencial donde el objeto es la persona.
Si tratamos de objetivar la conciencia, mediante un método naturalista, caemos en reducir a la persona en algo más simple pero que no es la persona.
Quiero decir que la logoterapia, según lo que yo veo, está fundamentada en un método fenomenológico. La conexión entre la logoterapia y terapias cognitivas es posible, pero siempre conservando la originalidad de la logoterapia, que no supone una psicología cognitivista.
Hay 2 ámbitos de investigación que tenemos que trabajar mucho. El primero es un ámbito más teórico de seguir profundizando las extraordinarias intuiciones que tuvo Frankl. Él ha sido un profeta en muchos aspectos, ya que vio con mucha antelación desarrollos científicos y sociales. Por supuesto que no hubo tiempo de desarrollarlos y profundizarlos todos, creo que eso nos compete a nosotros. Seguir esa investigación en el plano teórico para llevar a cabo toda la potencialidad increíble que tienen las intuiciones de Frankl.
El otro ámbito es la investigación empírica. El problema de la logoterapia no es convertirse en una psicología experimental, sino buscar formas, caminos e instrumentos para investigar variables que son fenomenológicas, sin perder la subjetividad.
Yo creo que en el ámbito de investigación empírica sobre logoterapia, nos hace falta trabajar mucho. Es una lástima porque a pesar de que haya investigación empírica, no se logra investigar la dimensión espiritual, ya que ésta no es empírica.
De cualquier manera, el mundo científico debe aportar algo en esta cuestión.
Creo que en ámbito clínico también habría que trabajar en algunas dimensiones. Creo que deberíamos de elaborar un modelo de intervención porque hay muchos logoterapeutas en el mundo y cada uno hace la logoterapia de acuerdo con su personalidad y con su inclinación, que está bien, pero una modernización es necesaria, pero sin reducir la logoterapia a una mera técnica. Yo creo que Frankl no quiso precisamente reducirla a una técnica.
Una de las cuestiones hoy en día, está en cómo se podría incluir la logoterapia adentro de un modelo clínico integrado, y hay que aclarar de qué manera se puede juntar con otros métodos, con otras técnicas, con otros enfoques teóricos y cómo conserva su especificidad.
Lograr un proyecto de formación unitario, me parece fundamental, a nivel internacional, algo parecido a un currículum que pueda servir de guía.

3. ¿Cómo se puede conjuntar la educación, el sentido, la logoterapia y la vulnerabilidad de niños con cáncer?
Frankl siempre dijo que la logoterapia es una forma de educación a la responsabilidad. Cuando empezamos a hablar de logoeducación quisimos subrayar esta dimensión educativa de la logoterapia, sin embargo, el término logoeducación es algo un tanto lógico, porque si no se trabaja la dimensión del sentido, no se trabaja de manera educativa.
Cuando yo hablo con mis estudiantes que van a trabajar en diversas situaciones, con ancianos, niños, enfermos, drogadictos o cualquier otra situación de fragilidad, siempre les digo que van a trabajar adentro de un equipo donde habrá varias especialidades y profesionalidades, y deben saber específicamente qué es lo que van a trabajar, porque si no, van a tener como educadores una posición muy débil.
El educador ya tiene una posición débil porque trabaja lo cotidiano, que a la mayoría de las personas les parece obvio, pero la transformación de la persona acontece en lo ordinario, en lo cotidiano.
Yo creo que la educación siempre es una cuestión de trabajar la dimensión del sentido y por supuesto que esto es algo preventivo respecto a la intervención terapéutica. Al decirlo de manera muy radical, una buena logoeducación tendría que ser una prevención en contra de la logoterapia. Si uno trabaja de manera constructiva la dimensión del sentido a nivel educativo, se supone que esta persona va a tener menos necesidad de recurrir a una psicoterapia para enfrentar las dificultades de la vida.
Los logoterapeutas hacen un trabajo educativo en el acompañar a las personas, aunque se trate de adultos. No hacen un trabajo estrictamente clínico. Y también los educadores saben que hay dimensiones terapéuticas en el campo educativo.

4. ¿Cómo en el espacio del derecho, que es la persona en relación al otro, se puede establecer la logoterapia? ¿Cuál sería el argumento para decir que la bioética va de la mano?
En el campo del derecho, el análisis existencial más que la logoterapia, puede contribuir mucho.
Yo creo que hay cuestiones meta-jurídicas y la única forma de hacer dialogar el análisis existencial con el derecho es ver cuál es el campo de la antropología que está en la base del derecho también.
Frankl siempre ha defendido su pensamiento antropológico mucho más que su técnica de intervención, porque él creía que el terapeuta que está formado antropológicamente, después encuentra en la relación con un paciente, la mejor forma metodológica para intervenir.
La logoterapia tiene una enorme potencialidad incluso en espacios y ámbitos que no han sido, hasta ahora, muy cultivados.

5. ¿Qué significa “logos” en relación a la educación?
Logos en el sentido de dimensión existencial del sentido. El trabajo educativo debe llegar a este punto que es fundamental, ya que sin trabajar este punto, no hay una acción educativa.

Kiwi:
El miedo que nos invade, nos hace ser consecuencia de él, y actuamos desde ahí. Es una emoción que adquirimos al nacer, con esa primera sensación de desconexión.
El ruido mental es cuando los pensamientos me suceden de la misma forma como me sucede el bombeo del corazón, que es una acción que sucede conmigo o sin mí.
La gente dice “no pienso”, me pasan pensamientos, y así como llegan se van, no tengo poder sobre ellos. Es cuando en lugar de pensar, estoy habitado por pensamientos.
Hay gente en la que es tan fuerte esta sensación, que realmente no tienen ningún control sobre el ruido mental.
El problema es que esto me hace vivir en el pasado o en el futuro o en la inmediatez. Estoy desconectado del verdadero presente. Con esa mente ya no solo tengo memoria, sino que me quedé en el pasado.
La esperanza que se guarda en el silencio, en la intimidad, hay que darse cuenta de la desconexión y trabajar para estar conectado íntimamente conmigo, con los demás, con el mundo y con el misterio. Para poder reencontrar el significado de la propia vida, el hombre de hoy debe tener momentos diarios de desierto. El desierto es un lugar donde me encuentro conmigo mismo, es un lugar de silencio, donde yo puedo verme y cuando me veo es peligroso porque veo también mis demonios.
Reflexionar es flexionarse sobre sí mismo, y esta flexión es lo que me va a ayudar a flexionar sobre los demás, sobre el mundo y sobre el misterio.
Hay un regreso a la relación a sí mismo, donde la persona se halla, y a partir de ahí, se puede relacionar con los demás, con el mundo y con el misterio.
Sin silencio, el ser humano pasa toda su vida sin ser revelados.
Solo en el silencio se gesta, cada vez que entro en silencio, salgo diferente.
Quien no crea silencio se ha jubilado antes de tiempo.
Si la persona quiere crecer con relación a lo que es, necesita el silencio, porque el silencio te lleva a conectar.
Hay diferentes tipos de silencio:
1- El silencio ambiental
2- El silencio corporal
3- El silencio emocional
4- El silencio mental

Mesa de Diálogo con Alexander:
- LA PAREJA (Viktor y Elly)
Yo he tenido una muy buena relación con mis dos abuelos. De cierta manera somos una familia atípica, ya que nos reunimos casi todos los días y no se acostumbra tanto como aquí. Me parece algo muy positivo y me siento muy afortunado de haber nacido en una familia donde las generaciones se relacionaron de esa manera.
Una de las características predominantes de mi abuelo era su buen humor. Fue un hombre que constantemente estaba con un gran ánimo, tratando de hacer a los demás felices, diciendo chistes y tratando de transmitir alegría. Pasé excelentes momentos con él.
Hay que estar consciente de que todos los libros escritos por Viktor Frankl, fueron escritos por Elly Frankl. Él pertenecía a una generación en donde había cosas que solo las hacían los hombres y otras que solamente las hacían las mujeres, por lo que había muchas cosas que nunca aprendió y no podía hacerlas en términos prácticos.
Con mis abuelos, la complementación se daba en ambos sentidos. Mi abuela nunca tuvo una educación elevada, ya que viene de una familia pobre y trabajó toda su vida, desde los 13 años. Ella apreciaba el conocimiento de mi abuelo y aprendía de él.
Mis abuelos tenían un amor especial, porque ellos realmente se mantenían juntos, a pesar de que había discusiones y no siempre había armonía, la relación que tenían era espectacular. Ambos tenían carácter fuerte y sus personalidades se encontraban contrapuestas, pero sabían manejarlo y se amaban tanto, que podían sobrellevar las presiones internas y externas sin dañar su relación.
Tuve que descubrir la logoterapia por mí mismo como probablemente la mayoría de ustedes. No tuve la influencia ni el entrenamiento de mi abuelo. Tuve que descubrirla y estudiarla como cualquier otra persona y cuando tenía 20 años fue cuando empecé realmente a enfrentarme a los conocimientos de mi abuelo. Fue muy interesante y tal vez fue difícil para mí porque no podía separar a la persona que yo conozco, de la logoterapia.
En mi documental, “Viktor y Yo”, realmente se puede aprender y entender de una mejor manera la logoterapia, ya que se llega a conocer a Viktor como persona.
El concepto de la película es que tomé una cámara y fui a entrevistar a muchas personas con las que mi abuelo tuvo una relación estrecha.

El “yo” del título se refiere a las personas que están en la película, y no a mí como director. La experiencia de la realización de la película fue grandiosa para mí y muy personal, ya que yo no conocía algunas de las historias que escuché en esos comentarios, así que realmente pude conocer a mi abuelo desde otro lugar.

LAS DIMENSIONES DEL SENTIDO DE LA VIDA Y SU CONCRECIÓN EN LOS JÓVENES.
Dra. María de los Ángeles Noblejas (ESPAÑA)
La aplicación de test en el campo de la Logoterapia no es algo en el que decimos, obtenemos una puntuación en la que la persona pueda ser catalogada.
En Logoterapia, el uso de los test es simplemente un dato más que tenemos para conocer la realidad de las personas, y siempre sabiendo que la persona es misterio.
La estadística nos habla de grupos y ahí sí podemos constatar que hay realidades existenciales que el mundo académico no puede pasar por alto.
La persona va más allá, ya que por los datos no se puede determinar quién es ese ser.
“Las Dimensiones del Sentido en la Vida” primero podemos preguntarnos si esto del sentido es algo real o es solamente algo filosófico. Es una pregunta que en el ámbito académico surge muchísimo. Entonces vamos a intentar contestar a eso y lo vamos a ver en la vida de las personas.
Podemos ver cómo construir esperanza y sentido en la vida de los jóvenes, basándonos en sus propias respuestas.
Sentido es el modo particular de entender algo. Es inteligencia, conocimiento, es finalidad.
Sentido es esa flecha dibujada que nos proporciona una orientación.
En la vida cotidiana vemos en los trabajos, en la creatividad, en la experiencia, en los valores, cómo la vida cotidiana no se cuestiona esa vivencia del sentido ya que forma parte de la vida de las personas más o menos conscientemente. Sin embargo, en el empirismo académico, el preguntarse por el sentido no se engloba, eso es filosofía y se queda fuera. La Logoterapia quiere armonizar e integrar estas dos esferas.
El sentido del ser humano, solo cabe esperar que la respuesta llegue de una comprensión auto-reflexiva que acompañe al hombre como tal. Se trata de hacer consciente lo que ya se sabe.
Esta concientización requiere de un sistema y un método. Eso es lo que pretende la logoterapia, devolver al hombre su propia auto-comprensión, para favorecer la toma de conciencia de su constitución esencial, para que se encuentre con la dignidad de su ser personal: Responsabilidad, libertad y sentido.
En esta reflexión sobre el concepto del sentido, miramos en el ámbito académico, qué papel tiene la logoterapia.
Ya se va reconociendo a Viktor Frankl como el precursor en el concepto del sentido y va apareciendo y haciéndose presente en el ámbito académico.
Si vemos las diferencias entre la logoterapia y otras orientaciones que hablan sobre el sentido de la vida, podríamos ver la conductivo conductual y ahí sería más una función psicológica, una función de la subjetividad.
Frente a ello, la logoterapia hablaría de encontrar sentido. Es una función de la conciencia, es algo existencial. Y si bien tiene un polo subjetivo, también tiene un polo objetivo. Entonces la logoterapia está matizando para no creer que estamos realmente encajonando al ser humano, no lo estamos reduciendo, sino que estamos ante algo más.
El sentido, gracias al polo objetivo, no es creado, es encontrado.
Para tener una idea de cómo hay aportaciones en la literatura conductivo conductual que hacen referencia al sentido en la vida. En la literatura vamos viendo cómo los autores, hablan de el sentido de la vida desde diferentes puntos de vista.
Uno nos habla de percepción del sentido como una percepción cognitiva. Hay otros que hablan de una experiencia de sentido global. Luego, hay otros que ya recogen experiencia del sentido situacional. También encontramos elementos de una orientación a la acción. Finalmente, hay otros que hablan de sentido último.
Podemos ver cómo se perfilan dimensiones dentro del concepto del sentido.
En el ámbito de la psicología, partiendo de esa raíz de Frankl, se ha ido abriendo hacia esta cuestión sobre el sentido de la vida y ya va habiendo producciones respecto a ello, tanto en el campo teórico como en los test.

La logoterapia nos encamina al descubrimiento del sentido. En concreto, Frankl dice que: “El hombre no solo trata de encontrar una interpretación que lo revelará como un individuo con un propósito que cumplir, sino que trata de encontrar una justificación de su existencia.”
La logoterapia en la construcción del sentido, aporta vías en la vivencia de los valores. El encontrar el sentido de la vida, es una motivación fundamental del ser humano.
La logoterapia tiene una originalidad conceptual que por tanto, va a ser un complemento necesario para las diferentes maneras de aportar el constructo de sentido. La aportación de la logoterapia no solamente está en la raíz de que la psicología se abra a eso, sino que aporta más dimensiones a ese constructo de sentido.
La logoterapia refuerza la multi-dimensionalidad del sentido.
La multi-dimensionalidad quiere decir que las personas pueden vivir de forma diferente el sentido. Unas veces será más cognitivo. Yo al considerar mi vida, pienso que es valiosa. Puede ser un nivel más cognitivo. Pero, también tiene una dimensión experiencial, ya que yo vivo y experimento la sensación de sentido.
En logoterapia se habla sobre el sentido en la vida y en situaciones concretas, pero vamos teniendo herramientas para realmente mostrar la riqueza y complejidad de ese concepto general de sentido en la vida.
Hay algunos test en los que existen correlaciones significativas. Esto nos lleva a una validez concurrente, es decir, hay un mismo concepto que está presente. No son preguntas al azar, sino que realmente está funcionando algo que se llama “sentido de la vida”.
Con los test, contando con la experiencia de las personas, estamos poniendo de manifiesto una cara estadística a esos aspectos existenciales, con lo cual estamos mostrando que es una realidad de la vida de las personas. Basándonos en las contestaciones de las personas y utilizando la estadística podemos comprobar que es una realidad.

 

POST-CONGRESO 18 de Junio del 2011
LA ESCRITURA AUTOBIOGRÁFICA
Daniele Bruzonne (ITALIA):
Esta mañana quiero compartir con ustedes algo más metodológico que tiene que ver con un recurso posible en logoterapia y logoeducación para promover el cambio en las personas. No es algo que pertenezca originalmente a la logoterapia porque Frankl nunca lo ha logrado a través de escritura autobiográfica por lo que sabemos.
Se me ocurrió hace algunos años porque en Italia y en Francia, la metodología de la escritura autobiográfica, la escritura de sí mismo, se ha desarrollado bastante en los últimos años.
Se me ocurrió que con la escritura se podría trabajar con situaciones críticas de la existencia, en donde la cuestión que nos importa es la búsqueda del sentido.
Cara a cara con la provisionalidad de la vida, podemos decir que el futuro todavía no existe, el pasado ya no existe y la única cosa que realmente existe es el presente.
Como puede entonces el hombre, frente a esta provisionalidad de la vida, encontrar un sentido en su vida. La filosofía existencial dice que él puede encontrarlo. Lo que esta filosofía de la existencia llama “heroísmo trágico”, es la posibilidad de decir sí a la vida, no obstante su provisionalidad. Este concepto del tiempo que describe Frankl, está basado en las explicaciones de Heidegger, quien ha desarrollado un concepto de existencia humana que está ligada principalmente a la temporalidad.
Frankl siempre quiso distinguirse del existencialismo ateo de Sartre.
Sartre escribe una obra en la cual explica que el ser humano siempre está enfrentando a la nada, precisamente porque el pasado ya no es y el futuro todavía no es, mientras que el instante presente es una nada entre la nada. Este instante, para Frankl es el instante de la respuesta. Es el tiempo exacto, el tiempo del destino y el tiempo de la responsabilidad. La provisionalidad de la vida no es un motivo de desesperación para Frankl, sino que es el sentido de la responsabilidad, ya que si la vida no fuera fugaz y no fuera provisional, no existiría el deber elegir en el momento presente, la posibilidad de sentir lo que será en ese momento y nada más.
Hay una conferencia de Frankl que se llama “Tiempo y Responsabilidad”, en el cual habla sobre la ontología de la temporalidad, y expone su teoría del optimismo del pasado frente al pesimismo del presente; y el activismo del futuro frente al fatalismo de la eternidad.
Fatalismo de la eternidad quiere decir que la eternidad es la única forma real de la temporalidad y que la eternidad es algo inmóvil y permanente, incluso predeterminado. Y la percepción del pasar del tiempo es una percepción subjetiva. Entonces, esta teoría le quita al sujeto humano la responsabilidad frente al pasar del tiempo y conduce al fatalismo. Nada puede ser cambiado, no hay por qué intentar cambiar nuestro propio destino porque el destino pertenece a la identidad.
En cambio, Frankl, frente a esta teoría dice que la vida es algo que nos pregunta constantemente y nosotros tenemos que responder, y que siempre hay una posibilidad de ser de manera diferente, de dar forma a la existencia a través de nuestras decisiones y elecciones. Esto quiere decir, con respecto a la percepción del tiempo, que no se puede regresar y cambiar lo que ha acontecido en el pasado, pero sí se puede decidir de manera diferente el sentido que tiene incluso lo que ha sucedido en el pasado.
Frankl dice que la existencia es biografía. Dice que la existencia es como una alfombra que se está desenrollando progresivamente y solo al final podemos ver el diseño que lleva. Contextualmente, Frankl dice que el hombre se revela a través de su biografía, ya que ésta manifiesta lo que realmente es el hombre.
La biografía no es simplemente el sentido que hemos puesto en el pasado, sino que es también, las posibilidades y el sentido que tenemos hacia el futuro. Frente a la ontología psicoanalítica, la logoterapia tiene una fundamental protección al futuro, la temporalidad no consiste en lo que ha sido, sino lo que puede llegar a ser.
Entonces, esta biografía que tiene una estructura temporal, tiene también una estructura narrativa. La biografía no es simplemente una cronología de sucesos y acontecimientos, no es una crónica, sino que es un cuento, es una narración en la cual nosotros damos un sentido narrativo y una forma a estos acontecimientos.
La escritura puede ser una herramienta en la logoterapia, ya que la escritura es un dispositivo, o sea que es una técnica que le da forma a nuestra historia, a nuestra personalidad.
La mente es un aparato generador de textos y de significados, y lo hace de manera narrativa. La mente construye, desconstruye y reconstruye el sentido de ese cuento que es la existencia.
El protagonismo existencial de la persona no es solamente el producto de hechos, causas, acontecimientos y algo de manera determinista, sino que siempre mantiene una responsabilidad autoritaria. Esto es precisamente lo que Frankl quería decir, cuando dice que el hombre queda siempre libre frente a los condicionamientos interno y externo.
El psicoanálisis nos ha enseñado que la verdad autobiográfica de una paciente en un contexto clínico, no es una verdad de tipo histórico, sino que es una verdad de tipo simbólico, narrativo. El psicoanálisis no puede cambiar los hechos, pero sí puede cambiar el sentido.
La relación terapéutica es un contexto entre 2 personas, mientras que la escritura potencia la relación del “yo” con sí mismo.
En la relación terapéutica se pueden encontrar sentidos o se pueden cambiar los sentidos existentes.
En el psicoanálisis hay acontecimientos reales que no tienen un efecto traumático ni determinante en la personalidad; hay otros acontecimientos imaginarios, simbólicos o no totalmente reales, que tienen un poder formativo en la persona.
La tarea de la terapia y yo digo también que del trabajo educativo en algunas situaciones de sufrimientos o de límites, consiste en crear un espacio que debe ser un espacio físico material y un espacio interior para poder recontar su propia existencia y abrir la existencia a nuevas posibilidades.
La escritura nos permite crear de manera muy clara y contundente este espacio interior y físico. Es un espacio temporal porque uno se limita a eso. La escritura permite desarmar el fatalismo de la neurosis.
En el caso clínico del psicoanálisis hay una re-significación pero normalmente es una acción de interpretación por parte del terapeuta que le da una re-significación al cuento del paciente. En la escritura, es principalmente el paciente quien debe retomar en las manos su historia y darle un sentido. En la logoterapia nunca se trata de darles sentido a las personas, sino de darles posibilidad de ver sentidos nuevos que están y que no los percibían, es muy diferente a la interpretación.
La escritura es el cuidado de sí mismo, es algo auto-terapéutico y auto-formativo, ya que una persona cuando escribe no se limita a recobrar del pasado lo que había olvidado, sino que lo revisa y lo relee y lo reinterpreta y de esta manera lo cambia.
No transforma los acontecimientos, sino el sentido que éstos tienen.
En la logoterapia, este trabajo me parece fundamental, no tanto la reinterpretación del pasado, sino la apertura de nuevas perspectivas y esto se puede lograr a partir de una revisión del pasado.
Hay muchas situaciones existenciales en que las personas han interiorizado una lectura muy determinista de su existencia, a través de la escritura pueden poco a poco ir descubriendo que su vida realmente no ha sido una cadena rígida de condicionamientos que ellos ven, sino que hay posibilidades y en el pasado han ejercido su responsabilidad mediante las elecciones que han hecho.
La escritura no tiene una función solamente de recordar, sino una función de creación. Cuando yo escribo no simplemente pongo lo que ha pasado, sino que estoy haciendo una operación creativa y estoy dándome una nueva posibilidad, ya que partiendo y escribiendo del pasado, estoy poniendo la base para una proyección diferente del futuro.
Frankl dice: “Tenemos que guiar al paciente a imaginar su propia vida como una novela en la que él es el protagonista y de él depende el desarrollo de los sucesos y la determinación de lo que va a suceder en los capítulos siguientes. Tenemos que apelar a su persona, a su actividad invitándolo a imaginar de llegar a un punto extremo y de estar escribiendo su propia biografía. Esto le permitirá accionar con un mayor sentido de responsabilidad”.
El trabajo terapéutico no es simplemente explorar la biografía de una persona, sino darle herramientas y oportunidades para imaginar una posibilidad existencial diferente.
Lo que Frankl ha sacado de la experiencia de los campos no fue de inmediato. Seguramente él en los campos ha actuado tomando una actitud diferente de distanciamiento. Él ha podido sacar de los campos lo que ha sacado, porque él ha entrado con una visión muy particular de la vida y del ser humano.
La logoterapia no surge de la nada, es que las premisas ya estaban antes de entrar a los campos. De hecho, en la misma experiencia de Frankl, es la escritura, la que le ha permitido sacar el valor y el sentido de la experiencia de la detención y de la prisión y lograr así una perspectiva de esperanza.
Escribir nos permite establecer un contacto más profundo con nosotros mismos. A veces la gente se queja mucho de lo que le está pasando pero no tienen la actitud de mirar hacia adentro. La escritura autobiográfica siempre es de sí, y de esta manera se logra aislar de todos los factores de afuera.

Cuando las personas escriben, eligen cosas entre los muchos acontecimientos que han vivido, precisamente los que para ellos tienen sentido o significado. Los que tienen mayor valor emocional. Entonces permiten de manera más profunda, ya que cuando una persona habla, no tiene mucha mediación entre lo que dicen y lo que piensan, es menos consciente. Cuando uno escribe, es más fácil trabajar porque puede retomar incluso después de un tiempo.
Cuando una persona escribe, relaciona los acontecimientos de alguna manera. La forma en la que lo cuentan, es significativo, hay una sintaxis del cuento que es existencial. Hay gente que utiliza sintácticamente de manera prevalente la oposición, una visión muy conflictiva. La sintaxis del cuento, te dice mucho sobre la sintaxis de la biografía de la existencia.
Progresivamente, las personas, escribiendo encuentran una centralidad, retoman la dirección de la vida y el protagonismo. En muchos casos y de manera no inmediata, escribiendo, las personas empiezan a darle otro sentido algo que había pasado, van contando de manera diferente las mismas cosas.
La escritura promueve la autoexploración sobre todo en personas que tienen la costumbre de huir de sí mismas o de darle siempre la culpa a cosas externas y tirar la responsabilidad hacia afuera.
En individuos que son tendencialmente más irracionales y que actúan de manera no muy reflexiva, la escritura le permitirá generar una mayor actitud a pensar antes de actuar.
Otra cosa que permite la escritura es, ayudarle a la persona a fijar en el papel cosas que están en peligro de ser olvidadas, porque de vez en cuando la gente dice cosas muy importantes, interesantes y valiosas desde el punto de vista terapéutico y educativo, pero al no estar consciente del valor que tiene, se le va olvidando y fácilmente regresan a las obsesiones que normalmente son las negativas.
Cuando una persona habla, puede decir cosas muy desordenadas, mientras que la escritura obliga a ordenar, ya que el texto debe tener una coherencia, no pueden ser frases al aire sin relación. Es un ejercicio que impone encontrar un hilo conductor.
Al final, la escritura es un ejercicio que rescata a la persona de la pasividad.

Hay algunas condiciones que hay que tener presentes:

- La escritura, se puede convertir en un ejercicio muy auto-referencial y de autocomplacencia, en el que uno al final se aficiona a esta forma de hablar de sí mismo y esto puede ser contraproducente en situaciones en que la personalidad es narcisista o introvertida, por lo que podría no ser el recurso adecuado.
- La escritura debe ser un instrumento de búsqueda de la propia autenticidad y no reforzar justificaciones del malestar de las personas.
Hay dos peligros desde el punto de vista logo terapéutico:
- La escritura puede convertirse en un ejercicio autístico, por ejemplo, puede reforzar esquemas neuróticos, especialmente si la escritura es de tema libre. Espontáneamente, una persona va a repetir lo que siempre se dice a sí misma, y esto puede resultar contraproducente.
- Escribir puede reforzar, en algunos casos, la híper-reflexión o un exceso de auto-observación en personas que ya son exageradamente recurrentes en estas actitudes.
La escritura, al ser de sí mismo, es una práctica prevalentemente solitaria, es un ejercicio que el sujeto debe hacer consigo mismo.
También se puede hacer una escritura de dos, en donde el paciente y el terapeuta escriben en conjunto.

Para trabajar a través de la escritura se necesita un lugar tranquilo y un tiempo reservado únicamente a escribir. Se debe tener absoluta posibilidad de expresarse, que no haya en el contexto ningún impedimento y ningún mensaje de juicio, para que la persona sea libre de escribir y expresar lo que quiera.
Se necesita ausencia de preocupaciones formales.
La escritura nunca debe ser una imposición.
Se debe dar continuidad al proceso de escritura, de manera que la escritura se convierta en un hábito.
La escritura puede seguir como ampliación de la escucha del otro. La magia del encuentro terapéutico es que si encuentras a una persona que te escuche de manera profunda, aprendes a escucharte más, esta es la esencia del trabajo terapéutico.
FIN DEL CONGRESO