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Efrén Martínez

Sentido y recuperación: del nihilismo de la adicción a una vida plena de sentido

En una época de grandes avances tecnológicos y soluciones inmediatas para cualquier necesidad, nos hemos encontrado con paradojas existenciales que nos invitan a per-seguir el poder y el placer que cada vez son mas lejanos como objetos de satisfacción y que en la medida en que nos acercamos a ellos, mas se alejan.
Fruto de este devenir de la humanidad, el hombre en su constante frustración existencial ha intentado probar y buscar en los diferentes "ismos"; ya probamos el fascismo, el socialismo, el comunismo, el capitalismo, el neoliberalismo, el cristianismo, el budismo, el islamismo, etc.; ante esta realidad surge la pregunta: ¿Hacia donde va el ser humano?, para dar respuesta a esta incógnita debemos des-aprender (esclarecer, desconstruir) y volver precisamente al hombre.
Es en este esclarecimiento existencial en donde se enmarca la recuperación de las drogodependencias y sobretodo la prevención de su reincidencia. Tal vez la principal dificultad de un proceso de rehabilitación de toxicomanías, es precisamente la visión del mundo con la cual se aborda. Dice Gerónimo Acevedo en su libro La búsqueda de sentido y su efecto terapéutico, que la palabra adicción se define como "urgencia de satisfacer" y se deriva de la palabra a-dictu que significa lo-no-dicho; es decir, la a-dicción podría definirse como la urgencia de satisfacer aquello que no se puede decir. Lamentablemente, la recuperación de las drogodependencias también ha caído dentro de parámetros adictivos; parámetros que se guían por la urgencia de recuperar aquello que no se ha dicho; es decir, dentro de la recuperación de las adicciones - al igual que con la historia de la humanidad- han aparecido grandes "ismos" que propenden por recuperar a un adicto y no a un ser humano.
Dentro de los "ismos" que intentan rehabilitar drogodependencias encontramos:
El biologicismo que reduce al hombre a una simple entidad biológica, un conjunto de sistemas y subsistemas que se entrelazan entre si y que son coordinados por sustancias químicas -llamadas neurotrasmisores- que se conjugan en una computadora que a través de impulsos energéticos guían la conducta y la existencia del ser humano. De este "ismo" surgen tendencias Médico-científicas que intentan curar la adicción a través de vacunas, de drogas mediadoras de la dopamina y la acetilcolinesterasa, de lobotomias, antiansiolíticos, antidepresivos, camaras hiperbaricas, etc.
El psicologismo reduce al hombre a un simple aparato anímico, a un ser guiado por su pasado y esclavo pandeterminado de sus instintos; reduce al ser humano a un conjunto de mecanismos de defensa y conflictos intrapsiquicos, un hombre desbordado y sin diferencia de los animales. De este "ismo" surgen tendencias psicoterapéuticas que producen efectos iatrogénicos, confluyendo en una exacerbación del síntoma y acelerando la recaída.
El sociologismo reduce al hombre a un ser totalmente condicionado por la sociedad, esclavo de lo aprendido y dependiente única y exclusivamente de las relaciones que entabla; un ser que cae en la patología del espíritu de los tiempos: Actitud provisional ante la existencia, actitud fatalista, idea colectivista y fanatismo. De este "ismo" han surgido tendencias que intentan cambiar el medio ambiente e incluso amedrentar con gritos , represiones y/o publicidad; llegando a plantear campañas de reducción de daño, es decir, lo importante no es que se drogue, sino que no se drogue mucho.
Por ultimo, podemos encontrar el noologismo, tendencia que reduce al hombre a un ser únicamente espiritual, un ser que puede verse como pecador y no merecedor del paraíso. De este "ismo" surgen miles de sectas, religiones, movimientos esotéricos, etc.
De estos cuatro grandes "ismos" de la recuperación se desprende un "ismo" mayor, causa, consecuente, precipitante, predisponente y exacerbante de la adicción: El nihilismo. No nos referimos al nihilismo como la ausencia total de significado sino como la reducción a un "nada mas que..."; "Nada mas que...un cuerpo físico", "Nada mas que... un aparato anímico", "Nada mas que...un condicionamiento social", "Nada mas que ...un espíritu".
Y es dentro de ese nihilismo reduccionista del ser humano en el que la recuperación de las adicciones ha errado.
Para pasar del nihilismo de la adicción a una vida llena de sentido, primero tenemos que superar el nihilismo de la recuperación y empezar a ver -no solo en teoría- al ser humano desde un punto bio-psico-socio- espiritual.
Desde esta ontología básica, podemos ver un fundamento antropológico de la recuperación de las adicciones, en donde el ser humano no es igual a la suma de sus partes y por ello se llama un in-dividuo. (O como diría santo Tomas de Aquino, un unitas multiplex)
Bien, ahora que nos hemos recuperado de la recuperación de las adicciones, podemos intentar abordar lo que para nosotros es una recuperación llena de sentido.
Adicional a la importancia del traumatismo familiar, conductual e intrapsiquico, existe una característica casi elemental de las toxicomanias: La perdida de sentido y significado de la existencia -y en la existencia-; dicha característica nos enmarca dentro de un circulo adictivo en donde se busca el placer y el poder mientras paradójicamente menos se alcanza, aumentando la frustración existencial que reinicia el circulo. Por ello, lo principal y lo básico para iniciar un proceso terapéutico es suspender el consumo de sustancias.
Una vez superado el síndrome de abstinencia, la dimensión noética empieza poco a poco a desbloquearse y es en este punto, en donde se deben abordar dos argumentos específicamente humanos: la libertad y la responsabilidad. Una libertad que nos permita autodistanciarnos y autotrascender los determinismos que como defensas invitan al consumo. Una responsabilidad que permita asumir que existe un problema de adicción y que sobre el se ha tenido directa participación.
El esclarecimiento del ser-libre y de la responsabilidad dejan al hombre con problemas de adicción ante un panorama desolador, ante una visión que de una u otra forma perpetuaba el síntoma de la adicción. Es allí en donde la búsqueda de sentido tiene un efecto terapéutico de valor incomparable.
El sentido en la y de la recuperación puede descubrirse de muchas formas, a través de valores de creación (ayudando a otros personas, realizando artes, dando amor.), de valores de experiencia (Realizando las experiencias educativas, recibiendo ayuda, recibiendo amor.) y con los valores de actitud (asumiendo un dolor necesario como el que implica la rehabilitación, encontrando sentido en el sufrimiento.). Son precisamente los valores de actitud los que mas colaboran dentro y para el proceso de recuperación, son ellos los que permiten mantener un optimismo trágico, en donde la culpa, el sufrimiento y la muerte conocidos en la adicción activa, pueden convertirse en experiencias que llenan la vida de sentido y permiten -en abstención- decir si a la vida a pesar de todo.
Es importante resaltar que existen cuatro elementos de vital importancia en la recuperación de las adicciones: El sentido de la vida, el sentido del momento, el sentido del sufrimiento y el suprasentido.
En la adicción activa siempre se espera que llegue un catalogo en donde se explique paso por paso como vivir; de allí que el sentido de la vida continúe oscurecido en medio de la adicción, por ello es fundamental una recuperación para la responsabilidad y la realización de valores; una educación donde quede en claro que la vida es una tarea a realizar, una pregunta que debemos responder y no una respuesta ante nuestros caprichos.
La vida genera preguntas que debemos afrontar y en muchas de esas ocasiones el sentido del momento se oculta ante nuestros ojos generando el engaño de un sin sentido y cultivando el caldo de una posible reincidencia en el uso de sustancias; es en ese sentido del momento en donde se debe tener en claro que la vida bajo cualquier circunstancia tiene significado y que es precisamente en medio de ese oscurecimiento en el que el ser humano crece y esclarece puntos vitales.
La adicción esta llena de sufrimientos que dejan a las personas con problemas de adicción entrampados en la victimización de su vida; una sólida recuperación que sepa diferenciar entre los sufrimientos necesarios e innecesarios, permite entender que hay hombres con tan buena suerte que Dios les envía un sufrimiento para que empiecen a ser felices.
Por ultimo y para terminar, es importante considerar que mas allá de lo humano existe una dimensión trascendente y que ese significado ultimo de la existencia, ese suprasentido es la respuesta a la pregunta que nos planteamos al principio de esta charla: ¿Hacia donde va el ser humano?.