Entramos al edificio. Un elevador
de hierro que se mueve como canastilla
llega por nosotros; subimos un piso
y se inician las sorpresas. Elly
está en la puerta, esperándonos.
Sonriente como es ella, nos pide
que dejemos nuestros abrigos en
el vestíbulo.
- Viktor está esperándolos en su
habitación, sean bienvenidos.
En efecto, Viktor, sentado frente
a su escritorio, de espaldas a una
vidriera que da a la calle, se encuentra
mirando hacia nosotros cuando entramos
a la habitación. Hay una cama con
el tanque de oxígeno a un lado y
una silla cerca del escritorio.
Se encamina a saludarnos y hace
la señal de tomar asiento. Felipe
se sienta en la cama. Elly también,
y yo me acomodo junto a él, a un
costado del escritorio. "No quiero
que se vaya de mí este momento,
quiero capturar toda la experiencia,
estar aquí y ahora con él" pienso.
Al principio me cuesta entender
todo lo que dice, pero me acerco
confiada y le entrego dos trípticos
sobre el curso para que él los revise.
Los toma y los coloca cuidadosamente
sobre su escritorio. Nos pregunta
cómo ha sido nuestro viaje.
A Felipe le entusiasma comentarle
lo hermoso e interesante que fue
estar en la Ópera de Salzburgo y
yo quiero que me hable de él. Iniciamos
una conversación familiar, cercana.
Nos habla de su visita a Argentina,
de su gusto por el idioma castellano,
de su relación con Elly por cincuenta
y dos años.
- ¿De qué es de lo que se siente
más orgulloso, Doctor?- le pregunta
Felipe.
- De haber publicado mi libro Psicoanálisis
y Existencialismo, mi primer libro
- hace la seña de llevarlo bajo
el brazo-. Me lo publicó la misma
editorial que le publicaba a Freud-.Se
ve satisfecho por este logro.
Se encamina al librero que está
frente a nosotros para enseñarnos
sus libros, traducidos algunos al
castellano y otros a numerosos idiomas
incluido el chino.
Felipe le pregunta: - Dr. Frankl,
¿Le importaría si tomamos un video
de esto que nos está diciendo?
- No, háganlo, pero cuiden de no
utilizar flash porque me afecta
a la vista.
Felipe inicia la grabación. Entonces
le pido a nuestro anfitrión que
mande un mensaje a nuestros alumnos
y maestros. Le explico que un mensaje
del Dr. Frankl sería muy apreciado…
De aquel encuentro atesoro estas
frases textuales que quedaron grabadas
en mí de manera indeleble y hasta
hoy resuenan para darme ánimos e
inspiración cuando lo necesito:
"Puedo expresar en pocas palabras:
tú promueves la logoterapia, enseñas
logoterapia; yo hablo, dicto, escribo
y publico sobre logoterapia. Lo
cierto es que ambos hacemos algo
por ella. Cada uno realizamos lo
que podemos desde nosotros mismos;
tenemos en común nuestra devoción
por hacer algo para los demás, por
la causa en la que estamos comprometidos...Lo
que puedo decir y afirmar al conocerte
es que bajo tu guía los estudiantes
encontrarán interés por la logoterapia
y el gusto por estudiar mis libros
en castellano... Sabiendo que mi
herencia está en tus manos y en
las de tus colaboradores, es más
fácil para mí morir"... Espero que
esta causa sea trascendente para
ti y para mí."
Al terminar, le agradezco su mensaje
y le digo:
- Dr. Frankl el mundo ha recibido
un gran regalo, lo que usted ha
ofrecido al mundo es muy valioso-.
Él toma mi mano y le da un beso
gentil.
Elly se pone de pie y abre la puerta
a otro visitante, es Franz Vesely
su yerno, que viene a saludarnos
y a pedirme que me comunique a Madrid
con María de los Ángeles Noblejas,
quien desea iniciar un centro en
España.
¿Qué le parece lo que hacemos en
México?- le pregunto a Frankl.
-Bien, muy bien- contesta al tiempo
que me reclama uno de los folletos
que yo había rescatado de debajo
de su mano para llevárselo a María
de los Ángeles. Dentro de mí sonrío.
Frankl había dicho que no ve bien
y sin embargo, está al tanto de
cuidar sus dos trípticos.
Le pido que me haga una caricatura
y él la hace juguetonamente. Al
lado del dibujo escribe: FRANKLY
SPEAKING FRANK IS SPEAKING (Francamente
hablando, Frankl está hablando).
Continúa...
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