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Leticia Ascencio de García

“La logoterapia es más que una terapia: hacia una propuesta educativa”

Cada día vemos más inmediata la formación de Logoeducadores como un proyecto hecho realidad. Tenemos en SMAEL la formación de los alumnos que interesados en el eros pedagógico de Viktor Frankl han encontrado la respuesta a su misión. Ya el IV Congreso Mexicano de Logoterapia en 2008 buscaba encontrar respuestas a las interrogantes que mantienen nuestro anhelo de formar logo-educadores. 

¿Qué significa educar hoy? ¿De qué manera colaboraremos los logoterapeutas a la formación? ¿Cuál es en realidad la tarea del logoeducador? ¿Por qué su importancia en el siglo XXI? ¿Existe una cura educativa que permita a cada uno realizar el sentido de su propia existencia y, al mismo tiempo, permita a todos compartir un horizonte de sentido y de valores? ¿Para que educamos? La necesidad de respuestas, es lo que nos tiene aquí y ahora, buscando las alternativas de formación. Un intento de síntesis siempre flaco, me lleva a concluir lo siguiente:

Dice Frankl: “La educación en la actualidad, ya no puede seguir sus lineamientos tradicionales, sino que debe promover la capacidad de tomar decisiones de manera independiente y auténtica. …Una conciencia viva y vital es lo único que puede capacitar al hombre para resistir los efectos del vacío existencial, llamado, conformismo y totalitarismo” El sugiere que en una época en la que nos caracteriza una falta de sentido, la educación ha de poner el empeño no solo en proporcionar ciencia, sino también en “afinar la conciencia” de manera que la educación sea además una “educación a la responsabilidad”. 

Hasta ahora, la formación y el ejercicio profesional predominante de los egresados de SMAEL ha sido en el campo de la psicoterapia; sin embargo muchos otros deciden no desarrollarse en el terreno terapéutico, pero tampoco desean dejar la logoterapia y se dedican más al trabajo social en comunidades e instituciones. En sentido estricto, la logoterapia representa una intervención clínica orientada a curar un tipo particular de neurosis (las llamadas neurosis noógenas), en sentido más general es un método integrador utilizado en una gama más amplia de molestias psicológicas y existenciales (cfr. Frankl 1974; Frankl 2001a; Frankl 2005a), pero en sentido profiláctico y preventivo es una forma de “educación en la responsabilidad” (Frankl 2005b, p. 69), desarrollada en una época en la que el sentimiento de falta de sentido – que se puede considerar normal y casi “fisiológico” en algunas etapas y situaciones de la vida – está agudizado y tal vez exasperado gracias a la precariedad e incertidumbre en la que la sociedad contemporánea se encuentra envuelta. Bruzzone comentaba: …la logoterapia “es más que una psicoterapia”, y hacemos bien en preguntarnos si junto a un logoterapeuta en el sentido estricto, podemos hablar de un “logo-educador”. Diría más: ¡el logoterapeuta es un logo-educador! Esto no quita que la formación de estas dos figuras, debiendo operar en contextos diversos en varios aspectos, no requiera una distinción (más clínica en el primer caso, más socio-educativa en el segundo). Sin embargo, la esencia del trabajo terapéutico sigue siendo educativa, ya sea que se trabaje en un espacio clínico, o bien en un contexto socio-asistencial o pedagógico. Tal es el caso de personas egresadas de SMAEL que se encuentran involucradas en, comunidades de bajos recursos, iglesias, empresas, grupos de necesidades específicas, como padres de familia, maestros, familiares de enfermos crónicos o terminales, etc. Estos profesionales se han capacitado como logoterapeutas, pero realizan actividades de orientación educativa, empleando para ello parte de los conocimientos y destrezas que recibieron en su formación y otro tanto de su intuición y buena voluntad. La tarea de educar es cumplir la misión de humanizar, con la esperanza de lograr la tan ansiada salud y transformación del mundo y de la vida. El compromiso de la logoterapia se orienta a educar en valores, actitudes y sentido de vida, para hacer del hombre un ser íntegro. Decía Bruzzone en su conferencia que: “A un lado de la tarea propiamente clínica del logoterapeuta, se abre el horizonte cada vez más basto en el que un nuevo profesionista, experto en humanidad, está llamado a intervenir: el logo-educador. Él conoce la profundidad del ser humano y sus abismos de misterio, pero alimenta también una confianza incondicional en las alturas a las que puede elevarse su “fuerza de oposición espiritual”. Es evidente que la ideología y la cosmovisión de la logoterapia es igualmente benéfica en el terreno de la psicoterapia como el de la educación. Ambas tienen como personaje principal al hombre más con terrenos diferentes. Viktor Frankl señala: "La tarea de la educación no es transmitir conocimientos y nociones, más bien afinar la conciencia de manera que el hombre pueda reconocer las exigencias contenidas en cada situación”, es decir: La formación de la conciencia, le permite al individuo reconocer el sentido concreto de cada situación y elegir responsablemente. La labor del logoterapeuta –tal vez la más importante- es acompañar a su

paciente en el encuentro de las actitudes de sentido que requieren las diversas situaciones de su vida. Frankl hace hincapié que el sentido corresponde a un individuo, que vive una situación concreta en tiempo y espacio. El sentido es entonces único y específico para esas coordenadas espacio-temporales de ese paciente. La unidad de trabajo del logoterapeuta es el paciente ya sea en trabajo individual o en reducidos grupos terapéuticos. En cambio la unidad de trabajo de esos otros profesionales que orientan educativamente en los grandes temas de la logoterapia a grupos diversos como los mencionados es la comunidad: la de personas necesitadas de bajos recursos, la de padres, la de mujeres sometidas a violencia familiar, la de empleados de una empresa, la de familiares de enfermos crónicos o terminales; en cualquier terreno fundamentalmente es la de formar individuos en torno a la capacidad de ser más personas que desarrollen su habilidad de decidir y de ser responsables, en otras palabras: de “afinar su conciencia”. Este sería posiblemente el campo mas ajustado al trabajo de un logoeducador. Por lo tanto, tenemos por un lado, al logoterapeuta ejerciendo la logoterapia como acción terapéutica –cura médica de almas- para acompañar al hombre doliente individual o grupal en el encuentro del sentido. Por otro tenemos al logo-educador ejerciendo igualmente la logoterapia como labor de orientación a grupos comunitarios. Ambos se fundamentan igualmente de la filosofía y antropología de Viktor Frankl, pero su ámbito de trabajo es distinto, lo mismo que sus actividades profesionales, y por lo tanto sus conocimientos y destrezas deben ser específicas para la labor que cada uno realiza. Y esto debe reflejarse en la formación profesional. Aristóteles nos dice: "La educación consiste en dirigir los sentimientos de placer y dolor hacia el orden ético." ¿Por qué la formación de logeducadores parece imprescindible?  Nos alertaba Bruzzone diciendo que el problema del vacío existencial no pertenece tan solo a los jóvenes de 1930, sino que hoy en día está más difundido y se agrava de manera preocupante. Se necesita entonces que la pregunta por el sentido (descuidada por un mundo adulto a menudo distraído e insensible) sea escuchada y encuentre respuesta, de otra forma la vida está en riesgo de aplanarse en la búsqueda ilusoria de los sustitutos: el consumo de drogas que dan la impresión de poder disponer a voluntad del bienestar y de la euforia, el recurrir a formas extremas de evasión a menudo ligadas al riesgo, al uso de la violencia como una reacción desesperada ante el aburrimiento, etc. El replegarse en estas formas evasivas surge del intento de llenar un vacío, pero no alcanza a cubrirlo más que por unos instantes, y por lo tanto, amenaza con convertirse en un círculo vicioso de

dependencia. Los factores patógenos que, según Frankl, favorecen el surgimiento de la crisis y del vacío existencial son la provisionalidad de la conducta, la actitud fatalista de la vida, la mentalidad colectivista y el fanatismo (cfr. Frankl 2001b, pp. 62-64). Son precisamente estos los enemigos principales, los adversarios más insidiosos con los que la educación de hoy debe combatir: La ausencia de proyectualidad a largo plazo y la ideología del aquí-y-ahora y del todo-y-pronto, la entrega de la propia libertad en manos de la casualidad o de un destino ciego, la masificación y la alienación, las visiones totalitarias e intolerantes de carácter religioso o filosófico o político. Entonces, si como Frankl repetía “cada época tiene su neurosis y cada época necesita de una psicoterapia” (Frankl 1992, p.9), esto vale con más razón para la educación: cada época tiene sus necesidades educativas y por lo tanto requiere de una pedagogía. Una época marcada por el vacío existencial necesita de una pedagogía apta para prevenir y combatir la falta de sentido. Esta pedagogía probablemente no existe todavía, nos toca a nosotros construirla. Esto significa que el problema “ya no es psicológico, sino cultural” (Galimberti 2007, p. 12) y que la solución no puede ser tan solo clínica, sino que debe ser pedagógica. Se necesita combatir el sentimiento de la falta de sentido con el testimonio de los valores y del sentido incondicionado de la vida.  Una idea de Frankl que me ha motivado desde hace tiempo es lo que menciona: “Aún puedo ver ampliada mi tarea de incumbencia, en sentido que debo inmunizar a tiempo a personas sanas contra la desesperación, señalándoles, en sentido de logoprofilaxis, que la vida tiene un sentido incondicional”  Dice Graciela Clément: Cualquier teoría pedagógica deberá tener clara la idea de hombre que sostiene. La logoterapia y el Análisis Existencial presentan una antropología integral que, al preocuparse por “cómo se existe en el mundo”, fundamenta todos los aspectos de la existencia humana incluida la educabilidad. En el contexto frankleano, la plena manifestación de la dimensión espiritual, depende de la educación. ¿Por qué afirmamos esto? Todas las características humanas específicas están presentes en nosotros como potencialidades pero su actualización es una tarea mediada por un proceso educativo profundo: ellas deben ser apeladas, orientadas y educadas. Todo lo esencialmente humano depende del aprendizaje. Poseemos por naturaleza una diversidad de posibilidades pero, como lo dijimos otras veces: - a ejercer la libertad, se aprende - a hacerse responsables, se aprende - a descubrir sentidos y encarnar valores, se aprende - a lanzar puentes de una existencia a otra y a construir la comunidad, se

aprende  La Logoterapia es una Pedagogía de la conciencia y una Pedagogía del Sentido. Todo ser humano está llamado a buscar sentidos y para realizar esta aspiración, cuenta con la Voluntad de Sentido que es la motivación básica del hombre. Desde la Logoterapia podemos también proponer una Pedagogía de los valores.  Dice V. Frankl en “Psicoanálisis y Existencialismo”: “Ahora bien, aunque el sentido está ligado a una situación única e irrepetible, hay además universales en el mundo del sentido y esas amplias posibilidades de sentido es lo que llamamos valores.”  Ellos son universales de sentido cristalizados en el curso de la historia. El hombre es por esencia un ser valorativo y la educación debe orientarlo en el descubrimiento, adhesión y encarnación de valores. Tenemos la capacidad de valorar pero la escala de valores es una tarea que se descubre y se aprende. Los valores no se enseñan como un contenido más del currículo, “los valores hemos de vivirlos.” Desde una Pedagogía de los valores se debe educar para ser cada vez más nosotros mismos desde las raíces de nuestra propia humanidad y de nuestra propia singularidad.  Los valores tienen dimensión intersubjetiva, son “para nosotros”. Exigen ser comunicados y compartidos y se orientan a construir la comunidad. Junto a la Pedagogía de los Valores surge la del Compromiso y la solidaridad.  Frankl ya planteaba a los pedagogos que: “De una u otra manera, la educación es hoy más que nunca una educación para la responsabilidad. Y ser responsable significa ser selectivo, saber elegir.” Se trata de responder a las situaciones y demandas que la vida presenta y de hacerse cargo de sí mismo. Ese acto de responsabilizarse se convierte en un rico proceso educativo que permite acompañar y orientar a otros en su camino de responsabilidad. La Logoterapia es también una Pedagogía liberadora. Cuando afirma que el hombre puede tomar distancia de los condicionamientos y asumir una actitud frente a ellos, la libertad se encarna como proceso de liberación. El proceso educativo también es liberador, permite cambiar el “ser-así” en “ser-de-otra-manera”. En este sentido Frankl afirma: “Educación supone libertad, concretamente libertad de transformarse.”  El educador, según la etimología del término, no sólo instruye, enseña, forma, sino que, además cuida. Y estas tareas suponen el marco de la apelación, el encuentro y el diálogo. Apelar, llamar, requiere del movimiento autotrascendente de alguien que se

dirige a otro a quien convoca y así se posibilita el encuentro, el cual está mediado por el diálogo. V. Frankl recomendaba a los educadores que fuesen guías y no pacificadores.  La alternativa presentada por Frankl del educador como “pacificador” (peace-maker, Friedenstifter) y el educador como guía y “marcapasos o precursor” (pace-maker, Schrittmacher) presenta al quehacer educativo como una especie de testimonio existencial: “El hombre necesita una guía que le haga de precursor y lo anteceda manteniendo una distancia que no puede ser nunca llenada. La guía perdería su carácter de necesidad si fuera alcanzada” (Frankl, 2001a, p. 51). El papel del guía-precursor es, de hecho, el de preceder al educando en el camino de la vida y trazar un recorrido ejemplar que él no debe repetir al pie de la letra, sino inspirarse idealmente para construir la propia e irrepetible historia personal. La logoterapia se interesa en la parte sana del hombre, en su capacidad espiritual que no se enferma, que permanece intacta. Federico Mayor Zaragoza, director de la UNESCO comenta: “Educar no es solamente inculcar saberes es despertar ese inmenso potencial de creación que anida en cada uno de nosotros a fin de que podamos desarrollarnos y contribuir mejor a la vida en sociedad. Por eso lo que más falta hace hoy en día, lo que reclaman, de nosotros de manera más o menos explícita los jóvenes, en particular, los adolescentes que concluyen sus estudios secundarios son referencias, una brújula, una carta de navegar. Urge que les proporcionemos esa orientaciones so pena de enfrentarnos con grandes trastornos sociales y tenemos que hacerlo lo antes posible si no queremos que nuestros nietos murmuren refiriéndose a nosotros esa frase terrible de Albert Camus: “Pudiendo hacer tanto, se atrevieron a hacer tan poco “.(4) Educar, significa sacar, extraer, pero, también es guiar y acompañar, hacia el logro de un mayor perfeccionamiento... Es imposible, plantearse la posibilidad de perfeccionamiento humano, sin una reflexión profunda acerca de los valores. La dimensión dialogal afectiva e intersubjetiva de la persona, por estar estrechamente ligada a la problemática de los valores, constituye uno de los aspectos que más puede ayudar a la superación de la crisis educativa, con la consiguiente prevención de alguno de los males que nos aquejan. Los valores, esas realidades capaces de despertar el interés vital de la persona o de estimular su perfeccionamiento, son descubiertos por el hombre en el mundo que el mismo habita.  Bruzzone ha señalado que: “La función principal del logoterapeuta y del educador es, por lo tanto, la de ser un “catalizador” (Frankl, 1998, p. 59) de la voluntad de sentido. Si la personalidad está guiada fundamentalmente por una radical exigencia de sentido y si la salud mental y la madurez psicológica

dependen del desarrollo de una actitud genuina de autotrascendencia, entonces es tarea de una terapia y de una educación “orientada-al-sentido” desarrollar tal disposición intrínseca del espíritu humano y reactivar en él el dinamismo que hasta ahora estuviera adormecido o interrumpido: “el anhelo humano de una existencia tan significativa como sea posible es tan poco patológico en sí mismo que puede – y debe – ser movilizado por una acción terapéutica. Este es uno de los objetivos más nobles de la ‘logoterapia’, en cuanto a tratamiento orientado hacia un ‘Logos’, un tratamiento que, en concreto, está orientado hacia el sentido, ¡y que orienta hacia allí al paciente! Para hacer esto se requiere no solamente poner en movimiento a la voluntad de sentido, sino también, en dado caso, si esta está oculta, inconsciente u ofuscada, se requiere despertarla” (Frankl, 2005d, p. 68). El educador en la concepción logoterapéutica ofrece entonces su intervención sobretodo a través de su “mediación personal” y esto significa que actúa sobre el educando a través de lo que es, antes incluso de lo que sabe, hace o dice. Tal mediación hace presión sobre la capacidad personal del educador de ser una “personalidad vitalmente abierta a la realización del sentido” (Kurz, 1991, p. 122). Es de hecho a través del “ser precedido” por el único e irrepetible modelo del educador que el educando experimenta el poder encontrar su personal y único modo de ser en la historia y la realidad concreta en la que está situado. En esta perspectiva, el educador se caracteriza, en términos fenomenológicos, como una especie de “técnico de la intencionalidad” La figura del mediador es urgente, me comentaba Gloria Arango, -no existe y su presencia se requiere para intervenir entre el director y los maestros, entre los alumnos y los maestros, entre los hijos y los padres de familia… Parafraseando a Gerónimo Acevedo lo imagino como un pontífice, ´es la persona que crea puentes para mejorar las relaciones´. De este modo, Frankl revalora el principio clásico de la asimetría en la relación educativa, corrigiendo las eventuales desviaciones autoritarias a través del concepto del rol insustituible del educador como “modelo” significativo (Vorbild) que, produciendo no una “influencia” (Beeinflussung) determinante, sino una especie de “impresión” (Eindruck), favorezca la búsqueda de la identidad personal y anime a la autonomía (ver Wicki, 1985). Por último, como escribe Frankl, “la eficacia inmediata del ‘ser’, del ser un ejemplo, es siempre mayor que la del discurso” (Frankl, 2005c, p. 134-135). Su tarea debe ser otra. ¿Cuál? Tal vez podremos responder: la tarea de la educación consiste en cultivar los sueños más allá que las necesidades. Educar, si lo pensamos bien, requiere una buena dosis de utopía: quiere decir hacer aparecer lo posible, apostar sobre lo que no se ve, lo que todavía no está pero se puede realizar. “Cada quien crece sólo si es soñado” decía Danilo Dolci (arquitecto, poeta, educador, muerto en 1997, pocos meses después de Frankl,

y nominado varias veces para el Premio Nobel de la Paz). El educador es aquel que sabe “soñar a los demás como no son todavía”. Y es precisamente en esto en lo que consiste el amor educativo según Frankl: en tener viva la tensión entre el “ya” y el “ todavía no”, entre el ser actual y el deber-ser.  El amor, dice Frankl, no es “ciego” sino “clarividente”, porque no se limita a aceptar al otro por lo que es, sino que alcanza a ver aquello en lo que se puede convertir, y lo ayuda a creer en ese objetivo y a alcanzarlo. El amor es, en este sentido “un acto metafísico” (Frankl 2005a, p. 173). El educador es siempre metafísico: alguien que sabe mirar más allá de lo que aparece inmediatamente, alguien que cultiva una esperanza, alguien capaz de ver el futuro por anticipado. Sin esta mirada a largo plazo, no hay educación. (Bruzzone p 8) El cuidado educativo, en el sentido fenomenológico y existencial, se propone como intervención dirigida a custodiar y sostener la posibilidad de decidir y de decidirse, desarrollando márgenes de trascendencia respecto a un “ser arrojado” existencial frecuentemente no elegido ni deseado. Y desde el momento en que toda proyectualidad auténtica se fundamenta en la decisión, la educación se centra esencialmente sobre la capacidad de elegir, como expresión plenamente madura de una existencia autónoma y responsable. El cuidado educativo encuentra entonces su razón de ser en el esfuerzo de “cultivar en el sujeto educativo el deseo de tener cuidado de sí mismo” (Mortari, 2002, p. XVI), donde tener cuidado de sí mismo significa principalmente “llenar la propia vida con sentido” (Mortari, 2002, p. 20).  El logo-educador, tiene la función entonces, de hacer que su interlocutor adquiera consciencia de sí mismo, confianza en sus propias capacidades, consciencia de la propia responsabilidad, llevándolo al umbral de la elección y dejándolo a que sea él el que decida qué camino seguir y caminar con sus propias piernas. Pero para hacer esto un buen guía debe hacer lo suyo: debe ser a su vez consciente y responsable, saber elegir y caminar con sus piernas. Debe ser finalmente, un testigo de como estar en el mundo para ayudar a los otros a estar en el mundo con sentido. Convertirse en logoterapeuta y logo-educador implica entonces, no solo saber ciertas cosas o actuar de cierta manera, sino antes que nada ser un cierto tipo de persona. La competencia relacional típica de la logoterapia se basa sobre una competencia teórica y metodológica, pero también (inevitablemente) sobre una competencia existencial.  Entonces, si como Frankl repetía “cada época tiene su neurosis y cada época necesita de una psicoterapia” (Frankl 1992, p.9), esto vale con más razón para la educación: cada época tiene sus necesidades educativas y por lo tanto

requiere de una pedagogía. Una época marcada por el vacío existencial necesita de una pedagogía apta para prevenir y combatir la falta de sentido. Esta pedagogía probablemente no existe todavía, nos toca a nosotros construirla. (Bruzzone p 6) En mi encuentro con algunos expertos en el tema de educación como Juan Lafarga, Gaby Delgado, Teresita Durán Ramos, Gloria Junoy, Lucía Armella, Julia Hardy y Daniele Bruzzone, guardé algunas ideas sobre lo que el logoeducador debe abarcar entre otras: - una base sólida de conocimientos en la teoría Logoterapéutica que le permita la comprensión y apropiación de esta visión antropológica. - técnicas de enseñanza, comunicación y manejo de grupos que le facilitaren hacer llegar su mensaje. - herramientas de autoconocimiento que lo lleven a descubrir sus propios recursos y habilidades y que le permitan ocupar su lugar insustituible en la relación. - una plataforma de lanzamiento a través de contactos institucionales que le permitan ir poniendo en práctica esta actividad. La logoterapia no es una educación para un grupo determinado, sino que es una educación para la vida y por lo tanto alcanza cualquier edad, condición o situación. Es entonces necesario explorar las capacidades humanas- existenciales del hombre como Logo-educador, para que aprenda a influir en una sociedad hambrienta de encontrar nuevos valores y sentidos.  El logoeducador podrá ofrecer los ingredientes que la logoterapia contiene para una proyección educativa, funcional a una proyección existencial más auténtica. Dará instrumentos educativos al especialista en educación, que le permitan facilitar al educando el poder hacerse cargo de su experiencia singular e irrepetible y en las condiciones concretas en que se encuentre viviendo para que sepa proyectarse a partir de sí mismo, y pueda dirigir el sentido y el valor de su existencia. Quien trabaja en la formación de los trabajadores sociales, educativos, sanitarios: para cuidar a los otros hay que saber cuidarse a sí mismo. Y en cuanto más cuidado se tiene de comprender la propia vida y darle un sentido, tanto más se podrá ayudar a los otros a comprender y a dar un sentido a su vida.  Convertirse en logoterapeuta y logo-educador implica entonces, no solo saber ciertas cosas o actuar de cierta manera, sino antes que nada ser un cierto tipo de persona. La competencia relacional típica de la logoterapia se basa sobre una competencia teórica y metodológica, pero también (inevitablemente) sobre una competencia existencial. 

Será entonces de vital importancia el proceso personal que viva el propio logoeducador dentro de una logoterapia que le permita una autoactualización de su forma de ser en el mundo y de su mundo valoral, de otra forma su preparación sería incompleta. Mucho es lo que hemos aprendido en este encuentro, mucho lo que cada uno de los ponentes complementado con los asistentes del congreso han ofrecido para analizar, estudiar, investigar y generar respecto a la formación y el trabajo profesional que realizará el logoeducador. Solamente me queda agradecer este encuentro amistoso que deja tanta tarea a Smael que seguramente será atendida, para ofrecer la mejor preparación a los egresados de México y de otros países como Especialistas en Logoeducación.

Leticia Ascencio de García

Junio 6 de 2008 

La biblioterapia, la escriptoterapia en el caso de Carlos

Desde la antigüedad, hubo médicos, filósofos y escritores que relataron experiencias y reflexionaron sobre el texto literario como terapia y apoyo; como un instrumento de la psicoterapia y la medicina, importante para la prevención, rehabilitación y curación; como diagnóstico para mejorar la relación con el médico, los parientes y amigos; finalmente, como forma de ayudar a toda persona a desenvolverse mejor en la enfermedad y las crisis, en el sufrimiento y la muerte.
La biblioterapia es la utilización terapéutica de toda letra escrita como: poesía, canciones, aforismos, reflexiones y frases célebres.
Un texto podrá significar distracción, orientación; servir de modelo o escarmiento; relacionarse con nuestras vidas o enfermedades, o alejarnos de tales situaciones; estar supeditado a metas prácticas o tener un sentido metafísico. Sea como fuere siempre será al decir de Kafka: “El hacha que resquebraja el mar congelado de nuestro interior”
Los lectores asiduos tienden a ser personas más felices que los demás. De seguro no lo serán por haber recibido menos golpes del destino, sino mas bien porque la lectura continuada les ha enseñado a entretejer los contratiempos en su vida dándoles un sentido, y, porque han logrado madurar en su constante encuentro con el mundo de los pensamientos e imágenes de los libros.
Desde esta óptica, la cultura de la lectura puede definirse como terapia cotidiana sin terapeuta.[1]
En mi práctica con pacientes con frecuencia utilizo la lectura de textos, frases, poemas etc., como apoyo a la terapia; en los que relatan o descubro con que tienen habilidades para escribir, igualmente la escriptoterapia resulta ser un magnífico camino de autodescubrimiento.
Algunos pacientes me han confesado que el libro “El hombre en busca de sentido” los trajo con el anhelo de poder superar su “vacío existencial” o su falta de deseo de vivir. La “Carta al Padre” de Kafka, en algunas ocasiones ha sido inspiración para desarrollar la autonomía frente al padre, en hombres y mujeres de mediana edad.
El logoterapeuta podrá siempre echar mano de textos literarios para propiciar la reflexión e introspección. Esto produce una especie de “aprendizaje directo” donde el paciente ha sido sorprendido en sus defensas y resistencias.
Deberá crear un clima donde a partir de su inflexión de voz, ritmo de lectura, contenido de el relato, etc.. pongan al paciente en un estado de meditación en el cual ciertas vivencias anteriores y percepciones nuevas adquieran mayor intensidad.
Cuando el logoterapeuta descubre que el paciente ha asimilado el impacto del cuento o relato, y esto se podrá observar en sus expresiones gestuales y verbales es conveniente remarcar el logro mediante algunas frases como: es lo que parece bueno, o, tal vez eso dice este cuento, o, me interesaba que vieras lo que tienen en común tu y ese autor….o, tú y ese texto, de esta manera afirmamos la dirección de la meditación y ponemos un acento sobre el mensaje a retener.
La biblioterapia nos ofrece los siguientes beneficios:[2]
•  NO CONSTITUYE UN RIESGO, ya que los relatos son aceptados habitualmente como una intervención no intrusiva y nos permiten llegar al interior del otro con mayor facilidad.
• REDUCE EL NIVEL DE RESISTENCIA por parte de los pacientes a nuestras intervenciones y se agiliza el proceso de cambio.
• IDENTIFICA LA IDEA Y DIRECCIÓN DEL CAMBIO con una imagen que permanece en el individuo, estableciéndose en un nuevo recurso para él.
• OFRECE NUEVOS MODELOS DE FLEXIBILIDAD señalando otros esquemas de respuesta posibles ante situaciones similares a las propias.
• FOMENTA LA INDEPENDENCIA DEL PACIENTE y asegura su valiosa participación en el proceso terapéutico (“yo me sano”) al tener que inferir o, mejor aún, descubrir, el mensaje del relato llegando a sus propias conclusiones y no siguiendo interpretaciones del logoterapeuta.
La mayoría de los relatos y textos religiosos, mitos y cuentos, contienen una enseñanza y una promesa, dice Lukas:…La enseñanza no es más que una lección en la forma de vivir. En lo que se refiere a la promesa, por un lado se vincula a un polo positivo de la enseñanza, es decir, que todo saldrá bien si hacemos hincapié en los aspectos positivos de la vida. La promesa va más allá de la enseñanza y se transforma en auténtica portadora de esperanza.(Lukas 2000)
En la conferencia inaugural de la Semana del Libro, en Viena, en 1975, Frankl disertó acerca de “El libro como tratamiento terapéutico”. Ésta técnica no constituye una de las grandes propuestas de la logoterapia. “Teniendo en cuenta que la psicoterapia se basa en una colaboración entre el médico y el enfermo, no hay que pensar que el libro puede sustituir al médico y la biblioterapia a la psicoterapia”[3].
Sin embargo, dice Frankl: “Un libro adecuado leído en un momento oportuno ha salvado a muchas personas del suicidio, y esto lo sabemos los psiquiatras por experiencia. En este sentido, el libro presta una auténtica ayuda en la vida... y en la muerte …He visto cartas escritas en el lecho de muerte o en la cárcel, en las que una sola frase puede aportar en tales situaciones aislamiento exterior y franqueza interior. [4]”
Además, comenta:..Hace décadas en el campo de concentración de Auschwitz se comprobó que había sido asaltada la biblioteca. Cada uno de los condenados había metido en su mochila obras de su poeta preferido y algún libro científico. Eran las provisiones para el viaje hacia lo (por suerte aún) desconocido. Que venga ahora alguien y me diga: Primero la comida, luego la moral”. (Frankl, 80)
No es difícil para el lector comprender la nobleza que tiene este recurso, como también el hecho de que los del logoterapeuta se puedan apoyar en las cualidades que nuestro paciente tiene. Más de una vez, he recurrido a invitar al paciente que pinta, para que me traiga la expresión de sus sentimientos a través de algún dibujo o lienzo en el que las texturas, el tema o color, puedan ofrecernos recursos escondidos en su corazón, que hasta este momento había sumergido en el inconsciente .
Dejar escrito o plasmado en cualquier espacio lo que somos y lo que llevamos muy dentro, es enormemente revelador tanto para el paciente como para el terapeuta, que tiene la oportunidad de acompañar a un artista en su proceso personal hacia la madurez y el reencuentro con el sentido.
El efecto terapéutico de la escritura
Para un paciente razonablemente literato o no, una de las mejores herramientas para la ventilación emocional es escribir.
Algunos usan como catarsis de sus sentimientos escribir acerca de sus vivencias emocionales más profundas. Funciona de la misma manera que la catarsis en una sesión de terapia, excepto que a muchos se les debe asegurar que su material escrito es estrictamente de su propiedad, que pueden destruirlo sin enseñárselo a nadie y que en cualquier situación sólo el terapeuta lo verá; no se hará ninguna copia y se devolverá al autor cuando finalice la sesión de terapia.
Un gran número de pacientes y otro de personas que no están en terapia, tienen ambiciones secretas de contar sus historias en forma literaria, pero no ven prácticamente ninguna manera de obtener su material publicado. A menudo encuentran un mejor sentido de vida con esta forma de expresión personal y esto puede convertirse para ellos en el método de decidir llenar una meta logoterapéutica.
La sensibilidad que manifiestan recursos creativos como éstos, puede ser verdaderamente iluminadora. Tan es así que quiero compartir con nuestros lectores a través de este texto, la riqueza que encierra el camino de los valores de creación y experiencia de los que Frankl habla.
En el caso que presentaré, el mismo paciente me pidió que lo publicara y que no cambiara inclusive su nombre, que sentía orgullo de su trabajo.
Carlos es un paciente a quien el recurso de la lectura y la escritura le dio alternativas para observarse de cerca y trascender los problemas; pudo iniciar el proceso de duelo al escribir una carta a su pequeña hija fallecida hace unos cuantos meses y acercarse a su esposa con quién tenía dificultad de expresar sus sentimientos, a través de una afectuosa misiva. El conflicto que tenía y no podía enfrentar con su padre hacía 38 años, inició su solución después de mi sugerencia: “Lee la Carta al Padre” de Kafka; y si puedes “ La carta al padre de Carlos”, tráela a sesión y la trabajamos.
La respuesta fue positiva, a pesar de considerar que Kafka no era especialmente aceptable de acuerdo a cierta antigua moral que él había aprendido; lo primero que hizo fue enfrentarse a la decisión de querer leerlo sin prejuicios, posteriormente escribir la propia, y enseguida traerla a consulta con una gran satisfacción y más grande sonrisa diciendo: “Kafka se queda chico frente a mí…, Él tenía menos conflicto con su padre…”
Leímos y trabajamos su carta, “no tuve que corregir casi nada en el escrito original…. “Mira….,” Me dijo orgulloso, refiriéndose a su capacidad de hacer las cosas con eficacia, con seguridad y también a que el problema ya estaba aflorando en su consciente.
Después de un tiempo, cuando le dije todo lo que su cartas podría enseñar a alguien que necesitaba clarificar sus relaciones, me la ofreció para publicarla, orgulloso de su trabajo y con el deseo profundo de colaborar en dar luz a otra persona a través de su texto. Su carta dice:
QUERIDO PAPÁ:
Escribo estas líneas como parte de un programa de análisis que estoy realizando con el fin de entender:
¿En qué me he equivocado? ¿Qué he hecho mal? ¿Por qué no logro mis objetivos?
Antes de empezar a analizar las premisas que han regido mi vida, debo de agradecerte el entusiasmo, amor y dedicación que tuviste siempre en una de tus múltiples empresas, en especial, en la “educación de Carlitos”, que como he de suponer era de las menos importantes, pero ¿por qué no decirlo? ¡SÍ, UN GRAN RETO!
Por lo mismo, le doy gracias a Dios, que para ti los retos son muy importantes, ya que por ello siempre hubo, hay, y habrá una gran interacción entre nosotros dos. No así, con algunos de mis hermanos con quienes, no pasa de ser más que eso, ¡UNA SIMPLE INTERACCIÓN! Ya que ellos permiten y acatan tu santa voluntad, dejándote ser el amo y señor de la situación, y ni siquiera se percataron de que siempre fuiste un padre que permitió que sus hijos salieran por sí solos, amén de las pequeñas intervenciones que tuviste en nuestras vidas, proporcionándonos alguno que otro consejo.
Ya que hablamos de retos, la vida es uno de ellos y como atinadamente dices, hay que enfrentarlos y superarlos, porque nos hacen crecer en todos los aspectos de la vida.
Otra de nuestras máximas (digo nuestras, porque todas las máximas propuestas por ti, son parte de esos consejos que das, y que deben ser ejecutadas a rajatabla) es la bondad, siempre te he oído decir, que “ en esta vida hay que ser buenos”, y que mi madre siempre lo decía y lo llevaba a cabo, ¡ QUE HABÍA QUE SABER PERDONAR!
O, la de “aguántate y échale ganas, ya que las cosas no son siempre como las que uno quiere”.
O, cuando hacía alguna vez algo bien, que esperando palabras de aprobación o de aplauso, oía algo muy común en ti, “así debería de ser siempre”, aludiendo a que nunca hay que esperar reconocimientos y que las cosas se hacen porque se tienen que hacer.
Bueno, sé que me faltan algunas, pero como ves, por algo fui el gran reto ¿NO?
Razonándolas en general, hoy deduzco que son excelentes como columna vertebral en la educación de un padre a un hijo, si tomas en cuenta el ámbito en el que se desarrollan los dos y es por eso que al principio de estas líneas te agradezco el entusiasmo, amor y dedicación que en este caso le dedicaste a tu pequeña empresa.
Para llegar a esta conclusión, primero analicé el entorno en el que me desenvolví. Trataré de hacer una síntesis muy profesional del mismo, procurando que no se me olvide nada, ya que para este análisis, esto es crucial:
1. Huérfano de madre, a partir de los dos años y medio de edad.
2. Huérfano temporal de padre, durante cinco años (de los dos y medio a los siete y fracción).
3. Viví en un departamento con mis hermanos cuidados por una institutriz a la no muy despreciable distancia de 10,000 kilómetros de ti.
4. Vi a mi padre durante ese tiempo dos o tres veces al año, que si consideramos la distancia entre nosotros, se podría decir que te veía muchas veces.
5. Nos conseguiste una nueva madre, sin tomarnos en cuenta y tuvimos que aceptarla y llamarla así, casi a fuerza.
6. Y al regresarnos otra vez a México, dejamos a todas aquellas personas que a lo mejor por compasión, tanto nos quisieron.
7. Ya en México, otra vez soportar vejaciones, desprecios y muchas diferencias con los nuevos elementos que nacieron de esa relación.
8. Un padre tan inmerso en su trabajo, que delegó la educación de sus hijos a esa persona llamada mamá.
Papá, creo que tus máximas fueron excelentes como motivación para sacar adelante una vida que se abría camino en cada uno de nosotros, como un GRAN RETO, pues cada uno de nosotros tuvimos que luchar como pudimos contra el abandono de su padre, ya que mantener diez hijos no es una empresa fácil y tú, al cabo de los años, podemos decir que lo lograste. Nunca nos faltó ni ropa ni comida y aunque no todos comíamos y vestíamos igual, al final todos vestimos y comimos.
Tengo que decir que vivir con una institutriz o con una MAMADRASTRA es lo mismo, sólo que tuvimos la suerte de que con la segunda te podíamos ver todos los días aunque fuera algunos minutos, ya que siempre estabas trabajando y no tenías tiempo para nosotros.
En mi caso particular, te agradezco las máximas de “aguántate y échale ganas” y la de “sé bueno y perdona”, ya que sin ellas la pude haber matado cuando hacía tantas diferencias entre los tuyos y los de ella, y me sirvieron tanto, que todavía las sigo implementando en lugar de hacer corajes cuando haces diferencias con los nietos; quiero y apoyo más a los míos.
Ahora me viene a la mente otra máxima que se me había escapado, “hay que ser justo y honrado en la vida, aunque te cueste serlo”. Ésta ha sido, yo creo, la más importante para mí y es a la que mayor énfasis le he puesto, honradez y justicia, sobre todo justicia.
Es muy difícil escribir esto, porque me saltan a la mente muchas cosas relacionadas entre sí, y ponerlas por escrito me cuesta mucho.
¿SOY UN FRACASADO? Me pregunto.
SÍ, me contesto.
¿POR QUÉ?
Si tomamos en cuenta mi infancia, que en esa época sólo había dos cosas muy esenciales para mí, mi padre y en mayor grado mi madre, y como esta última murió y nos dejó, pues solo me quede con la segunda más importante, que para entonces, se convertiría en la más importante de todas, TÚ.
Fue muy triste que en ese momento también tú te fueras pero, ¿qué podía hacer un niño de tres años que no entendía nada sino idolatrar a su padre, cuando se acordaba de los escasos momentos que compartía con el cuándo nos visitaba? ¡OH, GRAN PECADO QUERER A SU PADRE!
Claro, yo a los tres años tenía que entender que mi padre era una persona con fuertes problemas afectivos que con la muerte de su esposa ¡ SE DESQUICIÓ! y que en esos momentos la pérdida de una esposa pesaba más que siete hijos (de los nueve años a los seis días de edad) abandonados. ¡OH, ESTÚPIDO DE MÍ!
Si para un niño las imágenes paternas son muy importantes, creo que para mí la tuya era mucho más tomando en cuenta mi situación, que ahora con gran ironía dices que copié lo malo tuyo y que soy un digno ejemplo de todo lo malo que tienes. Si por esto me haces un fracasado ¡SI, SOY UN FRACASADO!
Si tomamos en cuenta que a mis treinta y nueve años de edad, no tengo la posición económica suficiente para vivir holgadamente y que lo poco que tengo ha sido a base de créditos que actualmente sigo pagando. Si por esto me haces un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si nada más trabajé dos años en un sitio, en donde me hacían la vida de cuadritos o imposible, tratando de lograr una meta específica por mi mujer y mis hijos y que después de lograrla, abandoné por salud física y mental ese encargo, debiendo haber aguantado mucho más tiempo para demostrarme a mí mismo que puedo, ya que eso es muy formativo. Si por esto me haces un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque soy fiel a mis principios y tengo los hijos que Dios me mande y esto hoy es una irresponsabilidad, me haces un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque no he podido superar rápidamente la pérdida de Mariana mi hija, y por el contrario te pido un poco de apoyo, me haces un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si no poder llevar una buena relación contigo porque nunca entiendo lo que me tratas de decir, o no comulgo exactamente con tus ideas, o tomo caminos para lograr algo que quiero, y no son los mismos que tú usarías, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si haber tomado tus máximas como la columna vertebral de mi formación y los objetivos a seguir, hicieron de mí una persona insegura, traumada en muchas facetas de mi vida sin auto estima, me convierte en un fracasado, ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si yo no comparto estas mismas máximas que me inculcaste, y las que yo seguí a rajatabla, hoy no son las mismas que tú observas porque las has modificado o matizado a tu conveniencia eso me convierte en un fracasado, SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si permitir y aguantar que te expreses de mí con la gente como se te da la gana, siempre minimizándome y ofendiéndome, sólo porque te quiero mucho, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque creo todos tus chantajes morales, en cuanto a las ganas y esfuerzo que le has puesto a la educación de tus hijo, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque he hecho hasta lo imposible por ganarte y porque quiero que estés orgulloso de mí, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque te he querido más que a nada en esta tierra y he permitido que hicieras de mí lo que soy, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Si porque he permitido que te metas en todo por miedo a perderte, eso me convierte en un fracasado ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!
Ahora, papá, tengo que reconocer que existe un gran Dios al que le debo todo, mayormente ese gran defecto que es mi REBELDÍA, sin ella el destrozo que me hiciste hubiera sido mucho mayor y ahora que me doy cuenta de tantas cosas, todavía puedo rectificar el rumbo y el esfuerzo por componer mi vida, aunque difícil, sí muy salvable.
Me da pena pensar en aquellos para quienes el destrozo es irreparable, como el de mis dos hermanas, que porque tú no estabas de acuerdo con sus matrimonios, te encargaste de tronarlos para luego poder decir ¿YA VEN’, ¡TENÍA RAZON!
¿Qué habría sido de mí, si no me doy cuenta a tiempo de que con tu sinceridad y honestidad te estabas cepillando mi matrimonio?
Muchas veces decir “tu verdad” puede herir y dañar desmedidamente. Si mi mujer no se había percatado de todos mis errores y carencias, ¿ Porqué tú tienes que sacarlas a relucir? ¿Quién te da ese privilegio?.
¿No será que en tu amargura no soportas ver a los demás tratando de hacer una vida más normal y con menos pendejadas que con la tuya? Una vida llena de tabúes, mentiras y apariencia que no te llevaron a nada. ¿No será que vives una soledad tal, que te lleva a pensar siempre en el pasado cuando tenías a mi madre y a tu padre y que destrozas a los demás porque tu lo estás?
¿No será que te duele reconocer que no estuviste con nosotros cuando más te necesitábamos y todavía hoy no luchas por nosotros, por esa unión familiar que tanto quieres y que tu mujer no te deja?
¡AY, pá!, Si supieras lo mucho que te quiero, y lo mucho que te necesito, lo mucho del padre que me hace falta. ¡EL EJEMPLO QUE RECIBO ES EL QUE DARÉ!
Ahora que soy padre, comprendo y entiendo cosas que antes no. Sé por qué dices que la vida sigue adelante y es cierto, tengo una gran mujer y cinco hijos por quienes ver. Es justo ahora cuando más me necesitan y cuando más voy a estar.¡YA NO QUIERO SER UN FRACASADO!
Me he dado cuenta que el ejemplo a seguir no era el indicado y desde hoy, el mío saldrá de la conjunción de ideales comunes con mi mujer, tratando de ser la persona que siempre debí ser.
Me es muy difícil cambiar el rumbo, sobre todo cuando durante tanto tiempo idealicé a una persona. Ya no me da miedo perderte, al contrario, esto me motiva a luchar y superar todo por el bien mío y el de mi familia. ¿NO CREES QUE ESTE ES UN GRAN RETO?
Para finalizar, papá, creo que este análisis sólo me da como resultado, que desde tu punto de vista ¡SÍ, SOY UN FRACASADO!, Porque generalmente un padre se ve proyectado en su hijo y creo que este también es el caso.
Pero desde mi personal punto de vista, soy un GRAN TRIUNFADOR, ya que aunque los caminos que he elegido en esta vida han sido muy diferentes a los tuyos, son míos y me han dado muchas satisfacciones. Aunque tú no lo reconozcas, hay mucha gente que lo reconoce, y como tú dices, que cada quien es lo que la gente dice de él, en este caso el balance es muy favorable para mí.
Tengo la suerte de que todavía mi familia es muy joven y aún hay tiempo para enmendar, algo que para ti, ya es un poco más difícil.
Hay muchísimos detalles en mi vida que alegran mi vida y mis hijos aportan muchísimos de esos detalles y me hacen disfrutarlos
Por si fuera poco, mi mujer es muy superior a la tuya, y si yo la logré conquistarla, eso me hace un GRAN TRIUNFADOR.
Te quiere mucho
CARLITOS.
Antecedentes:

Carlos había estado en terapia de pareja hacía tres años conmigo. Su relacíón se encontraba lastimada: consideraba que ella era caprichosa e irresponsable entre otras cosas y ella refería que él imponía sus decisiones a rajatabla y todos debían hacer lo que dijera.
Habían vivido una experiencia de separación breve, al tiempo de tener su tercer hijo y después del proceso terapéutico rehicieron su matrimonio con un hermoso regalo, el nacimiento de su hija Mariana.
Su llamada para ser atendido de nuevo, se expresó en una voz quebrada con tono de urgencia; hacía unas semanas su hija Mariana había fallecido.
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Carlos ha realizado 8 sesiones de terapia en las que ha trabajado sus sentimientos de dolor por el fallecimiento de su bebé; la pérdida del empleo, la venta de su casa que no se pudo realizar “por la situación económica que vive el país; ” no poder terminar de construir la casa nueva a donde se cambiará y la decisión de vivir fuera de la gran Ciudad de México.
Al llegar, pidió apoyo específicamente para salir de la crisis que estaba viviendo: la relación con el padre, que se manifiesta como un punto central al descubrir que necesita mucho de su aprobación en cada una de las decisiones que toma. Sin embargo reporta gusto por no haberle participado su última resolución que era renunciar y salirse del trabajo que venía realizando hacía dos años.
Refiere que le tiene miedo a sus comentarios porque siempre han sido devaluatorios, sarcásticos y de enemistad. Cuando habla de él con su mujer y cuando se expresa acerca de su modo de ser con otras personaso frente a sus hermanos y familiares, se siempre ofensivo.
Piensa que su papá cree que es un incompetente y quisiera reconocer que es capaz de enfrentar con más entereza y mejor las situaciones que se viven respecto a la pareja y la vida.
Carlos ha sido sincero, valiente y con una enorme capacidad de “darse cuenta” ahora, reconociendo la influencia que su padre ha tenido sobre él en la forma de educar a sus hijos, ha iniciado un proceso de autoactualización y clarificación de valores; tanto de sí mismo como de su trato hacia sus propios hijos, ya que inconscientemente seguía el modelo autocrático y del padre.
Revisamos los mensajes parentales de valores y reconoció la incongruencia del padre que: “habla pero no los vive”.
Aprende del diagrama de “padres buenos” y “padres responsables” (Apéndice A) y reconoce que el suyo era “padre bueno”, de los que se imponen según la tabla de valores y que él venía repitiendo el modelo. Ahora quiere aprender a ser un “padre responsable” con sus hijos, y educarlos en el respeto, libertad y responsabilidad.
Creo que un elemento básico en el trabajo de Carlos fue la dolorosa introspección y reflexión acerca de los valores introyectados del padre, no puestos en tela de juicio y el adoptar sus propios valores compartiéndolos con su esposa e hijos con los que hoy vive tranquilo y feliz. Seguramente se decidirá por el mejor trabajo que podrá realizar para sostener a su familia, ya que se ha mostrado excesivamente responsable en los catorce años que tiene de casado.
Aunque había trabajado inicialmente la pérdida de su bebé escribiendo una hermosa oración que su esposa publicó en la misa del duelo, ha continuado reflexionando en la bondad de la vida, al tener “ un ángel en el cielo que le indicará por dónde caminar para unirse luego con ella”.
En ocasiones se muestra preocupado de que en cuatro meses haya podido superar la muerte de su hijita y se pregunta si no será demasiado frío o duro porque no considera que esto sea “muy normal”.
Ha recobrado la autoconfianza. Aunque con altas y bajas ha buscado trabajo y enviado su currícula a algunas instituciones bancarias que puedan apreciar sus conocimientos y experiencia, con la duda continua de si quiere trabajar otra vez para alguien o prefiere independizarse.
El trabajo terapéutico de Carlos cierra ante la capacidad de responsabilizarse de sí mismo sin culpar o responsabilizar al padre de lo que es ahora. Procesando el dolor de la pérdida de su hija Mariana, y escribiendo una carta a su mujer diciéndole lo mucho que la ama y agradece el apoyo que hasta ahora le ha brindado.
Mi querida Meche :
Hace ya tanto tiempo que no te escribo, que hasta creo que nunca lo he hecho, es de mas decir lo mucho que te quiero y lo mucho que te necesito.
Quiero ahora pedirte perdón por todo el daño que te he hecho y agradecerte lo mucho que has aguantado de mi, que con mis desplantes reconozco lo mal que me he portado contigo.
Que habría sido de mi, sin esos consejos y ese apoyo total que he recibido de ti ?.
Que habría sido de mi, sin todo ese cariño y esa paciencia que me has demostrado ?.
Que habría sido de mi, sin todo esa ayuda que me has dado para resolver todos aquellos problemas en los que te he metido ?.
Ay Meche !, Que habría sido de mi , sin ti ?.
Mechita, tengo que contarte una preocupación que me aqueja mucho en estos momentos, la cual me asusta y me acongoja.
Quizás, te escribo estas líneas por la simple razón de que espero de ti, lo mucho que siempre me has dado en momentos como este, luz y confianza !.
Me es difícil expresar este sentimiento, ya que no se de que se trata, no se si es de miedo, de escape, de indiferencia o de evasión.
Digo de miedo, porque en estos momentos me asusta pensar con que sobriedad y enterismo acate la perdida de María Pía, que por todo lo que he oído de padres que han pasado por lo mismo y como han reaccionado, me siento una persona anormal, pues mis reacciones no han sido normales.
Digo de escape, porque ante una situación como esta que no podemos controlar, le he echado la culpa a Dios nuestro Señor, por ser El quien decide todos los sucesos de esta vida y que si El se la quiso llevar, por algo será.
Digo de indiferencia, porque a lo mejor no quiero darle la importancia que merece este evento, para mostrarme una persona dura y con sentimientos bien controlados.
O finalmente, digo de evasión, porque haciendo uso de esos excelentes mecanismos de autodefensa, quiero olvidarme de algo tan fuerte y tan duro que nos sucedió, pues si lo borro de mi mente, ya no me dañara.
Gorda, muy probablemente estoy experimentando los 4 sentimientos anteriormente expuestos, y todo porque como no se como reaccionar ante semejantes sucesos y al mismo tiempo, al tratar de querer entender lo inentendible, me hago muchos líos en la cabeza.
Meche, la extraño, la quiero y la necesito, pero no tanto como a ti, y es por eso que te pido que me entiendas, me aguantes y me quieras como hasta ahora.
Te adoro, Carlos.
Puedo confirmar que un trabajo terapéutico en el que seguimos con empatía el ritmo, tiempo, necesidades y sentimientos de nuestros pacientes en un ámbito de aceptación incondicional utilizando los ingredientes que posee como recursos únicos (sean artísticos o de cualquier otra índole), nos llevarán a buen puerto, siempre y cuando respetemos su marco valoral y se realice un verdadero encuentro.

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[1] .- Lukas Elisabeth ,Psicología Espiritual, Ed. San pablo, Argentina 2000
[2] García Pintos Claudio. La logoterapia en cuentos. San Pablo, Argentina 1996, pág 23
[3] Frankl, E. Victor. La psicoterapia al alcance de todos. Herder, Barcelona 1980, p. 180.
[4] Ïbid pág, 183

La Persona, conquista sin fin

Llega la Semana de Logoterapia, y como ya es costumbre, los maestros, egresados y alumnos de SMAEL la esperamos, aunque esta vez sin muchas expectativas concretas sobre el tema que lleva como título: LA PERSONA: CONQUISTA SIN FIN.

Los maestros invitados en esta ocasión son el Dr. Miguel Jarquín (México) y el Dr. Xosé Manuel Domínguez (España).
Creo que todos llegamos ante la expectativa de un tema sugestivo pero con poco conocimiento del enfoque que en esta ocasión podrá abundar en nuestra búsqueda, dentro de un entrenamiento siempre en proceso. El Seminario- Taller de dos días alegró nuestro espíritu y nos permitió profundizar en el tema de hacernos personas y ser fieles a nuestra vocación.

PRIMERA JORNADA

El inicio fue la invitación de Miguel y Xosé Manuel a participar activamente en la jornada.

Para comprender los temas metafísicos que a veces se nos antojan difíciles y complejos, el maestro Xosé Manuel, aprovechando un don personal, que es el ser concertista profesional de barroco en la guitarra, utilizó metáforas musicales que nos llevaron a comprender a través de sonidos, melodías y armonía que “El ser humano es una estructura de capacidades y dones que debemos echar a andar hasta el último de los instantes de nuestra existencia”.

Diferencia entre persona y cosa

El primer tema es la interrogante: ¿Y qué es ser persona? A lo que se reveló que ser persona es “respondernos a nosotros mismos ante aquello que estamos llamados a ser, a nuestra verdadera vocación. En el intento de constatar de manera precisa esta primera definición, fue necesario ver también desde otra perspectiva, que trató de abordar la misma pregunta desde el no ser persona. Esto quiere decir que en el mundo físico existen dos alternativas: la persona y la cosa, así que cuando no se es persona, queda entonces una alternativa: ser cosa. La distinción de las características de cada una de estas formas de ser-en-el-mundo nos ayudó a demarcar el concepto de persona, aunque no sólo en sus características, sino en sus atributos, en lo profundo.

COSA PERSONA
Utilizable No utilizable
Se desecha No puede ser desechable
Es lo ya acabado Es suya, está en formación, con la tarea de hacerse por sí misma, con otros.
Pura exterioridad Exterior e interior
La persona vale por sí misma, es digna.
Frankl habla claro al respecto cuando afirma: “La persona es la antítesis de la cosa, de algo radicalmente acabado y condicionado. Por ello, la persona es justo lo que no puede ser tratado como cosa. “La persona escapa a toda captación cosificante. La existencia personal no es objetivable. La existencia nunca se me presenta como obvia, por eso es, en última instancia, un misterio”

El personalismo

Posteriormente, revisamos el nacimiento del personalismo mencionando como figuras centrales a Mounier, Jacques Maritain, Lacroix, Domenach y Carlos Díaz. Estudiamos la fenomenología y sus inspiradores, como Edith Stain, Karol Wojtyla, Nédoncelle, Zubiri y Aranguren, y la rama dialógica entre los que encontramos a Buber, Lévinas , Romano Guardini, Marcel, entre otros.

“El pensador debe mancharse las manos”, comenta Xosé Manuel, “buscará la praxis transformadora”. En este momento pensé que Frankl nos deja este mismo mensaje, se empieza a crear el puente entre el personalismo y la logoterapia, hermanas gemelas de esta labor de hacernos personas a través y con el otro. Lo importante, se mencionaba, no es el éxito sino el testimonio.

Yo afirmaba dentro de mí: “Es cierto, sin testimonio no hay congruencia, nada que no se viva convence, nada que no se viva me convence; por esto Frankl me habla, porque superó los peores tormentos y las más grandes afrentas a su ser como persona, tanto dentro como fuera del campo de concentración”. Recordé especialmente la cita que Elly nos hizo de su asistencia a la Sinagoga en Nueva York para hablar ante la Comunidad Judía sobre la tragedia del holocausto. “Viktor, por su congruencia, no podía aceptar la culpa colectiva, no pudo tratar de victimarios a todos los alemanes que causaron daño, porque insistía, no fueron todos, y él fue testimonio de nazis humanizados que ofrecían su pan a los prisioneros, sacrificándose.”

De estas primeras disertaciones surgen unas características del ser persona: la congruencia, la plenitud y la dignidad, que explico a continuación.

La congruencia y el testimonio implican un modo de vida. Si doy de mí seré fértil, o dicho de otra manera: “No soy persona, ni puedo decir que he dejado una huella en el mundo si no he transformado. Para poder transformar es necesario haberme transformado a mí misma en primera instancia”.

La plenitud se expresa desplegándose, la conversión se da en el cambio del corazón. Se requiere un cambio en el corazón. “Se crece no siendo mejor persona, sino siendo más persona”, continúa la voz de Xosé Manuel.

La dignidad es una de las cuestiones fundamentales del ser humano. La persona es un ser valioso en sí mismo, digno. Este es otro tema central en nuestro modo de ser en el mundo.

Recordé acerca de la dignidad, aquel momento en que Frankl refiere cómo entraban los prisioneros a las cámaras de gases: “[…] con la cabeza erguida y el Padre Nuestro o el Shema Israel en sus labios.”

Los impersonalismos

En este punto, Xosé Manuel mencionó los impersonalismos (que se refieren a todos aquellos modos en que se deshumaniza, o mejor, se despersonaliza a hombres y mujeres), mismos son señalados en las ideas planteadas simultáneamente por Frankl y Mounier.

Las maneras del impersonalismo en la filosofía de Mounier son:

1) El individualismo, donde el hombre está centrado en sí mismo: “Yo Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como”.

2) El actualismo, “I’m no-nothing”, “no somos nada”, decimos a veces ante la muerte o cuando algo nos avasalla.

3) El cosisismo, al enfrentarnos a la idea de “no soy nada más que mis instintos, o mis cosas, o mi mundo personal o los conocimientos que tengo, etc.”

4) El escepticismo, que viene a ser la eliminación de la esperanza, no se cree en nada, vamos al día, porque mañana no sabemos, ni hoy mismo en este momento lo que pueda pasar, solamente cuenta el hoy.

5) El dogmatismo, que sostiene “esto es así, no hay otra verdad más que la mía, o la del grupo al que pertenezco”. Alguna cuestión es impuesta a rajatabla a todos. Esto es así y se acabó. Este tipo de persona prefiere el personaje que la persona, prefiere la co-existencia que la con-vivencia, desecha la posibilidad de vivir con el otro, ver el punto de vista del otro o enriquecerse con una idea que venga desde ese otro.

Viktor Frankl habló también de los impersonalismos, cuando mencionó las cuatro formas de neurosis colectivas que veía: el colectivismo, el fatalismo, el vivir una vida provisional (day by day) y el fanatismo, además del totalitarismo.

Nuevamente reflexiono dentro de mí:”Estas dos filosofías se están dando la mano. El testimonio de Frankl nos recuerda que desde su adolescencia hizo publicaciones y perteneció al grupo de jóvenes que luchaban por ideas que creía útiles en su medio, lo que era exactamente lo contrario a esto que definimos como impersonalismos”.

Algo que ha hecho de la logoterapia una psicoterapia humanizada y humanizante es la afirmación de una capacidad de autotrascendencia que tiene el ser humano, esa capacidad, dice Frankl, de salir al encuentro del otro, de lo otro y de Dios.

El camino del hombre hacia sí mismo pasa a través del mundo; sólo en lo que está fuera de sí mismo, se reencuentra el hombre.

Ser hombre significa desde siempre estar preparado y orientado hacia algo o hacia alguien, entregado a una obra a la que la persona se dedica, a un ser que ama, o a Dios a quien sirve.

En esta parte del Seminario hacemos referencia a la importancia del hacer, de la praxis, y recuerdo la crítica que en algún momento le hacían a Frankl cuando lo consultaban sus pacientes y les llevaba a decidir: “work, work”, resolvía el caso, y sí, la autotrascendencia se logra cuando dejamos de mirarnos el ombligo y vemos más allá de nosotros mismos. La derreflexión, como una técnica de la logoterapia, nos la lega Frankl para el auxilio en casos de hiperreflexión. Al respecto afirma que: “La función del ojo es mirar hacia afuera; si el ojo mira hacia adentro es que está enfermo, algo no está funcionando bien”. Así nuestra mirada para ayudar debe ser hacia afuera, hacia el mundo.

De esta manera, Xosé Manuel menciona que no tenemos un rostro, adquirimos un rostro; ir más allá de mí, pensaban los Náhuatls. Antes yo era de un modo y ahora soy de otro, gracias a la mirada de mí que me devuelve el otro.

Recuerdo a Marc Oraisón, cuando dice que cuando el otro me mira ya no puedo permanecer más indiferente, se ha quedado prendado en mí y yo he sido transformado por su sola presencia.

La profesión y la vocación

Este construir un rostro, este verme en el otro, algunas veces tiene que ver con lo que hago o mejor, con lo que estoy llamado a hacer. La profesión y la vocación no son lo mismo, la vocación es este llamado, es el reclamo que se presenta ante mí, ante mi conciencia de mi manera de ser y de estar, de existir. Cuando se juntan la profesión -que es lo que realizo, que es mi quehacer para sobrevivir- y la vocación, entonces se es muy afortunado, diríamos que es un regalo de la vida.

El otro me transforma, ¿qué sería de mí, de mi vocación y de mi profesión si no tuviera a este grupo y a otros grupos que creen en mí, en lo que propongo como alternativas de crecimiento y de conocimiento? ¿Qué sería de mí sin mi equipo extraordinario de trabajo, de asesoría? ¿Qué sería de SMAEL, sin alumnos, maestros y colaboradores? No existiría nada de lo que soy, sin mi familia, mis amigos; no existiría SMAEL sin los que somos y hemos sido. Así que todos, sin ninguna excepción, quienes han colaborado cerca de mí en México y en otros países, en lecturas y en amistades, en la cercanía con ciudadanos del mundo que se han cruzado por mi camino, han enmendado mi sendero y lo han iluminado.

Hace unos momentos Xosé Manuel hacía el símil del minero que lleva su casco con el foco iluminando hacia afuera, para dar luz y recibir la luz que lo guiará a la fuente que es su destino. De la misma manera me percibo yo, ese casco me ha permitido encontrar cientos de seres valiosos en mi vida, que han impactado fuertemente en el fondo de mi corazón. El resultado es mi necesidad imperiosa de descubrir caminos que nos iluminen en las vetas más profundas que intuyo existen en la mina. Y digo que intuyo porque las desconozco. Hoy mismo, aquí y ahora, empiezo a hilar, sintetizar e incluir lo que el personalismo -que siempre ha llamado la atención en mi vida- nos está diciendo de cerca, como una luz más que agrego a mi mirada. Las semejanzas que encuentro entre la logoterapia y la filosofía personalista me parecen cada vez más hermanas. Cuando inicié mi trabajo lo hice desde esta perspectiva, que ahora retomo a la luz de la logoterapia.

Frankl planteó su filosofía como un personalista nato, no teorizó ex profeso, pero la vivió y esto lo hace experto en el conocimiento de la persona que conquista y se conquista, dejando una herencia por completar, como ese organismo vivo y palpitante siempre en crecimiento, que aumenta el volumen, el espacio y las alternativas. Para ser más, para ofrecer más y llevar a cabo mejor la praxis.

La vocación es la llamada a vivir la propia identidad. Cada uno somos corpóreos, somos nuestra historia, nuestro lugar. Y vemos las coincidencias: Mounier en Francia, Frankl en Austria, ambos nacidos en 1905, ambos impactados por dos guerras y la necesidad de adaptarse a un destino adverso. Hoy en México, a propósito de este encuentro que busca el crecimiento, los vemos coincidir y coincidiendo, tal vez haciendo historia en su hermandad: personalismo y logoterapia.

“La persona es una unidad y totalidad, pero es tal en sus tres dimensiones: física, psíquica y espiritual”, lo que Frankl denomina ontología tridimensional. El hombre, señala, es impredecible e indivisible. Nadie puede querer, ni vivir, ni padecer por otro. El hombre nace y muere él mismo porque es individual, solamente él sufre y se alegra a su manera. Frankl habla también del ser humano como insustituible y singular, así que no puede ser intercambiable.

Al llegar la muerte, la persona pierde su disponibilidad, carece de posibilidades al perder su yo psicofísico. Pero queda para siempre su identidad personal, el sí mismo que ha ganado ya para siempre en el mundo. Su identidad es la vida que ha construido, lo que es ya su propia historia: “En la muerte el hombre no tiene la vida pero en cambio es vida. Sabemos que haber sido es la forma más segura de ser”.

Era necesario que yo supiera y conociera a fondo esta idea, de otra manera no podría explicarme la condición de mi mamá, en su estado con un Alzheimer que la ha dejado en la inconsciencia ya hace varios años. Ella sigue y seguirá siendo la que es, aunque no esté disponible.

La genialidad de Frankl se manifiesta en este concepto de persona, y la iluminación de Mounier y los personalistas apuntan desde el centro de la persona hacia una dirección siempre alter, siempre al otro, al servicio de la comunidad.

La estructura de la persona. Los authos

Vemos ahora los authos (lo que soy). Ser por mí mismo. Xosé Manuel numera cuatro authos con la mirada puesta en el otro que nos estructura desde dentro:

1.- Autoconciencia. Soy alguien. Tengo una historia, un temperamento, un carácter, determinados valores. Soy corpóreo.

2.- Autoafirmación. Sin el tú no hay yo. Es el otro el que me descubre el yo. Entre nosotros existe, o surge de tiempo en tiempo, una relación esencial; es decir, que en el nosotros rige la inmediatez óntica que constituye el supuesto decisivo de la relación Yo-Tú. El nosotros encierra el tú potencial. Sólo hombres capaces de hablarse realmente de tú pueden decir verdaderamente nosotros.

Pienso: “Yo soy el resultado de todos los tú que han cruzado por mi camino. Ellos han devuelto mi imagen de mí, sin ellos no me descubriría. Digo sí siempre frente a otro, de otra manera no tendría sentido ese sí. Ese sí es frente a otro y me confirma mi yoidad. De suerte que el Tú, es mi espejo y es en el transcurso de los tú que me encuentro, me conformo y me confirmo”.

3.- Autoposesión y Autonomía. Mi propia ley, yo soy quien determino mi sentido existencial. Nadie me lo puede dictar. Es el sentido el que me llama y yo quien le respondo. Cuando estoy en silencio, el sentido aparece, resplandece. Estar en silencio se refiere a estar abierto a la escucha de mí, del mundo, del otro.

En este momento Xosé Manuel toma su guitarra y delinea un ritmo, una melodía y luego una armonía. Su metáfora es de lo más clarificante.

Todos tenemos un ritmo, por el que caminamos en la vida, con el que vibramos ante los acontecimientos. Nuestras pausas son indispensables para el baile y el saber estar. Cada uno lleva su propia melodía. Pienso en cuántas melodías se unen a la mía, y de qué manera tomo acordes regalados de otras personas que alientan no solamente mi melodía sino mi armonía toda.

Retoma Xosé Manuel en la guitarra una melodía, que marca su ritmo y lleva armonía. Pienso en la armonía de este maestro. La percibí desde que lo descubrí en Madrid. Es ligero, sonriente, franco y claro. En esta jornada descubro otros dones, como son el saber de su arte que aplica como forma didáctica para hacer más fácil la comprensión de los temas metafísicos a quienes sin pestañear le escuchamos alegres. También muchas veces riendo, porque su sentido del humor es evidente. Juega con el público, recuerda nombres y los emplea personalizando la plática y la vivencia del encuentro.

Ya nos ha planteado los authos, así que somos una unidad. Y aquí vuelvo a Frankl cuando nos define al ser humano como un in-dividum un ser que no es divisible y es total. Asimismo único e irrepetible con sus características propias, personales, suyas, de sí mismo, que le hacen precisamente ser ése que es y no otro. Al mismo tiempo todos tenemos características comunes como seres corpóreos, psíquicos y espirituales.

Afectividad

En este apartado descubrimos que la vida es un misterio. Cada persona es un misterio y yo como ser-en-el-mundo soy un misterio también. A veces inclusive ante mí misma, cuando la vida me ha puesto en situaciones que no hubiese sospechado, mi respuesta ha sido distinta a lo que antes de ese acontecimiento hubiera dado.

Hoy confirmo esto, cuántos de nosotros nos admiramos de nosotros mismos cuando damos respuestas originales y venidas desde el corazón.

Ordo amoris. Descubro a Scheler en este libro, gracias a Miguel Jarquín que nos lo ha pedido como lectura imprescindible en nuestra especialidad de psicoterapia existencial. En el orden del amor los valores corrigen su jerarquía, se reacomodan y quedamos ante esto sorprendidos. Las prioridades responden con justicia y libertad ante un corazón descubierto frente a la elección irrefutable de una decisión determinada.

“La afectividad vamos a entenderla como la capacidad de ser afectados” dice Xosé Manuel. Esta afectividad me va a hacer crecer o no. Ante los problemas, las crisis y los acontecimientos tomamos una determinación. Esta lleva un proceso estimacion-actuación-afrontamiento y las posteriores consecuencias de la acción. ¿Desde dónde? Desde lo cognitivo y lo afectivo, aceptado creativamente.

¿Cómo sé que el resultado de mi decisión ha sido correcto? Porque encuentro dentro de mí alegría y crecimiento.
Frankl habla al respecto: “El amor es […] poder decir tú a alguien y también poder decirle sí.” Frankl habla continuamente de valores, los integra, como sabemos, desde tres perspectivas:

1. Los valores de creación que nos hablan de lo que doy al mundo.
2. Los valores de experiencia que nos manifiestan lo que recibo del mundo.
3. Los valores de actitud que son los que me enfrentan y confrontan con el mundo.

Ya en este planteamiento Frankl está hablando francamente de su manejo excepcional ante el sentido del dolor. Y es que su vivencia ante las propias situaciones y los acontecimientos de su vida lo hacen ser ese alguien que conoce al hombre doliente, porque él ha sido víctima y testigo. Él es un ser doliente. Sin embargo, no sólo fue protagonista, sino el vivo testimonio de esa frase que nos inspira: A pesar de todo, sí a la vida. Su sí incondicional a la vida nos habla del ser humano postrado ante las circunstancias, en que lo desafía su destino y la forma única en que responde ante esta situación.

Aunque ya sabemos que desde su infancia se había planteado una de las preguntas existenciales ineludibles para cualquier ser humano: Y después de la muerte, ¿qué?; no dejó, por ello, de trabajar desde sus mismos años de juventud, pronunciándose a favor de las juventudes de su comunidad. Su do de pecho lo lleva a cabo en el trabajo comunitario que consuma en los propios campos de concentración.

A partir de esta creencia en un sentido incondicional de la vida, nos narra la forma en que los prisioneros del campo de concentración se re-unían por las noches para comentar sus experiencias, de cómo utilizaban el único pan que recibían como alimento, de cómo imaginaban el fin de la guerra, de quiénes les esperaban o qué esperaban encontrar al salir de allí. Fue un compañero cercano, interesado en los otros y trascendente para muchos que tuvieron la fortuna de encontrarse con él allí, en esas tremendas circunstancias.

Algo más recuerdo ahora, mi pregunta cuando lo visité en Viena, ¿De qué se siente satisfecho Dr. Frankl? Y su respuesta: De dos cosas. Una, de mi sufrimiento, aunque nadie me envidie por ello, y la segunda cuando salí de la editorial con la publicación de mi primer libro de logoterapia bajo el brazo. Hizo la señal y el gesto de satisfacción cuando simulaba meterlo bajo su brazo y continuó diciendo: Fue la misma editorial que le publicaba sus escritos a Freud . Percibí cumplida una parte de su proyecto de vida: transmitir el valor de su teoría en Psicoanálisis y Existencialismo, su primer libro, publicado en castellano por el FCE en México, dijo. Se acercó al mueble donde descansaban sus libros y me lo mostró con satisfacción y alegría profundas. Nos encontramos así a un Frankl que no solamente estuvo interesado hasta entonces en su atención a los demás, sino en su esperanza en que su publicación llegara a mucha más gente.

Tríada neurótica

Continuamos con Xosé Manuel y profundizamos acerca de lo que sería una estructura no clara, un decirse no a sí mismo. Concluimos que se trata de una persona sin proyecto, sin recursos, rígido. Como resultado encontraremos un alguien que se deprime, que no afronta, o afronta violentamente sus situaciones, culpabilizándose a sí mismo o agrediendo a otros. El resultado es claro cuando se actúa desde allí: angustia, tristeza, desesperanza y violencia.

Esto me lleva a pensar en lo que la profecía de Frankl señaló como los tres males de nuestra época: adicción (acometida sobre sí mismo, huída equivocada), agresión (lastimando al otro, culpando, haciendo daño, premeditado o no, al otro) y la depresión (dañarse a sí mismo, culpándose o dejando de responder ante el sentido). El resultado de esta tríada neurótica es la frustración existencial por no haber respondido a su exigencia primordial en la vida: ser persona y responder ante la vida a través de haber encontrado la misión personal.

La voluntad

La voluntad es impulso en un primer nivel: tendencia y motivos desde lo psíquico, deseos desde la voluntad. Dice Xosé Manuel: “La voluntad es la capacidad personal de deliberar y decidir, es una capacidad desde el authos griego. Es ir a la acción y mantenerse en lo decidido”.

Indefectiblemente esto me lleva de nuevo a Frankl, testimonio de voluntad recta y firme. Recuerdo su decisión cuando teniendo la visa americana en las manos, prefiere vivir los tormentos de la guerra quedándose en Viena, por honrar a sus padres. Él dice que el primer mandamiento fue su inspiración para tomar esta decisión de enorme envergadura y que gracias a ella, pienso yo, tenemos hoy la logoterapia. Testimonio del hombre que opta y que decide no importando las circunstancias adversas para sí, a favor del bien común, nuevamente por los otros, por su familia, por sus padres en particular.

Buscaba obtener la visa para emigrar a los Estados Unidos. Finalmente logré conseguirla. Era libre de partir, de desarrollar mi teoría, de difundirla. Mis padres estaban felices. Compartían la alegría de verme a salvo en el extranjero. De todas maneras, en el último momento mi duda de utilizar el pasaporte tan deseado llegó al máximo. Sabía que pocas semanas después de mi partida, mis viejos padres serían deportados al campo de concentración. No sabía qué hacer.

En aquella época tuve un sueño extraño que aún ahora forma parte de mis experiencias más profundas en el reino de los sueños. Soñé que una gran multitud de psicóticos y de pacientes estaba formada para ser llevada a la cámara de gas. El sentimiento de compasión que experimenté fue de tal magnitud que decidí unirme a ellos. Sentía que debía hacer algo: fungir como psicoterapeuta en un campo de concentración sería mucho más significativo que ser uno de los psiquiatras de Manhattan. Después del sueño no sabía qué hacer.

Una tarde, cubriendo con la bolsa la estrella amarilla que debía llevar sobre la chaqueta, me senté en la amplia catedral en el centro de Viena. Había un concierto para órgano. Me dije a mí mismo que debía escuchar atentamente la música, reflexionando sobre toda la cuestión. “Relájate Viktor, estás muy confundido. Busca contemplar y meditar lejos del tumulto de Viena”. Me preguntaba lo que debía hacer: sacrificar a mi familia por amor a la causa a la que había dedicado mi vida, o bien sacrificar tal causa por amor a mis padres. Cuando uno se enfrenta a este género de preguntas, desearía fuertemente recibir una respuesta del cielo.

Dejé la catedral y regresé a casa. Todo estaba normal. Sobre el aparato de radio vi un pedazo de mármol y pregunté a mi padre qué cosa era. Él era un judío piadoso y había recogido entre los escombros de la gran sinagoga vienesa aquella piedra que formaba parte de las Tablas que contenían los Diez Mandamientos. Sobre el pedazo de piedra había una letra hebrea grabada y dorada. Mi padre me explicó que tal letra representaba la fórmula abreviada de uno de los mandamientos y precisamente el que afirma “Honra a tu padre y a tu madre para que se prolonguen los días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, quiera darte” (Es 20, 12). Bastó esto para que me decidiera a quedar en Austria, dejando vencer la visa americana.

“Lo valioso me llama”, dice Xosé Manuel, “los acontecimientos me reclaman, la llamada me tiene a mí, me des-instala y me promete. La llamada me envía, es una misión, es lo que dinamiza a la persona. Primero me humaniza y luego me hominiza, esto es la personalización.” Esto me lleva directamente a mi propia experiencia, a mi vivencia de estar aquí con este grupo de egresados maestros y amigos de la logoterapia.

Continuamente me enfrento a situaciones que he concebido como mágicas o misteriosas. No creo haber planeado conscientemente lo que he realizado hasta ahora a este respecto, es más, me siento parte de la vida fluyendo hacia un destino que se acomoda y encuentra reacomodos, a veces agradables y a veces no, pero que no están casi en mi posibilidad el decirles no.

Así me hallo iniciando el proyecto de SMAEL, encontrándome con las personas que han venido fortaleciendo esta tarea personal que ahora me define: enseñar, investigar, promover y vivir la logoterapia.

No las busco, ni a las personas ni las situaciones, me encuentro sorpresivamente frente a ellas y solamente respondo a un latido que me lanza a invitar, a convocar o a publicar, según lo que se va presentando en la ruta de mi vida.

Alguna vez oí decir a Gerónimo Acevedo, que me ha acompañado muy de cerca en este caminar, que somos gerundio, que el ser humano se va haciendo, se va con-formando, que es un ser siendo. Estoy totalmente de acuerdo con él. Me siento en un continuo hacerme, en una presente e insistente transformación, en una exigencia de hacer, como si quien lo dictara estuviera instalado en mi corazón y yo solamente puedo decir sí.

Inexorablemente sólo puedo decir sí a lo que he venido haciendo hasta ahora. Me considero un medio. Por momentos estoy segura que no soy yo la que ha hecho tal o cual cosa. Como tengo fe, sé que es ese Otro que está pendiente de mí, de mi quehacer, de mi respuesta, quien actúa a través mío.

Entonces entiendo ahora por qué no me siento protagonista de esta realidad que es la logoterapia en México, porque no he sido yo personalmente sino solamente he sido el instrumento de ese Otro que reclama mi acción, haciendo, decidiendo, viviendo.

Continúa en su charla Xosé Manuel y dice: “Si no me comprometo con la llamada, no sabré si es real”. En cambio, si puedo llegar a comprometerme con esa llamada el resultado, menciona, es la alegría.

Con esto que ha dicho, mi corazón late mucho, salen unas lágrimas a pesar mío, las dejo fluir, no tiene caso contenerlas, me hablan de la alegría que siento en cada instante en que llevo a cabo, a pesar de los riesgos que me corro, un encuentro como éste, o en la producción de un libro, o cuando asisto a la titulación de nuestros egresados, o participo en algún evento fuera de México.

Esas llamadas de atención me devuelven a los valores y a su orden amoroso. Lo primero es mi familia, luego el trabajo. No puedo jamás traicionar mi vocación.

“Quien no espera lo inesperado, jamás lo encontrará (Heráclito)”, continúa diciendo Xosé Manuel. Y me digo a mí misma: “Esas bromas afectuosas de Felipe en las que me dice voluntarista hablan precisamente de mi exceso en lo positiva que soy”. Creo que espero con esperanza y eso me ha llevado a donde estoy. Xosé Manuel continúa diciendo: “Comun-idad tiene una significación como oficio y como deber en común. En comunidad unos recibimos de los otros. La riqueza que he recibido es para darla. Mi oficio es vivir comunitariamente con otros”. Y nos lleva a reír de nuevo cuando señala que pasamos más tiempo en el nicho (cuando morimos) que fuera de él.

Me lleva de nuevo a mí misma, a pensar en lo frágil de la existencia. Cada momento, dice Frankl, es único e irrepetible, como cada persona es única e irrepetible. Es por esto que cada momento exige una respuesta para cada persona en un momento preciso. La oportunidad concreta de realizar la acción no se repite jamás de la misma manera.

Encuentro

Dice el maestro: “Cuando trato al otro como cosa no se da el encuentro. Puedo verlo como un socio cuando es una relación de intercambio de servicios, de forma impersonal. El verdadero encuentro se da cuando tú me importas por ser quien tú eres, en mutua presencia. Si esto se da ambos nos fecundamos”. Para llevar esto a cabo requiero:

1. Salir de mí.
2. Ponerme desde el punto de vista del otro.
3. No desesperar de ti, si yo te quiero. Siempre tendré esperanzas de que seas como eres, y te vayas transformando, siendo. Así, cuando el otro confía en mí yo cambio.
4. El yo es un regalo de los demás.

Volvemos a Frankl, ahora desde Fizzotti: “Una de las contribuciones más significativas de Frankl a la historia, no sólo de la psicología y de la psiquiatría, [sino] del hombre de hoy y del hombre de siempre [es] volver a dar al encuentro un carácter esencial, es decir, un carácter adecuado al ser humano. Lo que quiere decir preguntarse con sinceridad: ¿La persona que encuentro es para mí única? ¿Tiene para mí un nombre? ¿Atrás de su cara leo una historia? ¿Participo de su historia y él de la mía? ¿O es un simple títere, un personaje anónimo funcional a mi actividad y para mí, por tanto, estar de frente a él o a otra persona no hace ninguna diferencia? En último análisis: ¿Está él para responder a mis deseos, a mis necesidades, o soy yo en cambio quien se pone a escuchar atentamente su única e irrepetible existencia?”

El encuentro entre dos personas únicas e irrepetibles –subraya Frankl – es realmente auténtico en la medida en la cual recoge la dimensión inmediatamente superior, aquella en la cual el hombre va tras la dirección de un significado, y en la cual toda la existencia se pone en confrontación directa con el logos. De otra manera, un diálogo y un encuentro no abierto al sentido y, por tanto, no basado en una intersubjetividad autotrascendente, se reduce a un diálogo y un encuentro sin logos, una pura mistificación cerrada en el estrecho horizonte de lo inmanente, a la búsqueda sólo de las raíces, y por lo tanto, en la única dirección de las necesidades a satisfacer, y no en cambio a un descubrimiento objetivo, carente de reclamos y de provocación, que tiene un carácter imperativo y pide ser realizado.

Terminamos la jornada con un ejercicio que nos invitan a realizar, éste dúo maravilloso que son hoy aquí, Miguel y Xosé Manuel. Hacemos 12 papelitos de una hoja y fabricamos nuestra “lechuga” escribiendo en cada una de sus hojas cualidades que nos distinguen.

Después nos vamos a trabajar en subgrupos de 10 personas con tres tareas:

1. Cada uno menciona sus cualidades en el grupo.
2. Habla de cómo vivimos cada una de ellas.
3. Reflexionamos sobre cómo el tener cualquiera de ellas lleva un precio, a veces, difícil de pagar.

La riqueza que arrojó el grupo fue grande. Nuestras cualidades hablan de lo personal que tenemos y de lo que somos. Cuando las vivimos nos ayudan a revelarnos como la persona que somos y a sostener o no una de estas características. Sí, en verdad habla de un esfuerzo personal de autodefinición y relación con los demás.

SEGUNDA JORNADA

Iniciamos la segunda jornada con un diálogo entre Miguel y Xosé Manuel. Cada uno comparte parte de su historia personal, desde que eran niños hasta el momento en el que encontraron la respuesta a su vocación.

Su narrativa y su camaradería hacen un baile lleno de alegría. Su encuentro se percibe fecundo y seguramente trascendente.

Despersonalización

Pasada media mañana entramos al tema de la despersonalizacion, que no es lo mismo que la impersonalización. Esto último se refiere al hecho de no reconocerle al otro (y tal vez tampoco a uno mismo) su humanidad, que es decir su dignidad; en cambio el primero habla de reducir a la persona a un solo rol, a una sola forma de ser y estar en el mundo.

Vemos que la identificación con los roles, los personajes que nos construimos, si no los abandonamos o los manejamos desde nosotros, terminan por manejarnos. Estos roles se convierten entonces en nuestras máscaras, y a su vez estas máscaras nos vuelven seres impersonales.

Surge la pregunta lógica: ¿Qué hacen las máscaras?

• Nos impiden el contacto con nosotros mismos y con la realidad.
• Según la máscara que dejo ver, manifestaré un aspecto de lo que tengo.
• Hay máscaras del currículum o del ridículum a través de las cuales creemos ser únicamente lo que sabemos.
• También las hay operativas, manifiestan lo que hago, mi estilo de vida. “Soy salesiano, o panista o mexicano, etc.”
• Andan muchas veces paralelas a mis normas, mi religión y mis deseos. Desde aquí digo: soy católico o musulmán, etc.
• También a veces van con mi quehacer operativo: como soy el secretario del obispo, soy dueño de tal empresa, o la esposa de tal o el hijo de cual. Aquí me pierdo en el otro.
• Las máscaras nos impiden la experiencia del sentido y corremos el riesgo de perder la libertad, la identidad.

Quitar las máscaras habla de un proceso de sanación.

“La máscara en ocasiones se vuelve el sentido existencial”. Responde el personaje, no la persona.

Los efectos, terribles para la existencia humana, de la apropiación de estas máscaras son los siguientes:

• Responde a lo inmediato, a lo cotidiano.
• Cuando surge la crisis, la máscara no da un horizonte de sentido. Puedo huir o enfermar (por ejemplo: tengo una crisis de pánico, lo vivo como pérdida, como una frustración, como separación).

La enfermedad

Es importante una hermenéutica, una interpretación del concepto de enfermedad, que incluye tres elementos desde dónde percibir dicha enfermedad: arqueología (de dónde viene), teleología (para qué, hacia dónde) y ontología (cuál es el ser de la enfermedad). Esto nos leva a lo siguiente:

• La enfermedad no es despersonalizante.
• “Estás enfermo, luego existes, luego alégrate”.
• Es la forma de manifestar mi dignidad.

El hombre no es la meta, es el camino. En esta idea Xosé Manuel menciona a Nietzsche y a Mounier. Continúa diciendo que la enfermedad nos lleva a la plenitud, que nadie va al oasis si no es por el desierto.

La enfermedad es desenmascarante si la asumo, tomando en cuenta cuatro aspectos:

1. ser;
2. tener;
3. hacer;
4. aparecer.

Miguel conoce bien el tema de la enfermedad y complementa con Xosé Manuel de manera luminosa el tema. Nos sugiere que lo veamos como un circulo concéntrico iniciando con el ser, tener, hacer y aparecer.

Sobre la enfermedad es importante ver Origen y Causa.

ORIGEN CAUSA

¿QUÉ UTILICÉ YO PARA TENER ESTA ENFERMEDAD?
LA CAUSA ES CIEGA Y VA DIRIGIDA A UN EFECTO.

LO MISMO PRODUCIENDO LO MISMO.

Se menciona que existen tres tipos de enfermedad:

1. La que me viene de fuera.
2. La que yo genero, yo me provoco, yo construyo.
3. La que me viene de fuera y yo alimento.

Pero cómo miramos la enfermedad:

1. Accidental. Me viene de fuera.
2. Manipuladora. Venida de fuera o provocada, yo la utilizo a mi favor.
3. Aleccionadora. De donde viene, me enseña. A mí, al grupo, a la nación o a la humanidad.
4. La mirada de muerte. Eligiéndola para morir.

La enfermedad dice Miguel:

• Es una situación de fecundidad.
• Es un elemento para ampliar el horizonte.
• Preserva mi ser.
• Yo no me puedo recuperar a mí mismo.

En palabras de Frankl:

Si mi tarea consistiera en curar un mecanismo psíquico descompuesto o un aparato psíquico arruinado, o sea una máquina rota, yo no habría querido ser psiquiatra; yo soy psiquiatra para servir a aquello de humano que hay en el enfermo, porque a esto es a lo que está subordinado el resto.

A partir de esto, surgen dos preguntas que quedaron para desarrollarlas: ¿Qué es el pudor? Se define como la vivencia de la persona que tiene miedo que confunda su manifestación con ella. ¿Qué es la presencia? Estar aquí, ahora, así como soy, contigo.
Vías de personalización

 

Curar y sanar

Estos factores colaboran con la enfermedad. La curación procura focalizar la enfermedad y facilita la estrategia y las herramientas adecuadas para salir de allí. Toda curación está al servicio del sanar. Sanar es cuando el paciente recupera su personalidad para volver al mundo de la vida de manera armónica.

De esta manera vemos, como dicen los ponentes, que “Todo crece a costa de la conquista.” Y así, acompañando al otro, nosotros como terapeutas, debemos saber que, aunque enfermo, él es una persona, y por lo tanto tiene una dignidad. Dicho de manera más clara y contundente, otra vez en voz de nuestros ponentes: “La dignidad no se la damos al otro, se la reconocemos.” Además, vemos que el terapeuta cura algunos aspectos del paciente, pero la sanación llegará solamente a partir de este último.

La persona es un ser valioso en sí mismo: “Y su dignidad parece descansar, para Frankl, no en sí, sino en el hecho efectivo de haber realizado valores.” La virtud es el valor llevado a la práctica. Y es precisamente en nuestra práctica logoterapéutica que debemos tener siempre presente que partimos del hombre como ser sano.

Lo personalizante

Decimos con esto que lo personalizante es también lo sanante. Para ello necesitamos de los tres tipos de sabidurías mencionadas por Aristóteles:

1. Ser
2. Práctica: ¿Cómo debe ser?
3. Techné, Poiesis: ¿Cómo hacer las cosas?

Y lo sanante son los acontecimientos personalizantes. Un acontecimiento es algo que me ocurre, que me afecta y me dinamiza como persona y tiene la capacidad de llamarme. De aquí se desprenden tres acontecimientos que sanan:

1. El descubrimiento o redescubrimiento de que valgo por mí, por existir. Es decir, la recuperación de mi dignidad.

2. El descubrimiento del sentido, de lo valioso.

3. El descubrimiento del encuentro.

La condición primera es recuperar la capacidad de escucha. Esto es darse cuenta de que lo que se presenta es evidente. Debo escuchar lo real. Es algo que me llama. Cuando estoy eclipsado de mí, dice Xosé Manuel, no me toco, no me veo, porque no hago silencio. El silencio es estar atento a lo que ocurre en mí y a mi alrededor. La segunda condición es aceptar que las cosas sean como son, atender a lo que hay en mí, y así atender lo que descubro de valioso, lo que sucede, lo que siento, los valores que a mí me hacen vibrar.

Sin embargo, existen también obstáculos que me impiden darme cuenta de esto real. Los obstáculos pueden ser de tres tipos: 1) Por ceguera axiológica, que han trastocado el Ordo amoris (el orden en el amor); 2) Por el subjetivismo, esto es confundir valor con precio; y 3) Por los mecanismos de defensa, que son útiles cuando me salvan de una situación y que son un obstáculo cuando hacen presa de mí.

Sin embargo encuentro que dentro de lo personalizante están los proyectos que tengan esta característica de personalizantes. Frankl hablaba de decir sí a lo importante y no a lo accesorio. Debo optar, elegir, deliberar, sopesar. Partiendo de mis cualidades, mis ideales, mis razones (basadas en la realidad).

Vale para mí recordar ahora lo que Frankl señala al respecto:

Tenemos que aprender por nosotros mismos y después enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y actuación rectas. En última instancia vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.

Hacer un proyecto de vida implica:

1. Un estilo de vida.
2. Mi dedicación laboral.
3. Cómo será mi relación con los demás.
4. ¿Qué voy a hacer con mi tiempo libre?
5. ¿Cuál es mi proyecto de pareja?
6. Ver la ética que vivo.
7. ¿En qué, con qué y con quién me comprometo?

Los valores

Para escribir la melodía de mi vida, mi sin-fonía (con otros sonidos) debo descubrir mis ideales más allá de mis motivos. Debo comprender y tener una jerarquía de valores, distinguir lo real de lo ideal. El ideal es el fruto de la llamada. Porque de aquí saco una orientación que me dirige al sentido para la acción. Buber dice que la implicación es algo más allá de la empatía y la simpatía.

La primera fuente de mi vocación es la llamada, mi ideal. Recuerdo aquí la frase de Frankl que escogí para el logotipo de SMAEL: Descubrir un sentido, aspirar a un ideal. Creo que Frankl señala con claridad que el ideal es aquello que ilumina el horizonte de sentidos que deben cumplirse uno a uno. En sus propias palabras: “El hombre, no obstante, ¡es capaz de vivir e incluso de morir por sus ideales y principios!”

Su sentido de vida lo llevó a sobrevivir a las situaciones más adversas con el ideal en su mente de encontrar a su amada esposa y de llevar a cabo su escuela, la logoterapia.

Frankl menciona algo que recuerdo siempre:

Los principios morales no mueven al hombre, no le empujan, más bien tiran de él.

Y si el hombre sigue la voz de su conciencia, que, además de ser intuitiva es también creativa, sucederá que el significado descubierto en la situación particular podrá asumir un campo de aplicación más amplio, y sucederá que el significado único de hoy es el valor universal de mañana.

Consumación y realización de sí mismo son el resultado de la consumación de un sentido y de la realización de un valor.

Además, Frankl afirma que

A diferencia de los significados únicos insertos en situaciones únicas, puede verificarse que dos valores estén en colisión entre ellos. Y la colisión de valores se refleja en la psique humana en forma de conflictos de valores y en cuanto a tal desempeña un papel importante en la formación de las neurosis noógenas.

Continuando con Xosé Manuel, nos dice que lo que acontece nos pasa, nos dice algo a nuestro corazón.

A mí me aconteció la logoterapia, fue un accidente cuando descubrí mi incapacidad de ayudar cabalmente frente al terremoto. Esto me llevó a buscarla hasta encontrarla. Encontrar a Frankl, su teoría y su persona han sido de los acontecimientos más significativos en mi vida, y como mencioné antes, mi matrimonio con Felipe y el nacimiento de mis hijos y nietos, otros acontecimientos de este tipo.

Logoterapia y personalismo

En este momento del Seminario estamos revisando el momento histórico entre la logoterapia y el personalismo, o mejor dicho entre sus fundadores. Frankl y Mounier comparten un mismo tiempo, enmarcado por una cultura similar, aunque distinta. En el mismo continente y ante las dos guerras que los envuelven. Dice Buber que las sincronicidades son coincidencias significativas, son sucesos providenciales, que vienen de Dios.

Yo así lo creo. He tenido muchas de estas coincidencias en la vida. Mi encuentro con Frankl en Guadalajara, mi desencuentro con él en Toronto porque no asistió al Congreso donde yo lo esperaba con ilusión, mi encuentro con él en Viena, y luego las personas que me significan en este lado de mi vida como son Ernesto Rage, Miguel Mansur, Elisabeth Lukas, Joseph Fabry, Oscar Oro, Gerónimo Acevedo, Ma. Angeles Noblejas, Miguel Jarquín y ahora en este día Xosé Manuel Domínguez y todos los que están aquí presentes, especialmente los maestros y egresados de SMAEL, que me acompañan en el proceso y apoyan a sus alumnos de manera prodigiosa.

Creo que como menciona ahora el maestro, es importante saber leer lo que nos pasa. Lo que me duele es muy elocuente. Del dolor no se puede huir. Y aquí se hace presente mi madre, en estado terminal, con un Alzheimer galopante. Memo mi hermano que murió en un accidente... A través de muchos procesos de terapia diferentes he podido consolar mi anhelo de conocerme y desentrañar los demonios que tengo en mi persona, la sombra que me asusta tantas veces -y que alguna vez afloró desvergonzada-, sumiéndome en una depresión profunda, mi exigencia en el trabajo tal vez desmedida que me llevó a un burn-out.

Con la enfermedad he aprendido muchas cosas: yo me la fabrico muchas veces, otras yo la puedo resolver cuando encuentro mi camino de salvación (y sanación), otras me hacen postrarme ante el destino implacable que dicta el dolor, de dentro o de fuera, con el único objetivo de ayudarme a crecer, muchas veces a pesar de mi ceguera.

Como ya mencioné antes, en nuestra práctica debemos tener siempre presente que partimos del hombre con su dignidad y como portador de un ser espiritual, con la conciencia como la mejor Voz, como el núcleo sabio y sano. La logoterapia siempre recurrirá a este núcleo sano como punto de referencia para toda curación, como lugar al que hay que apelar para iniciar todo proceso de recuperación de la persona enferma. Y es que ni siquiera las neurosis noógenas son enfermedades del espíritu: surgen de una carencia personal (la incapacidad para acceder al espíritu que conduce a la ausencia de sentido), pero no afectan al núcleo de la persona. En esto consiste lo que denomina Frankl su credo psiquiátrico: “La fe inconmovible en la personalidad espiritual, incluso del enfermo psicótico.”

Continuando con la conferencia se dice que “El tú que forma el nosotros, nos está llamando. Es importante pertenecer”.

En logoterapia se habla de dos aspectos fundamentales para abatir el golpe mortal que puede producir el aislamiento existencial: el trabajo y el amor. En ellos encontramos al otro que conforma nuestro ser y le confiere sentido.

Y con todo esto, continúa la plática: “Debo dar respuesta a lo que estoy llamado”.

Hasta este momento el gran grupo que asiste a las jornadas está ante una duda, para mi comprensible desde ellos e importante de ser clarificada por los ponentes. Lo podía imaginar, la gente desea saber más que nada la diferencia entre el personalismo y la logoterapia porque el sabor es el mismo.

Miguel y Xosé Manuel se dan a la tarea de explicar cuáles son las semejanzas y las diferencias del personalismo y la logoterapia.

Logoterapia: un Anuncio de Esperanza

Ya no es noticia hablar de lo mal que esta el mundo, la noticia es hablar de lo bien que podemos estar.

Uno de los mayores `problemas del ser humano del siglo XXI es encontrarse carente de significado. La Logoterapia es la llamada Tercera Escuela Vienesa, es la terapia del sentido y su tarea es responder a la dignidad humana, toma enserio la búsqueda y la nostalgia del ser humano que busca incansablemente hacia dónde va y hacia dónde puede dirigir su motivación que le lleve a reencontrar sus esperanzas.

La Logoterapia pretende mostrar un horizonte de sentidos y valores que puedan ser capaces de conducir al hombre contemporáneo a través de los escombros o el fango que lo detiene. El mexicano que hoy día sufre de frustración, de inseguridad y de enojo por las calamidades y agresiones con las que se enfrenta, demanda con urgencia nuevos sentidos que respondan a los cuestionamientos existenciales que hoy día más le preocupan.

Viktor E. Frankl asegura que para vivir, el hombre necesita algo que merezca la pena ser vivido, y ese significado tiene el valor de la supervivencia en el mundo. Él como sobreviviente de cuatro campos de concentración en donde perdió a su familia, padres, esposa e hijo no nacido, nos da su testimonio : “Dios sabe que no me encontraba en el mejor estado de ánimo para dar explicaciones psicológicas ni para tener una sesión psicoterapéutica, ni tampoco para cura médica espiritual. Tenía frío y hambre, me sentía débil y nervioso, pero debía esforzarse y aprovechar aquella excepcional oportunidad.... Hablé del pasado, de las alegrías y de las luces que aún emanaban de él y la oscuridad de nuestros días. Cité al poeta que dice que lo que has vivido ningún poder del mundo puede quitártelo. Lo que hayamos realizado en la plenitud de nuestra vida pasada, con toda la riqueza de la experiencia, nadie puede quitártelo. Pero, no sólo lo que hayamos vivido sino también lo que hayamos hecho, pasado y sufrido.... Todo lo hemos salvado haciéndolo real de una vez y para siempre. Y precisamente por ser pasado, se encuentra a salvo para la eternidad. Porque ser pasado es una manera de ser, quizás la más segura. Les dije que hay muchas posibilidades de dar significado a la vida; en el trabajo, en el amor, en el dolor. Hasta en el sacrificio la vida adquiere un significado y valor incalculables... Con gran esfuerzo traté de infundir en mis compañeros un hilo de esperanza y fe en una vida significativa. Pronto supe que mi esfuerzo había logrado el fin deseado: casi al mismo tiempo se encendió la luz y vi las míseras figuras de mis compañeros que se me acercaban tropezando con los ojos llenos de lágrimas, para darme las gracias....”

El credo logoterapéutico habla de que los seres humanos tenemos la capacidad única de escoger, incluso en situaciones de estrés máximo, de dar sentido en lo que Frankl ha definido como la triada trágica: la culpa, el sufrimiento y la muerte. El autor sugiere enfrentar ésta tríada con el triple desafío: la culpa, transformarla en cambio, en reparación, el sufrimiento en servicio y la muerte en acicate para una vida más plena y como acicate para la acción responsable.
El sentido está siempre cambiando, pero jamás falta . En caso de no verlo, habrá que dotar a la vida de sentido aún en las situaciones mas difíciles donde lo que importa es dar testimonio de la mejor y exclusiva potencialidad humana: la de transformar la tragedia, la enfermedad y el fracaso en un triunfo personal, en un logro humano. Mas aún, según Frankl: “La vida cobra más sentido cuanto más difícil se hace”.

Tan solo existe un problema auténticamente serio y es el de juzgar si la vida vale o no la pena de ser vivida.
En palabras de Roberto Mussi, “La Logoterapia ayuda a humanizar y personalizar al hombre; lo ayuda a lograr su plenitud a partir de una adecuada concepción de hombre como persona en comunidad de personas.
Desde el punto de vista práctico esta psicoterapia siempre cumple como una característica de su esencia el rol de despertador de conciencias porque el hombre corre el riesgo de transitar por la vida sin nunca llegar a saber quién es, para qué existe y cuál es su misión existencial. Todo lo que la logoterapia exige es una manera auténtica de vivir.
La logoterapia despierta a la persona en su rol de protagonista de su propia historia , de su felicidad, de sus logros y en su rol de constructor de su persona dado que el hombre es un ser llamado a elegir un proyecto de vida en conformidad con su propio ser, por lo tanto “artífice de su destino”. Proyecto de vida no son las ocurrencias antojadizas con las que llenamos el tiempo de la vida, sino la orientación organizada de los esfuerzos para dar vida a la vida.
La logoterapia es obvia por que es sentido de vida, libertad responsable, práctica de valores, autotrascendencia, sobre todo espíritu de renuncia, de sacrificio, son entre otros conceptos los que tienen que ver con el hacerse cada día más humano.
El hombre solo llega a ser tal en la medida en que descubre el sentido de la vida
el por qué y el para qué existir.
La propuesta logoterapéutica es desarrollar la actitud de búsqueda de los para qué de las situaciones tanto del fracaso como del éxito, invita al hombre a ser capaz de hacerse preguntas filosóficas tales como:¿ Qué espera de mi la vida ? ¿ Siendo finito no es mi responsabilidad que la vida no me pase sino que esté en cada situación ( con distintos grados de conciencia y responsabilidad ) pero que al fin y al cabo la viva ? Cómo dice Frankl: “no basta con preguntarse por el sentido de la vida sino que hay que responder a él respondiendo ante la vida misma”.
La Logoterapia contribuye a esclarecer el por qué del sufrir y del morir y ayuda a tener motivos parta trabajar, luchar y amar de visualizar el futuro no como una utopía o como algo que hay que saltar velozmente; sino como una posibilidad esperanzadora, la de asumir el compromiso de la búsqueda de la misión en la vida.

Los logoterapeutas hoy creemos que siempre podremos encontrar sentido a la vida porque tenemos una voluntad de sentido y una libertad de ésa voluntad para cambiar a través de los valores de actitud, lo que es irremediable, eso que el destino nos arroja y que el ser humano es capaz de transformar dentro de sí.
Sabemos que descubrir el significado de la vida no es un obsequio sino un logro. El hombre desconoce sus posibilidades hasta que la vida le fuerza a probarlas. Nuestra existencia presente no está determinada por nuestro pasado sino también por lo que deseamos ser en el futuro. El ser humano se trasciende a sí mismo mediante la virtud del amor y podemos alejarnos de la constante preocupación por nosotros mismos mediante la risa y el humor.
La Logoterapia impide que nuestro corazón adquiera la costra de la indiferencia ante el llanto de tantas personas por una existencia significativa en el mundo. La Logoterapia nos enseña a comportarnos de modo que podamos sobrellevar el dolor, la tristeza, las frustraciones, el desagrado e incluso la muerte. Por lo tanto es una teoría que nos previene de la enfermedad mental, aplicada tanto a sanos como a los afligidos, a los ricos como a los pobres, a los profesionales de la salud mental y a las “personas de la calle”.

A ti, lector te espera una vida plena de sentidos ¿quieres continuar con ésa búsqueda inagotable de alternativas? Encontrar nuevos sentidos a situaciones antiguas es tu reto, tu derecho inalienable, puedes hacerlo, si te decides.
 

Acontecimiento, Sentido y Respuesta

Por el acontecimiento recibimos el encargo
de una misión que nos exige obediencia,
nos impone salir de nuestra tierra, renunciar a nuestros hábitos
y disponernos para lo insólito.
Mounier.

 

Hoy quisiera invitarlos para que, de la mano de Emmanuel Mounier, hagamos un pequeño recorrido por la historia de lo que juntos conocemos como Sociedad Mexicana de Análisis Existencial y Logoterapia: SMAEL.

El acontecimiento es el maestro interior nos dice nuestro autor. El nos explica lo que el acontecimiento significa y cuál es su diferencia frente a lo que es el suceso.

El suceso es aquello que ocurre, aquello que colocamos fuera y lejos de nosotros. No tiene mayor relevancia en nuestra vida. Para que ella quede afectada por tal o cual suceso es indispensable la atención.

Pero el acontecimiento es algo que nos impacta, algo que nos alcanza en el fondo del alma y nos interpela. Ante él, no podemos permanecer indiferentes. De una manera inexorable nos modifica.

Y es que, como penetra en nuestro interior, espera una respuesta. En sí mismo está anunciando, ya, un sentido. Cuanto más nos impacta el acontecimiento, más duele, más nos alegra, más nos significa.

El acontecimiento implica entonces un encuentro con la situación o con la persona y acontece cuando en ti se hace presente y te trata tal como su propio yo. Acontecimiento es aquello que tu decides que lo sea porque, lejos de trivializar el suceso, le dedicas toda tu atención, le das la máxima importancia, te haces totalmente presente en la situación creada por él y te declaras disponible para actuar en consecuencia con lo que él exige en el aquí y en el ahora.

Cuando un acontecimiento se presenta, se manifiesta, necesariamente abarcará cuatro dimensiones: vitalidad, profundidad, universalidad y fidelidad.

Vitalidad se refiere a vivido, a vivencia, a irrupción del acontecimiento en nuestras vidas. Su vivencia permanece, no queda solamente en el recuerdo o en la memoria. Está presente y por lo tanto seguirá siendo actuante y vivificante: seguirá dando qué pensar y qué hacer.

El acontecimiento vivo no está acabado. Por lo tanto, no puede hacerse su historia; él es quien la sigue construyendo. (Mounier, 1992)

 

La Profundidad nos expresa que el acontecimiento verdadero es una flecha dirigida al centro del corazón, al que deja herido con su mensaje. Vive en lo más profundo del alma humana.

El acontecimiento tiene el carácter de la Universalidad por su alcance. Porque a veces afecta a la humanidad entera. Así lo hemos vivido recientemente con la guerra de Irak. Por su efecto grandioso ha conmocionado duramente a la humanidad. Ejemplos sobran, para confirmarlo recordemos la Segunda Guerra y las atrocidades que se vivieron en los campos de exterminio. También ellas han abrumado nuestras conciencias durante largo tiempo. Aunque finalmente ese efecto puede caducar.

Al respecto de la Fidelidad debemos destacar el carácter vinculatorio del acontecimiento. Cuando un acontecimiento se presenta, sea a través de algo o de alguien, se crean lazos y compromisos. El encuentro a profundidad con el otro me compromete con él, su suerte no me es ajena y lo que le pasa a él es como si me pasara a mí, su alegría es mi alegría y su dolor, es mi dolor. (Ferreiro, 2003)

Pero ¿hasta cuándo es así? Hasta siempre jamás, hasta que la muerte nos separe y, cuando lo haga, también seguirá vigente su presencia en mi vida si soy yo quien permanezco, pues entonces será tiempo de cumplir la promesa con la que he debido vivir: “Mientras yo viva, tú no has de morir” nos dice Gabriel Marcel. Esto significa que el acontecimiento genera una fidelidad por la que no pasa el tiempo, si no es para acrecentarla.

Por todos estos decires, quiero hoy hacer un intento de descubrir, en mi propia vida, el impacto de los acontecimientos que han hecho de SMAEL y de mi misma lo que somos hoy. Quiero expresar la forma en que me han impactado las cuatro dimensiones ya mencionadas.

PRIMER ACONTECIMIENTO: EL SISMO DEL 85 EN MEXICO.

Un buen día convoqué a topos y a socorristas durante los trabajos que ellos realizaron para rescatar a personas que padecieron las atrocidades del sismo del 85. Mi intención era apoyarlos. Esos hombres que se entregan días y noches sin descanso, oliendo a muerto y llenos de esperanza, entraban al Instituto y se sentaban frente a mí buscando aliento. Necesitaban esperanza y alivio. Ellos fueron mi primer maestro interior. Ellos eran logoterapia viva.

Ante la valentía y el riesgo que experimentaron quedé convencida de que una voluntad de sentido y una capacidad autotrascendente rebasaba cualquier cosa que yo pudiera darles. Su actitud heroica llegaba al grado de arriesgar sus vidas por las de otras personas.

Entonces busqué una escuela de psicoterapia que me ofreciera los conocimientos y las habilidades profesionales para poder apoyar en situaciones límite y para poder estar preparada ante cualquier otra situación. Fue mi primer encuentro con la Logoterapia.

Mounier ha insistido en que el acontecimiento tiene una categoría ética. Este que les he relatado exigía de mi un juicio y, al mismo tiempo, ponía ante mí el carácter de la pregunta: ¿quién es mi prójimo?

Crecemos a impulsos del encuentro con el otro. Con este enfrentamiento existencial inicié mi búsqueda de sentido a través de la escuela de Viktor Frankl, para aprender de ella y trasmitirla.

Ninguna otra alternativa ofrecía tan cabalmente lo que mi logos demandaba.

 

SEGUNDO ACONTECIMIENTO: MI ENCUENTRO CON LA LOGOTERAPIA.

Kairós es una palabra griega que significa el momento decisivo, la hora de la verdad, el tiempo propicio. Es la confluencia del tiempo personal “biográfico” con el tiempo comunitario (histórico), es única.

Frankl habla del sentido como de una oportunidad única en un momento único ante la que solamente hay una respuesta posible.

Allí estaba la mía. Toronto sería la Sede del V Congreso del Instituto de Berckley, y allá fui. Era lo que yo buscaba. Mi entusiasmo creció de manera tal que no podía vivir sin responder ante la posibilidad de iniciar una escuela que impartiese logoterapia en México.

Los acontecimientos se sucedieron. Dicen que cuando el alumno está listo aparece el maestro. Yo tuve tres que fueron centrales en este tema. Mi logoterapeuta Guillermo Pareja y dos pilares: Miguel Mansur quien me enseñó a amar a Mounier y a Jacques Maritain, además de regalarnos con su presencia a varias generaciones su grandiosa humildad y su enorme sabiduría; y Ernesto Rage cuyo testimonio existencial y sus conocimientos han sido una piedra angular en nuestro Instituto.

 

TERCER ACONTECIMIENTO: GESTACION Y SURGIMIENTO DE SMAEL

Fue en 1988 cuando se gestó el surgimiento de SMAEL. Ello coincidió con mi primer encuentro personal con Viktor Frankl quien estuvo en Guadalajara invitado por un grupo de jóvenes de Gente Nueva.

Le hablé de mi proyecto y le vi su cara llena de gozo: le entusiasmaba la idea de que en México iniciáramos un instituto para impartir su logoterapia.
En 1989 se inició oficialmente SMAEL, aunque con el grupo que le dio vida ya se venía trabajando intensamente.

SMAEL es en gerundio como el ser humano, es un ser siendo, es por ello que es una entidad viva, dinámica y en cambio permanente.

Maurice Bondel dice: No hay maestro interior que no desemboque en el
magisterio hacia el exterior y ese es también el verdadero sentido de la acción.

Iniciamos con el Diplomado y la Especialidad en Logoterapia. No teníamos estructura para la Entrevista Logoterapéutica y sabiendo que la logoterapia alberga otras escuelas, nos atrevimos a echar mano de aquéllas que se ajustaban a nuestro objetivo. Alejandro Unikel ha sido una pieza fundamental en este renglón: los cambios y recambios que le ha hecho a sus clases de entrevista, han venido señalando un camino que se ajuste a las necesidades que los alumnos y los pacientes demandan.

La respuesta que recibimos de alumnos y maestros, así como de Instituciones de conocido prestigio como la Universidad Iberoamericana, la Universidad Autónoma del Estado de México, la Universidad de Celaya, entre otras, permitieron que la logoterapia empezara a propagarse y a ser más conocida en nuestro país.

Trabajar en formar logoterapeutas ha implicado supervisión cercana, realizar trabajo social, invitar a la investigación, participar en Foros Nacionales y Extranjeros como los de Argentina y España.

Aunque iniciamos con el Diplomado y la Especialidad en Análisis Existencial y Logoterapia, modificamos el Diplomado en Desarrollo Humano con orientación hacia el sentido y así continuamos con el Diplomado de Tanatología y Logoterapia y posteriormente, con benéficos resultados, el Diplomado en Manejo de Adicciones con enfoque Logoterapéutico.

El inicio de las publicaciones en EDICIONES LAG en 1999 nos abrió otro camino por el cual poder incidir en otros ámbitos y difundir así --inicialmente con la Revista Mexicana de Logoterapia, -- nuestros aprendizajes y los de colaboradores de otros países que pactaban afectos y trabajos compartidos con nosotros. También autores como Elizabeth Lukas, Fabry, García Pintos y Ricardo Peter han publicado libros en nuestra editorial, dando apoyo a alumnos y maestros con sus obras.

Posteriormente, en 2002 surgió la publicación de los Cuadernos de Investigación en Logoterapia con el propósito de editar los trabajos de investigación que se realizan en el Instituto. Esperamos que con la ayuda de todos ustedes tengan una periodicidad semestral.

El inicio en 2003 de nuestra Especialidad en Grupos de Logoterapia para egresados, responde a la necesidad de estar mejor habilitados específicamente en éste tema. Los alumnos que la cursan atenderán a grupos y comunidades que requieren de su presencia de una manera profesional y responsable.

La realización del Primer Congreso Mexicano de Logoterapia en 2000 y anualmente nuestra Semana de Logoterapia nos ha enriquecido con la presencia de invitados del extranjero como

Oscar Oro de Argentina en 1989
Gerónimo Acevedo de Argentina en 1998
David Guttmann de Israel en 1999
Elisabeth Lukas de Alemania en 2001
Celia Pereira de Uruguay y Efrén Martínez de Colombia en 2002

Hemos también establecido relaciones estrechas con instituciones de varios países del mundo para enriquecernos a través del intercambio académico y de la investigación.

Es indudable la buena voluntad y la entrega de todas las personas que apoyan SMAEL en cada área de coordinación. Es el caso de Vicky Ibarra en la de Maestros, el de Georgina Castro en la Escolar, de Carola Sánchez Jasso y Juanita Cadena en la de Administración y el de Rosa Irene G. de Seguí en la de Programas Extramuros. Sin la colaboración de todos los elementos que integran esta institución, incluyendo alumnos y egresados, sin esta sinergia que se ha creado, no podríamos haber logrado los resultados tangibles con los que contamos.

CUARTO ACONTECIMIENTO: MI ENCUENTRO CON VICTOR FRANKL EN VIENA.

Un viernes santo, el de abril de 1996, viví otro acontecimiento que ha sido un parte aguas en mi vida: la visita a Frankl en su casa de Viena. Estuvimos acompañados por Elli su esposa durante dos horas. En ellas me compartieron sus experiencias de vida, un tango silbado que él había compuesto hacia algunos años, los premios recibidos, su togas y su birretes.

De aquel encuentro atesoro estas frases textuales: “yo lo puedo expresar en pocas palabras: tú promueves la logoterapia, enseñas logoterapia; yo hablo, dicto, escribo y publico sobre logoterapia, lo cierto es que ambos hacemos algo por ella. Cada uno realizamos lo que podemos desde nosotros mismos. Tenemos en común nuestra devoción por hacer algo para los demás, por la causa en la que estamos comprometidos. ...Lo que puedo decir y afirmar es que sabiendo que gente como tú y bajo tu guía, los estudiantes, encontrarán interés por la logoterapia y encontrarán el gusto por estudiar mis libros en castellano... ...sabiendo que mi herencia está en tus manos y en las de tus colaboradores, es más fácil para mí morir”... “Espero que esta causa sea trascendente para ti y para mi”.

Ese mensaje motivó mi espíritu. Ese acontecimiento me dejó una huella imborrable y una responsabilidad a la que estoy abocada de una manera irresistible.

Mounier ha insistido en la importancia de encontrarse, sobre todo, con el acontecimiento verdadero, con el extranjero que aparece en medio del camino; es decir, con ese imprevisible suceso llegado a mi vida sin que yo lo pueda controlar y que me exige, en términos no aprendidos, una respuesta que no me sé.

Frankl señala que el ser humano está orientado siempre a algo más que a él mismo, a una causa a la que servir o a una persona a la que amar. El es de la categoría de personas en la que se viven tres enormes dimensiones: testigo, profeta y maestro.

Es testigo porque tiene una fe en la vida que le supera. Por la lucha con la que se enfrentó a las más grandes atrocidades, entregándose al servicio de sus compañeros en los campos de concentración en los que estuvo durante más de tres años.

Creo que su congruencia en cada momento posterior tuvo la misma importancia: legó su vivencia y sus conocimientos con la esperanza de que otros continuaran su labor.

Es profeta porque es portador de una misión. La de ofrecer una psicoterapia espiritual para devolver lo humano que ha perdido el hombre y para ayudarle a recobrar lo más valioso que tiene: su capacidad de sentido a través de sus valores, escuchando a la conciencia personal. Nos conmina a vivir más plenamente utilizando los recursos personales, visualizando el futuro y retomando lo sano que tenemos.

Es también profeta porque anuncia con claridad meridiana, anticipándose al siglo XXI, las enfermedades de nuestra época: la agresión, la adicción y la depresión. Y frente a ellas nos ofrece alternativas para no caer en esos callejones sin salida que provocan el vacío existencial.

Es maestro porque ofrece su legado de sabiduría y experiencia en una nueva escuela que parte desde lo espiritual del hombre y crea su Logoterapia COMO UNA PSICOTERAPIA VIABLE EN UN MUNDO CRISIS.

En sus propias palabras... “Ser hombre significa hallarse permanentemente confrontado con situaciones de las que cada una es al mismo tiempo don y tarea. La tarea de la situación consiste en realizar el sentido. ...Cada situación es un llamamiento que debemos escuchar y al que debemos obedecer”. (Frankl, 1991,p.108)

A un nivel más personal, ser testigo, profeta o maestro es una meta alcanzable y un ideal a proponer. Si hacemos de cada encuentro algo inédito, si cada persona es alguien único para nosotros, terminaremos por ser únicos para los demás. Con lo cual el magisterio del acontecimiento se transfigura, a través de quien lo vive, en ministerio, es decir, en servicio a los demás.*

Hacerse acontecimiento para otros.

Si nuestros alumnos, nuestros hijos y nosotros mismos nos formamos un carácter configurado por una riqueza de valores y virtudes, que sea capaz de apertura y atención espontáneas al otro, que esté volcado en la transmisión generosa de sus dones y de sí mismos, que sea portador de sentido de la vida, de una vocación, entregado a fidelidades libremente elegidas... entonces, con un don así, provocaremos el acontecimiento por donde quiera que vayamos.

Una persona con esa plenitud interior promueve encuentros que no dejan indiferente a su interlocutor. A su paso suscita interrogantes, conmueve inseguridades, produce inquietudes y conflictos interiores.

De esta manera habremos cumplido nuestra misión, la de llevar un mensaje de esperanza, de fe y de entusiasmo por el encuentro con el otro y con el mundo, dejándolo, al partir, mejor de lo que lo encontramos.

 

QUINTO ACONTECIMIENTO: SMAEL RECIBE, EN LA NAVIDAD DEL 2002, EL AWARD DE LA FUNDACION VIKTOR FRANKL DE LA CIUDAD DE VIENA.

El premio que nos otorgó Viena será semilla fundacional de nuestro centro de servicio comunitario: la FUNDACION MEXICANA VIKTOR FRANKL.

A casi 15 años de haber iniciado este proyecto llamado SMAEL, recibir un premio de la Fundación Víctor Frankl de la Ciudad de Viena nos inspira a seguir trabajando con paso firme hacia una consolidación en lo académico, en el servicio y en la investigación.

El proyecto de la Fundación será ofrecer servicios de salud, educación y social/comunitario orientados hacia el sentido en grupos más específicamente. Esto será así, pues la necesidad que hemos constatado a través del trabajo realizado por nuestros egresados en los centros asistenciales donde laboran, es que se requiere atender a más personas cada día. La nobleza que generan los propios grupos nos da la certeza de que tal es, por ahora, el camino más idóneo. Los trabajos de investigación realizados por nuestros propios logoterapéutas y su aplicación, son un pilar en donde encontraremos tierra firme.

Esto no quiere decir que el trabajo individual no será atendido. Menciono los grupos porque son nuestra atención prioritaria.

La petición de Frankl de dejar la semilla de su logoterapia también en México se hace presente hoy una vez más. Esto nos compromete a un trabajo de calidad con México, con América Latina y con otros países y personas que también han sido acontecimientos para nosotros.

A pesar de nubarrones en el camino y de noches de desvelo hemos logrado algo positivo que nos llena de satisfacción. Pero es mucho lo que tenemos aun por construir. Por eso las Sociedades de Logoterapia de otros países enriquecen nuestro quehacer y nos dan una perspectiva diferente.

El entusiasmo de nuestros maestros, de nuestros alumnos y de nuestro equipo de coordinación promete el que lleguemos a construir y a crear posibilidades para realizar una tarea aceptable y útil.

Es importante que, sobretodo hoy que se encuentra en un proceso de cambio irrefrenable, México sea conducido con valores trascendentes. La logoterapia como educación en la responsabilidad ofrece tal posibilidad a nuestro país. Los distintos ámbitos que se estudian, la familia, la pareja, los ancianos, los estudiantes, las universidades, las comunidades indígenas, etcétera, nos ofrecen nuevos conocimientos antropológicos, filosóficos, sociales, culturales... que nos permiten alternativas de relación y de ayuda antes desconocidos.

Deseamos que este esfuerzo también reditúe en una comunicación más frecuente y rica entre todos los que –en diversos rincones del mundo- queremos hacer de la Logoterapia un medio para el crecimiento del ser humano y una herramienta que ayude a paliar, en cada país, los problemas ingentes de las personas desvalidas de ayuda psicológico y espiritual.

Quisiera invitarlos a que refrendemos el pensamiento que nos señala que, para nosotros, es urgente ayudar al nacimiento de una sociedad donde la dignidad, la libertad, la autodeterminación humana y el respeto por los otros sean intensamente embebidos dentro del quehacer cultural. Esa es la misión de la logoterapia. Ella siempre ayudará al hombre a elevarse por encima de las condiciones en las que se encuentra y le permitirá trascenderlas.

Es mi deseo que los acontecimientos nos embarguen el corazón; que seamos acontecimiento para quienes encontremos en nuestro breve caminar; que realicemos nuestra tarea personal y que partamos de este mundo con la idea, firme, de que hemos cumplido con nuestra misión.

BIBLIOGRAFIA.

Buber M. (1993) Yo y tu. Madrid: Caparrós Editores, Instituto Emanuel Mounier.

Ferreiro Almeda L. (2003). El acontecimiento será nuestro maestro interior”. NOUS, No. 6, Boletín de Logoterapia Análisis Existencial de la Asoc. Española de Logoterapia.

Frankl, V. (1991) La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religión. Barcelona Herder.

Frankl, V. (1991) Lo que no está escrito en mis libros. Memorias. Buenos Aires, ED. San Pablo.

García, L. (1998) Viktor Frankl: un hombre trascendente. Revista Mexicana de Logoterapia No.1, Ediciones Lag., México.

García, L. (2000). Buscando Rutas, encontrando sentidos, Visión retrospectiva y prospectiva de SMAEL S.C. Memorias del I Congreso Mexicano de Logoterapia. Ediciones Lag., México.

Mounier, E ( 1992) Obras Completas I Salamanca, Ed. Sígueme

Mounier, E ( 1993) Obras Completas II Salamanca, Ed. Sígueme

Oraisón M. (1968) Psicología de nuestras relaciones humanas. Editorial El Mensajero.

La logoterapia es más que una terapia: hacia una propuesta educativa

Cada día vemos más inmediata la formación de Logoeducadores como un proyecto hecho realidad. Tenemos en SMAEL la formación de los alumnos que interesados en el eros pedagógico de Viktor Frankl han encontrado la respuesta a su misión. Ya el IV Congreso Mexicano de Logoterapia en 2008 buscaba encontrar respuestas a las interrogantes que mantienen nuestro anhelo de formar logo-educadores.

¿Qué significa educar hoy? ¿De qué manera colaboraremos los logoterapeutas a la formación? ¿Cuál es en realidad la tarea del logoeducador? ¿Por qué su importancia en el siglo XXI? ¿Existe una cura educativa que permita a cada uno realizar el sentido de su propia existencia y, al mismo tiempo, permita a todos compartir un horizonte de sentido y de valores? ¿Para que educamos? La necesidad de respuestas, es lo que nos tiene aquí y ahora, buscando las alternativas de formación. Un intento de síntesis siempre flaco, me lleva a concluir lo siguiente:

Dice Frankl: “La educación en la actualidad, ya no puede seguir sus lineamientos tradicionales, sino que debe promover la capacidad de tomar decisiones de manera independiente y auténtica. …Una conciencia viva y vital es lo único que puede capacitar al hombre para resistir los efectos del vacío existencial, llamado, conformismo y totalitarismo” El sugiere que en una época en la que nos caracteriza una falta de sentido, la educación ha de poner el empeño no solo en proporcionar ciencia, sino también en “afinar la conciencia” de manera que la educación sea además una “educación a la responsabilidad”.

Hasta ahora, la formación y el ejercicio profesional predominante de los egresados de SMAEL ha sido en el campo de la psicoterapia; sin embargo muchos otros deciden no desarrollarse en el terreno terapéutico, pero tampoco desean dejar la logoterapia y se dedican más al trabajo social en comunidades e instituciones. En sentido estricto, la logoterapia representa una intervención clínica orientada a curar un tipo particular de neurosis (las llamadas neurosis noógenas), en sentido más general es un método integrador utilizado en una gama más amplia de molestias psicológicas y existenciales (cfr. Frankl 1974; Frankl 2001a; Frankl 2005a), pero en sentido profiláctico y preventivo es una forma de “educación en la responsabilidad” (Frankl 2005b, p. 69), desarrollada en una época en la que el sentimiento de falta de sentido – que se puede considerar normal y casi “fisiológico” en algunas etapas y situaciones de la vida – está agudizado y tal vez exasperado gracias a la precariedad e incertidumbre en la que la sociedad contemporánea se encuentra envuelta.

Bruzzone comentaba: …la logoterapia “es más que una psicoterapia”, y hacemos bien en preguntarnos si junto a un logoterapeuta en el sentido estricto, podemos hablar de un “logo-educador”. Diría más: ¡el logoterapeuta es un logo-educador! Esto no quita que la formación de estas dos figuras, debiendo operar en contextos diversos en varios aspectos, no requiera una distinción (más clínica en el primer caso, más socio-educativa en el segundo). Sin embargo, la esencia del trabajo terapéutico sigue siendo educativa, ya sea que se trabaje en un espacio clínico, o bien en un contexto socio-asistencial o pedagógico.

Tal es el caso de personas egresadas de SMAEL que se encuentran involucradas en, comunidades de bajos recursos, iglesias, empresas, grupos de necesidades específicas, como padres de familia, maestros, familiares de enfermos crónicos o terminales, etc. Estos profesionales se han capacitado como logoterapeutas, pero realizan actividades de orientación educativa, empleando para ello parte de los conocimientos y destrezas que recibieron en su formación y otro tanto de su intuición y buena voluntad.

La tarea de educar es cumplir la misión de humanizar, con la esperanza de lograr la tan ansiada salud y transformación del mundo y de la vida. El compromiso de la logoterapia se orienta a educar en valores, actitudes y sentido de vida, para hacer del hombre un ser íntegro.

Decía Bruzzone en su conferencia que: “A un lado de la tarea propiamente clínica del logoterapeuta, se abre el horizonte cada vez más basto en el que un nuevo profesionista, experto en humanidad, está llamado a intervenir: el logo-educador. Él conoce la profundidad del ser humano y sus abismos de misterio, pero alimenta también una confianza incondicional en las alturas a las que puede elevarse su “fuerza de oposición espiritual”.

Es evidente que la ideología y la cosmovisión de la logoterapia es igualmente benéfica en el terreno de la psicoterapia como el de la educación. Ambas tienen como personaje principal al hombre más con terrenos diferentes.

Viktor Frankl señala: "La tarea de la educación no es transmitir conocimientos y nociones, más bien afinar la conciencia de manera que el hombre pueda reconocer las exigencias contenidas en cada situación”, es decir: La formación de la conciencia, le permite al individuo reconocer el sentido concreto de cada situación y elegir responsablemente.

La labor del logoterapeuta –tal vez la más importante- es acompañar a su paciente en el encuentro de las actitudes de sentido que requieren las diversas situaciones de su vida. Frankl hace hincapié que el sentido corresponde a un individuo, que vive una situación concreta en tiempo y espacio. El sentido es entonces único y específico para esas coordenadas espacio-temporales de ese paciente. La unidad de trabajo del logoterapeuta es el paciente ya sea en trabajo individual o en reducidos grupos terapéuticos. En cambio la unidad de trabajo de esos otros profesionales que orientan educativamente en los grandes temas de la logoterapia a grupos diversos como los mencionados es la comunidad: la de personas necesitadas de bajos recursos, la de padres, la de mujeres sometidas a violencia familiar, la de empleados de una empresa, la de familiares de enfermos crónicos o terminales; en cualquier terreno fundamentalmente es la de formar individuos en torno a la capacidad de ser más personas que desarrollen su habilidad de decidir y de ser responsables, en otras palabras: de “afinar su conciencia”. Este sería posiblemente el campo mas ajustado al trabajo de un logoeducador.

Por lo tanto, tenemos por un lado, al logoterapeuta ejerciendo la logoterapia como acción terapéutica –cura médica de almas- para acompañar al hombre doliente individual o grupal en el encuentro del sentido. Por otro tenemos al logo-educador ejerciendo igualmente la logoterapia como labor de orientación a grupos comunitarios. Ambos se fundamentan igualmente de la filosofía y antropología de Viktor Frankl, pero su ámbito de trabajo es distinto, lo mismo que sus actividades profesionales, y por lo tanto sus conocimientos y destrezas deben ser específicas para la labor que cada uno realiza. Y esto debe reflejarse en la formación profesional. Aristóteles nos dice: "La educación consiste en dirigir los sentimientos de placer y dolor hacia el orden ético."

¿Por qué la formación de logeducadores parece imprescindible?

Nos alertaba Bruzzone diciendo que el problema del vacío existencial no pertenece tan solo a los jóvenes de 1930, sino que hoy en día está más difundido y se agrava de manera preocupante.

Se necesita entonces que la pregunta por el sentido (descuidada por un mundo adulto a menudo distraído e insensible) sea escuchada y encuentre respuesta, de otra forma la vida está en riesgo de aplanarse en la búsqueda ilusoria de los sustitutos: el consumo de drogas que dan la impresión de poder disponer a voluntad del bienestar y de la euforia, el recurrir a formas extremas de evasión a menudo ligadas al riesgo, al uso de la violencia como una reacción desesperada ante el aburrimiento, etc. El replegarse en estas formas evasivas surge del intento de llenar un vacío, pero no alcanza a cubrirlo más que por unos instantes, y por lo tanto, amenaza con convertirse en un círculo vicioso de dependencia. Los factores patógenos que, según Frankl, favorecen el surgimiento de la crisis y del vacío existencial son la provisionalidad de la conducta, la actitud fatalista de la vida, la mentalidad colectivista y el fanatismo (cfr. Frankl 2001b, pp. 62-64). Son precisamente estos los enemigos principales, los adversarios más insidiosos con los que la educación de hoy debe combatir: La ausencia de proyectualidad a largo plazo y la ideología del aquí-y-ahora y del todo-y-pronto, la entrega de la propia libertad en manos de la casualidad o de un destino ciego, la masificación y la alienación, las visiones totalitarias e intolerantes de carácter religioso o filosófico o político.

Entonces, si como Frankl repetía “cada época tiene su neurosis y cada época necesita de una psicoterapia” (Frankl 1992, p.9), esto vale con más razón para la educación: cada época tiene sus necesidades educativas y por lo tanto requiere de una pedagogía. Una época marcada por el vacío existencial necesita de una pedagogía apta para prevenir y combatir la falta de sentido. Esta pedagogía probablemente no existe todavía, nos toca a nosotros construirla.

Esto significa que el problema “ya no es psicológico, sino cultural” (Galimberti 2007, p. 12) y que la solución no puede ser tan solo clínica, sino que debe ser pedagógica. Se necesita combatir el sentimiento de la falta de sentido con el testimonio de los valores y del sentido incondicionado de la vida.

Una idea de Frankl que me ha motivado desde hace tiempo es lo que menciona: “Aún puedo ver ampliada mi tarea de incumbencia, en sentido que debo inmunizar a tiempo a personas sanas contra la desesperación, señalándoles, en sentido de logoprofilaxis, que la vida tiene un sentido incondicional”

Dice Graciela Clément: Cualquier teoría pedagógica deberá tener clara la idea de hombre que sostiene. La logoterapia y el Análisis Existencial presentan una antropología integral que, al preocuparse por “cómo se existe en el mundo”, fundamenta todos los aspectos de la existencia humana incluida la educabilidad.

En el contexto frankleano, la plena manifestación de la dimensión espiritual, depende de la educación. ¿Por qué afirmamos esto? Todas las características humanas específicas están presentes en nosotros como potencialidades pero su actualización es una tarea mediada por un proceso educativo profundo: ellas deben ser apeladas, orientadas y educadas.

Todo lo esencialmente humano depende del aprendizaje. Poseemos por naturaleza una diversidad de posibilidades pero, como lo dijimos otras veces:

  • a ejercer la libertad, se aprende
  • a hacerse responsables, se aprende
  • a descubrir sentidos y encarnar valores, se aprende
  • a lanzar puentes de una existencia a otra y a construir la comunidad, se aprende

La Logoterapia es una Pedagogía de la conciencia y una Pedagogía del Sentido. Todo ser humano está llamado a buscar sentidos y para realizar esta aspiración, cuenta con la Voluntad de Sentido que es la motivación básica del hombre.

Desde la Logoterapia podemos también proponer una Pedagogía de los valores. Dice V. Frankl en “Psicoanálisis y Existencialismo”: “Ahora bien, aunque el sentido está ligado a una situación única e irrepetible, hay además universales en el mundo del sentido y esas amplias posibilidades de sentido es lo que llamamos valores.” Ellos son universales de sentido cristalizados en el curso de la historia. El hombre es por esencia un ser valorativo y la educación debe orientarlo en el descubrimiento, adhesión y encarnación de valores.

Tenemos la capacidad de valorar pero la escala de valores es una tarea que se descubre y se aprende.

Los valores no se enseñan como un contenido más del currículo, “los valores hemos de vivirlos.” Desde una Pedagogía de los valores se debe educar para ser cada vez más nosotros mismos desde las raíces de nuestra propia humanidad y de nuestra propia singularidad.

Los valores tienen dimensión intersubjetiva, son “para nosotros”. Exigen ser comunicados y compartidos y se orientan a construir la comunidad.
Junto a la Pedagogía de los Valores surge la del Compromiso y la solidaridad.

Frankl ya planteaba a los pedagogos que: “De una u otra manera, la educación es hoy más que nunca una educación para la responsabilidad. Y ser responsable significa ser selectivo, saber elegir.”

Se trata de responder a las situaciones y demandas que la vida presenta y de hacerse cargo de sí mismo. Ese acto de responsabilizarse se convierte en un rico proceso educativo que permite acompañar y orientar a otros en su camino de responsabilidad.

La Logoterapia es también una Pedagogía liberadora. Cuando afirma que el hombre puede tomar distancia de los condicionamientos y asumir una actitud frente a ellos, la libertad se encarna como proceso de liberación.

El proceso educativo también es liberador, permite cambiar el “ser-así” en “ser-de-otra-manera”. En este sentido Frankl afirma: “Educación supone libertad, concretamente libertad de transformarse.”

El educador, según la etimología del término, no sólo instruye, enseña, forma, sino que, además cuida. Y estas tareas suponen el marco de la apelación, el encuentro y el diálogo.

Apelar, llamar, requiere del movimiento autotrascendente de alguien que se dirige a otro a quien convoca y así se posibilita el encuentro, el cual está mediado por el diálogo.
V. Frankl recomendaba a los educadores que fuesen guías y no pacificadores.

La alternativa presentada por Frankl del educador como “pacificador” (peace-maker, Friedenstifter) y el educador como guía y “marcapasos o precursor” (pace-maker, Schrittmacher) presenta al quehacer educativo como una especie de testimonio existencial: “El hombre necesita una guía que le haga de precursor y lo anteceda manteniendo una distancia que no puede ser nunca llenada. La guía perdería su carácter de necesidad si fuera alcanzada” (Frankl, 2001a, p. 51). El papel del guía-precursor es, de hecho, el de preceder al educando en el camino de la vida y trazar un recorrido ejemplar que él no debe repetir al pie de la letra, sino inspirarse idealmente para construir la propia e irrepetible historia personal.

La logoterapia se interesa en la parte sana del hombre, en su capacidad espiritual que no se enferma, que permanece intacta.

Federico Mayor Zaragoza, director de la UNESCO comenta: “Educar no es solamente inculcar saberes es despertar ese inmenso potencial de creación que anida en cada uno de nosotros a fin de que podamos desarrollarnos y contribuir mejor a la vida en sociedad. Por eso lo que más falta hace hoy en día, lo que reclaman, de nosotros de manera más o menos explícita los jóvenes, en particular, los adolescentes que concluyen sus estudios secundarios son referencias, una brújula, una carta de navegar. Urge que les proporcionemos esa orientaciones so pena de enfrentarnos con grandes trastornos sociales y tenemos que hacerlo lo antes posible si no queremos que nuestros nietos murmuren refiriéndose a nosotros esa frase terrible de Albert Camus: “Pudiendo hacer tanto, se atrevieron a hacer tan poco “.(4)

Educar, significa sacar, extraer, pero, también es guiar y acompañar, hacia el logro de un mayor perfeccionamiento... Es imposible, plantearse la posibilidad de perfeccionamiento humano, sin una reflexión profunda acerca de los valores.

La dimensión dialogal afectiva e intersubjetiva de la persona, por estar estrechamente ligada a la problemática de los valores, constituye uno de los aspectos que más puede ayudar a la superación de la crisis educativa, con la consiguiente prevención de alguno de los males que nos aquejan.

Los valores, esas realidades capaces de despertar el interés vital de la persona o de estimular su perfeccionamiento, son descubiertos por el hombre en el mundo que el mismo habita.

Bruzzone ha señalado que: “La función principal del logoterapeuta y del educador es, por lo tanto, la de ser un “catalizador” (Frankl, 1998, p. 59) de la voluntad de sentido. Si la personalidad está guiada fundamentalmente por una radical exigencia de sentido y si la salud mental y la madurez psicológica dependen del desarrollo de una actitud genuina de autotrascendencia, entonces es tarea de una terapia y de una educación “orientada-al-sentido” desarrollar tal disposición intrínseca del espíritu humano y reactivar en él el dinamismo que hasta ahora estuviera adormecido o interrumpido: “el anhelo humano de una existencia tan significativa como sea posible es tan poco patológico en sí mismo que puede – y debe – ser movilizado por una acción terapéutica. Este es uno de los objetivos más nobles de la ‘logoterapia’, en cuanto a tratamiento orientado hacia un ‘Logos’, un tratamiento que, en concreto, está orientado hacia el sentido, ¡y que orienta hacia allí al paciente! Para hacer esto se requiere no solamente poner en movimiento a la voluntad de sentido, sino también, en dado caso, si esta está oculta, inconsciente u ofuscada, se requiere despertarla” (Frankl, 2005d, p. 68).

El educador en la concepción logoterapéutica ofrece entonces su intervención sobretodo a través de su “mediación personal” y esto significa que actúa sobre el educando a través de lo que es, antes incluso de lo que sabe, hace o dice. Tal mediación hace presión sobre la capacidad personal del educador de ser una “personalidad vitalmente abierta a la realización del sentido” (Kurz, 1991, p. 122). Es de hecho a través del “ser precedido” por el único e irrepetible modelo del educador que el educando experimenta el poder encontrar su personal y único modo de ser en la historia y la realidad concreta en la que está situado. En esta perspectiva, el educador se caracteriza, en términos fenomenológicos, como una especie de “técnico de la intencionalidad” La figura del mediador es urgente, me comentaba Gloria Arango, -no existe y su presencia se requiere para intervenir entre el director y los maestros, entre los alumnos y los maestros, entre los hijos y los padres de familia… Parafraseando a Gerónimo Acevedo lo imagino como un pontífice, ´es la persona que crea puentes para mejorar las relaciones´.

De este modo, Frankl revalora el principio clásico de la asimetría en la relación educativa, corrigiendo las eventuales desviaciones autoritarias a través del concepto del rol insustituible del educador como “modelo” significativo (Vorbild) que, produciendo no una “influencia” (Beeinflussung) determinante, sino una especie de “impresión” (Eindruck), favorezca la búsqueda de la identidad personal y anime a la autonomía (ver Wicki, 1985). Por último, como escribe Frankl, “la eficacia inmediata del ‘ser’, del ser un ejemplo, es siempre mayor que la del discurso” (Frankl, 2005c, p. 134-135).

Su tarea debe ser otra. ¿Cuál? Tal vez podremos responder: la tarea de la educación consiste en cultivar los sueños más allá que las necesidades. Educar, si lo pensamos bien, requiere una buena dosis de utopía: quiere decir hacer aparecer lo posible, apostar sobre lo que no se ve, lo que todavía no está pero se puede realizar. “Cada quien crece sólo si es soñado” decía Danilo Dolci (arquitecto, poeta, educador, muerto en 1997, pocos meses después de Frankl, y nominado varias veces para el Premio Nobel de la Paz). El educador es aquel que sabe “soñar a los demás como no son todavía”. Y es precisamente en esto en lo que consiste el amor educativo según Frankl: en tener viva la tensión entre el “ya” y el “ todavía no”, entre el ser actual y el deber-ser.

El amor, dice Frankl, no es “ciego” sino “clarividente”, porque no se limita a aceptar al otro por lo que es, sino que alcanza a ver aquello en lo que se puede convertir, y lo ayuda a creer en ese objetivo y a alcanzarlo. El amor es, en este sentido “un acto metafísico” (Frankl 2005a, p. 173). El educador es siempre metafísico: alguien que sabe mirar más allá de lo que aparece inmediatamente, alguien que cultiva una esperanza, alguien capaz de ver el futuro por anticipado. Sin esta mirada a largo plazo, no hay educación. (Bruzzone p 8)

El cuidado educativo, en el sentido fenomenológico y existencial, se propone como intervención dirigida a custodiar y sostener la posibilidad de decidir y de decidirse, desarrollando márgenes de trascendencia respecto a un “ser arrojado” existencial frecuentemente no elegido ni deseado. Y desde el momento en que toda proyectualidad auténtica se fundamenta en la decisión, la educación se centra esencialmente sobre la capacidad de elegir, como expresión plenamente madura de una existencia autónoma y responsable. El cuidado educativo encuentra entonces su razón de ser en el esfuerzo de “cultivar en el sujeto educativo el deseo de tener cuidado de sí mismo” (Mortari, 2002, p. XVI), donde tener cuidado de sí mismo significa principalmente “llenar la propia vida con sentido” (Mortari, 2002, p. 20).

El logo-educador, tiene la función entonces, de hacer que su interlocutor adquiera consciencia de sí mismo, confianza en sus propias capacidades, consciencia de la propia responsabilidad, llevándolo al umbral de la elección y dejándolo a que sea él el que decida qué camino seguir y caminar con sus propias piernas. Pero para hacer esto un buen guía debe hacer lo suyo: debe ser a su vez consciente y responsable, saber elegir y caminar con sus piernas. Debe ser finalmente, un testigo de como estar en el mundo para ayudar a los otros a estar en el mundo con sentido. Convertirse en logoterapeuta y logo-educador implica entonces, no solo saber ciertas cosas o actuar de cierta manera, sino antes que nada ser un cierto tipo de persona. La competencia relacional típica de la logoterapia se basa sobre una competencia teórica y metodológica, pero también (inevitablemente) sobre una competencia existencial.

Entonces, si como Frankl repetía “cada época tiene su neurosis y cada época necesita de una psicoterapia” (Frankl 1992, p.9), esto vale con más razón para la educación: cada época tiene sus necesidades educativas y por lo tanto requiere de una pedagogía. Una época marcada por el vacío existencial necesita de una pedagogía apta para prevenir y combatir la falta de sentido. Esta pedagogía probablemente no existe todavía, nos toca a nosotros construirla. (Bruzzone p 6)

En mi encuentro con algunos expertos en el tema de educación como Juan Lafarga, Gaby Delgado, Teresita Durán Ramos, Gloria Junoy, Lucía Armella, Julia Hardy y Daniele Bruzzone, guardé algunas ideas sobre lo que el logoeducador debe abarcar entre otras:

  • una base sólida de conocimientos en la teoría Logoterapéutica que le permita la comprensión y apropiación de esta visión antropológica.
  • técnicas de enseñanza, comunicación y manejo de grupos que le facilitaren hacer llegar su mensaje.
  • herramientas de autoconocimiento que lo lleven a descubrir sus propios recursos y habilidades y que le permitan ocupar su lugar insustituible en la relación.
  • una plataforma de lanzamiento a través de contactos institucionales que le permitan ir poniendo en práctica esta actividad.
  • La logoterapia no es una educación para un grupo determinado, sino que es una educación para la vida y por lo tanto alcanza cualquier edad, condición o situación.

Es entonces necesario explorar las capacidades humanas- existenciales del hombre como Logo-educador, para que aprenda a influir en una sociedad hambrienta de
encontrar nuevos valores y sentidos.

El logoeducador podrá ofrecer los ingredientes que la logoterapia contiene para una proyección educativa, funcional a una proyección existencial más auténtica. Dará
instrumentos educativos al especialista en educación, que le permitan facilitar al educando el poder hacerse cargo de su experiencia singular e irrepetible y en las condiciones concretas en que se encuentre viviendo para que sepa proyectarse a partir de sí mismo, y pueda dirigir el sentido y el valor de su existencia.

Quien trabaja en la formación de los trabajadores sociales, educativos, sanitarios: para cuidar a los otros hay que saber cuidarse a sí mismo. Y en cuanto más cuidado se tiene de comprender la propia vida y darle un sentido, tanto más se podrá ayudar a los otros a comprender y a dar un sentido a su vida.

Convertirse en logoterapeuta y logo-educador implica entonces, no solo saber ciertas cosas o actuar de cierta manera, sino antes que nada ser un cierto tipo de persona. La competencia relacional típica de la logoterapia se basa sobre una competencia teórica y metodológica, pero también (inevitablemente) sobre una competencia existencial.
Será entonces de vital importancia el proceso personal que viva el propio logoeducador dentro de una logoterapia que le permita una autoactualización de su forma de ser en el mundo y de su mundo valoral, de otra forma su preparación sería incompleta.

Mucho es lo que hemos aprendido en este encuentro, mucho lo que cada uno de los ponentes complementado con los asistentes del congreso han ofrecido para analizar, estudiar, investigar y generar respecto a la formación y el trabajo profesional que realizará el logoeducador.

Solamente me queda agradecer este encuentro amistoso que deja tanta tarea a Smael que seguramente será atendida, para ofrecer la mejor preparación a los egresados de México y de otros países como Especialistas en Logoeducación.
 

Educar en Valores: Misión del Logoterapeuta

“La educación no es una fórmula de escuela, sino una obra de vida.

El buen maestro es el que enseña con gran facilidad,

sin hacer nudos para que su proceder parezca más fácil”

(Los Dichos de Mateo, 1930)

Hoy vivimos una crisis cultural, lo cual significa una crisis en el marco de los valores y sentidos que antiguamente daban respuesta a los individuos. Vivimos desde creencias y valores que han perdido vigencia y que se enraizaban en un sentido de la vida que parecía claro y con una dirección más o menos definida.

En nuestra sociedad contemporánea el ser humano se encuentra materialmente bombardeado por diversos estímulos y distintos “modelos” que lo influyen y lo confunden al vivir distintos valores. Los diferentes patrones conductuales, estilos de vida disímbolos, códigos de comunicación y códigos morales muy variados (padres, sociedad, iglesia, televisión, cine, publicaciones…) confunden y angustian al individuo que no está capacitado para distinguir un modelo valioso, que le ofrezca alternativas de calidad de vida social, familiar y comunitaria; de los modelos falsos, moralizadores y mercantilistas que pretenden inculcar valores instalando al sujeto en la indefinición y en el vacío existencial, dejándolo a merced de criterios y pautas ajenas.

Es imperioso que quienes estamos en la relación de ayuda, sepamos acompañar al Homo Patients, a ese hombre doliente que vive en la desesperanza, en la angustia y en el sin sentido, sabiendo que no podremos hacer desaparecer el dolor; sin embargo, ofrecer la propia presencia puede ser un camino reparador para ese ser que vive la frustración encontrándose en lo oscuro de su momento existencial, esas tinieblas no le permiten distinguir para optar por lo más conveniente y definir los valores que le clarifiquen en dónde está y el sentido que lo interpela.

La enseñanza de la ética lleva una responsabilidad especial en el trabajo de un logoterapeuta, éste deberá partir de la antropología filosófica del Análisis Existencial y la Logoterapia que presenta una síntesis vital donde se hace una totalidad la orientación científica y filosófica.

Es por esto que el concepto de hombre del logoterapeuta tendrá la visión tridimensional del ser humano que abarca su corporeidad, su mente y su espíritu (“nous”), lo que le permitirá observar en el paciente la importancia de su dimensión noética y la necesidad que tiene de responder a la pregunta del sentido de la vida.

En contraste con otros métodos, la logoterapia no enfatizará la retrospección, sino que se orientará hacia la autoactualización de los valores del paciente con una disposición hacia las tareas significativas que tiene en su futuro. Le ayudará al paciente a visualizar su pasado como un tesoro de experiencias que lo han traído hasta el presente, de las cuales puede sacar gran provecho descartando las que oscurecieron sus áreas de sentido y apreciando y utilizando aquellas que le han abierto paso en su experiencia vital.

Con una actitud activa y abierta el logoterapeuta podrá educarlo para que asuma la responsabilidad de sus elecciones, a través de cuatro postulados fundamentales de la logoterapia de Frankl: libertad, responsabilidad, espiritualidad y autotrascendencia.

La Filosofía, Psicología y técnicas de logoterapia necesitan ser parte de las herramientas de enseñanza. Tener una sólida formación tanto de conocimientos como de valores y cultivar una amplia sensibilidad, son exigencias para quienes quieren, a través de esta escuela, ayudar a promover los valores humanos en pacientes o en grupos.

EDUCACIÓN, VALORES, ACTITUDES Y NORMAS

A) Educación

La educación entendida como un proceso de desarrollo integral (biopsicosocial espiritual) y no como una simple transmisión de datos y conocimientos, juega un papel de gran importancia en el desarrollo de la conciencia y, por ende, en la formulación de una escala valoral.

Facilitar el proceso de aprendizaje significativo y con éste el desarrollo integral, abarcando todas las dimensiones humanas, así como promover la afirmación de la vida en todas sus formas, ha de pretenderse como meta central de la educación. Para ello, es indispensable una sana transmisión de valores que fomente y promueva la clarificación de los mismos.

En el informe de la UNESCO de la Comisión Internacional sobre Educación para el Siglo XXI (Delors, 1996), se proponen cuatro pilares de la educación:

  • Aprender a conocer
  • Aprender a hacer
  • Aprender a convivir
  • Aprender a ser

En el aprender a conocer, se buscará ofrecer una cultura general lo suficientemente amplia con la posibilidad de profundizar los conocimientos en ciertas áreas de interés particular.

Aprender a hacer va más allá del objetivo pragmático de desarrollar una calificación, habilidad o competencia profesional o técnica. Se pretende más bien una competencia que capacite al individuo para hacer frente a un gran número de situaciones y a trabajar en equipo.

La educación para aprender a convivir juntos, o aprender a convivir, integra la comprensión del otro y la percepción de las diversas formas de interdependencia; las habilidades para aprender a manejar el conflicto y las habilidades de comunicación, así como la tolerancia y el respeto por el pluralismo, se convierten en valores centrales desde esta perspectiva.

El autoconocimiento, la responsabilidad personal y desarrollar la capacidad de juicio y autonomía, constituyen los medios para aprender a ser y lograr un desarrollo pleno de la personalidad particular de cada educando.

La persona es educable a lo largo de su existencia. Y por supuesto que el desarrollo perfectivo es un elemento común a todas las acepciones y definiciones sobre educación.

Cuando se plantea un proyecto relacionado con la educación, se parte necesariamente de un concepto de ser humano explícito o implícito, consciente e inconsciente.

Conviene hacer consciente y explícito este concepto para que los valores, proyectos, metas y acciones que deriven de él, se estructuren de manera clara y coherente.

Propongo como finalidades de la educación, entre otras:

  • El crecimiento integral de la persona en sus dimensiones, espiritual, moral, psíquica, social, física e intelectual.
  • El conocimiento propio como un ser con posibilidades, carencias y limitaciones, para descubrirse, comprenderse, aceptarse y tener una imagen positiva de sí mismo.
  • Despertar en la persona la responsabilidad sobre sí misma, como un ser que construye, que se hace a sí mismo y que es capaz de elevar su propio crecimiento y desarrollo.
  • El sentido de identidad y pertenencia para que la persona sea capaz de encontrar satisfacciones en su propia vida, en su trabajo y en sus compromisos ante la sociedad.
  • Ayudar a la persona a que construya un sistema de valores que le permita gobernar y dar sentido a su vida.

“La educación es todo aprendizaje valioso e intencional; es decir, que si no se produce una modificación en los conocimientos, hábitos, actitudes y normas del sujeto, en el proceso de perfeccionamiento de su ser, no se puede hablar de proceso educativo.

Educar es ofrecer, acompañar, estar presente, saber pausar, impulsar, sugerir, guiar, dar alternativas. Implica necesariamente un encuentro vivencial del educando y los valores.”

Cuando educamos, necesariamente tenemos que hacerlo en el contexto de valores. La vida de los seres humanos implica acción y la acción del ser humano, por ser libre y responsable, lleva en sí compromiso, movimiento y cambio permanente; es decir que en la acción se plasmarán los contenidos valorales y actitudinales que el individuo adopte para su convivencia consigo mismo y con los demás.

Si no es a partir de los valores; no hay proceso educativo en las escuelas, ni en el hogar, ni en la sociedad.

“Acercarse al hombre, conocerlo, entenderlo, significa interpretar el mundo de significados o valores a través de los cuales todo hombre se expresa, siente y vive; y el sistema de actitudes ante la vida que le dan sentido y coherencia. Significa contemplar al hombre en su historia, en su propio habitat fuera del cual sería del todo irreconocible. Por ello los valores son contenidos explícitos o implícitos, inevitables en la educación”.

B) Valores

 

El término valor está asociado con ideas como aprecio, cualidad, estima, interés y preferencia, entre otras y promueven la formación integral de la persona.
Podríamos definir un valor como: “todo aquello a lo cual se aspira por considerarlo deseable, es aquello que quiebra nuestra indiferencia y es estimado por su dignidad y conveniencia con el ser.” Los valores constituyen una referencia que ayuda a encontrar y dar sentido a la vida. Atraen al hombre, no lo determinan -como lo hacen los instintos-, se proponen, no se imponen.

Son simultáneamente motivos y criterios de conducta. Para juzgar los valores o -antivalores- que propone y promueve un determinado medio, es necesario un marco de referencia con el cual se comparen.

Su punto de referencia es la misma “naturaleza humana”, de aquí que los valores se ordenen por su “capacidad para perfeccionar al hombre”. De acuerdo con lo anterior, un valor será más importante si ocupa una categoría más elevada, es decir, si perfecciona al hombre en un estrato cada vez más íntimamente humano. Se considerarán positivos y formativos si ayudan a promover la idea de ser humano que se sustenta, o negativos y destructivos si van en contra de ella.

Jerarquización del valor

Aunque existe una enorme cantidad de valores, pueden ser ordenados dentro de una jerarquía que muestre su menor o mayor “calidad”, comparados entre sí.

La escala de valores de cada persona será la que determine sus pensamientos, sentimientos y conducta.

Cada quien establece su jerarquía de valores en orden a una opción fundamental que tiene en su vida. Es una decisión básica de la persona orientar su vida en torno a valores determinados. Vivir de acuerdo a ellos, con una jerarquía de valores libremente elegidos, le da un significado a la existencia del individuo.

La determinación de la jerarquía de un valor depende de:

  1. Las reacciones del sujeto. Sus necesidades, intereses, aspiraciones y demás condiciones fisiológicas, psicológicas y socioculturales.
  2. Las cualidades del objeto. Lo que le confiere valor al objeto no es subjetivo; son los hechos, las razones en que se apoya y que lo convierten en “preferible”.
  3. La situación. Si varían las relaciones entre sujeto y objeto, cambia lo preferible, es decir, la jerarquía del valor.

Los tres factores que propone la axiología son inestables. El sujeto es el que menor estabilidad tiene; la corriente vivencial está en permanente cambio, varían sus necesidades y la intensidad de sus motivaciones. El objeto, aunque con variaciones, es el más estable. Por su parte, la situación es el resultado de un conjunto de factores cambiantes de orden físico y humano.

De acuerdo con lo expuesto será necesario actualizar la escala valoral personal, ya que está siempre abierta a la rectificación y al perfeccionamiento

No existe una tabla de valores universal, ya que su conformación depende de la influencia socioeconómica y política que priva e interactúa con el hombre y su medio particular; esta tabla no es estable, debido a que el mundo y su ritmo son igualmente cambiantes.

Método para orientar a los individuos en educación en valores.

El educar en valores oscila entre permitir y reprimir. En una forma muy general, podríamos afirmar que entre los métodos que durante la historia se han utilizado para hacer que los individuos adopten los valores que “deberían regir su vida”, se encuentran los siguientes:

  1. La imposición de valores. Por medio de una autoridad que utiliza el liderazgo autocrático que impone, obliga, sanciona y dirige.
  2. La moralización. A través de consejos y sermones, a fin de que el individuo viva de acuerdo con los valores que se predican, mismos que en muchos casos no vive el predicador o el moralizador.
  3. El “dejar hacer.” Que no implica compromiso. Con este método se pretende que el individuo elabore su escala valorativa como pueda o se le ocurra.
  4. Modelar con la propia vida. Ofrecer los valores, compartir experiencias, escuchar y respetar al otro y, lo más importante, vivir en congruencia con los valores que se sustentan.

La intención que precede a cada uno de estos métodos es seguramente la misma, aunque no todos llevan consigo una acción educativa. Cuando los valores se imponen, llega el momento en que son rechazados reactivamente, es decir, sin la reflexión consciente de si pueden llegar a cobrar significado propio que convierta a esos valores introyectados en valores elegidos.

En el caso de los valores no respaldados por una congruencia de vida, como ocurre con la moralización, el doble mensaje que esto lleva consigo provoca confusión y conflictos de valor. En el método del dejar hacer, el individuo se siente perdido y recibe el mensaje de total indiferencia, de falta de compromiso e interés. Los valores no se dan en el aire; es necesaria la interacción humana y la relación interpersonal responsable y comprometida para que el proceso valorativo se desarrolle.

El cuarto modelo es el más efectivo, pues la ejemplaridad permite ver que la vivencia del valor es posible. Ofrece una acción educativa que a través del respeto, la congruencia, de la confrontación y retroalimentación positivas, permita la clarificación de los valores personales. Todo esto, inmerso en una relación interpersonal cálida y aceptante que favorezca el proceso evaluativo, indispensable en la elaboración de una jerarquía individual valoral.

Dimensiones que llevan al proceso valorativo

Sintiendo

  1. Estar abierto a la experiencia

a) consciente de la propia existencia
b) aceptar la propia existencia

Los sentimientos pueden ayudar o ser un obstáculo al proceso del pensamiento y por ello hacer más difícil la toma de decisiones. Sin embargo, Carl Rogers dice que la madurez de una persona puede medirse y depende en gran parte de la conciencia de sus sentimientos. Cuando las personas son conscientes de sus sentimientos, los aceptan y expresan abiertamente, tienen la posibilidad de lograr con mucha mayor presteza y éxito sus metas personales. En esta forma el individuo es libre y capaz de resolver los problemas que se le presentan. Cuando el ser humano niega o no es consciente de sus sentimientos, éstos interfieren en sus metas, impiden el autoanálisis, la autoevaluación y, consecuentemente, obstaculizan el proceso valorativo.

Pensando

  1. Pensando a través de siete niveles

a) memoria
b) traducción
c) aplicación
d) interpretación
e) análisis
f) síntesis
g) evaluación

  2.  Pensamiento crítico

a) distinguir hechos de opiniones
b) distinguir argumentos con fundamento y sin fundamento
c) capacidad de análisis de estereotipos, propaganda, etc

  3.  Pensamiento lógico

  4.  Pensamiento creativo

  5.  Herramientas cognitivas fundamentales

a) uso del lenguaje
b) habilidad matemática
c) habilidad de investigación

La utilización de la razón de manera eficaz es una forma muy útil de tomar decisiones y, por lo tanto, desarrollar una escala valorativa.

Comunicando. Puede ser verbal o no verbal

  1. Enviar mensajes claros
  2. Escuchar con empatía
  3. Ayudar a manifestarse
  4. Hacer preguntas aclaración
  5. Dar y recibir retroalimentación
  6. Habilidad para solucionar conflictos

Dimensión indispensable en el proceso valorativo para que éste surja de un proceso de interacción social, ya que los valores no salen del vacío.

Eligiendo

  1. Generar y considerar alternativas
  2. Pensar las consecuencias de la acción (pros/contras)
  3. Estrategias en la elección

a) fijar metas
b) obtener datos o información
c) resolver problemas
d) planear

  4.  Escoger libremente

La libre elección entre varias alternativas, mediante la distinción de las presiones y consecuencias que las elecciones implican, y su respectiva evaluación, llevan directamente al proceso de valoración.

Actuando

  1. Repetidamente
  2. Como parte de un patrón de vida
  3. Actuarlo con destreza y competentemente.

Actuar en forma consciente y congruente con los valores y metas fijadas incrementa la posibilidad de que la vida se rija por valores positivos elegidos. Vivir de acuerdo con una jerarquía de valores libremente elegida, da un significado a la existencia del individuo.

Clarificación de valores, un modelo de reflexión

Louis Raths, Harmin y Simon , apoyados en el pensamiento de John Dewey sugieren trabajar en el proceso de valoración, más orientado a la reflexión de valores que a la inculcación o trasmisión de los mismos.

La idea que se persigue es que los participantes logren descubrirse a sí mismos a través de la identificación de sus principales intereses y preferencias; ya que éstos son claros indicadores de valores. Este modelo se basa en tres procesos esenciales: autoconocimiento, clarificación y construcción del yo.

Los procesos se centran en tres palabras claves que se asocian con valores.

ELEGIR, EVALUAR Y ACTUAR.

Es una herramienta que ayuda a decidir libremente entre alternativas y opciones distintas mediante un aprendizaje significativo, es decir, que se interna e integra a la propia existencia.

Siete criterios en la clarificación de valores

  1. Elegir libremente las normas pasadas, en lugar de aceptarlas ciegamente.
  2. Elegir entre alternativas, lo que necesita el adulto activo. Sin alternativas no hay elección.
  3. Elegir después de considerar las consecuencias esperadas.
  4. Estimación de los valores que adoptamos, lo que significa el chequeo de nuestros sentimientos. Esto nos dirá qué tan importantes son nuestros valores.
  5. Compartir nuestras elecciones, lo que ayuda a una posterior aclaración de nuestros valores.
  6. Acción. Haciendo un compromiso que nos involucre a nosotros mismos para poner a trabajar nuestro sistema de valores con cierta consistencia. Una acción no hace un valor. Hay que vivirlo.
  7. Interioriza y lleva a la práctica el valor en forma constante y generalizada, aplicándolo en todas las situaciones semejantes
  8. Expandir el crecimiento de la persona como un TODO (señala la amplitud hasta donde un valor se ha formado y desarrollado, provee de dirección y sentido de vida)

Cuando el hombre ha clarificado sus valores, de acuerdo a los 8 criterios anteriores; podrá vivenciar plenamente el valor Autotrascendencia que le lleva a ser una persona orientada hacia algo o alguien, cumpliendo con su condición de ser existente. Responderá así a su esencia humana-existencial-espiritual. Dejará de lado como única meta su autodescubrimiento y autorrealización y responderá a su condición humana de ser-en-el-mundo, siendo-con-los-demás.

La aportación de Kirschenbaum respecto a lo que significa clarificar valores desde un “proceso”, se refiere a la dinámica del procedimiento a través de la cual se desarrollan los valores, mientras que Simon y Raths se orientan más a la clarificación de los valores a través de “criterios”.

Así, podemos definir que el término “criterio” implica que un aspecto particular en el “proceso”, ha sido actualizado y asimilado.

La definición funcional de un valor debe ser integrado en el entendido de la manera total en que vive el individuo. Es por esto que el énfasis en este modelo específico está en elegir y pensar, apreciar y sentir, actuar y vivir, comprometido hacia la expansión y crecimiento del ser humano total. La persona ha sido confrontada y se ha comprometido hacia su crecimiento.

Por esto creo que la Clarificación de Valores, integrando el modelo de Kirschenbaum que habla de proceso y el de Simon y Raths apoyados en criterios de evaluación, promueven la dinámica del desarrollo humano en todos sus aspectos: intelectual, volitivo, emocional y espiritual-existencial.

Este proceso se hermana con la teoría de la logoterapia que invita al cumplimiento de valores que faciliten el camino hacia el sentido. Sin embargo, Frankl no se queda en el autodescubrimiento y actualización de los valores humanos sino que exige la voluntad del hombre hacia la autotrascendencia; es decir, aquella capacidad del hombre de salir de sí mismo en búsquedas de alguien a quien amar y causas por qué luchar.

Los valores en la logoterapia:

“Los valores son universales abstractos
del reino de los sentidos.”…
V. Frankl.

Frankl expresó: …“aunque el sentido está ligado a una situación única e irrepetible, hay además universales en el mundo del sentido y esas amplias posibilidades de sentido es lo que llamamos valores”.

“…la desaparición de las tradiciones no afecta al sentido, sino a los valores. El sentido permanece intacto en el derrumbe de las tradiciones, ya que es único y peculiar, algo que siempre cabe descubrir; los valores en cambio, son ciertas categorías universales sobre el sentido, no inherentes a situaciones únicas y peculiares, sino típicas, recurrentes y que caracterizan la condición humana. La vida conservaría su sentido aunque desaparecieran todas las tradiciones de la humanidad y no subsistiera ningún valor general.”

Cuando una persona no encuentra sentido en su existencia, se siente frustrada y vacía. El sentido de la vida se des-cubre, no se crea, está ahí, hay que de-velarlo, quitarle el velo que impide ver con claridad.

El sentido de la vida, señala Frankl, puede ser descubierto al realizar valores en tres dimensiones:

Valores de creación
Valores de experiencia
Valores de actitud

Valores de creación, o lo que un ser humano le da al mundo en forma de trabajo, creación, transformación; es un movimiento de mí hacia afuera, es dar.

Valores de experiencia, o lo que un ser humano recibe gratuitamente del mundo en forma de vivencia estética, contemplación de la Naturaleza, el encuentro amoroso; es un movimiento de afuera hacia mí. Es recibir.

Valores de actitud, o la postura que el ser humano toma ante aquellas situaciones tipificadas por su irreparabilidad y fatalidad, la dignidad frente a la ruina y el fracaso. Actitud ante la “Tríada trágica”: culpa, sufrimiento - dolor, muerte.

Frankl comenta: “...acerca de la prioridad de los valores creativos con respecto a primacía de los valores actitudinales, deseando expresar con esto lo siguiente: En una situación difícil, o de sufrimiento, le corresponde la prioridad al precepto de transformar la situación (en forma creativa); recién cuando éste se ha hecho imposible, comienza el derecho de los valores actitudinales, mas entonces estos valores son los superiores, quiere decir (para repetir hasta el cansancio mi frase preferida), que el logro del sufrimiento adecuado y valiente es, visto humanamente, un logro superior (la primacía) que la sola transformación de una situación, que en el mejor de los casos haya sido posible.

Antes comenta …“¿sabía usted, que la antigua diferenciación cristiana puede aplicarse a mis tres categorías de valores?: la vita activa (como valores creativos), la vita contemplativa (como valores de experiencia) y el martyrium (como valores actitudinales).

Valores piramidales y paralelos

El logoterapeuta checo Stanislav Kratochvil, describe dos orientaciones extremas de los valores: una es piramidal, la otra paralela. En la estructura piramidal, un valor está en la cima y es dominante, mientras que otros son menos importantes. El hombre que vive sólo para su carrera, la mujer que vive sólo para su familia, tienen una orientación piramidal de sus valores.

El individuo con una orientación horizontal de valores, tiene varias áreas de ellos que coexisten de manera paralela unos con otros —carrera, familia, amistades, pasatiempos, actividades creativas, intereses especiales, fe—. Si un valor se pierde, muchos permanecen. El hombre cuya carrera termina, la mujer cuyos lazos familiares se colapsan en una crisis de edad adulta, pueden encontrar sentido en actividades que representan otros valores de importancia similar. Los valores horizontales son un seguro contra una vida vacía.

Vivir los valores de manera horizontal o paralela, lo ayudará para percibir posibilidades más amplias de sentido, y lo pondrá en guardia para evitar el desarrollo de barreras espirituales.

C) Actitudes

Las actitudes son las formas concretas de comportamiento ante la realidad, motivadas y fundamentadas por unos valores que a su vez, hacen posible que éstos se expliciten. La actitud es una predisposición interior del ser humano, fruto de sus creencias o experiencias ante situaciones concretas. No son innatas, se adquieren, aprenden, modifican y maduran; son educables. Se fundamentan en valores.

Una actitud es un hábito de pensamiento que se manifiesta en un comportamiento. Las actitudes se insertan dentro de un proceso social: familia, escuela, trabajo, iglesia, amigos…, y resultan tanto del proceso educativo formal como del no-formal. Podemos afirmar que las actitudes no son otra cosa que las disposiciones favorables o desfavorables hacia determinados valores.

En la modificación de actitudes, el énfasis está en el potencial de cada situación, descrito en estas guías o principios:

  • Las alternativas son posibles.
  • Los patrones de conducta se pueden cambiar.
  • Tú puedes encontrar sentido en cualquier situación.
  • La vida tiene sentido en cualquier situación.
  • Algo positivo puede encontrarse en todas las situaciones.
  • Las oportunidades pueden hallarse aun en los errores, fracaso, enfermedad y en pérdidas inevitables.

La aportación de la logoterapia ante los valores de actitud

Son aquellos en los que el ser humano pone a prueba la fuerza de oposición del espíritu humano ante la tríada trágica (culpa, sufrimiento y muerte) desafiando el destino inalterable; el hombre sabiendo que no puede hacer nada por cambiar la situación, toma libremente la determinación de sobrepasarla con su actitud, tornando la derrota en victoria.

E. Lukas propone 4 pasos en la Modificación de Actitudes:

  1. Poniendo distancia entre el paciente y sus síntomas.
  2. Modificando actitudes.
  3. Reduciendo los síntomas.
  4. Orientando a la persona hacia el Sentido.

La distancia respecto a los síntomas

La primera tarea del logoterapeuta es ayudar a su paciente a darse cuenta de que él no es lo mismo que sus síntomas. Cuando los recursos de su espíritu se abren, y su poder de confrontación se despierta, puede ver que sus miedos, obsesiones, depresiones, sentimientos de inferioridad y explosiones emocionales, no son una parte integrante de lo que él es, sino características que él tiene; que puede modificar, y posiblemente vencer.

Para lograr lo anterior, cuatro métodos desarrollados por Frankl: la intención paradójica, la derreflexión, el diálogo socrático, y lo que él en una ocasión llamó “la técnica de apelación”.

Estas cuatro aproximaciones ayudan al paciente a distanciarse de sus síntomas. La intención paradójica les enseña a reírse de sus síntomas. La derreflexión los ayuda a disminuir, hasta detener, la excesiva concentración en ellos mismos; el diálogo socrático permite que el paciente obtenga una nueva comprensión (insight) de lo que ocurre, haciéndolo menos dependiente de sus síntomas; y la técnica de la apelación refuerza la voluntad del paciente para que pueda utilizar el poder de desafío de su espíritu.

Modificación de actitudes

El segundo paso en logoterapia es ayudar a los pacientes a obtener nuevas perspectivas de ellos mismos y de la situación de sus vidas, para modificar sus actitudes. El terapeuta no “proporciona” las perspectivas, solamente sirve como medio para que el paciente descubra lo que ya tiene en sí mismo.

El “nacimiento”, sin embargo, puede implicar dolores de parto. El terapeuta educa a sus pacientes en el sentido literal de la palabra latina “e-ducare”; es decir, saca lo que existe en el paciente, cuidando siempre sobre todo el bienestar y la autoestima del mismo.

El principal objetivo de esta búsqueda es encontrar la perspectiva que le pueda servir al paciente a encarar su particular situación, reforzándolo en su lucha por la existencia y ayudándolo a trascender su sentido de dependencia.

Reducción de síntomas

Después de que se ha producido un cambio satisfactorio de las actitudes del paciente, el tercer paso en el tratamiento logoterapéutico generalmente se da de manera automática: los síntomas desaparecen, o por lo menos se vuelven manejables. En los casos en que la depresión es muy grande y está fuera del control de la persona, las nuevas actitudes ayudan al paciente a enfrentarse con su destino fatal, para que pueda soportarlo. El logoterapeuta no puede recuperar una pierna amputada, pero sí ayudar al paciente a vivir con una sola pierna sin sucumbir a la apatía o a la desesperación; y sin revelarse con frustración contra su destino.

Orientación hacia el Sentido

Después de que los síntomas se han reducido, la profilaxis se puede iniciar: deben tomarse los pasos para asegurar la futura salud mental del paciente, guiándolo hacia el Sentido. Todas las potencialidades significativas de su vida y su situación particular, son profundamente discutidas, enriquecidas y ampliadas. El terapeuta busca ayudar al paciente a clarificar sus valores de tal manera que se pueda proteger de futuras frustraciones existenciales. Al mismo tiempo, la terapia persigue educarlo para que sea capaz de asumir su responsabilidad en la vida, pues el paciente que se siente responsable de su vida, está mentalmente sano.

El Diálogo Socrático

En los casos leves de neurosis noógenas, una simple modificación de actitudes es, con frecuencia suficiente. Para ello, la relación más útil entre paciente y terapeuta es el método del auto-descubrimiento o del Diálogo Socrático.

El terapeuta presenta sus preguntas en forma tal, que el paciente descubre por sí mismo las nuevas actitudes que se acomodan a su situación.

Para el logoterapeuta es inaceptable la posición del paciente que afirma ser un peón manejado por el destino, aun cuando los hechos parezcan confirmar la queja. En vez de eso, el logoterapeuta insiste en que el paciente siempre tiene una alternativa de decisión, aun cuando ésta sea solamente a través de un cambio de actitudes.

D) Normas

Las normas son pautas de conducta sobre cómo debe hacerse o cuál es el comportamiento que debe seguirse. La norma es un patrón de conducta individual o colectivo que generado por la experiencia personal o social, orienta las conductas en las circunstancias previstas.

Hay normas externas, sociales generadas por el grupo social

Las hay internas que la persona se impone a sí misma como de conducta fundamentada en los valores y actitudes por ella asumidos.

La vida como responsabilidad significa siempre y en cualquier condición un deber, y con ello se demuestra que nuestra existencia siempre tiene un sentido que descubrir y una misión que cumplir.

Ética y logoterapia, binomio inseparable.

Sólo a través del mundo podremos encontrarnos a nosotros mismos.

Hans Trüb

Mencionamos en el apartado anterior la importancia que tiene un fundamento ético en la vida personal y profesional de los involucrados en la enseñanza de valores, especialmente en quienes aplicamos el modelo logoterapéutico.

Una educación en valores exige el conocimiento y responsabilidad de todos los individuos, maestros y trabajadores sociales en el campo de la salud. Una actualización constante es fundamental para poder llevar al paciente hacia las áreas de sentido y valores que a él le sean especialmente significativas.

Sabemos que el hombre experimenta a lo largo de su vida conflictos de tipo espiritual-existencial; esta crisis espiritual no lo convierte en un neurótico y suicida, sino en un ser que ha perdido sus metas o el potencial de aporte a la sociedad. En este caso, la acción humanizante del trabajo social, específicamente a través de la logoterapia, puede influir de manera importante en la actitud del individuo hacia la vida y la recuperación de metas y de fe.

Es conveniente que la labor se oriente a clarificar la actitud del individuo respecto a sus decisiones y actuación dentro del ámbito en el que se desarrolla. El logro de sus metas personales, la definición de un claro sentido de la vida y el camino hacia la búsqueda de la felicidad; es decir, llegar a ser un hombre íntegro, maduro y ético, constituye el mayor reto de la vida .

Los logoterapeutas subrayamos la importancia de la comunicación cercana, natural, sincera, de aceptación y abierta para lograr una intervención efectiva. Sólo cuando se ha logrado establecer confianza, cuando el paciente está seguro de que es entendido y cuando la relación de trabajo entre el profesional y él se asienta sobre una base sólida, se podrán examinar los problemas con detalle.

La logoterapia se debe experimentar, si no, no se puede curar, y experimentarla significa ofrecer parte de uno mismo, para despertar una parte del otro a una vida con sentido. Por lo tanto, la atención al otro, su bienestar, su paz mental y su tranquilidad es lo que hace que los valores de actitud sean fundamentales para el tratamiento logoterapéutico, tanto en el ámbito educativo como en el trabajo social y comunitario.

Crear una sociedad donde la dignidad, la libertad, la autodeterminación humana y el respeto por los otros sean intensamente embebidos dentro del quehacer cultural, es la misión de la logoterapia, ya que siempre ayudará al paciente a elevarse por encima de las condiciones en que se encuentra y trascenderlas.

A Frankl le agradaba una frase de Schlomo Bardin... quien llama a los hombres ‘depositarios de vida’” . Y esa vida contiene situaciones en serie, que momento a momento, instante a instante, entrañan sentidos específicos los cuales cada persona, como ser libre y responsable, debe resolver. Lo que importa en la logoterapia es “que comprenda que es libre para actualizar los sentidos de vida, que está obligado a hacerlo y que nadie puede reemplazarlo en esa tarea” .

Sobre el trabajo del logoterapeuta

La afirmación frankliana de que al hombre se le debe concebir como un ser autotrascendente, dotado de libertad y responsabilidad, que como tal encuentra el sentido de su vida en el mundo, hacia afuera y no dentro de su propia psique. Esa trascendencia es la esencia de la existencia humana: “Solamente en la medida en que nos damos, nos donamos, nos ponemos a disposición del mundo, de las tareas... en la medida en que lo que cuenta para nosotros es el mundo exterior y sus objetos, y no nosotros mismos o nuestras propias necesidades... solamente en esa medida nos satisfaremos y nos realizaremos a nosotros mismos”.

“Se es educador en la medida en que se es uno mismo”; dice Ana Ma. González, de aquí la importancia que tiene la formación del individuo que desea dedicarse profesionalmente al servicio a través de la logoterapia. Nadie puede llevar al otro más allá de donde él mismo se encuentra, de modo que un proceso personal hacia la madurez es indispensable en todo aquel que desea convertirse en logoterapeuta.

Según Kaiser, el terapeuta cura simplemente por estar con el paciente. Este terapeuta debe tener cuatro características de personalidad:

  1. un interés por la gente
  2. un enfoque teórico que ayude al paciente a comunicarse libremente
  3. la ausencia de patrones neuróticos que obstaculicen el encuentro con el paciente
  4. receptividad.

Éste tendrá la tarea de clarificar sus valores, conquistar su libertad responsable para que de manera autotrascendente pueda ofrecer “al otro” alternativas para resolver sus formas de estar-en-el-mundo y superar las situaciones de crisis en las que se encuentra. En palabras de Frankl a Lukas : …“deseo decirle que autoeducación también significa una autoformación en sentido de valores de actitud. Si una situación sin salida no puede superarse exteriormente, sólo queda la huida hacia arriba, hacia la autoformación en el crecimiento interno por una situación sin esperanza, de la que uno ha sido víctima desvalida. Acostumbro hacer recordar que los árboles en un bosque, ubicados demasiado cerca uno del otro, ¡crecen tanto más hacia arriba!”

La forma en que educamos en valores en SMAEL

Nuestra forma preferida de educar en valores es a través de Seminario. Se requiere de un aprendizaje en valores no teorético sino totalizador que pueda abarcar al ser humano en lo que es y en lo que puede llegar a ser.

Intento sugerir algunas formas de aplicar la logoterapia y sus principios en un curso de clarificación de valores y logoterapia impartido a personas interesadas en el servicio social, la educación y formación como padres de familia.

El propósito de impartir un curso de veinte sesiones, es la oportunidad para que los participantes puedan formular sus propias bases éticas tanto en la teoría como en la práctica y aprender a través de discusiones estimulantes en vivo, la filosofía flankleana y clarificar sus valores.

La aplicación y práctica del programa durante más de veinte años en el instituto a mi cargo, nos ha permitido comprobar resultados positivos en quienes han vivido esta experiencia; clarifican sus valores, aumentan la autoestima, inician un proyecto de vida con sentido y mejoran su relación interpersonal. Esta metodología, les ofrece de forma dinámica un acercamiento al crecimiento total, como mencioné antes, en el aspecto intelectual, emocional, volitivo y espiritual.

Parte de los temas a explorar es descubrir y aprender a clarificar valores a través de tres estrategias que se antojan interesantes, la primera Estrategia de cambio de hábitos, la segunda de Cambio de actitudes y la tercera Clarificación de valores. Hacemos énfasis en la capacidad de elegir, evaluar y actuar en el terreno de la libertad responsable para lograr un nivel de autotrascendencia que sea capaz de sembrar en los demás la inquietud de autodescubrimiento y crecimiento personal.

Estas actitudes no se transplantan, menos se imponen; cada persona debe elaborarlas y acceder a ellas bajo sus propias convicciones. En este proceso, el “arte de la mayéutica socrática” resulta muy apropiado. El alumno va caminando a través de un “Grupo compartido” clarificando valores, intentamos que sustituya las actitudes erróneas por otras correctas y que aprenda a compartir sus experiencias significativas en un ambiente de confianza, cordialidad y respeto.

Elaboramos un Manual de Clarificación de Valores y logoterapia, que será modificado de acuerdo a las necesidades que el grupo presenta, ya que los ejercicios, tópicos y metas, implican apertura y creatividad por parte del facilitador. (Adjunto cuadro)

Se discute la naturaleza humana multidimensional, haciendo énfasis en la dimensión espiritual. Durante el proceso se estimula a los estudiantes para que presenten ejemplos de los efectos del espíritu y alguna experiencia de valores de actitud, de creación y de vivencia.

Podríamos afirmar que la logoterapia de Frankl, integrada a una educación en valores de forma muy concreta, es un recurso que los logoterapeutas harían bien en estudiar, comprender y considerar para su posible aplicación dentro del contexto particular de su tarea como personas que apoyan y guían ante situaciones de conflicto.

“…Como un acercamiento terapéutico que provea significado y orientación de valores, acompañamiento en todos los sentidos de la vida, la logoterapia no sólo se aplica al síndrome de ansiedad, problemas afectivos, adicciones, aberraciones sexuales y problemas de comportamiento de la personalidad. También puede brindar apoyo a jóvenes en la búsqueda de sí mismos, así como al esfuerzo por alcanzar madurez, o como aliciente a los ancianos para mirar en retrospectiva sus vidas y preparar su partida. Puede ser una guía para quienes se aman, y miembros de familias en conflicto: ayudar a quienes trabajan y a los que carecen de empleo y dirimir sus demandas, ya sean pequeñas o grandes. Puede ayudar también a quienes se encuentran vencidos, a eliminar sus problemas, resentimientos, y conducir a quienes han perdido su propio apoyo espiritual hacia resolver sus raíces ideales. ( E. Lukas, 99)

Viktor Frankl expresa “…el poder desafiante del espíritu humano” es un recurso muy poderoso en la lucha por la supervivencia. Asimismo, explica que la responsabilidad en un sentido logoterapéutico es un sinónimo de amor, compromiso y autosacrificio y enfatiza la importancia del concepto de libertad, que cuando se utiliza sin responsabilidad interior, es una condición que conduce a la ansiedad, al “vacío existencial” y a la neurosis.

La existencia, en resumen, nos presenta, unida a la alegría, la tristeza; junto con la vida, la muerte; con el triunfo, la derrota; junto con el gozo, el sufrimiento. Frankl cita una frase de Rilke, el escritor y filósofo checo, a la condesa Sizzo: “El que no acepta de una vez con resolución, incluso con alegría, la dimensión terrible de la vida, nunca disfrutará de los poderes inefables de nuestra existencia, quedará marginado y a la hora de la verdad no estará vivo ni muerto”(Fabry, 2000)

Siempre que trabajamos especialmente con aquellos que sufren emocionalmente, es importante escuchar esas “señales”, la palabra clave que abre la cámara donde se resguardan y esconden esos significados.

Cuando la llave abre la puerta, los valores se abrillantan y la voz de la conciencia se hace audible. Esto permite al terapeuta adaptar argumentos para ayudar al paciente a corregir su comportamiento y actitudes que están en línea con sus propias convicciones.

El logoterapeuta tiene que escuchar señales que provengan del más “profundo” o “elevado” nivel del cliente y dejar que se revele la voz de la persona espiritual. La logoterapia será reconocida como el avance más importante realizado en este Siglo, en el antiguo arte de tratar y curar el alma humana.

Hebbel dice:

“La vida no es algo, sino una ocasión para algo”, los logoterapeutas tenemos como misión, ayudar al otro a encontrar sus sentidos más significativos en cada situación única y concreta, de esta manera autotrascendente, encontraremos sentido en nuestra acción social, no solamente para los demás sino como un “bumerán”, para nosotros mismos.

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