Frankl, en
su libro "Ante el vacío
existencial" habla del "sufrimiento
de la vida sin sentido".
Dice el autor que cada época
tiene sus neurosis y cada tiempo
necesita su psicoterapia. Freud
hablaba de una frustración
sexual. Adler de un complejo de
inferioridad y más recientemente
de un vacío existencial,
el cual se observa a nivel mundial.
El hombre ha perdido en gran parte
sus instintos que lo guien (como
lo hace el oso al invernar), y
al mismo tiempo los valores tradicionales
han perdido su fuerza. De este
modo ha perdido muchas de las
posibilidades de elección:
no sabe lo que quiere y puede
hacer. De aquí que en muchos
casos quiere lo que quieren los
demás (conformismo) o hace
lo que otros quieren (totalitarismo).
Esta frustración
existencial puede desembocar en
una sintomatología neurótica,
que entonces se llama, como ya
se ha dicho, neurosis noogénica.
El hombre tiende "genuinamente"
a descubrir un sentido en su vida
y a llenarlo de contenido, a lo
cual llama Frankl "voluntad
de sentido". Esta es una
motivación que no se deduce
ni deriva de otras necesidades.
El autor discrepa
de Maslow, respecto a que la voluntad
de sentido pertenece a las necesidades
superiores, que sólo pueden
cubrirse si las necesidades inferiores
han sido satisfechas. Frankl sostiene,
como resultado de sus investigaciones,
que tanto personas que están
en extrema pobreza como en la
opulencia se preguntan por el
sentido de su vida.
El cumplimiento
del sentido de vida hace feliz
a las personas. Cuando ésto
no sucede, se intenta conseguir
el sentimiento de felicidad por
medio de un rodeo, v.gr. substancias
químicas, drogas, alcohol,
etc. Cuando se busca la felicidad
por la felicidad, se pierde; dado
que el ser humano está
siempre orientado a algo que no
es él mismo (de manera
egocéntrica). Lo que busca
realmente NO es la felicidad en
sí, sino un fundamento
para ser feliz.
Frankl habla
dentro de esta sólida filosofía
de la vida de la necesidad que
existe de vivir esta realidad
a través de tres caminos
que tiene el ser humano para lograrlo.
Son los valores de creación,
de experiencia y de actitud. Por
medio de estos senderos el hombre
puede encontrar y descubrir el
sentido de su vida.
a) Al tratar
sobre los valores de CREACION
se está hablando de la
posibilidad de DAR: no se trata
de dar "algo externo",
sino ofrecer algo interno, mío,
producto de mi creación
y trabajo, como lo dice su nombre.
Sin embargo, este es sólo
un primer paso.
b) Existen,
además, los valores de
EXISTENCIA, llamados también
de RECIBIR. A través de
ellos tengo la capacidad de recibir
lo que me ofrece la naturaleza
y el mundo: vivencias estéticas
naturales, que son imágenes
de Dios, o creadas por el hombre.
Sin embargo, quizá la experiencia
más plena es la del amor
de Dios y de los demás.
El encuentro YO-TU, que nos habla
de la unicidad e irrepetibilidad
del ser humano, del desarrollo
de sus potencialidades cada vez
mayores, que nos enriquecen gratuitamente.
c) Los valores
de ACTITUD, el saber y poder DAR
Y RECIBIR es uno de los grandes
sentidos de todo ser humano. En
gran parte, está allí
el proceso de madurez. Lo que
imparta aquí es la actitud
que la persona adopte ante un
destino irremisible. La posibilidad
de llegar a realizar esta clase
de valores se da, por tanto, siempre
que un hombre se enfrenta con
un destino que no le deja otra
opción que la de afrontarlo.
Lo que importa es "cómo
lo soporta, como carga con él
como con una cruz." Se trata
de actitudes humanas, como el
sufrimiento, como la dignidad
frente a la ruina o el fracaso.
En la medida que estos valores
de actitud se incorporar al campo
de las posibles categorías
de valores, se ve que en rigor,
la existencia humana no puede
carecer nunca de sentido: ""la
vida del hombre conserva su sentido
hasta el aliento final.
Actualmente
se está hablando de los
fundamentos ELPIDOLOGICOS de la
terapia. Esto es una "teoría
de la esperanza". Se ha abierto
un nuevo camino que se llama ELPIDOTERAPIA.
En una forma poética, se
habla de la esperanza como un
impulso que orienta al ser humano
hacia el equivalente del sol,
en su búsqueda de sentido
y propósito total e integral,
como persona humana que vive en
íntimas relaciones con
los demás. Es el meollo
de la autoestima y confianza que
lleva al hombre a vivir cada día
con más plenitud su proceso
de hacerse persona, en un mundo
de personas.
MOTIVACION
A diferencia del psicoanálisis
de Freud o la psicología
individual de Adler, para Frankl
la motivación primaria
no es ni el principio del placer
(Freud) ni el deseo de poder (Adler),
sino el deseo de significación,
ya que éste es el que inspira
más profundamente al hombre,
porque es el fenómeno más
humano de todos y es exclusivo
de él.
Continúa...